Ingrid tiene diecinueve años, nunca ha salido de su rancho en California y su mayor preocupación es ponerle moños a las vacas. Sueña con estudiar medicina, viajar por el mundo y ayudar a quien lo necesite. De casarse no sabe nada. De la mafia, menos.
Cuando Ares la elige como su esposa y se presenta en el rancho a llevársela, la familia de Ingrid no tiene opción: obedecer al Don o morir. En cuestión de horas, la chica del rancho se convierte en la esposa de un monstruo.
Pero Ingrid no es la niña frágil que todos esperaban. Detrás de su inocencia hay una inteligencia afilada, un humor que desarma y una valentía que ni ella sabía que tenía. Lo que nadie le dijo a Ares es que la mujer que eligió para ignorar sería la única capaz de destruir cada muro que construyó alrededor de su corazón.
Ella eligió luchar. No contra él, sino por él.
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Iniciando los entrenamientos...
Ingrid
*Al despertar, me acordé del Abominable Don Ares, de su hombro y de sus ojeras. Decidí mandarle un mensaje antes de bajar...
Cuando estaba bajando las escaleras, pensando en saborear un desayuno, ¡apareció Jolie!*
—Buenos días, Jolie. ¿Desayunas conmigo? —dijo Ingrid.
—Buenos días, linda. ¡Sí y no!
Sí, porque traje whey para tomarlo juntas, y no, porque no vamos a comer nada más que eso.
En cuanto nos tomemos el suplemento, vamos a empezar el entrenamiento de pelea. En la tarde viene la profesora de tenis y mañana ya arrancas con la musculación —dijo Jolie.
—¡Dios mío! Ángel querido, espero sobrevivir a todo esto —dijo Ingrid.
Jolie rio.
—Vas a sobrevivir, y además necesitamos correr contra el tiempo —dijo Jolie.
Edith
*Fui al encuentro de Ingrid; vi que Jolie ya había llegado.
Pobrecita Ingrid; Jolie no se la va a dejar fácil. Por otro lado, le va a hacer bien en muchos sentidos.
Me saludaron; las dos me besaron y abrazaron. En eso son parecidas.
Jolie preparó un suplemento para las dos y se fueron al gimnasio de Ares a entrenar.*
Ingrid
*Después de tomarnos el suplemento, fuimos al gimnasio. Detalle: ni sabía que Ares tenía un gimnasio en casa.
Cuando entramos, ¡guau, guau! Parece un gimnasio profesional, de los bien equipados. Sin contar que es enorme.*
—¡Guau! Ni me imaginaba que Ares tenía un gimnasio de este tamaño en casa. Es increíble, sin contar que es súper moderno —dijo Ingrid.
—Sí, Don Ares es muy disciplinado; entrena duro.
Sabe pelear muy bien, sin contar sus habilidades con armas de fuego, cuchillos, flechas... En realidad, Ares fue muy bien entrenado por Don John. Sabe hacer cosas que sinceramente nunca vi a nadie lograr —dijo Jolie.
—Por eso la gente le tiene tanto miedo —dijo Ingrid.
—No querrás ver su lado oscuro, Ingrid; nadie quiere. Lo conozco desde hace años y cuando pierde el control, es mejor correr y alejarse. No le importa si tiene que pasar por encima de ti o no.
Ahora, cambiando de tema, primero vamos a fortalecer y a entrenar cardio; después te enseño a pelear —dijo Jolie.
—Qué triste, pensé que ya iba a aprender unos golpes —dijo Ingrid, sonriendo e imitando golpes de ninja.
Jolie rio.
—Primero crearemos resistencia y fuerza. Entrenaremos pelea todos los días hasta que le agarres el modo; después tres veces a la semana. Compré varios suplementos para darte una ayuda extra, y además vas a tener tarea —dijo Jolie.
—¿Tarea? —preguntó Ingrid, asustada.
—Sí. Vas a nadar... Ups, ¿sabes nadar? —preguntó Jolie.
—Sí —dijo Ingrid.
—¡Perfecto! Todos los días vas a nadar en la alberca de Ares. Te voy a poner metas; las tienes que cumplir.
Lo primero, y esto lo aprendí de mi amigo Ares: la disciplina hace la diferencia. Así que tienes que aprender a ser disciplinada —dijo Jolie.
—¿Segura de que me quieres? —preguntó Ingrid, riendo.
—Mucho. Tanto que te voy a enseñar. Lo que te voy a pasar, Ingrid, nunca se lo pasé a nadie —dijo Jolie, sonriendo.
Se quedaron entrenando.
Ares
*Dormí más de lo que quería, pero al menos me siento bien.
Me levanto, me arreglo y me descubro pensando en Ingrid, en nuestra conversación de ayer. Realmente estaba preocupada por mí.
Antes de salir del cuarto e ir a sacarle información a ese desgraciado, tomo mi celular y para mi sorpresa hay un mensaje de Ingrid. Hay otros de Ruth y Nancy reclamándome que les conteste, y eso me irrita. Pero el de Ingrid me agrada.*
Mensaje de Ingrid:
—¡Buenos días! Espero que estés bien, que hayas dormido bien y que no tengas dolor, lo cual creo que es bastante difícil, ¡porque te dispararon! Ay, Dios mío, eso no tiene nada de divertido...
No te olvides de tomarte la medicina. Ah, y come algo o le va a caer mal a tu estómago.
Créeme, es verdad: una vez no le hice caso a mi mamá y me pasé horas con dolor. Bien merecido, así que no hagas eso.
Te deseo que consigas la información que necesitas. Besos de tu esposa.
Ares
*Acabé riéndome de su terquedad y de que lo admitiera; es traviesa...
Hmm... Y realmente se preocupa por mí. Eso es extraño, me hace sentir raro, nunca me había pasado.
No en el caso de una mujer que no fuera Jolie, Edith y Cindy, que son prácticamente de mi familia. Está bien que ella es mi esposa, pero la rapté...
Derick entró llamándome; necesitaban mostrarme algo con urgencia, y solo le mandé un mensaje rápido.*
Ingrid
*Estoy muertita, y todavía tengo a la profesora de tenis en la tarde y debo nadar. Ángel mío, ayúdame a sobrevivir.
Tomé mi celular y ¡hay un mensaje de Ares!*
Mensaje de Ares:
—Buenos días, esposa. Estoy bien, ¡todavía vivo! Espero que estés bien. Si quieres, llámame en la noche.
Ingrid
Hmm, ¿prácticamente me pidió que lo llame? Interesante...