NovelToon NovelToon
Debajo De Tu Sombras

Debajo De Tu Sombras

Status: En proceso
Genre:Época / Mundo de fantasía / Mitos y leyendas
Popularitas:489
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Sinopsis
Emilia Velázquez, una joven universitaria apasionada por las novelas románticas, descubre que le quedan pocos meses de vida y acepta la oferta de una misteriosa hechicera para reencarnar en el mundo de su novela favorita, ocupando el cuerpo de Ester, la villana destinada a la desgracia. Mientras lucha por adaptarse a un reino lleno de conspiraciones, magia, dragones ancestrales y peligros ocultos, intentará cambiar un destino que no le pertenece. Sin embargo, todo se complica cuando un extraño encuentro con el príncipe dragón Derek provoca un intercambio de cuerpos que amenaza con alterar el equilibrio de ambos mundos para siempre.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: Una mañana entre seda y secretos

El invierno comenzaba a despedirse del Reino de Edredón.

Los jardines del ducado estaban cubiertos de flores tempranas y el aroma de las rosas llegaba hasta las ventanas de la habitación de Ester.

Ester

Hace tiempo me despertaba esperando ver el techo blanco del hospital.

Después buscaba el rostro de mi madre o la voz alegre de Vivian.

Hoy abrí los ojos y lo primero que pensé fue que la modista llegaría temprano para preparar el vestido de la fiesta de té.

Me quedé en silencio unos segundos.

No me asustó.

Al contrario... sentí que era lo normal.

Una joven sirvienta entró en la habitación.

—Lady Ester, la señora Emma ordenó que se prepare. Hoy visitará el pueblo.

Sentí una pequeña emoción.

Desde que llegué a este mundo casi siempre había estado rodeada de problemas, profecías y magia.

Pero aquella mañana sería diferente.

Quería conocer cómo vivía la gente.

Quería caminar sin pensar en el destino.

El vestidor de la familia ducal era enorme.

Filas de vestidos de diferentes colores adornaban las paredes.

Había telas de terciopelo, seda y lino fino.

La modista principal hizo una reverencia.

—Mi lady, para una salida al pueblo la nobleza suele vestir con elegancia discreta.

Le mostraron varios modelos.

Uno azul claro.

Uno verde esmeralda.

Y otro color vino con pequeños bordados plateados.

Elegí el verde.

No sabía por qué.

Pero al mirarlo sentí que me gustaba.

La modista sonrió.

—Resalta el color de sus ojos.

Mientras acomodaban mi cabello pensé en algo curioso.

Antes nunca me interesó la ropa.

Ahora... me agrada.

No porque fuera un lujo.

Sino porque comenzaba a descubrir los gustos de Ester.

Y, poco a poco, también los hacía míos.

El carruaje llegó al pueblo poco antes del mediodía.

Las calles estaban llenas de comerciantes.

Había puestos de frutas.

Pan recién horneado.

Flores.

Libros.

Telas traídas de reinos lejanos.

Pequeños artesanos trabajaban la plata y el cristal.

Los niños corrían por la plaza.

Algunos se detenían para observar el elegante carruaje ducal.

Mi dama de compañía habló en voz baja.

—Lady Ester, normalmente las damas nobles compran primero sus telas y después visitan el salón de té.

Asentí.

Caminé despacio.

Todo era nuevo.

Y, al mismo tiempo, extrañamente familiar.

Un anciano vendía pequeños colgantes con forma de dragón.

Cuando pasé junto a él, me sonrió.

—Mi lady.

Este le pertenece.

Levantó un pequeño colgante negro.

—Lo siento.

Respondí.

—No puedo aceptarlo.

El anciano negó con la cabeza.

—Ya está pagado.

Fruncí el ceño.

—¿Por quién?

El hombre levantó la vista.

Pero la persona que había dejado el regalo ya no estaba.

Solo vi una figura alta alejándose entre la multitud.

Cabello negro.

Una capa oscura.

Por un instante pensé en Derek.

Pero era imposible.

En otra parte del pueblo.

Derek

Siempre pensé que los mercados humanos eran ruidosos.

Ahora entiendo por qué a Emilia...

Sonreí.

No.

A Ester le gustaban tanto los libros.

Miré un pequeño puesto lleno de historias antiguas.

El vendedor me observó.

—¿Busca algún título en especial, milady?

Tomé un libro al azar.

Era una recopilación de leyendas.

Al abrirlo encontré una ilustración.

Un dragón negro azul.

Y una joven de ojos rojos.

Lo cerré inmediatamente.

Otra vez ellos.

Sentí el vínculo.

Una emoción tranquila llegó hasta mí.

Era Ester.

Comprendí que estaba cerca.

Y, sin saber por qué, decidí no buscarla.

Quería que disfrutara aquel día.

Por la tarde, Ester llegó al Salón de las Camelias.

Era una elegante casa de té frecuentada por damas nobles.

Las mesas estaban cubiertas por manteles blancos.

Había dulces de miel.

Pequeños pasteles de frutas.

Té de jazmín y de rosas.

Varias jóvenes hicieron una reverencia.

—Lady Ester.

Hacía mucho que no nos visitaba.

Ella sonrió con educación.

Se sentó junto a ellas.

Comenzaron a hablar sobre moda, literatura y los próximos bailes de primavera.

Una de las muchachas comentó:

—Escuché que el príncipe Eduardo asistirá al gran baile de la luna.

Otra respondió.

—Y también el general Rodrigo.

Dicen que es el hombre más honorable del reino.

Ester escuchó en silencio.

Entonces una dama mayor habló.

—Las apariencias engañan.

Todos la miraron.

—En la corte, cada sonrisa suele esconder un secreto.

La conversación cambió rápidamente.

Pero aquellas palabras quedaron grabadas en su memoria.

Aquella misma noche.

En el Palacio Real.

Eduardo entró en una habitación oculta detrás de la biblioteca.

No llevaba ropa elegante.

Vestía una simple capa negra.

Encendió una vela.

Y frente a él apareció un enorme mapa del reino.

Sobre la mesa había cartas secretas.

El príncipe las observó con seriedad.

—Los movimientos en la frontera aumentan.

Una voz surgió desde la oscuridad.

—¿Informará al rey?

Eduardo negó lentamente.

—Todavía no.

Si descubren al infiltrado, todo estará perdido.

Tomó una pequeña insignia de plata.

Pertenecía a una organización desconocida.

—Necesito un poco más de tiempo.

En otra parte del palacio.

Rodrigo entrenaba completamente solo.

Su espada se movía con una precisión extraordinaria.

De repente se detuvo.

Miró una antigua cicatriz en su brazo izquierdo.

Era una marca en forma de media luna.

La cubrió rápidamente con el guante.

—Aún no.

Murmuró.

—Todavía no pueden saberlo.

Después abrió un pequeño cofre escondido en la pared.

Dentro había una fotografía antigua.

En ella aparecía un niño.

Y a su lado...

Un pequeño dragón negro azul.

Rodrigo cerró el cofre de inmediato.

Sus ojos reflejaban una tristeza que nadie conocía.

Aquella noche, Ester regresó al ducado.

Se sentó frente al espejo.

Sacó el pequeño colgante de dragón que había recibido.

Lo sostuvo entre sus manos.

Ester

Hoy caminé por el pueblo.

Probé té de rosas.

Compré un libro.

Escuché reír a los niños.

Y por un momento olvidé que alguna vez pensé que este mundo no era mío.

Miró su reflejo.

Ya no le resultaba extraño.

Cada vez que me llaman Ester... respondo sin pensar.

Y cuando miro este rostro... ya no siento que estoy observando a otra persona.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

Quizás todavía recuerde quién fui.

Pero también quiero descubrir quién puedo llegar a ser.

En ese instante el vínculo se activó.

La voz de Derek llegó suavemente.

—¿Cómo estuvo tu día?

Ella miró el colgante.

Y respondió con una tranquilidad que nunca había sentido.

—Fue un buen día.

Creo... que este reino es más hermoso de lo que imaginaba.

Derek sonrió al otro lado del vínculo.

Sin embargo, ninguno de los dos sabía que, desde las sombras del jardín ducal, alguien los observaba.

Una mujer cubierta con un velo negro.

En sus manos sostenía un antiguo libro.

Al abrirlo, una página se escribió sola.

"La heredera comienza a aceptar su verdadero hogar."

La mujer cerró el libro lentamente.

Y susurró:

—Así ocurrió la primera vez.

Pero esta vez... el final será diferente.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play