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Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La carta de Gabriel

Valeria permaneció inmóvil después de aquella llamada.

Gabriel.

Su hermano.

El hombre del que jamás había escuchado hablar durante toda su vida.

Había aparecido de repente después de tantos años y le había dicho que estaba vivo.

Pero lo que más miedo le daba no era descubrir que tenía un hermano.

Era saber que alguien había obligado a Gabriel a desaparecer.

Y que esa misma persona había intervenido en la historia de su familia y en su relación con Mateo.

Valeria miró a Samuel.

—Mamá, ¿qué pasó?

Ella intentó sonreír.

—Nada, cariño.

—Estás llorando.

Valeria se secó rápidamente las lágrimas.

—Estoy bien.

Samuel se acercó y la abrazó.

—No quiero que estés triste.

Valeria cerró los ojos.

—Yo tampoco quiero estar triste.

Pero sabía que aquella noche sería imposible dormir.

***

Mateo, por su parte, seguía frente a su padre.

—¿Quién era esa persona?

Roberto no respondió.

—Papá, necesito saberlo.

—No puedo decirte.

—¿Por qué?

—Porque podría ponerse en peligro mucha gente.

Mateo se quedó mirándolo.

—¿Incluso Valeria?

Su padre bajó la mirada.

—Especialmente ella.

Aquellas palabras hicieron que Mateo sintiera miedo.

—¿Qué tiene que ver ella?

—Más de lo que imaginas.

—Entonces dime la verdad.

Roberto respiró profundamente.

—Cuando ustedes eran adolescentes, nosotros pensamos que si se separaban, todo quedaría enterrado.

—¿Qué cosa?

—La verdad sobre Gabriel.

Mateo frunció el ceño.

—¿Gabriel sabía demasiado?

—Sí.

—¿Y Valeria?

—No sabía nada.

—¿Entonces por qué separarnos?

Roberto respondió:

—Porque Gabriel había dejado algo escondido.

—¿Qué?

—Documentos.

Mateo sintió un escalofrío.

—¿Dónde?

—No lo sé.

—¿Y qué demostraban?

Roberto lo miró directamente.

—Que la persona que estaba detrás de todo había robado dinero de ambas familias.

Mateo quedó en silencio.

—¿Quién era?

Roberto negó.

—No puedo decírtelo.

Mateo golpeó la mesa.

—¡Ya basta!

Su padre se estremeció.

—Durante años me hiciste creer que Valeria era el problema.

—Nunca fue ella.

—Entonces ¿por qué?

Roberto cerró los ojos.

—Porque teníamos miedo.

—¿De quién?

Su padre respondió:

—De alguien que todavía tiene poder.

***

A la mañana siguiente, Valeria recibió un sobre.

No tenía remitente.

Lo abrió con cuidado.

Dentro había una sola hoja.

“Si quieres saber quién soy realmente, ve mañana a las cinco de la tarde al puente viejo.

No lleves a nadie.

Gabriel.”

Valeria sintió que las manos le temblaban.

Guardó la carta.

No sabía si debía ir.

Pero necesitaba respuestas.

***

A las cuatro y media de la tarde, Valeria salió de casa.

Le dijo a Samuel que debía hacer una diligencia.

No quería preocuparlo.

Cuando llegó al puente viejo, el lugar estaba casi vacío.

Esperó.

Cinco minutos.

Diez.

Quince.

Entonces escuchó una voz detrás de ella.

—Valeria.

Se giró.

Un hombre estaba parado a pocos metros.

Tenía aproximadamente su edad.

Cabello oscuro.

Una pequeña cicatriz sobre la ceja.

Y unos ojos que le resultaban extrañamente familiares.

Valeria sintió que las piernas le temblaban.

—¿Gabriel?

El hombre asintió.

—Sí.

Valeria comenzó a llorar.

No sabía qué hacer.

No sabía si abrazarlo.

No sabía si preguntarle por qué se había ido.

Finalmente caminó hacia él.

Gabriel abrió los brazos.

Valeria lo abrazó.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Era la primera vez que se abrazaban.

Y, sin embargo, había algo familiar en aquel momento.

Como si una parte de ella hubiera estado esperando aquel encuentro toda la vida.

—Pensé que estabas muerto —dijo Valeria entre lágrimas.

—Lo sé.

—Mamá dijo que habías muerto.

—Tu madre necesitaba que todos lo creyeran.

Valeria se separó.

—¿Por qué?

Gabriel miró alrededor.

—Porque era la única forma de mantenerme con vida.

Valeria sintió miedo.

—¿Quién quería hacerte daño?

Gabriel tardó en responder.

—El mismo hombre que destruyó la relación entre nuestras familias.

—¿Quién?

Gabriel la miró.

—Alguien en quien todos confiaban.

***

Gabriel comenzó a contarle lo ocurrido.

Cuando era joven, había descubierto movimientos extraños en las cuentas de la empresa de Roberto y Ernesto.

Dinero que desaparecía.

Documentos falsificados.

Contratos que nadie recordaba haber firmado.

Al principio pensó que se trataba de un error.

Después descubrió que alguien estaba utilizando la empresa para ocultar grandes cantidades de dinero.

—¿Y qué hiciste? —preguntó Valeria.

—Se lo dije a tu padre.

—¿Y él te creyó?

—Sí.

—¿Y a Roberto?

—También.

—Entonces, ¿qué pasó?

Gabriel bajó la mirada.

—Decidimos investigar.

—¿Y descubrieron quién era?

—Sí.

Valeria contuvo la respiración.

—¿Quién?

Gabriel negó.

—Todavía no puedo decirte.

—¿Por qué?

—Porque no tengo todas las pruebas.

—¿Dónde están?

—Eso es lo que he estado buscando durante años.

Valeria se quedó en silencio.

—¿Y qué tiene que ver Mateo?

Gabriel respondió:

—Mucho.

—¿Por qué?

—Porque cuando ustedes comenzaron a enamorarse, esa persona se dio cuenta de que podían descubrir la verdad.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Por eso nos separaron?

—Sí.

—¿Y Daniel?

Gabriel bajó la mirada.

—Daniel intentó protegerte.

—Pero recibió dinero.

—Sí.

Valeria sintió dolor.

—¿Por qué?

—Porque lo amenazaron.

—¿Con qué?

Gabriel respiró profundamente.

—Con hacerle daño a tu familia.

Valeria quedó en silencio.

De repente, muchas cosas comenzaron a tener sentido.

Daniel había cometido errores.

Pero quizá no había actuado únicamente por egoísmo.

Quizá también había tenido miedo.

***

Mientras Valeria hablaba con Gabriel, Mateo intentaba localizarla.

La había llamado varias veces.

No contestaba.

Entonces recibió un mensaje.

“Déjala. Si sigues buscando, será peor.”

Mateo sintió un escalofrío.

Respondió:

“¿Quién eres?”

No recibió respuesta.

Volvió a llamar a Valeria.

Esta vez ella contestó.

—¿Mateo?

—¿Dónde estás?

—Estoy bien.

—Me preocupé.

—Lo siento.

—¿Estás con Gabriel?

Valeria quedó sorprendida.

—¿Cómo lo sabes?

—Mi padre me contó algunas cosas.

—Necesito hablar contigo.

—Voy para allá.

—No.

—¿Por qué?

—Gabriel dijo que no debemos movernos.

Mateo comprendió que la situación era mucho más peligrosa de lo que imaginaba.

—Entonces quédate donde estás.

—Sí.

***

Una hora después, Mateo llegó al puente.

Gabriel lo observó desde lejos.

—Así que tú eres Mateo.

Mateo se acercó.

—Sí.

—Te pareces a tu padre.

—Eso me han dicho.

Gabriel sonrió débilmente.

—Tu padre cometió muchos errores.

—Lo sé.

—Pero también intentó corregir algunos.

Mateo lo miró sorprendido.

—¿Mi padre?

—Sí.

—Él nos separó.

—Al principio sí.

—Entonces ¿por qué dices eso?

Gabriel respondió:

—Porque años después se arrepintió.

Mateo guardó silencio.

—Intentó encontrarme.

—¿Lo logró?

—No.

—¿Y Daniel?

Gabriel bajó la mirada.

—Daniel fue quien más intentó proteger a Valeria.

Mateo miró a Valeria.

Ella tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Entonces todo lo que creíamos...

—Estaba incompleto —dijo Gabriel.

***

Los tres se sentaron cerca del puente.

Gabriel sacó una pequeña memoria.

—Aquí hay una parte de las pruebas.

Mateo la tomó.

—¿Qué contiene?

—Documentos.

—¿Sobre quién?

—Sobre el hombre que robó el dinero.

Mateo miró a Valeria.

—¿Podemos abrirlo?

—Todavía no.

—¿Por qué?

—Porque si lo hacemos sin cuidado, esa persona sabrá que lo encontramos.

Valeria sintió miedo.

—¿Qué quieres que hagamos?

Gabriel respondió:

—Primero debemos encontrar el resto.

—¿Dónde está?

—En la casa de tu padre.

Valeria quedó sorprendida.

—¿Mi padre lo escondió?

—Sí.

—¿Y por qué?

—Porque sabía que algún día alguien tendría que descubrir la verdad.

***

Esa noche, Valeria regresó a casa.

Samuel estaba dormido.

Ella entró en silencio.

Se acercó a su hijo y le dio un beso en la frente.

Después abrió el viejo baúl de su padre.

Buscó durante horas.

Finalmente encontró una pequeña llave.

No recordaba haberla visto antes.

Tenía una etiqueta:

“Habitación 3.”

Valeria recordó inmediatamente una antigua propiedad de su padre.

Una casa que llevaba años cerrada.

La habitación 3.

Podía ser allí.

***

Al día siguiente, Valeria se reunió con Mateo y Gabriel.

—Encontré una llave.

Gabriel la observó.

—Es esa.

—¿Estás seguro?

—Sí.

Mateo preguntó:

—¿Qué hay en la habitación?

Gabriel respondió:

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Gloria Martinez Rodiguez
me gusta, pero tiene demasiados vacíos, k dejan inconclusa la novela. necesito una o dos capítulos más para un buen final
ariadna violet
☺️
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