Fui vendida a los Jefes de la Mafia Rusa,, hasta que uno me robó el corazón, como diablos me he enamorado de mi comprador
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Calentura?
Cerré los ojos y acune más a Ann en mis brazos, estaba pestañeando, el sueño se adueñaba de ella, la abrace, su respiración era más tranquila, en momentos se escuchaba que su respiración se agitaba pero a comparación cuando la traje se había calmado, jamás dejaría que la dañaran, no mientras estuviera a mi lado.
No supe en qué momento me quedé dormido, pero una tranquilidad inmensa me invadía si ella estaba a mi lado.
(Narra Ann)
Las pesadillas, eran menos feas, como dijo la doctora, me imaginaba que luchaba contra el hombre o aparecía Alan y me salvaba, el miedo poco a poco empezaría a desaparecer.
Un calor inmenso me invadió, era sofocante y desperté de golpe, estaba cubierta de sudor, mi mirada se dirigió a Alan, tenía los ojos cerrados, pero su rostro y su cabello estaba cubierto de sudor, puse mi mano en su frente y me di cuenta que estaba estaba hirviendo en calentura, me preocupe, entonces, revise la herida, no había rastro de sangre, la doctora había hecho un buen trabajo, pero debía bajar su calentura de alguna manera.
Lo moví durante un rato y despertó un tanto confundido, se veía un poco cansado.
Ann: cariño, crees que puedas ponerte de pie?
Alan: eso creo pero deberé apoyarme en ti, porque?
Ann: tienes calentura, debo bajarla y la única manera es que te bañe, lo bueno que el parche que te puso la doctora es repelente al agua y no se despegará.
Alan: bien lo intentaré.
Ann: espera deja abro la llave mientras se llena, caminaremos juntos.
Salí abrí las llaves puse agua fría y caliente, no quería que estuviera muy fría o se enfermaría, cuando regrese lo mire sentado en la cama, el sudor lo hacía verse tan sensual, su cabello estaba húmedo y me enloquecía sus mejillas sonrojadas.
Vi como con dificultad se levantó, me puse a su lado y lo rodee con mi brazo, poco a poco y paso a paso llegamos al baño.
La bañera seguía llenándose, así que ayude a Alan a terminar de desvestirse, sabía que él podía pero una idea lujuriosa me invadió, empecé a desabrochar su pantalón, el me miro expectante, baje con cuidado el cierre y con mis dedos pude sentir,su ******* bajo el pantalón, su mirada se inundó de deseo, empecé a bajar el pantalón por su caderas, mientras lo hacía, el me veía, cuando terminé pude ver qué su ******* luchando por salir de su boxer, se lo quite y una ola de deseo invadió mi parte baja, pero un golpe de realidad me hizo regresar a lo importante, que su temperatura disminuyera
Pero me levanté y lo dirigí a la bañera, cerré las llaves y con cuidado lo hice entrar, el agua estaba fresca, mientras acomodaba la toalla en su cabeza y sumergi una toallita en el agua y la puse en la frente de Alan me miro un tanto confundido pero no dijo nada, solo cerro los ojos.
Pero mientras hacía eso inconscientemente moje mi pijama, de nuevo una idea lujuriosa nublo mi mente, ver a Alan desnudo frente a mi me hacía sentirme más y más deseosa.
El seguía con los ojos cerrados así que me levanté con cuidado y más rápido de lo que imagine me quite la pijama y la ropa interior, volteo a ver a Alan pero seguía con los ojos cerrados.
Desnuda me acerque a la tina y empecé a tocar su frente, la temperatura era mucho menor, el baño le ayudo. Un deseo segador me invadió al ver su *******, tal parecía que el deseo también lo envolvía, con rapidez me pare dentro de la tina frente a el, quien abrió los ojos por el sonido del agua, me miro y una sonrisa ladina y llena de deseo me dió pía a seguir.
Me acomode frente a el y con cuidado empecé a meter su gran ******* en mi, ahora sería yo la que lo montará, mientras lo hacía pude ver las caras que ponía, cuando estuve dentro de el pase mis piernas entre sus caderas y pase mis manos por su nuca, atrayendolo a mi , empecé a besarlo con pasión, poco a poco empecé a moverme, era torpe pues nunca antes había montado a alguien, fue un ritmo tranquilo y delicioso, era una nueva experiencia para mí, el no podría moverse mucho, restregarme así y moverme en un vaivén sobre el me producía un placer enorme.
Me acerque a su cuello y entre besos y mordidas lo llene de pequeños chupetones, podía escuchar sus gemidos roncos salir de su boca, lo estaba disfrutando demasiado, estábamos tan calientes, que no sabía si era por el deseo o por el calor del cuerpo de Alan, pero era tan placentero como cuando el me embestia, poco a poco empecé a moverme más y más rápido, hasta que una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo y nos corrimos, fue fantástico, podría pasarme días entre sus sábanas y no cansarme ni saciarme de su cuerpo.
Salí de el me dirigí a la ducha y me bañe, durante todo el tiempo me sentí observada pero su mirada no me causaba vergüenza alguna, es más me sentía deseada y amada.
Salí de la ducha y tome la bata blanca pequeña que colgaba de la percha, y tome la otra grande para Alan, lo ayude a levantarse y se la tendí, abrí la salida de agua de la tina y salimos del bañó.
En la habitación tome una nueva lencería, era rosa, y envolví mi cabello en una toalla, tome un boxer para Alan y empecé a ponerlo, el me veía sonriente mientras lo subía hasta cubrir su gran paquete.
Me puse crema y me acerque a Alan, empecé a aplicar crema en su cara, después en sus grandes hombros, en su pecho y cuando llegue a la parte de su estómago, pude ver cómo el parche estaba apunto de caerse, me levanté y traje la bolsa que la doctora nos dejó, era para hacerle curación a Alan, había lo necesario, quite el parche y unas gotas de sangre cayeron, me preocupe, pero con un algodón con alcohol, empecé a curarlo, la herida seguía cerrada, tal vez mi idea lujuriosa termino haciendo que sangrara, termine de curarlo y de nuevo cubrí su herida
Ann: cariño creo que debemos tener más cuidado, no es bueno seguir asiendo cosas asi, podríamos abrir tu herida.
Alan: es un riesgo que vale mucho la pena correr.
Sonreí y una llamada nos quitó la atención, el contesto, mientras hablaba, desenrede mi cabello.
....
(Llamada de Alan)
Maximo: como te encuentras hermano, me enteré por Omar que fuiste herido tu también que te paso, has hablado con Eduardo.
Alan: no me menciones a esa maldita escoria, el tiene la culpa de todo lo malo que me ha pasado, el me hirió.
Máximo: de que hablas, explícate.
Alan: recuerdas lo de Miriam y la pelea con Eduardo.
Maximo: si, pero ella busco a Eduardo y el te lo dijo, es por eso que desapareció.
Alan: no fue así, Eduardo nos mintió, la secuestro, la violó mucha veces y por culpa de sus juguetes murió desangrada.
Maximo: de que hablas, quien te dijo eso.
Alan: el lo dijo, me restregó todas las fechorías que hizo en mi contra me odia y me arrepiento de haberlo unido a nosotros.
Maximo: te dije que no me daba buena espina, desde que éramos niños, te trataba mal, además nunca le perdonaré que me haya robado a Lucia, desde ese momento el aprecio que le tenía desapareció, además Omar lo odia por jugar con Sasha y le restregó muchas veces lo deliciosa que era en la cama, si nosostros lo soportamos era en su mayoría por ti, a ti te importaba mucho, hasta lo perdonaste por robarte a Mariam.
Alan: De que hablas, pensé que lo apreciaban.
Maximo: no, porque dice apreciarnos y nos jode cada vez que puede, pero pensamos que tú si lo querías con nosotros.
(Pude ver cómo Ann salía de la habitación, me dijo que iría a traerme algo de cenar, asentí y esperé a que sus pasos no se escucharán y seguí hablando)
Alan: También abuso de mi chica, sabía que mi interés estaba en ella y lo hizo para joderme ( por ahora no le diría lo de mi amor hacia ella, no sabía hasta que punto Máximo me podría entender).
Máximo: tú dices hermano que quieres hacer, yo estoy harto de cubrir sus horribles fechorías, si quieres venganza yo te apoyaré y estoy seguro de que Omar también.
Alan: si, así lo haré pero debes dejar que yo me encargue de el, por ahora, si quieren apoyarme actúen con tranquilidad y no le digas que sabes que el fue el que me atacó, podré tener más información si confía en ustedes.
Maximo: cuenta con ello hermano, nos vemos, cuidate y luego hablamos.
Colgué y me acomode en la cama, después de un rato Ann entro, traía una bandeja con una especie de sopa, fruta picada y agua, la mire y me sonrió, acomo la bandeja sobre la cama y con la sopa de verduras y pollo empezó a alimentarme.
Sonreí y me sentía tan amado, esta chica se estaba ganando todo de mi y cuando todo mejorará hasta me atrevería a pedirle que fuera mi esposa.
"Hay que emoción mis lectores, Omar y Máximo también odiaban a Eduardo quien lo imaginaba, además esta parejita no le importo la herida para hechar pasión, pero lo más sorprendente Alan quiere a Ann para su esposa"