En un imperio donde los matrimonios se sellan por deber y los secretos pueden decidir el destino de un territorio, un Omega queda unido a un poderoso general de guerra, un hombre casi siempre ausente por sus obligaciones en la frontera. Mientras espera su regreso en una residencia demasiado grande y silenciosa, el Omega se refugia en el amor de un joven conde, sin sospechar que sus sentimientos son utilizados para alimentar una ambición peligrosa.
El conde no desea su corazón, sino el sello militar del general, las tierras fronterizas y el poder que podría obtener mediante una falsa acusación de traición. Cegado por el amor, el Omega está dispuesto a sacrificar incluso al hijo que lleva en el vientre, sin imaginar que su decisión desencadenará la caída de su esposo y la muerte de ambos.
Pero cuando un alma de otro mundo despierta dentro de su cuerpo, el destino cambia de rumbo. Con el conocimiento de una tragedia que todavía no ocurre, el nuevo Omega deberá sobrevivir
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Cap 24: conversación
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Decidido, salió de ahí y fue en busca del alfa. Al preguntarle a una doncella, ésta le indicó en cuál habitación estaba el hombre.
— General, ¿Puedo pasar?— preguntó mientras tocaba la puerta
Esto sorprendió un poco al alfa, pero le dió el pase. Al entrar, Nair lo vió a medio vestir, con su torso desnudo.
— ¿Necesitas algo?— preguntó, observando al chico verle el torso con detenimiento
— Es-Este, quiero hablar con usted
Al escucharlo, el alfa se cubrió y se sentó en el pequeño sofá que ahí había.
— Dime, ¿De qué quieres hablar?— percibiendo las feromonas del chico nervioso
— General…… General, sé….. sé que usted se ha dado cu-cuenta de que Nair y yo no somos la misma persona…… Lo siento, no quise engañarlo.
— Sé que no eres este Nair, eres el Nair que conocí hace nueve años.
— Lo siento, yo no soy Nair. Soy del mundo moderno y a usted apenas lo conocí, cu-cuando usted regresó a la capital.
— ¿Entonces quién eres?
— Me….. Me llamo Rick y ten-tengo 16 años— respondió con miedo a que el alfa le hiciera algo por engañarlo
Al verlo tan nervioso y liberando feromonas de miedo, el alfa se levantó y se dirigió hacia él para llevarlo en brazos hasta el sofá.
— ¿Me tienes miedo, Rick?
— Sí, tengo miedo de que me asesine junto a mí bebé, por haberlo engañado.
— ¿ Esa es la confianza que te he dado?— preguntó, mientras liberaba feromonas para calmarlo
— Perdón, no lo puedo evitar.
— Si hubiera querido asesinarte, lo hubiera hecho desde el mismo instante que me di cuenta de que no eras Nair. Tampoco lastimaré a mi hijo.
— Yo, lo siento…… Sé que usted ama a su esposo, pe-pero yo…..
— Entiendo, solo eres un niño.
— Perdón, usted me agrada mucho, pero nunca he tenido novio y no sé qué hacen los novios para enamorarse, lo poco que sé es porque he leído libros……. Tampoco quiero estar encerrado ni vivir con miedo a ser asesinado. En el mundo moderno siempre estuve enfermo y viví la mayor parte de mi vida en el hospital. Por eso quiero vivir tranquilo, en paz y con libertad de ir a donde yo quiera
— Está bien, ¿Cuando te irás?
— No sé, hay una posibilidad de irme, pero no sé cuando será…… Quiero llevarme a mi bebé, aquí no está seguro.
— Lo siento, pero mi hijo no se irá de mi lado.
— Pero es mío, Nair lo iba a abortar, yo fui quien lo salvó.
— Te lo agradezco, pero es mi hijo.
— Lysandre, déjame llevar a mi bebé— dijo con voz suave y dulce
— No, el bebé debe estar junto a mí. Solo eres un niño y no podrás cuidar de mi hijo, tu quieres libertad e ir a dónde quieras y mi hijo no te dejará hacer lo que quieras. Tampoco podrás cuidar de su subgénero.
— Anda guapo, déjame a mí bebé. Tú podrás tener más en el futuro— con voz más mimosa
— El bebé es mío y de Nair. Tú no tienes ninguna relación con él.
— ¡Lysandre!— exclamó con lágrimas brotando de sus ojos
Al verlo llorar, el general le limpió las lágrimas con cuidado y lo impregnó con sus feromonas.
— El bebé es mío, Nair no lo quería, él abortó al bebé porque amaba a ese Agard y te odiaba a tí.
— Rick, tú estás en el cuerpo de Nair. Si te vas, solo se irá tu alma y si insistes en llevarte a mi hijo, lo asesinarás y no serás diferente a Nair.
— Pero……
— Allá en tu mundo tendrás a tus propios hijos. Mi hijo es lo único que tendré de mi pareja destinada. Así que no te lo llevarás, si insistes no tendré de otra que buscar al gran mago para que te aleje de aquí y no te deje volver jamás.
— Lysandre, es mi hijo.
— No insistas, si lo haces te denunciaré por usar hechicería y asesinar a mi esposo. Sabes que por eso puedes ser ejecutado en la hoguera
— Yo no fui, no puedes hacerme esto. Yo no le hice nada, cuando llegué él no estaba y tampoco sé cómo llegué aquí……. Lysandre, no quiero morir quemado.
— Entonces no me hagas enojar y deja esa idea de llevarte a mi hijo.
— Es mío, ese imbécil no lo quiso porque era tuyo y tú nunca supiste de él….. el bebé es mío— murmuraba enojado
— Te estoy escuchando. Así que explícame cómo es eso de que Nair lo abortó y yo no supe de su existencia.
— No te diré nada
— Bien, entonces mañana mismo te llevaré al tribunal de guerra para que seas enjuiciado por ser cómplice de Agard y el segundo príncipe….. solo le pediré al emperador que te ejecute después de que des a luz a mi hijo. Le pediré la muerte más cruel y dolorosa.
— Psicópata, idiota— gritó para irse corriendo de esa habitación
— Si te escapas te asesino y si te vas con mi hijo, te buscaré y te torturaré— le dijo en voz alta
Nair entró a su habitación y la aseguró bien, para luego entrar a esconderse en el armario. Las amenazas de Lysandre lo habían asustado demasiado y estaba seguro que el alfa sería capaz de asesinarlo.
— “ el libro…… el libro tal vez me pueda llevar ahora de aquí junto a mi bebé”
El Omega sacó el libro del escondite y comenzó a revisarlo página por página, hasta llegar a la página donde estaban aquellas letras doradas. Leyó ese pequeño párrafo una y otra vez tratando de irse de allí, pero nada pasaba.
— “ Debo irme, ese psicópata me llevará mañana a qué me asesinen”— pasando las páginas con rapidez, tal como recordaba haber visto antes de morir
Al ver que no sucedía nada, se colocó un abrigo bastante cálido, tomó algo de dinero y el libro, para luego comenzar a buscar en la habitación el pasadizo secreto. Al encontrarlo debajo de la tina del baño, entró y trató de acomodar la tina para que no se dieran cuenta.
— “ Debo ir al reino vecino. Mi tia Valois y su familia son todos alfas que pueden cuidarme hasta que me pueda ir de este mundo absurdo”
que pasará ahora no quieren que este Nair se vaya
ellos seguirán siempre juntos si se ponen aclarar las cosas