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Haré que mi esposo se arrepienta

Haré que mi esposo se arrepienta

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:24.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Senja

Valeria lo dio todo por su matrimonio. Durante siete años fue la esposa perfecta: cocinaba antes del amanecer, criaba sola a Luna, su pequeña hija, y trabajaba en las sombras para convertir el negocio de Andrés en un imperio. A cambio, recibió indiferencia, mentiras y la traición definitiva: descubrir que su esposo compartía cama con otra mujer mientras Luna lloraba esperando una promesa de cumpleaños que jamás se cumplió.

Lo que Andrés nunca supo es que Valeria no era una simple ama de casa. Detrás de su apariencia sumisa se escondía la presidenta y accionista mayoritaria de Grupo Valcárcel, uno de los conglomerados empresariales más poderosos de la ciudad. Una mujer capaz de destruir carreras, hundir fortunas y reescribir destinos con una sola llamada telefónica.

El divorcio fue solo el primer movimiento en un tablero que Andrés nunca vio venir.

Mientras él se hunde cada vez más —de empresario arrogante a chofer, de chofer a paralítico, de paralítico a indigente vendiendo globos en la calle—, Valeria asciende imparable. Y cuando Santiago, un misterioso CEO en silla de ruedas que esconde secretos tan profundos como los suyos, irrumpe en su vida con una determinación inquebrantable y un amor que viene desde la adolescencia, Valeria descubre que la venganza más dulce no es destruir al hombre que la traicionó, sino construir la vida que siempre mereció.

Pero en esta familia, las traiciones no terminan con el divorcio. Madrastras que envenenan, hermanastras que conspiran, amantes que ordenan asesinatos y secretos que pueden cambiarlo todo se interponen entre Valeria y la felicidad que está decidida a reclamar.

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Cap. 27

Andrés ya estaba de pie junto al sedán de lujo estacionado en el amplio jardín de la residencia de la familia Valcárcel. Sí, hoy era su primer día de trabajo como chofer privado, después de haber tenido la suerte de rescatar el bolso de la hija de un magnate el día anterior.

Andrés se acomodó la camisa negra de su uniforme, que le quedaba perfectamente ajustada a su cuerpo fornido y erguido. El corazón le latía un poco acelerado, con la esperanza de que este nuevo empleo pudiera ser un buen comienzo para reconstruir la vida que alguna vez se le había derrumbado.

Poco después, la puerta principal de la lujosa mansión se abrió. Natalia salió con una apariencia sumamente llamativa. Iba arreglada de forma provocativa como siempre que se dirigía a la oficina, con un vestido ceñido por encima de la rodilla de un rojo encendido que dejaba ver las curvas de su cuerpo con total claridad, combinado con tacones altos del mismo color.

En cuanto su mirada cayó sobre la figura de Andrés, que se erguía imponente junto al carro, el rostro de Natalia, que hasta entonces había estado inexpresivo, se transformó de inmediato en una sonrisa radiante.

En verdad, era la primera vez en su vida que Natalia veía a un hombre tan apuesto y tan imponente como su nuevo chofer privado. Los músculos de los brazos de Andrés, que se marcaban con nitidez bajo la tela de la camisa, hicieron que Natalia tragara saliva.

—Buenos días, Andrés —saludó Natalia con un tono de voz deliberadamente meloso.

Sin el menor atisbo de timidez, Natalia caminó directamente hacia él y se colgó con coquetería del brazo musculoso de Andrés, abrazándolo con fuerza como si fueran una pareja de novios y no una patrona con su chofer.

Andrés se tensó de inmediato. Su cuerpo se puso rígido de golpe, y se apresuró a bajar la cabeza, tratando de mantener la compostura y su profesionalismo.

—Buenos días, señorita Natalia. ¿Nos vamos ahora? —respondió Andrés con la voz ligeramente nerviosa. Apenas llevaba un minuto en su primer día de trabajo y ya lo había tomado por sorpresa la actitud de su patrona, pegándose a él de esa manera.

Natalia alzó la mirada, contemplando la mandíbula firme de Andrés con una expresión de total admiración.

—Sí, vámonos ahora. Pero lleva el carro despacio, ¿sí? Así tenemos más tiempo para platicar a solas dentro del carro.

—Está bien, señorita. Conduciré con prudencia —respondió Andrés con cortesía, mientras con delicadeza soltaba su brazo del abrazo de Natalia para abrirle la puerta trasera del carro.

Natalia hizo un puchero con aire caprichoso.

—No, yo no quiero sentarme atrás. ¡Quiero sentarme adelante, al lado de Andrés!

Sin esperar aprobación, Natalia abrió ella misma la puerta del copiloto y subió al carro con una sonrisa triunfal.

Andrés no pudo hacer más que soltar un largo suspiro, y luego rodeó el capó del carro para sentarse al volante, preparándose para enfrentar un primer día que, al parecer, iba a ser de todo menos normal.

*

*

Mientras tanto, en el comedor principal, Luna estaba entretenida masticando su tostada con chocolate.

Esa mañana se preparaba para ir a la escuela directamente desde la casa de su abuelo, según su propia decisión tras hacer berrinche para quedarse a dormir la noche anterior. A su lado, Valeria estaba sentada con elegancia, bebiendo a sorbos su café negro sin ninguna expresión en el rostro, vestida con su atuendo de trabajo.

Eugenia, que estaba sentada en la cabecera de la mesa con un vestido de casa glamoroso, no había dejado de mirar a Valeria con una expresión cargada de desprecio desde hacía rato. Al parecer, el incidente del agua de jamaica de la noche anterior todavía le dejaba un resentimiento profundo.

—Ay, Valeria. Tan temprano y ya estás tan arreglada, como si fueras a robarse un proyecto millonario. Pero, si lo piensas bien, ¿de qué sirve matarse trabajando como burro en una oficina si tu estatus es el de una divorciada? Al final, no hay ningún marido que disfrute los frutos de tanto esfuerzo. Qué lástima, dinero de sobra pero una vida llena de soledad.

Eduardo, que estaba sentado a la cabecera, dejó de comer al instante. El ceño se le frunció profundamente.

—Eugenia, cuida tus palabras. Todavía es temprano, no empieces a provocar problemas en la mesa —intervino Eduardo.

Sin embargo, Eugenia no le hizo el menor caso a la reprimenda de su esposo. Al contrario, inclinó el cuerpo hacia adelante aún más, mirando a Valeria con una sonrisa despectiva.

—Pero, papi, si yo solo estoy diciendo la verdad. Además, ahora resulta que Valeria de repente se puso muy atenta viniendo a quedarse aquí desde que tú andas enfermo. Me hace sospechar que a lo mejor trae alguna intención oculta con el reparto de la herencia, ¿no? No vaya a ser que la hija que durante años se fue y abandonó a su padre, de pronto regrese nada más para exprimir los bienes que le corresponden a mi hija Natalia.

Eduardo golpeó la mesa con suavidad, el rostro se le puso pálido.

—¡Eugenia! ¡Basta! ¡Te dije que te calles!

Pero, como siempre, Eduardo salía perdiendo en cuanto se enfrentaba al carácter agresivo y codicioso de Eugenia.

Al escuchar aquella retahíla de indirectas y acusaciones sobre la herencia, Valeria no se sorprendió ni se alteró en lo más mínimo. Colocó su taza de café sobre el platillo con extrema lentitud, sin producir el menor sonido. Su movimiento sereno, sin embargo, irradiaba un aura de intimidación sumamente poderosa.

Valeria giró la cabeza y miró a Eugenia directamente a los ojos con sus pupilas aceradas, afiladas y penetrantes.

—Señora Eugenia, su boca desde anoche parece que solo habla de patrimonio, dinero y herencia, ¿verdad? ¿Acaso el contenido de su cabeza es tan miserable que no tiene ningún otro tema del que hablar? —respondió Valeria con total tranquilidad.

El rostro de Eugenia se puso rojo de rabia al escucharla.

—¿¡Qué dijiste!?

—Escuche bien, y grábese esto en el cerebro. La empresa Valcárcel que yo dirijo actualmente tiene un valor mucho mayor que todos los bienes combinados de papá en esta casa. Así que, si usted piensa que vine aquí a mendigar una herencia como solía hacer usted antes, está muy equivocada. No necesito ni un solo centavo de esta casa para mantenerme a mí misma y a Luna.

Valeria se puso de pie, se acomodó la ropa con suma elegancia, y luego miró a Eugenia con una expresión de completo desdén.

—Más bien soy yo quien debería advertirle. Cuide a Natalia, que trabaje como es debido. No vaya a ser que por la incompetencia de ustedes dos al manejar lo que queda de los bienes de papá, las dos terminen pidiendo limosna en la calle. ¿Entendió?

Eugenia enmudeció por completo. La lengua se le paralizó, incapaz de responder una sola palabra, porque todo lo que Valeria había dicho era un hecho contundente sobre su poderío financiero actual.

Valeria ignoró a Eugenia, cuya respiración ya estaba agitada conteniendo la vergüenza y la furia. Se inclinó y le acarició la cabeza a Luna con ternura.

—Cariño, termínate la tostada. Después de eso nos vamos a la escuela, ¿sí?

—¡Sí, mami! —respondió Luna alegremente, sin verse afectada en lo más mínimo por la tensión entre los adultos a su alrededor.

Valeria había ganado una vez más la batalla mental de aquella mañana, demostrando una vez más que su posición como mujer independiente y exitosa jamás podría ser sacudida por una mujer mezquina como Eugenia.

—¡Eduardo, por qué te quedas ahí callado! ¡Se supone que deberías defenderme! —protestó Eugenia.

—Qué voy a defender. Tú solita te buscaste que Valeria se enojara —dijo Eduardo levantándose de su asiento, dejando a Eugenia refunfuñando sola.

—¡Padre e hija, cortados por la misma tijera! ¿Acaso tendré que llevarte al borde de la muerte para que por fin me entregues todo, Eduardo? —murmuró Eugenia con rencor.

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Candelaria Gorrin
hla me gustaría que editaras está novela y corrigas los fallos de relato uno es que pones al principio que la empresa de Valeria la creo ella sola que no es de su padre que la empresa familiar la está llevando Natalia y luego sale que Valeria es la ceo de la empresa familiar que Natalia le dice a Valeria que ella lleva la filial más grande el otro es que Romina dice que Andrés se divorcio de ella pa estar co Natalia cuando en el capítulo que lo hecho a la casa todavía no lo estaban
Rossy Gutiérrez
Autora describe la escena como si fuera la primera vez que la ve desnuda y en capítulo anterior ya lo habían hecho ❓⁉️
Miriam Ramirez
hermosos momentos de pareja
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