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Ahora que me voy, ¿sí me amas?

Ahora que me voy, ¿sí me amas?

Status: En proceso
Genre:Maltrato Emocional / Malentendidos / Dejar escapar al amor
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Alma Varela

Durante seis años, Lucía Morales fue la esposa que Alejandro Valdés mantuvo en secreto. Ante el mundo, él seguía soltero. Con su primer amor, Valeria, era atento y cariñoso. Hasta dejaba que el hijo de ella lo llamara «papá».
Para Lucía, en cambio, solo había desprecio.
Ni siquiera después de una cirugía agotadora, en la que logró salvar una vida, recibió una palabra de preocupación de su marido. Alejandro solo quería exigirle explicaciones por haber tratado mal a Valeria.
Lucía ya había solicitado su traslado a otro hospital. Ahora también estaba lista para quitarse el anillo.
—Quiero el divorcio. Te dejo libre.
Por primera vez, no le pedía que la amara. Le pedía que la dejara ir.
Pero Alejandro se negó.
Creía que ella nunca sería capaz de abandonarlo. Cuando comprende que esta vez va en serio, empieza a perder el control.
Él quiere recuperar a su esposa.
Lucía quiere recuperar los años que perdió esperando que la eligiera.

NovelToon tiene autorización de Alma Varela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Capítulo 8. ¡Ni sueñes con divorciarte de Alejandro!

La bofetada fue tan repentina que Lucía ni siquiera pudo reaccionar. Hasta su madre se asustó.

Su padre le apuntó a la cara con un dedo.

—¿Quieres divorciarte de Alejandro? ¡Te digo que ni lo sueñes! ¿Crees que cualquiera puede entrar en la familia Valdés? ¡La suerte que tuviste fue un regalo del cielo! ¡No seas desagradecida!

¿Suerte? Sí, aquella supuesta suerte se debía únicamente a que, siendo joven, había acompañado a Alejandro durante unos días oscuros y lo había arriesgado todo para ayudarlo a escapar. Los Valdés le debían un favor, eso era todo.

Lucía soltó una risa, con los ojos enrojecidos.

—Papá, hay algo que no entiendo. ¡Yo también soy tu hija! ¿O para ti el único hijo que cuenta es mi hermano? Seguro que me hiciste venir por él otra vez. No hace falta que lo disfraces de una invitación a comer. ¡Di directamente que quieres que le pida dinero a Alejandro! Todo lo de mi hermano les importa, y lo mío no vale nada. ¿Es eso?

Su padre se quedó sin respuesta. Desvió la mirada, incómodo.

—Eres la hermana mayor. Andrés es tu hermano. ¿No es tu obligación apoyarlo?

Lucía contuvo las lágrimas.

—Mantenerlo es obligación de ustedes. No mía.

—¡Tú…!

Su padre volvió a levantar la mano, fuera de sí. Ella le acercó el rostro.

—¡Pégame! ¡Atrévete a pegarme otra vez!

Él temblaba de rabia, pero no se atrevió a hacerlo.

—¡Cálmate y habla como es debido! —Elena reaccionó por fin y apartó a su marido. Después se acercó a Lucía—. Hija, deja de discutir con tu padre. Esta vez Andrés sí está en problemas. Está detenido en la comisaría. Tu papá y yo pensamos que, con las relaciones que tienen los Valdés, quizá Alejandro pudiera sacarlo de allí.

A Lucía se le heló el corazón por completo. Incluso ahora, lo único que les preocupaba era Andrés Morales. Su situación no les importaba en absoluto.

—No puedo ayudarlo.

—Lucía, es tu hermano…

Ella ya no pudo soportarlo. Se quebró.

—¡Alejandro me engañó y tiene un hijo fuera del matrimonio! ¡Están a punto de obligarme a dejarle mi lugar a alguien más! ¡¿Cómo quieren que vaya a rogarle que me ayude?!

Sus padres se quedaron inmóviles. Antes de que pudieran reaccionar, Lucía salió y dio un portazo.

Al caer la tarde, Alejandro terminó sus asuntos en la empresa y condujo al hospital. Al pasar frente al despacho de Lucía, se detuvo un instante. Solo quería preguntarle si le había dicho algo a su abuela.

Únicamente eso.

—Señor Valdés, ¿viene a buscar a la doctora Morales? —preguntó, sorprendida, una enfermera que pasaba por allí.

Él no alteró el gesto.

—Tengo unos asuntos que hablar con ella.

—La doctora se fue hace rato.

Alejandro volvió la cabeza y bajó la voz.

—¿Se fue?

Frunció el ceño. Lucía nunca salía antes de tiempo.

—¡Alejandro!

Valeria se acercó a él casi corriendo, con una sonrisa radiante.

—¿Ya terminó tu reunión?

Él respondió con un sonido breve. Valeria miró la puerta cerrada del despacho de Lucía y se aferró a su brazo.

—¿Viniste a verme? ¡Mi despacho no queda aquí!

La enfermera se sintió incómoda. ¿Lo había entendido mal? ¿El señor Valdés no buscaba a la doctora Morales, sino a la doctora Ortega?

Alejandro no explicó nada. Se limitó a retirar el brazo.

—¿Todavía no sales?

—Todavía no… —Valeria se acercó un poco más. Para cualquiera que los viera, parecían una pareja de enamorados—. Por cierto, ¿me acompañas después a buscar a Nico?

Él iba a responder cuando sonó su teléfono. Al ver el nombre de Lucía en la pantalla, esbozó una sonrisa casi imperceptible y se apartó para contestar.

—¿Lo pensaste mejor? ¿Ya vas a disculparte?

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