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La Otra Esposa Del Alfa

La Otra Esposa Del Alfa

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado
Popularitas:6.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Serena es obligada a convertirse en la segunda esposa del hombre que la odia, creyéndola la asesina de su hermano. En ese infierno de desprecio y bajo la atenta y furiosa mirada de la esposa por herencia del Alfa—quien ahora tiene que verla todos los días bajo el mismo techo—, el lazo de la luna comienza a arder entre el Alfa y su segunda esposa en contra de su voluntad. Atados por la ley de la sangre y la traición, la verdad está a punto de salir a la luz... y la venganza será implacable.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

La tarde dominaba la mansión Smith con una luz dorada y pesada que se filtraba entre los pilares de piedra de la terraza. Al aire libre, el ambiente respiraba una tensa calma. Karen presidía la pequeña reunión sentada en un sillón de forja, saboreando el té humeante en su taza de porcelana fina, mientras Jacob conversaba animadamente con su hermano mayor, James, sobre los límites del territorio de la manada.

A unos pasos de ellos, Serena observaba el vasto jardín con una sonrisa tímida. Llevaba puesto un chal de lana ligera sobre los hombros que Jacob le había colocado con infinita ternura unos minutos antes. El Alfa no le quitaba los ojos de encima, haciéndola sentir protegida a pesar de las miradas frías que la matriarca le lanzaba de vez en cuando.

A pocos metros de allí, fingiendo una total naturalidad y manteniendo una sonrisa impecable ante la familia, Selma cumplía con su papel de esposa devota. Pero por dentro, la bilis le quemaba la garganta. Ver la complicidad entre Jacob y esa forastera la estaba enloqueciendo.

Con una elegancia ensayada, Selma se inclinó hacia su esposo.

—Cariño, el aire de la montaña me ha dado un ligero dolor de cabeza. ¿Te importa si voy un momento al ala este por una pastilla para la migraña? No tardaré nada —dijo, apoyando una mano llena de falsa fragilidad sobre el brazo de James.

James le sonrió con afecto, sin sospechar absolutamente nada.

—Claro que sí, amor. No te esfuerces demasiado.

—Gracias, James —respondió Selma, girándose con rapidez.

En cuanto cruzó los arcos de piedra y se adentró en los pasillos de servicio de la mansión, su fachada angelical se desvaneció. Sus pasos se volvieron rápidos y sigilosos. Atravesó las dependencias traseras hasta salir por una puerta lateral secundaria que daba a los establos abandonados y al sendero boscoso que bordeaba los límites de la propiedad de la manada.

Era un punto ciego, el lugar perfecto donde las reglas de los Smith perdían fuerza.

Sacó su teléfono del bolsillo del elegante abrigo esmeralda y marcó un número privado. Esperó dos tonos largos hasta que una voz masculina, áspera, cansada y teñida de un profundo resentimiento, contestó al otro lado de la línea.

—¿Quién es? —gruñó Diego, el medio hermano bastardo y desterrado de los Alfas Jacob y James, el hijo ilegítimo que la matriarca Karen había borrado de la historia oficial de la manada para proteger el prestigio familiar.

—Soy yo, Selma —respondió ella con voz cortante y urgente, mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie la estuviera siguiendo—. Necesito verte. Ahora mismo. En el viejo cobertizo del linde del bosque.

Del otro lado se escuchó un bufido sarcástico.

—¿La perfecta señora Smith, la esposa del heredero, queriendo reunirse a escondidas con el apestado de la familia? Qué sorpresa. ¿A qué se debe semejante honor, cuñadita? No tengo tiempo para juegos de la alta sociedad.

—No estoy jugando, Diego —espetó Selma, apretando los dientes con rabia contenida—. Compartimos el mismo objetivo, ¿o es que ya olvidaste cuánto odias a esta familia que te dio la espalda y te dejó en la miseria? Tengo un plan perfecto para sacudir los cimientos de los Smith, pero necesito que hagamos un trato. Si quieres reclamar lo que por derecho de sangre te pertenece y vengarte de Jacob y de Karen... más vale que estés en el cobertizo en diez minutos. Si no, piérdete para siempre.

Sin esperar su respuesta, Selma colgó la llamada de golpe. Guardó el teléfono, respiró hondo para aplacar los latidos desbocados de su corazón y se adentró entre las sombras de los árboles, directa hacia la cita que sellaría el destino de todos.

El sendero que conducía al viejo cobertizo estaba cubierto de hojarasca húmeda y ramas secas que crujían bajo los tacones de Selma. El viento de la montaña soplaba con fuerza, meciendo las copas de los pinos como si advirtieran sobre la tormenta que se gestaba.

Selma empujó la puerta de madera carcomida, que cedió con un chirrido metálico y seco. El interior olía a humedad, polvo y heno viejo. Apenas entró, una silueta alta emergió de la penumbra en el fondo del recinto.

Era Diego.

Llevaba una chaqueta de cuero desgastada sobre los hombros, el cabello oscuro revuelto por el viento y unos ojos dorados idénticos a los de Jacob, pero cargados de una amargura tan profunda que asustaba. Cruzó los brazos sobre el pecho, apoyando la espalda contra un pilar de madera, mirándola con una mezcla de burla y desconfianza.

—Vaya... Veo que la reina de la mansión Smith no le teme a ensuciarse los zapatos de barro —dijo Diego con una sonrisa cínica, rompiendo el silencio—. Espero que tu visita valga la pena, Selma. No suelo venir a este lado del territorio a jugar a las escondidas.

Selma dio un paso al frente, sin dejarse intimidar por su presencia imponente. A pesar de ser un paria, Diego compartía la sangre de los Alfas, y esa misma sangre era la que ella pensaba usar como combustible para su venganza.

—Guárdate tus sarcasmos, Diego. Estoy aquí por negocios, y los dos queremos lo mismo —respondió ella con voz fría, acortando la distancia entre ambos—. Tú quieres el reconocimiento, el lugar y la herencia que la bruja de Karen te robó para dárselo a sus hijos legítimos. Y yo... yo quiero deshacerme de un estorbo que me está robando el lugar que me corresponde al lado de Jacob.

Diego arqueó una ceja, ladeando la cabeza con interés genuino. Su expresión burlona se desvaneció lentamente, dando paso a una atención calculadora.

—Te refieres a esa forastera... Serena, ¿no? —murmuró Diego, entornando los ojos—. Me enteré de que el pequeño Jacob la trajo a la mansión como si fuera una diosa. ¿Tan rápido te sacó de jugada, cuñadita?

Las palabras de Diego fueron como ácido en las heridas de Selma. Sus ojos oscuros destellaron furia, y apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas.

—Esa maldita plebeya no me ha sacado de nada —siseó Selma con los dientes apretados—. Pero el lazo de la luna se está cerrando entre ellos. Si dejamos que el consejo la acepte como su compañera oficial, será demasiado tarde para todos. Jacob jamás volverá a mirarme.

Diego soltó una risa seca, sin pizca de gracia.

—Y yo qué pinto en tus celos, Selma. ¿Quieres que la asuste? ¿Que le dé un susto en el bosque? Eso no impedirá que el Alfa la reclame.

—No se trata solo de asustarla, Diego. Se trata de destruir a los Smith desde adentro —reveló Selma, acercándose un paso más y bajando la voz hasta convertirla en un susurro venenoso—. Necesitamos un golpe maestro. Algo imperdonable.

Diego la miró fijamente, sintiendo el peso de la ambición oscura que emanaba de la mujer. —¿Qué tienes en mente?

Selma esbozó una sonrisa macabra, una mueca que no reflejaba rastro de humanidad.

—James... Mi esposo. Él es el primogénito, el heredero directo por ley de sangre, el único obstáculo legal que le impide a Jacob tomar decisiones absolutas sin el consentimiento del clan... y también el escudo protector de Karen —explicó Selma con frialdad milimétrica—. Si James muere de forma trágica... y logramos que las pruebas apunten directamente a Serena...

Diego abrió los ojos ligeramente, comprendiendo la magnitud del plan maquiavélico.

—Estás loca —susurró Diego, aunque un brillo de peligrosa fascinación cruzó por sus pupilas—. ¿Quieres asesinar a tu propio esposo?

—Yo no ensuciaré mis manos, Diego. Para eso te necesito a ti —replicó Selma con una calma aterradora, tocando sutilmente la solapa de la chaqueta de cuero de su cómplice—. Tú conoces los puntos ciegos del territorio, sabes moverte en las sombras mejor que nadie. Tú me ayudarás a tender la trampa perfecta. El mundo de los lobos creerá que fue una traición imperdonable de la forastera... y cuando Jacob descubra que su preciosa Serena asesinó a su propio hermano mayor, el odio del Alfa será tan grande que la destruirá con sus propias manos.

El silencio volvió a instalarse en el viejo cobertizo, roto únicamente por el crujir de la madera vieja y el ulular del viento afuera. Diego guardó silencio durante unos segundos, evaluando el riesgo, el costo y la dulce recompensa de ver arder el imperio de Karen y sus hijos perfectos.

Una sonrisa torcida y oscura se dibujó lentamente en el rostro de Diego.

—Me gusta cómo piensas, Selma —aceptó Diego con voz ronca—. Pero dime... ¿Cuál será mi parte del botín cuando los Smith estén arrodillados?

—Todo lo que quieras, Diego —respondió Selma sin dudar ni un segundo—. Cuando el imperio de los Smith caiga, tú tendrás tu venganza... y yo tendré a Jacob.

1
keila arias
tanta vigilancia y ese perro traidor se pasea por el castillo como si nada ... es un IMBECIL James .... no hay otra palabra para describirte
Liliana yazmin Sanchez madrid
muy buena historia solo q la autora tarda en actualizar
♡ Dαℓια ♡: Pero si actualizo diario dos capítulos ☺️
total 1 replies
Linda dominguera
Nadie quiere que ella se quede con el protagonista jajajajajaja James
Linda dominguera
Tus novelas son hermosas nena. Y no eres engreída como algunas autoras que se creen las mejores y no responden ni comentarios
Nadia Leonila Borjas Borjas
querida autora excelente historia voy a seguir esperando los siguientes capítulos no te desanimes 👏
Amber
la historia atrapa, felicidades 👏🏻
Amber
maravilloso trabajo
Amber
Autora eres maravillosa , tus novelas son muy lindas 🥰
♡ Dαℓια ♡: Muchas gracias por leer 🥰🥰☺️
total 1 replies
CALIBAN✨
Va por buen camino la historia... excelente 👌
CALIBAN✨
🥹
CALIBAN✨
🤬😤
Rosas y Espinas 🌹
Tienes muchas que te apoyan autora. Es una pena que no te lean ahora como esperamos. Pero veras que si 👏👏👏👏👏🥰
♡ Dαℓια ♡: Gracias por leer 🥰🥰🥰
total 1 replies
Rosas y Espinas 🌹
No autora que triste 😭
Rosas y Espinas 🌹
A mi me. Maravilla que ella no quería a su marido lo. Queriq ver muerto ahora no soporta que tenga una Kuma por dios 😂
Dorito
Ay James
Dorito
Yo no la soporto
Dorito
Me di cuenta que le dio tanta pena ella que parece que ahora quiere ablandar su mano dura contra ella pero no creo que ella lo perdone. No puede amarlo nunca que ese sea el castigo de ella
Dorito
Juro que si se me salieron las lágrimas mi querida Dalia ya no podía sufrir más nuestra pobre protagonista
yulisbeth palacios
qué mal q no sea completa hay q esperar actualizar ya a uno se le quitan las ganas de leer
♡ Dαℓια ♡: Si sobre todo eso jajajajaja🥰
total 6 replies
Flor de loto 🌸
Hasta yo lloré autora que triste que se haya muerto su padre. Ahora si lo va a odiar más todavía 😭😭😭😭😭
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