Chrissy modelo de pasarelas, muere y renace en un niño omega.
Desde el principio sabe que es víctima de una Titiritera al igual que sus padres lo fueron.
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Yo uso el control
Las manos del alfa, rudas y urgentes se perdieron bajo la seda del conjunto de Zayn, buscándolo la piel ardiente, marcando los mismos del omega con una posesión que quemaba hasta el hueso. De la barandilla pasaron a un elegante piano de cola.
-Eres mío...- Gruñó Dante contra su boca. Su voz, un sonido animal, sordo. -Voy a impregnarte tanto de mí que ese bastardo se ahogará si intenta acercarse de nuevo.-
Zayn arqueó la espalda, soltando un jadeo que resonó en el lugar. Sus dedos se enredaron en el cabello de Dante, tirando con una veracidad que pedía más, ignorando el sudor y la urgencia qué amenazaba con consumirlos allí mismo. El aire estaba saturado, pegajoso de feromonas y deseo crudo, a punto de cruzar la línea de no retorno...
CLACK.
Un sonido seco de madera resonó desde la entrada del patio de butacas.
-Cinco minutos tarde para la cena familiar, Dante.- La voz de Jonas era un bloque de hielo que enfrió el ambiente en microsegundos.
Dante se congeló, con el rostro escondido en el cuello de Zayn y las manos aun bajo su ropa.
Zayn, con la respiración entrecortada y los labios hinchados, miró por encima del hombro del alfa.
En el pasillo estaban Jonas y Liam.
Jonas mantenía una expansión severa, mientras que Liam sostenía su teléfono móvil con el cronómetro encendido, iluminando su rostro con una calma que daba más miedo que cualquier grito.
-Espero que el piano esté afinado.- Liam hablaba con una voz aterciopelada, pero que cargaba advertencia. -... porque lo que estás intentando componer ahí arriba, requiere un contrato matrimonial que aún no has firmado, Dante.-
Dante cerró los ojos, soltando un gemido de pura frustración contra el hombro del omega, mientras este soltaba una risita musical, acomodándose la ropa con una elegancia que desafiaba el caos de sus feromonas.
-Bájame alfa.- Susurró Zayn al oído de un Dante rojo de la vergüenza. -Parece que tú tiempo de recreo ha sido cancelado por la autoridad competente.-
Zayn saltó del piano, alisándose el cabello mientras caminaba hacia sus padres como si nada hubiera pasado, dejando a un alfa ultra dominante tratando de recuperar la compostura y el aliento ante la mirada implacable de sus suegros.
El evento del año es en el Atrio de Seda, una gran fortaleza. Emily monitoreaba todas las frecuencias. Johan liberaba los alfas de seguridad en los perímetros. Dante en primera fila, no apartaba los ojos de la pasarela. El aire está cargado de tensión.
Zayn apareció para el cierre, luciendo un traje que parecía hecha de luz líquida. Desfilaba con esa parsimonia letal, pero justo cuando llegó al final de la plataforma las luces estallaron.
Apagón total.
Durante cinco minutos exactos, el lugar se sumergió en una oscuridad total.
Dante rugió el nombre de su omega, mientras Johan activaba las luces de emergencia. Pero cuando los generadores arrancaron, la pasarela estaba vacía. Solo quedaba una fibra de seda flotando en el aire y el rastro de pólvora y madera quemada.
Rocco conducía su moto a través de la noche, con el cuerpo de Zayn apoyado en su espalda. No lo ató. En su arrogancia de alfa salvaje, creía que el sedante que le había inyectado en el cuello durante el apagón mantendría al omega de seda dócil por horas.
Llegaron a un edificio antiguo, parecía una central eléctrica en desuso, que olía a aceite y testosterona. Al parecer su refugio. Rocco depositó a Zayn en un sillón de cuero desgastado.
-Las jaulas de cristal no sirven de nada si el cerrajero por donde entrar, reina.- Susurró el alfa salvaje, acercándose para acariciar la mejilla del omega con un dedo sucio de grasa. -Dante cree que te protege, pero ahora estás en mi mundo. Aquí no hay padres con cronómetros.-
Rocco se giró para servirse un trago, celebrando su victoria. Pero en las sombras el niño de ojos rosas se materializó sentado sobre una viga de acero, observando con una sonrisa melancólica. A su lado, la niña de rizos sucios se retorcía de rabia al ver que el hilo dorado de Zayn no se había apagado. Brillaba más fuerte que nunca.
Zayn abrió los ojos y no había rastro de somnolencia ni pupilas dilatadas. Se levantó del sofá con una elegancia que hizo que las botas de Rocco crujieran al girarse por la sorpresa.
-¿Cinco minutos de oscuridad para esto?- Zayn se sacudió el polvo imaginario del traje. -Tu gusto en decorar es tan primitivo como en estrategia.-
Rocco se quedó paralizado, con el vaso en medio camino. -El sedante... te vi desvanecerte.-
-Se llama actuación, cariño. Lo hago para ganarme la vida.- Zayn sacó un pequeño frasco de cristal que tenía guardado en el bolsillo de su traje. -En mi mundo anterior, aprendí que un rostro bonito es la mejor distracción. Me inyectaste agua destilada. Cambié tus viales hace dos días mientras vigilabas mi camerino.-
Zayn caminó y acorraló al alfa salvaje contra la barra de madera.
-Dijiste que querías ver qué hay detrás de mi armadura de seda. Bueno...- Zayn accionó el atomizador en el rostro de Rocco.
Un vapor fino de orquídea negra y un compuesto paralizante inundó los sentidos del alfa. Rocco intentó rugir, pero sus músculos dejaron de responderle. Cayó de rodillas frente al omega.
-Esta es la diferencia entre nosotros.- Susurró Zayn, sentándose en la barra y cruzando las piernas con suficiencia. -Tú usas la fuerza bruta porque temes perder el control. Yo uso el control porque no necesito la fuerza.-
En ese momento, el sonido de un helicóptero y el rugido de la tormenta de Dante empezaron a sacudir las ventanas drl edificio. Zayn ni siquiera se inmutó. Sacó un espejo de bolsillo y se retocó el labial.
De repente el aire donde estaba Zayn, comenzó a volverse denso y gris.
La niña de rizos sucios se materializó frente a Rocco y Zayn. No como la figura pequeña. Su forma se estiraba, sus extremidades se volvían sombras largas y sus ojos eran dos pozos de vacío.