NovelToon NovelToon
Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amor prohibido / Ella Mayor Que Él
Popularitas:23.1k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Renata creyó que el peor error de su vida había sido amar a un hombre que jamás la quiso.

Durante tres años fue la esposa perfecta de Rodrigo, soportando humillaciones y sacrificios con la esperanza de que algún día él la mirara con amor. Pero la noche de su tercer aniversario descubre la verdad más cruel: su esposo la engaña con Daniela, su propia hermana, la mujer que desde niña le arrebató todo lo que alguna vez quiso.

Decidida a recuperar su dignidad, Renata pide el divorcio y jura no volver a depender de ningún hombre. Sin embargo, cuando cree haber perdido a la única familia que le quedaba, alguien inesperado comienza a sostenerla en silencio.

Adrián siempre estuvo ahí.

Quince años menor que ella. Hermano de su mejor amiga. El hombre al que jamás debería mirar.

Lo que Renata ignora es que Adrián lleva años enamorado de ella, observándola desde la distancia, esperando el día en que pudiera demostrarle que el amor no duele, no humilla y mucho menos traiciona.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

Adrián sostuvo la mirada de su hermana, y en la fracción de segundo que tardó en contestar pasó por su cabeza la verdad entera, quince años de verdad, y también lo que esa verdad le costaría a Renata si él la soltaba esa noche, en ese salón, con Ximena dolida y medio mundo alrededor.

—No. —Mintió, y le costó cada letra—. No hay nada, Ximena.

Ella lo miró, buscándole la grieta.

—Adrián, te conozco.

—La defendí porque su papá le iba a pegar delante de todos. —Adrián no bajó los ojos, aunque por dentro se odiaba—. Habría hecho lo mismo por cualquiera. Es tu mejor amiga, es como de la familia, la vi en peligro y reaccioné. Eso es todo. —Le puso una mano en el hombro—. Lo que estás imaginando no existe. Estás cansada, ha sido una noche horrible. Vámonos.

Ximena lo miró un rato más, y poco a poco algo en su cara se aflojó, mitad alivio, mitad duda que no terminaba de irse.

—Perdón. —Suspiró—. Es que por un momento pensé… no sé qué pensé. —Se rió sin ganas—. Sería una locura, ¿no? Tú y Renata. Con la diferencia de edad, y siendo mi amiga. Una locura.

—Una locura —repitió Adrián, y sintió la palabra como una piedra en el estómago.

Renata llegó a su apartamento pasada la medianoche, y no pudo dormir.

Le hervía todo por dentro. La amenaza de Roxana en la terraza, sonriente, con la copa en la mano. Daniela ensuciando el nombre de su madre delante de todos. El brazo de su padre alzándose para golpearla como cuando era niña. Y Adrián, parándose delante de ella sin pensarlo, escudándola con su propio cuerpo. Todo revuelto, imposible de ordenar.

Se sirvió un trago para calmarse. Después otro. Y con el segundo, en vez de calmarse, se le soltó lo que llevaba conteniendo toda la noche, y agarró el teléfono y marcó antes de pensarlo bien.

—Renata. —La voz de Adrián sonó despierta al primer timbre—. ¿Estás bien? ¿Pasó algo?

—Ven. —Fue lo único que dijo, y colgó.

Adrián llegó en veinte minutos, todavía con la camisa de la fiesta, la corbata en el bolsillo, la preocupación en la cara. Renata le abrió con el vaso en la mano y los ojos brillantes.

—¿Qué pasó? —Adrián entró, mirándola—. ¿Estás tomando sola?

—Le mentiste a Ximena. —Renata cerró la puerta—. Lo sé. Sé que te preguntó. Se te nota en la cara.

Adrián se quedó quieto.

—Renata—

—Toda la noche te la pasas protegiéndome. —Dejó el vaso sobre la mesa, y dio un paso hacia él—. De mi papá, de Rodrigo, de Ximena, hasta de mí misma. ¿Y quién te protege a ti, Adrián? ¿Quién?

—No necesito que me protejan.

—Yo tampoco, según todo el mundo. —Dio otro paso, y ya estaban cerca, demasiado cerca, como en el estacionamiento, como en el carro, como en todos los momentos en que ella había dado dos pasos atrás—. Y estoy tan cansada, Adrián. Cansada de dar pasos atrás. Cansada de decirme que no puedo, que no debo, que soy vieja, que soy poca cosa, que le pertenezco a un montón de reglas que a nadie más le importan.

—Renata, estás bebida. —La voz de él salió tensa, luchando consigo mismo—. Mañana te vas a arrepentir, y yo no quiero que—

—Por una vez. —Ella levantó la mano y le puso los dedos sobre los labios, callándolo—. Por una sola vez en mi vida, no quiero pensar en lo que va a pasar mañana.

Y se puso de puntillas y lo besó.

Adrián se quedó rígido un instante, uno solo, con las manos a los lados como quien se aferra a la última cuerda de su cordura. Y después esa cuerda se rompió. La rodeó con los brazos, la apretó contra él, y le devolvió el beso con quince años de todo lo que se había tragado, y Renata sintió el suelo desaparecer bajo sus pies, las manos de él subiéndole por la espalda, la boca de él bajándole por el cuello, y por primera vez en años dejó de pensar, dejó de calcular, dejó de defenderse de nada.

—Renata —murmuró él contra su piel, con la voz rota—. Si no quieres esto, dímelo ahora.

—Cállate —susurró ella, y lo jaló hacia la habitación.

Después, cuando el mundo volvió despacio, se quedaron los dos en silencio en la oscuridad, con las respiraciones bajando y el techo encima.

Adrián tenía un brazo bajo la nuca de ella y miraba el techo con el corazón todavía golpeándole, y por dentro no cabía de una felicidad que casi le daba miedo. Quince años. Quince años esperando algo que ni siquiera se había atrevido a soñar del todo, y ahora la tenía ahí, tibia contra su costado, y le parecía imposible que fuera real. No lo arruines, se dijo. Mañana se va a asustar. Déjala llegar a su ritmo. Pero es real. Por fin es real.

Renata, a su lado, miraba el mismo techo y sentía algo completamente distinto.

El deseo se había ido, y en su lugar subía, fría, la marea de siempre. ¿Qué hiciste? Lo tenía al lado, joven, entero, tan bello que dolía, y en vez de plenitud lo que le llenaba el pecho era la certeza aplastante de que no había manera de que esto durara. De que ella era una mujer de cuarenta y tres años que acababa de acostarse con el hermano de su mejor amiga, quince años menor, en un arranque de borrachera y autocompasión. De que mañana, a la luz del día, él la iba a mirar y se iba a dar cuenta del error. Todos se dan cuenta, tarde o temprano. Todos se van.

Cerró los ojos y fingió dormir, para que él no le viera en la cara lo que ya estaba decidiendo.

Renata despertó antes del amanecer, con el brazo de Adrián todavía sobre ella y la luz gris entrando por la ventana.

Por un segundo, medio dormida, se permitió sentir el peso tibio de ese brazo, el ritmo lento de su respiración contra la espalda, y algo en el pecho se le apretó de una ternura que no se podía permitir.

Después abrió los ojos del todo, y el miedo le ganó.

Se deslizó fuera de la cama con cuidado de no despertarlo. Recogió su ropa del suelo en la penumbra, se vistió temblando, y se quedó un momento parada en la puerta de la habitación, mirándolo dormir, tan en paz, tan ajeno a la tormenta que ella ya tenía armada en la cabeza.

—Perdón —susurró, tan bajo que ni ella se oyó.

Y salió del cuarto, de su propio apartamento, huyendo de él como huía de todo, jurándose con cada escalón que bajaba que lo de anoche había sido un error. Un error de borrachera, de noche horrible, de debilidad. Un error que no se iba a repetir jamás, costara lo que costara.

Aunque le costara él.

1
Mercedes Jimenez
que te pasa piensa en el bebé 😡
Sakura
lo voy a dejar y me disculpa la autora pero Renata eres pendeja o te haces estas embarazada por diós 😡 ya no estás sola tenías que decirle a alguien
Betty Saavedra Alvarado
Renata vas a pisar el palito vas a exponerte tu vida correra peligro
Betty Saavedra Alvarado
Renata pusiste tu vida en peligro junto con la de bb no pensaste que podía ser una trampa ahora Adrián y Ximena a buscarte para que te encuentren
keila arias
No entiendo porque sigue siendo tan estúpida come moco
Maria Gonzalez Gonzalez
ay y de seguro la mensa va a ir tal cual 😡😡😡🤔 que cliché más barato 🤔
Mercedes Jimenez: sierto se pasá de mensa 🤨
total 1 replies
mariela
Muy buen plan con una estrategia perfecta que los exponga en esa gala para ver hasta donde llega Cárdenas con su poder ese engendro del mal hasta cuando se van a salir con la suya después de haber asesinado a Elena.
mariela
Por fin Ximena lo pensó y leyó la carta fue hablar con Renata como la amiga y hermana que siempre fueron ahora a tratar de corregir el error de haber alejado a Adrián y Ximena no sabe que está embarazada y va a ser tía.
Yuse Rivera
Wuao...que capitulo!!!
quedé sorprendida por toda la redacción
Mi imaginación, recreo toda la escena 👏👏👏
Felicidades autora ☺️🎆
Maria Gonzalez Gonzalez
ay autora a veces a las protagonistas las pones bien mesas y bien idiotas y necias 😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata tan dañada estás que crees que no mereces ser feliz con un hombre que te ama independientemente de la edad 🤔😭😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
Rodrigo ni para dar hijos fue bueno, jajajaja jajajaja
Maria Gonzalez Gonzalez
santa cachucha ya está un bebé a bordo 🤔
Rocio Gil
por fin de aviso renata
Sakura
muy bien que salga toda la verdad
Sakura
que bueno que se reconciliaron
Claudia Oroná
que mujer tan estúpida,le miente a Adrián qué la apoya y la ama uno lleva hace frente a los asquerosos que la humillan y le destrozan con mentiras
Claudia Oroná
xq no le hace frente a los problemas!! Vive en un mundo dónde todos se limpian las manos en ella
Mercedes Jimenez
por fin reaccionaste 😏 mija
Yolanda milagros Cardona
por dios autora has que todo le salga bien a Renata,que entierre en el lodo al padre y a cardena
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play