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A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

A Los 42, Me Enamoré De Un Stripper

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor en la madurez / Romance
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Claudia tiene 42 años, un matrimonio vacío y un bar de barrio que apenas sobrevive. El día que descubre que su marido la engaña, un joven se presenta por error a una entrevista de trabajo... para stripper, no para mozo. Lo que empieza como un malentendido incómodo termina convirtiéndose en la decisión que le cambia la vida: contratarlo para revivir su negocio.

NovelToon tiene autorización de Darianrb para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una mañana hermosa

El beso que había empezado en el sillón no se quedó ahí mucho tiempo. Entre risas bajas y torpezas compartidas —una lámpara que por poco se cae, una camisa que se enganchó mal en un botón y les costó más de la cuenta sacar— terminaron en la cama, con la única luz de la calle filtrándose por la ventana entreabierta y la ciudad afuera siguiendo su rutina.

Claudia dejó de pensar. Dejó de calcular, de medirse, de preguntarse si tenía o no derecho a estar con un hombre tan joven; por primera vez en mucho tiempo, el cuerpo hizo lo que quiso sin pedirle permiso a la cabeza.

Sintió las manos de Eric recorrer su piel con una calma que no esperaba de alguien que arriba de un escenario se movía con tanta urgencia, como si ahí, a solas, no tuviera ningún apuro por demostrar nada.

Él, por su parte, descubrió que la risa de Claudia contra su cuello, entrecortada, nerviosa, le gustaba más que cualquier aplauso que hubiera recibido nunca por sus bailes. No hubo prisa. Hubo susurros que ninguno de los dos terminó de decir completos, y esa clase de silencio que se llena solo, sin necesitar palabras.

Ella le quitó los pantalones de a poco, como disfrutando algo que hacía mucho no ocurría. Quizás 3 o 4 años, ella ya había perdido la cuenta de cuando había sido la última vez que había tenido intimidad, y solo recordaba las noches en que se tocaba sola en el baño de su casa, con su marido roncando de fondo.

Por eso, a Claudia la sorprendía esa previa tan larga, tan diferente a tener relaciones con Fabián, cuando aún lo hacían, ya que él solo la penetraba en forma torpe y por un par de minutos. A veces incluso la hacía llorar del dolor, porque ni siquiera le permitía lubricarse bien.

Pero, se obligó a no pensar en ese pasado triste. Y se dejó llevar. Al estar desnudos, por un segundo tuvo miedo de que a Eric no le gustara su cuerpo, que no era joven y con músculos firmes como el de cualquier chica de veinte años. Fue todo lo contrario, él acarició cada rincón de su piel con devoción. Y besó sus partes con dulzura y luego pasión desenfrenada.

Los besos de Eric fueron bajando desde su cuello, a sus pechos, especialmente las tetillas, que mordió sin control y la hizo gemir por primera vez. Al mismo tiempo, él acariciaba los labios inferiores de ella con una mano, y con la otra apretaba una de sus nalgas. De a poco, Claudia se fue humedeciendo y perdiendo la cabeza, mientras él no paraba, no paraba un segundo....

Besos en su vientre, otra vez en su cuello, besos con lengua y mordidas leves en los labios de su boca, la mano derecha de él yendo de sus nalgas a sus piernas y luego a sus hombros, a su cabello que sujetaba con firmeza, mientras con la mano izquierda ya metía uno y luego dos dedos. Adentro y afuera.

Y así la masturbaba...

— Ahhh, ahhh, Dios sí.... ahh, más, más .... — los gemidos de Claudia empezaron entonces. Sus sentidos estaban al máximo y su sensibilidad muy alta. Le gustaba demasiado lo que él hacía con sus dedos, y es que nunca ningún hombre la había tocado así, hasta que ella acabara. No demoró mucho en llegar al orgasmo.

Y si bien Eric sacó su mano de ella en ese momento, para dejarla temblar, sensible y satisfecha, no terminó ahí. Él empezó a besar su espalda, de arriba hasta abajo, mientras Claudia se recuperaba de a poco, hasta llegar a sus nalgas y besar todo lo que quiso, usando su lengua sin permiso.

Con el correr de los minutos, Claudia, que no podía creer que alguien pudiera darle tanta atención a su cuerpo, empezó a tocar el cuerpo de Eric. Todo lo que pudo, a recorrerlo con sus dedos y lengua, conociendo cada detalle.

Ese cuerpo tan anhelado, sus abdominales, los músculos de sus brazos, de las piernas. Todo él era para tocar y besar, toda la noche si era posible. Le encantaba tener a un hombre joven y tan hermoso solo para ella. También lo masturbó, con morbo en sus ojos. Y al ensuciarse con sus fluidos, luego ayudó a limpiarlo con sus propios labios y su lengua. No le dio asco ni vergüenza, todo lo contrario.

Ya no le importaba nada, él la había desbloqueado y ahora estaba lista para vivir todo lo que se había privado.

Más tarde, cuando él entró en ella, con su miembro, que a Claudia le pareció enorme y único. Con sus embestidas y su control total sobre ella, solo fue la culminación de esa previa hermosa.

Claudia perdió la cuenta de sus propios orgasmos, cada uno más placentero que el anterior. Pero, sí supo cuando Eric finalmente tuvo el suyo, en un gemido hermoso y único que luego lo dejó sobre su pecho, exhausto, sudoroso, pero completamente satisfecho.

...----------------...

Se durmieron enredados y la luz de la mañana entraba de costado por la única ventana del monoambiente, dibujando una franja tibia sobre la cama revuelta.

Claudia se despertó antes que él, con ese cuerpo pesado y satisfecho de quien durmió pocas horas pero bien, y se quedó un momento así, quieta, escuchando la respiración lenta de su joven amante a su lado, todavía profundamente dormido.

Se levantó despacio, tratando de no hacer ruido, y agarró lo primero que encontró tirado en el piso: la camisa de él, todavía con olor a cigarrillo y a la noche anterior, que se puso sin pensarlo dos veces.

Se miró un segundo en el espejo viejo del baño —el mismo que la noche anterior le había devuelto una imagen tan insegura— y esta vez sonrió, sin maquillaje, con el pelo hecho un desastre, sintiéndose, contra toda lógica, más linda que en mucho tiempo.

Preparó café en la cocina minúscula, cortó lo poco que tenía en la heladera para armar algo parecido a un desayuno, y se sentó en el borde de la cama con la taza entre las manos, mirándolo dormir. No quería pensar en nada más, en un futuro incierto con él, quien le había dicho que nunca buscaba algo serio.

Eric tenía el pelo negro despeinado contra la almohada, la boca entreabierta, un brazo colgando fuera del colchón en un ángulo que a cualquier otra persona le hubiera resultado incómodo. A ella le pareció, sencillamente, perfecto. Todo en él era perfecto en ese instante.

Eric se despertó de a poco, con un quejido apagado, llevándose una mano a la frente.

—Uy —murmuró, entrecerrando los ojos contra la luz—. Creo que tomamos más cerveza de la que mi cabeza está dispuesta a perdonarme.

—Te traje café con leche —Claudia le acercó la taza, divertida con su cara de sufrimiento—. Y hay algo de pan duro, si tenés estómago para eso.

Eric se incorporó despacio, tomó la taza con las dos manos como si fuera un salvavidas, y la miró un segundo.

—¿Sabés qué tengo ganas de hacer esta noche? —dijo Claudia, jugando con el borde de la taza, sin animarse del todo a mirarlo a los ojos—. No que bailes. Digo, no en el bar, esta noche, para nadie más. Tengo ganas de que te quedes acá conmigo. Podemos pedir algo, ver una película, no sé. Nada más.

Eric sonrió, un poco sorprendido, un poco conmovido, tomando un trago largo del café antes de contestar.

—Me encanta la idea —dijo, simplemente, y a Claudia le bastó esa frase para sentir que el día entero ya había valido la pena.

Se quedó un rato más ahí, disfrutando de esa calma nueva, hasta que el reloj le recordó que tenía que abrir el bar. Se vistió, y salió sola hacia el local con una sonrisa que le costaba bastante disimular, olvidando de dejarle la llave de la puerta a Eric.

Melina ya estaba en la puerta cuando llegó, con dos cafés para llevar en la mano, como se había vuelto costumbre entre las dos desde hacía varios meses.

—Uh. —Melina la miró de arriba abajo apenas la vio acercarse, con esa ceja levantada tan suya—. Alguien durmió bien anoche.

—Buen día para vos también. —Claudia agarró el café que le extendía, tratando de mantener la cara seria y fracasando bastante rápido.

—No voy a preguntar nada. —Melina levantó las dos manos, en señal de rendición, aunque la sonrisa no se le borraba de la cara—. Ya aprendí la lección con vos.

Entraron juntas, abriendo la persiana con el chirrido de siempre, acomodando las mesas para el turno de la mañana y medio día. Fue mientras contaban la caja chica que Claudia, sin mirarla, soltó la información justa y nada más.

—Eric no va a bailar esta noche, ¿sabes?

Melina levantó la vista de los billetes que estaba contando.

—¿Está enfermo?

—No. —Claudia siguió acomodando servilleteros, evitando el tema con la misma habilidad con la que lo había evitado toda la mañana—. Simplemente no va a bailar hoy. Ya está.

Melina se quedó mirándola un largo segundo, uniendo puntos que Claudia prefería no confirmarle todavía, y por primera vez no dijo nada más, ni insistió, ni pidió detalles. Solo sonrió, para sí misma, y volvió a contar los billetes.

—Como digas, socia.

Estaban las dos así, cada una en su tarea, cuando una figura de asomó por debajo de la vieja persiana. Fabián entró al bar con una carpeta bajo el brazo, seguramente alguna excusa de números o trámites pendientes de la separación, y se frenó en seco apenas las vio a las dos juntas, su aún esposa y su amante, mirándolo.

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🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
por eso no es bueno mezclar trabajo con placer, porque nada sale bien
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
ya cayó Claudia, que se aliste para otro sufrimiento
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
Claudia hay no es... Erick no es para tí
Gaby❤️
A vivir Claudia!! todo sigue, vos también!!. me encantó este capítulo ❤️
Betty Saavedra Alvarado
Hay que continuar la vida no se detiene fuerza Claudia Meli volvió no será fácil ella también la engaño Fabián
Claudia Marcela Casas
gran error para construir no hay que mentir
Betty Saavedra Alvarado
Clau cometiste un error ya es tarde ahora a dejar que vel tiempo pase el sana heridas Si Erick vuelve entonces te ama
Gaby❤️
necesitan tiempo los dos, si en verdad se aman, hablarán.
Gaby❤️
Muy buena novela!! La recomiendo!!
Gaby❤️
que mala no me podes dejar esperando así😱😱😱😱
Gaby❤️: gracias por esta novela, estoy súper enganchada❤️
total 2 replies
Gaby❤️
Que feo sonó eso, creo que te vas arrepentir, que desepcion 🥺
Gaby❤️
Disfrútalo hasta que se vaya, deja los mejores recuerdos ❤️
Betty Saavedra Alvarado
Claudia error tenías que haber entregado el sobre Erick está molesto contigo es su futuro no debes ser egoísta
Betty Saavedra Alvarado
Clau te estás quedando sola se fue Melina Luz pronto se irá Erik es su. trabajo y sueño no le puedes cortar las alas estás enamorada déjalo que vuele
Veronica Albarracin
Me encanta tu novela autora pero claudia no puede r eric se quede es el sueño de el irse. Pobre claudia q irá hcer😭👏👏👏👏👏🇺🇾🌺
Betty Saavedra Alvarado
Claudia Erick tiene que seguir su camino si el vuelve es por qué te ama entregale el dinero es de él tu no puedes ser egoísta y que falle en su primera telenovela
Gaby❤️
Que fuerte aceptar que Volves a quedar sola 🥺
Darian RB🌹: Habrá que esperar para ver qué pasa 😭
total 1 replies
Claudia Marcela Casas
será que no le dirá nada o se irá con el ❤️
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆
me encantaría ser Claudia
Betty Saavedra Alvarado
Clau Erick tiene que seguir su camino así la vida cada uno luchando en lo suyo ahora estará sola sin Melina y Luz
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