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La Rosa Sin Espinas

La Rosa Sin Espinas

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Edad media / Época / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: María Esperanza Mendoza

Catalina sufre el abandono y rechazo de su padre desde muy temprana edad al morir su madre. Es entregada a su tía la condesa viuda dónde crece entre los niños de muchos matrimonios experimentando el amor y la pasión de los hombres que la rodean hasta llegar al mismísimo rey de Inglaterra.

NovelToon tiene autorización de María Esperanza Mendoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La felicidad es efímera

La felicidad era un visitante caprichoso.

Llegaba sin anunciarse, iluminaba por un instante los rincones más oscuros del alma y desaparecía antes de que uno pudiera aferrarse a ella.

Durante algunas semanas creí que, quizá, los rumores habían comenzado a extinguirse.

El rey volvía a reír conmigo durante las cenas. Paseábamos por los jardines de Hampton Court mientras hablábamos de música, de cacerías y de los futuros viajes de la corona. Enrique parecía encontrar en mi juventud una alegría que hacía tiempo había perdido.

Yo deseaba creer que aquel breve tiempo de paz podía durar.

Pero el pasado nunca deja de reclamar aquello que considera suyo.

Una mañana, mientras el palacio despertaba, un nombre volvió a escucharse entre los corredores.

Francis Dereham.

Cuando lo oí, sentí que el aire abandonaba mis pulmones.

Aquel hombre conocía una parte de mi vida que yo había intentado sepultar bajo la corona y el terciopelo. Conocía a la muchacha que había vivido en Lambeth, mucho antes de convertirse en reina de Inglaterra.

Y ahora había regresado.

No tardaron en llegar las primeras insinuaciones.

Dereham hablaba con antiguos conocidos. Recordaba episodios de mi juventud y los presentaba de la forma que más convenía a sus propios intereses. Cada relato parecía añadir una nueva sombra sobre mi nombre.

Los rumores crecían con rapidez.

Al principio, Enrique se negó a prestarles atención.

—La corte siempre encuentra una historia nueva que contar —dijo una noche mientras sostenía mi mano—. No permitiré que las habladurías manchen vuestro honor.

Aquellas palabras me devolvieron algo de esperanza.

Pero los rumores no cesaron.

Cada día aparecía un nuevo comentario.

Un nuevo testigo.

Una nueva versión de los hechos.

Los consejeros comenzaron a pedir discretamente que se investigaran aquellas afirmaciones.

Vi cómo el semblante del rey cambiaba poco a poco.

Seguía tratándome con afecto.

Pero ya no era el mismo.

Sus preguntas eran más largas.

Sus silencios, más profundos.

Una tarde encontré a Enrique observando el fuego de la chimenea.

—Dicen muchas cosas, Catalina.

Sentí un nudo en la garganta.

—¿Y vos las creéis?

El rey guardó silencio durante unos segundos.

—Quiero creer únicamente lo que salga de vuestros labios.

Aquella respuesta me hirió más que cualquier acusación.

Porque comprendí que la duda había encontrado un lugar en su corazón.

Por primera vez desde nuestra boda, vi miedo en sus ojos.

No solo el miedo a una posible traición.

También el miedo al ridículo, al engaño y a perder la confianza en quien había llamado su Rosa sin Espinas.

Cuando abandoné sus aposentos, las lágrimas amenazaban con escapar.

Fue entonces cuando encontré apoyo donde menos lo esperaba.

Los condes de Rochford, conscientes del ambiente cada vez más hostil de la corte, procuraron ofrecerme protección y consejo. Me recomendaron prudencia, evitar cualquier acción que pudiera alimentar nuevos rumores y mantener siempre la dignidad que correspondía a una reina.

—Majestad —me dijo uno de ellos con voz grave—, en esta corte la verdad necesita aliados. No os enfrentéis a los rumores con ira. Hacedlo con paciencia.

Agradecí aquellas palabras.

No podían borrar las sospechas que crecían alrededor de mí, pero sí impedir que me sintiera completamente sola.

Sin embargo, cada día resultaba más evidente que había personas decididas a destruirme.

Las sonrisas se volvían más frías.

Las conversaciones cesaban cuando entraba en una estancia.

Incluso algunos criados evitaban cruzar mi mirada.

La felicidad que había conocido junto al rey comenzaba a desvanecerse.

Era como un rayo de sol ocultándose tras una tormenta.

Aquella noche me arrodillé junto a la ventana de mi alcoba.

Miré el cielo cubierto de nubes y comprendí que el peligro ya no estaba llamando a las puertas del palacio.

Había entrado.

Y caminaba libremente por sus pasillos.

Sin saberlo, todos los que me rodeaban comenzaban a elegir un bando.

Algunos aún permanecían a mi lado.

Otros ya escuchaban con demasiada atención las palabras de quienes deseaban verme caer.

Y en el corazón del rey, la confianza empezaba a resquebrajarse, tan lentamente como un cristal que aún permanece entero... hasta el instante en que termina por romperse.

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Arisleidy Alvarez Santana
aparentemente parece buena vamos a ver 🤭
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