Completa (En espera de la segunda temporada)
(Advertencia contenido un poco explícito y con algunas palabras vulgares se recomienda discreción.)
¿ Cómo podía saberlo? ¿Cómo podía saber si, si estaba embarazada? ¿Si entraba en una farmacia y buscaba un tes de embarazo todo el mundo lo sabría?Acaba de tener su fiesta de cumpleaños número 17 y ahora presuntamente podría estar embarazada ¿ Cómo iba a tener un bebé a esa edad? Era la misma edad que su tía la expulsada de su familia tenía cuando se embarazo de los que son ahora sus primos. Sus papás la iban a matar ellos la matarían.
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Capitulo 15
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Cuando por fin Naomi abrió los ojos y se fue despertando, se dio cuenta de que estaba en una habitación que no conocía; esa no era la habitación que tenía donde vivía con la tía Sonia.
Miró alrededor y se dio cuenta de que había muchas cajas a su alrededor y un armario lleno de cosas. ¡Juro que la ropa era la que le habían comprado a ella!
—¿Estas son mis cosas? Pero ¿qué hacen aquí? —preguntó, mirando sorprendida todo—. Y lo más importante: ¿dónde estoy?
—Estás en mi casa y comenzarás a vivir conmigo. Además, esas son tus cosas —mencionó una voz seria.
—¿Eh? —lo miró como si estuviera loco.
—Será mucho más seguro para ti y para mi hijo —respondió sin acercarse mucho.
Estuvo a punto de preguntarle cómo era que decía que su bebé era su hijo, pero recordó que ese era un niño, y que él la había salvado a ella y a su bebé, así que tenía que ser, por lo menos, un poco agradecida.
—Gracias por salvarnos, pero no viviré aquí.
—Mira niña, no tienes opción: de aquí no saldrás —se acercó un poco—. Tú vivirás aquí conmigo.
—No quiero ser desagradecida ni grosera, ya que nos salvaste, pero yo no me quedaré a vivir aquí.
—¿Por qué eres tan terca? —preguntó, sintiendo el inicio de un dolor de cabeza—. Su hermana es más razonable que esta niña.
—Porque no puedo y no quiero ser otra cosa —respondió con una mirada desafiante.
—Tú —se acercó tanto hasta quedar sobre ella— quiero que entiendas que no te irás. Es peligroso: muchos de mis enemigos ya te conocen. Así que es mejor que no andes sola. Si estás en mis territorios, nada te pasará, pero si estás fuera, podría suceder algo como lo que ocurrió hace unas horas.
—¿Puedes quitarte de encima? —preguntó bastante incómoda, volteando la cara hacia un lado. Su cercanía, la verdad, no le desagradó como pensó que lo haría. Sabía que algunas personas, después de sufrir algo como lo que ella estuvo a punto de vivir, generan cierto miedo a los hombres, pero ese acercamiento le provocó otros pensamientos.
—¿Por qué hueles así? —preguntó en voz baja.
Naomi sintió cómo su respiración se acercaba a su cuello y cómo él comenzaba a oler su piel con demasiada atención. Luego, un escalofrío recorrió todo su cuerpo y varias imágenes pasaron por su mente.
—¡Puedes bajarte! —casi gimió, haciendo que Caleb se alejara rápido.
Se aclaró la garganta, que estaba bastante seca.
¿En qué mierda estaba pensando? Ella es una mocosa, él es mucho mayor: ya tiene 25 años. Pero por un momento, solo su aroma lo distrajo; era diferente a cualquier loción o jabón, parecía un olor natural. No sabía cómo describirlo, solo que al olerlo se sintió embriagada por unos instantes y quiso morder y chupar esa piel.
Bueno, está decidido: ella se quedará aquí, esto no está en discusión. Antes tuvo que seguir sus caprichos al pie de la letra, ahora serán los míos los que se seguirán. Te quedarás aquí; ya le escribiré a la universidad sobre tus salidas, pero igualmente no dejarás de estar a mi alrededor. De ahora en adelante vivirás conmigo y eso no está en discusión. Ahora mismo comerás algo y tomarás los medicamentos. Yo tengo que volver a trabajar; cuando vuelva, habrá personas aquí para cuidarte.
—¿Y por qué no están mis enfermeras?
—No están aquí.
—No te atrevas a lastimar a las personas que me estaban cuidando. Fue por mi culpa —agarro parte del abrigo de su elegante traje—. Yo fui la que decidió escaparse mientras ellos confiaban en mí, yo fui la que traicioné su confianza yéndome sin avisar. Solo quería hacer algo importante y no pensé que al salir me secuestrarían —su mano temblaba—. Fue mi culpa. Te lo pido, Caleb: no les hagas nada, por favor no los castigues. Si vas a castigar a alguien, tiene que ser a mí. Me quedaré aquí y no buscaré problemas esta vez. Lo sé, fue mi culpa, pero no puedo dejar que los demás carguen con la responsabilidad por algo que yo hice.
Ella no es tonta: sabe perfectamente que en la mafia los errores como esos son castigados fuertemente, a veces con la muerte y otras con penas demasiado severas. No quería que nadie fuera castigado por algo que ella misma hizo; si no hubiera escapado, no la habrían secuestrado. Así que ella es la única que debería recibir un castigo, aunque sabe que probablemente no le darán uno.
Caleb miró su rostro y luego sus ojos, y se dio cuenta de que estaba a punto de llorar. Algunas imágenes de ella llorando y suplicando le hicieron sentir incómodo.
—Está bien, no habrá ningún tipo de castigo y ellos volverán a cuidarte —suspiró.
—Gracias, Caleb —sonrió, aliviada de saber que nada malo les pasaría y que todo estaría bien para ellos.
—Bien, haré que te traigan la comida y los medicamentos. Dentro de un rato regresarán para cuidarte; yo tengo trabajo que hacer —dijo él.
—De nuevo, gracias, Caleb —agradeció de verdad. Por ese momento se dio cuenta de que Caleb Morgan no era tan odioso... solo por ese momento.
—¿Puedes soltarme? —preguntó con una ceja alzada—. Necesito irme.
—¿Ah? —miró que todavía sostenía su ropa—. ¡Yo lo siento, no me di cuenta! —lo soltó y vio una diminuta sonrisa en él, lo que la dejó sorprendida.
—Cualquier cosa solo pide a los empleados que te la traigan. Y si quieres, puedes traer a esa mujer llamada Sonia para que te cuide.
—¿Puedo? —preguntó bastante sorprendida. No pensó que él le dejaría pedirle a la tía Sonia que fuera a cuidarla, ya que se notaba que no se llevaban bien.
—Ya lo dije, pero si no quieres, pues bien —vuelve a su tono frío.
—Gracias, sí quiero. Se lo diré. Eres muy amable, gracias, Caleb —sonrió, viendo cómo se acercaba a la puerta y la abría.
—Y una cosa más: desde hoy serás la señora Morgan. Eso no se te olvide, lo quieras o no. Tendrás que tomar mi apellido y aceptar ser mi esposa. Así que en una semana firmaremos los papeles de matrimonio. Y si quieres una boda, se llevará a cabo cuando lo decidas; entre más pronto, mejor, sino tú ni siquiera entraría en un vestido —lo último lo dijo en tono de burla.
—¿Señora y boda? ¿Qué...? —gritó, pero él ya había salido por la puerta.
no me gusto tannntos problemas y cosas confusas
le agregaste este espantoso final...de no creerlo!!!
una gatita sacaria sus uñas!!! sus garras!!! 🤭🤣🤣🤣
se entenderia tu problemo