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Salvando A Mi Hechicero Malvado

Salvando A Mi Hechicero Malvado

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno / Fantasía LGBT
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lelixi

Yulian, un estudiante universitario harto de su gris y monótona vida, encuentra su único refugio en una novela gráfica de fantasía titulada El amanecer del amor. Aunque la trama sigue el romance tradicional entre la heroína Clara y el noble Albert, Yulian está perdidamente obsesionado con el antagonista: Eric, el brillante, incomprendido y temido Señor de la Torre Mágica, cuya trágica obsesión por Albert lo lleva a la locura y a una muerte injusta.

​Tras una rabieta de frustración por el final del último capítulo, Yulian sufre un accidente mortal desde el balcón de su apartamento. Al despertar, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de Daniel, el hermano mayor de la protagonista y oficial de la guardia real. Decidido a reescribir el destino y evitar la trágica muerte de su personaje favorito, Daniel se infiltra en el mundo de la novela con un solo propósito: amar y salvar al hechicero malvado, cueste lo que cueste.

NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: El asedio de la ignorancia y la paz en el vórtice

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​La guerra formalmente declarada por la Corona Imperial no comenzó con el retumbar masivo de los tambores ni con el galope atronador de la caballería cruzando los valles, sino con un murmullo constante y vibrante que parecía hacer temblar los mismos cimientos de la tierra.

​El rey y el Duque Albert no habían escatimado en gastos ni en amenazas. Manipulando los miedos más arcaicos de la población y ofreciendo riquezas, títulos de nobleza y perdón absoluto de deudas, la Corona había logrado reclutar al noventa por ciento de los magos registrados en todo el territorio imperial. Arcanistas de las provincias lejanas, alquimistas de la corte, nigromantes menores y antiguos profesores expulsados de la propia Torre Mágica se habían congregado en los alrededores del perímetro exterior. Un ejército de casi ochocientos usuarios de magia, respaldado por miles de soldados de infantería pesada y ballesteros reales, rodeaba la mística fortaleza negra.

​Desde la distancia, el espectáculo era abrumador. Una red inmensa de círculos de invocación, runas de fuego y canalizadores de rayos iluminaba la noche como una constelación caída en la tierra. Día y noche, sin descanso, los magos del imperio lanzaban ataques coordinados contra la gran barrera de maná que protegía la Torre Mágica. Explosiones de fuego divino, estallidos de hielo primordial y meteoros invocados desde la alta atmósfera chocaban incesantemente contra el domo purpúreo.

​Sin embargo, para el Duque Albert, la victoria parecía ser únicamente una cuestión de tiempo. En sus reuniones tácticas dentro de la tienda de campaña imperial, mostraba una confianza ciega y rozando la arrogancia. Sus espías le habían confirmado que dentro de la fortaleza apenas quedaba un puñado de magos de bajo nivel y sirvientes aterrorizados; la inmensa mayoría de la jerarquía había desertado o se había unido al ejército del rey. Albert estaba convencido de que la barrera terminaría por colapsar bajo la presión constante de casi mil magos, y que Eric, privado de sus subordinados, sucumbiría ante la abrumadora superioridad numérica.

​Dentro de los muros de mármol negro, la realidad no podía ser más distante de las fantasías bélicas del duque.

​En el gran salón del consejo del piso ochenta, un grupo de quince magos jóvenes y aprendices de baja categoría temblaban de pánico. Escuchaban el estruendo sordo de las explosiones rebotando contra los muros exteriores y veían los destellos de luz que atravesaban los grandes ventanales. La angustia los consumía; sabían que si la barrera cedía, el ejército imperial no haría distinciones y los ejecutaría a todos por traición.

​—¡Señor Maestre! —suplicó el aprendiz más anciano, arrodillándose sobre la losa helada frente al trono de piedra—. ¡Los ataques no cesan! La red del norte está absorbiendo más de diez mil unidades de maná por minuto para disipar el fuego imperial. Por favor, ¡ordene un contrataque o permítanos canalizar nuestro maná para sostener el núcleo! ¡Estamos aterrorizados!

​Eric ni siquiera se molestó en levantar la mirada del libro de poesía antigua que sostenía entre sus dedos pálidos. Apoyaba la mejilla sobre su puño cerrado, luciendo una bata de seda negra holgada que dejaba al descubierto su cuello lleno de marcas amoratadas. A su lado, recostado perezosamente en el amplio apoyabrazos del trono, Daniel comía uvas frescas de una bandeja de cristal, entreteniéndose en dejar caer algunas sobre los labios del hechicero.

​—¿Sostener el núcleo? —preguntó Eric con un tono de voz tan plano y desinteresado que rozaba el insulto—. Un insecto no puede derribar una montaña simplemente golpeándola con las alas. Esos bufones del exterior están usando magia de tercera categoría. La barrera ni siquiera ha necesitado activar su segundo nivel de absorción. Podrían atacar durante tres siglos seguidos y solo lograrían agotar su propia esperanza de vida.

​—P-pero Maestre... —balbuceó el aprendiz, sudando frío.

​—Cállense y vuelvan a sus labores —interrumpió Eric, haciendo un leve ademán con la mano que empujó suavemente a todos los aprendices fuera de la sala mediante un soplo de viento telequinético—. Si vuelven a interrumpirme por algo tan insignificante como los fuegos artificiales de Albert, los lanzaré al abismo del foso sin pensarlo dos veces.

​Las puertas de bronce se cerraron de golpe, dejando a la pareja en absoluta privacidad.

​En realidad, para Eric, esta guerra autoproclamada por el imperio había terminado siendo la mayor bendición de su existencia. Con la alta jerarquía ausente, las reuniones diplomáticas canceladas y los trámites administrativos del reino completamente congelados por el conflicto, las responsabilidades del Maestre se habían reducido a cero. No tenía que recibir a embajadores molestos, no tenía que escuchar los discursos hipócritas de los obispos ni tenía que fingir interés por la política del reino.

​Todo su tiempo, absolutamente cada segundo del día, le pertenecía ahora por completo a Daniel.

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Anni Arias
Eric es de las personas que me caen bien personas que están dispuestas a sacrificar el mundo por la persona que amas y no al revés por eso me encantan los villanos
Anni Arias
va a correr sangre
Anni Arias
así es como me gustan los protagonistas dispuestos a pasar por encima de quien sea con tal de proteger lo que es suyo y dispuestos a destruir a quien sea
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hay que tierno🫂🫂😍😍
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pues si... a estas alturas Daniel es un monstruo,😈😈😈 🔥🔥🔥 uno bien sobroson
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jajajajja rey tarado, si sabías, solo querías ignorar la realidad
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que declaración!😈
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Erick! salva a tu amadoooo
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🔥🔥🔥🔥🔥 😎😎😎😎 echando lecha al fuego
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jajajajajajaJAJAJAJAJAJ😈😈😈🔥🔥🔥🔥🔥 provocación total🔥🔥🔥
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totalmente confiado😎😎😎😎😎
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Dominación total🔥🔥🔥🔥
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uffff dominio total😎
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a callar moscas😎
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pura lava🔥🔥🔥🔥
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si el mundo quiere arder 😎😎😎 que arda
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votos de amor eterno 🫂🫂🫂🫂
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este si es un amor de fantasía 🔥🔥🔥🔥🔥🔥 no esos tibio de los cuentos de hadas
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cuánta pasión! ... 😎 que envidia
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🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
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