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Renací Siendo La Villana

Renací Siendo La Villana

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Venganza
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Miranda lo tenía todo: un esposo que la amaba y una vida perfecta. Pero un "accidente" le arrebató el aliento. Ahora, ha despertado en el cuerpo de Ámbar Valer, la chica señalada como su asesina. Atrapada en una casa llena de enemigos y perseguida por el odio implacable de su propio esposo, Damián Villegas, Miranda deberá jugar un juego peligroso. ¿Podrá convencer al hombre que ama de que ella sigue viva, o morirá de nuevo a manos de su propia venganza?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El inconsciente habla

​[Perspectiva de Ámbar / Miranda]

​Leticia siempre había sido experta en el arte de la oportunidad. Mientras yo me quedaba en el hospital, custodiando el sueño frágil de Arturo, ella movía sus hilos de seda para sacar a Damián de aquel ambiente de muerte. Lo convenció con esa voz melosa de que "Miranda no querría verlo consumirse en una sala de espera". Usar mi propio nombre para manipularlo era un golpe bajo que solo una Valer de sangre fría podría ejecutar.

​Gracias a una indiscreción de la secretaria de Arturo —que todavía me guardaba cierta lealtad—, supe el lugar: L’Éclat, el restaurante francés favorito de Damián. El mismo donde celebramos nuestro tercer aniversario.

​Me miré al espejo del baño del hospital. Estaba pálida, con el cabello revuelto y la ropa de ayer. No podía presentarme así. Salí disparada hacia la mansión, me di una ducha de agua helada que me devolvió la claridad y busqué en el fondo del armario de Ámbar. Encontré un vestido de seda color esmeralda, de corte minimalista pero que se ajustaba a mi cuerpo como una segunda piel. Me maquillé con precisión, resaltando mis ojos miel y ocultando cualquier rastro de cansancio. No iba como Ámbar; iba como la mujer que Damián no podía olvidar.

​Cuando llegué al restaurante, el mesero intentó detenerme, pues no tenía reservación, pero le lancé una mirada tan cargada de autoridad que se hizo a un lado de inmediato. Los divisé en una mesa apartada, bajo la luz tenue de las velas. Leticia reía discretamente, inclinándose hacia él, rozando "accidentalmente" su mano sobre el mantel. Damián, aunque distraído, mantenía una media sonrisa de cortesía que me revolvió el estómago.

​Caminé hacia ellos con la elegancia de quien es dueña del lugar. El sonido de mis tacones sobre el mármol anunció mi llegada antes que mis palabras.

​—Vaya, qué coincidencia —dije, deteniéndome frente a la mesa. Mi voz era un susurro suave—. Veo que el "consuelo" de Leticia incluye la mejor cava del lugar. Espero no interrumpir esta... reunión familiar.

​Damián se puso de pie por instinto, sus ojos recorriéndome de arriba abajo con una intensidad que casi me hace flaquear. El asombro en su rostro era evidente; no esperaba ver a la "loca del hospital" transformada en una visión de sofisticación.

​—¿Ámbar? ¿Qué haces aquí? —preguntó él, con la voz ligeramente más grave.

​—Vine a cenar, Damián. El hospital me abrió el apetito —respondí, ignorando la mirada asesina que Leticia me lanzaba—. Pero veo que Leticia está haciendo un excelente trabajo recordándote lo que es la vida fuera de las tragedias. Lástima que use el perfume que Miranda detestaba. Demasiado... obvio, ¿no crees?

​Leticia palideció.

—Ámbar, por favor, no seas ordinaria. Damián necesita paz, no tus escenas de celos infantiles.

​—No son celos, Leticia. Es buen gusto —me acerqué un paso más a Damián, lo suficiente para que mi propia esencia, esa que él empezaba a reconocer, lo golpeara—. Arturo está estable. Los médicos dicen que el hecho de que pronunciara ese nombre fue una señal de que su conciencia está regresando. ¿No te alegra, Damián? ¿O prefieres seguir escuchando las fantasías de mi hermanita sobre lo mucho que "siente" tu pérdida?

​Damián frunció el ceño. La mención del nombre de Miranda por parte de Arturo seguía siendo una herida abierta en su mente. Miró a Leticia, que intentaba desesperadamente recuperar el control de la conversación, y luego me miró a mí. Había algo eléctrico entre nosotros, una tensión que amenazaba con quemar el mantel.

​—Leticia, creo que es mejor que terminemos aquí —dijo Damián de repente, su voz fría y decidida.

​—¡Pero Damián! Apenas pedimos el plato principal —protestó ella, con la voz aguda de quien pierde una batalla.

​—Pide que lo envuelvan. Mi chofer te llevará a casa —él no la miró. Sus ojos estaban clavados en los míos, como si estuviera tratando de leer el código secreto que ocultaba mi mirada—. Yo tengo asuntos pendientes con Ámbar.

​Leticia se levantó, roja de humillación, tomó su bolso y salió del restaurante sin mirar atrás, pero no sin antes lanzarme una mirada que prometía venganza. Me quedé a solas con él. El silencio era denso.

​—¿Asuntos pendientes? —pregunté, tratando de mantener mi máscara de frialdad.

​Damián no respondió con palabras. Me tomó del brazo, esta vez con una firmeza que no buscaba lastimar, sino poseer, y me sacó del restaurante hacia la noche fresca de la ciudad. El aire nocturno nos golpeó el rostro. Caminamos unos metros hacia una zona con menos luz, cerca de donde estaba aparcado su auto.

​Se detuvo y me giró hacia él, acorralándome contra el metal frío del vehículo.

​—¿Quién eres? —siseó, y su aliento olía a vino tinto y a una desesperación antigua—. ¿Qué estás haciéndome, Ámbar? Me hablas con su voz, me miras con su alma... ¡Dime que eres una maldita mentirosa! ¡Dime que todo esto es un truco de Vanessa para volverme loco!

​—No es un truco, Damián —susurré, sintiendo que mi propia resistencia se desmoronaba. Tenerlo tan cerca, ver el dolor en sus ojos, me hacía querer gritarle la verdad—. Tú sabes lo que sientes. Sabes que no soy la niña que odias.

​Damián soltó un gruñido, una mezcla de rabia y necesidad. Su mano subió a mi nuca, enredando sus dedos en mi cabello, y en un arrebato de su inconsciente, como si su cuerpo reconociera lo que su mente se negaba a aceptar, me besó.

​Fue un beso violento, desesperado, cargado de cuatro meses de luto y de una confusión que no tenía nombre. Sabía a sándalo y a fuego. Por un segundo, el mundo desapareció. Ya no era Ámbar Valer en una calle oscura; era Miranda Durán regresando a casa, a los labios del hombre que era su principio y su fin. Le devolví el beso con la misma intensidad, dejando que mis manos subieran por su pecho, aferrándome a él como si fuera el único ancla en medio de un naufragio.

​Damián se apartó de golpe, jadeando, con los ojos desorbitados por el horror de lo que acababa de hacer. Se llevó una mano a la boca, mirándome como si yo fuera un fantasma o un demonio.

​—Esto... esto no puede estar pasando —murmuró, retrocediendo hacia la puerta de su auto—. No eres ella. Esto no debió ocurrir.

​—Damián... —intenté acercarme, pero él subió al auto y arrancó a toda velocidad, dejándome allí, en la acera, con el sabor de sus labios todavía quemándome y el corazón gritando que la guerra, finalmente, había cruzado el punto de no retorno.

​Damián me había besado. Y en ese beso, aunque él no lo supiera, acababa de reconocer que su esposa nunca se había ido.

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valeska garay campos
me estoy comiendo las uñas 🤭
valeska garay campos
Sabían pregunta todo aunque crean que estas loco
Ámbar dile que eres Miranda aunque piense que estas loca 🤭
valeska garay campos
vamos a ver como reacciona Ámbar al llegar a su casa con su esposo 🤭
valeska garay campos
al fin Damian sabe que no fue mentira todo lo escrito en el diario 🤭
Adriana Ruiz
👏👏👏me encanta 😍
valeska garay campos
me encanta la historia que Damian salbe a su amada esposa
valeska garay campos
Miranda que no caiga en la trampa de las víboras
valeska garay campos
vamos Damian ya sabes que ámbar es tu esposa solo debes creer en tú corazón ❤️ 🤭
valeska garay campos
excelente capítulo nos podrías reglar una maratón?
valeska garay campos
cada capítulo más emocionante dan ganas de más capítulos 😊
valeska garay campos
debió quebrarle el brazo 🤭
valeska garay campos
vamos Miranda aplasta a esos gusanos 🤭💪
valeska garay campos
ya estamos conociendo a las víboras vamos a ver quien gana 🤭
valeska garay campos
muy buena historia me encantan 💪
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Tanta perfección es rara
Maria Cantillo
vaya despertar del coma y recibir insultos del que fue su esposo y estar en un cuerpo más joven vaya vaya🤭🤭🤭
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