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Querida Prima Y Estúpido Heredero... Está Señorita Se Vengara

Querida Prima Y Estúpido Heredero... Está Señorita Se Vengara

Status: Terminada
Genre:Venganza / Reencarnación / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Tras ser masacrada junto a su familia por orden de su ambiciosa prima Silvia y el frío magnate Patrick, Elena muere en la ruina. Habían arriesgado todo para rescatar a Silvia de la mafia, pero ella borró todo rastro de su deshonra asesinando a sus salvadores.
Milagrosamente, Elena despierta en el pasado, justo la noche del ataque. Con el odio ardiendo en sus venas y dispuesta a todo, simula un colapso para evitar que su hermano intervenga, dejando que Silvia sufra las desgarradoras consecuencias de su propia trampa.
Determinada a no repetir su trágico destino, Elena orquesta una fría y metódica venganza corporativa. Entre alianzas estratégicas, secretos oscuros y manipulación, destruirá paso a paso a Silvia y a Patrick, arrastrándolos al mismo infierno al que la condenaron. En esta vida, las lágrimas de Elena serán el veneno de sus enemigos.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LO QUE LAS PRIMAS SABEN

Silvia estaba temblando cuando llegamos.

De pie frente a la entrada de la Fiscalía Federal, con una carpeta manila apretada contra el pecho, el cabello suelto cayéndole sobre el rostro como una cortina de seda oscura. Los periodistas la rodeaban, pero ella no los miraba. Solo me miraba a mí.

—Elena —dijo cuando me acerqué, con la voz quebrada—, gracias por venir.

—¿Qué tienes ahí? —pregunté, señalando la carpeta.

—La verdad. —Silvia abrió la carpeta con manos temblorosas—. Toda la verdad.

Patrick se acercó. Richard también. Los cuatro formamos un círculo apretado mientras los flashes de las cámaras nos cegaban.

—Richard —dijo Silvia, sin mirarlo—, orquestó todo. Desde el principio.

Richard palideció.

—Silvia, no sabes lo que dices...

—Sí lo sé. —Silvia sacó el primer documento. Un correo electrónico fechado hacía quince años—. Este es un correo tuyo. A Marcus Kane. Fechado dos semanas antes de que Rafael Vasquez muriera.

Richard tomó el documento. Lo leyó. Y su rostro se transformó.

*"Marcus: Rafael está haciendo preguntas. Sobre Patrick. Sobre el acuerdo. Si no lo silenciamos, todo se va al infierno. Necesito que te encargues. Yo me encargo de Victoria. RS"*

El aire se escapó de mis pulmones.

—Tú —susurré, con la voz quebrada—. Tú ordenaste la muerte de mi padre.

—No —Richard negó con la cabeza, con desesperación—. No fue así. Marcus ya había decidido... yo solo...

—Solo aceleraste el proceso. —Silvia sacó otro documento—. Este es un contrato. Fechado tres días después de la muerte de Rafael. Entre tú y Marcus. Donde acuerdan que Marcus asume la culpa pública, y tú te quedas con el control de Sterling Holdings.

—Eso no es... —Richard comenzó.

—Es exactamente lo que es. —Silvia me miró, y en sus ojos vi lágrimas—. Elena, Richard no es la víctima que dice ser. No es el padre arrepentido. Es el arquitecto de todo. De la muerte de tu padre. De la destrucción de tu familia. De la manipulación de Patrick. De todo.

Cerré los ojos.

Porque en ese momento, todo lo que creía saber sobre Richard, sobre su redención, sobre su confesión, se desmoronó.

—¿Y por qué me entregas esto ahora? —pregunté, abriendo los ojos—. Después de todo lo que hiciste. Después de secuestrar a Lucas. Después de intentar destruirnos.

—Porque estoy cansada. —Silvia dejó caer la carpeta—. Cansada de huir. Cansada de mentir. Cansada de ser la marioneta de todos. Richard me llamó esta mañana. Me dijo que, si testificaba contra él, iba a asegurarse de que los cargos contra mí fueran retirados. Que podría irme. Empezar de nuevo.

—¿Y qué le dijiste?

—Que no. —Silvia me miró, y en sus ojos vi algo que no había visto nunca. Dignidad—. Le dije que prefería la prisión a deberle otro favor. Que prefería enfrentar las consecuencias de lo que hice a seguir siendo su marioneta.

Patrick me miró. Y en sus ojos vi algo que no había visto antes.

Furia.

Pura. Destilada. Familiar.

—Richard —dijo, con la voz baja, peligrosa—, ¿es verdad?

Richard no respondió.

Pero su silencio fue respuesta suficiente.

—Dios mío —susurró Patrick—. Todo este tiempo. Todo este dolor. Todo este caos. Y tú... tú estuviste detrás de todo.

—Patrick, yo... —Richard comenzó.

—No. —Patrick dio un paso hacia él—. No vas a explicarlo. No vas a justificarlo. No vas a pedir perdón. Porque después de lo que acabas de hacer, después de lo que acabamos descubrir, no mereces ni el aire que respiras.

Richard cerró los ojos.

—Tienes razón.

—Sí. —Patrick se giró hacia mí—. Elena, lo siento. Lo siento mucho. Porque yo... yo creí en él. Porque yo...

—No es tu culpa. —Tomé su mano. La apreté—. No es tu culpa.

Patrick se giró hacia los periodistas. Hacia las cámaras. Hacia el mundo que estaba a punto de explotar.

—Señoras y señores —dijo, con la voz firme—, tengo una declaración que hacer.

Los flashes se intensificaron. Los micrófonos se acercaron.

—Mi nombre es Patrick Sterling. Y durante las últimas semanas, han escuchado muchas versiones de la verdad. Sobre mi padre. Sobre mi madre. Sobre los crímenes que se cometieron en mi nombre. Pero hoy, hoy voy a decirles la verdad completa.

Silencio.

Absoluto.

—Richard Sterling —continuó Patrick, señalando al hombre que estaba detrás de mí—, no es mi padre biológico. Es el hombre que orquestó la muerte de Rafael Vasquez. El hombre que manipuló a mi madre. El hombre que me abandonó durante treinta años. Y el hombre que acaba de intentar entregarme a las autoridades para salvar su propio pellejo.

Richard palideció.

—Patrick, no...

—Cállate. —Patrick no lo miró—. Señoras y señores, tengo pruebas. Pruebas que demuestran que Richard Sterling es el responsable legal de cada crimen cometido por Victoria Sterling y Marcus Kane. Pruebas que acabo de entregar a la Fiscalía Federal. Y pruebas que demuestran que yo, Patrick Sterling, no soy cómplice de nada.

El caos estalló.

Periodistas gritando preguntas. Abogados intentando acercarse. Cámaras enfocando a Richard, que estaba blanco como el papel, con los ojos llenos de lágrimas.

—Señor Sterling —gritó un periodista—, ¿va a presentar cargos contra su padre?

—Contra el hombre que dice ser mi padre. —Patrick me miró—. Y contra cualquier persona que haya participado en esta conspiración. Incluyendo a Marcus Kane. Incluyendo a Victoria Sterling. E incluyendo a Richard Sterling.

Richard se dejó caer en una silla. Con un gesto que lo hacía verse, por primera vez, completamente roto.

—Patrick —susurró—, por favor...

—No. —Patrick se giró hacia mí—. Elena, vámonos.

—Patrick, espera. —Silvia dio un paso adelante—. Hay algo más que necesitas saber.

—¿Qué?

—Richard —Silvia sacó otro documento de la carpeta—, no solo orquestó la muerte de tu padre biológico. También orquestó la muerte del padre de Elena.

El mundo se detuvo.

—¿Qué? —Mi voz salió quebrada—. Pero Rafael... mi padre...

—No murió en un accidente. —Silvia me miró, y en sus ojos vi lágrimas—. Murió porque descubrió que Richard era tu padre biológico. Y porque intentó usar esa información para chantajear a Richard. Y Richard... Richard ordenó su muerte.

No respiré.

—No —susurré—. No es posible.

—Lo es. —Silvia me tomó de las manos—. Elena, lo siento. Lo siento mucho. Porque yo... yo lo supe. Durante años. Y no dije nada. Porque tenía miedo. Porque Richard me amenazó. Porque...

—No es tu culpa. —La abracé. Por primera vez en dos vidas, la abracé—. No es tu culpa.

Patrick me miró. Y en sus ojos vi algo que no había visto antes.

Amor.

Puro. Devastador. Incondicional.

—Elena —susurró—, lo siento. Lo siento mucho. Porque yo... yo no sabía. Porque yo...

—Lo sé. —Lo besé. Frente a todos. Frente a las cámaras. Frente al mundo—. Lo sé, Patrick. Y no es tu culpa.

Patrick me tomó del rostro. Con ambas manos. Con una ternura que me rompió el corazón.

—Elena —susurró—, te amo. Y voy a hacer todo lo que tenga que hacer para que Richard pague por lo que hizo. Para que tu padre tenga justicia. Para que nosotros... nosotros podamos tener una vida juntos.

—Lo sé. —Las lágrimas corrían libremente ahora—. Lo sé, Patrick.

Mi teléfono vibró.

Lo miré.

Lucas.

*"Elena, necesito verte. Ahora. En casa. Es urgente."*

Levanté la vista. Patrick me observaba con preocupación.

—¿Qué pasa?

No respondí.

Porque no sabía qué decir.

Solo sabía que, otra vez, el juego había cambiado.

Y esta vez, no estaba segura de que quisiéramos seguir jugando.

Pero ya no había vuelta atrás.

1
Jesus Castro Montero
Elena ten cuidado con tu prima Silvia
EspirituCreativo
Dale Elena
Jesus Castro Montero
Elena eres muy inteligente apabullas a Silvia asi se hace destruye a aquel que destruyó lo tuyo
Jesus Castro Montero
Esta novela está buenísima que hará Silvia con todo lo que se le biene🤣🤭🥰😂☺️😭
Gloria Rodríguez
Mucho enredo se pierde el deseo de
Leee
EspirituCreativo
☺️ Me alegra querida lectora, gracias por tu apoyo 🥰
Mara
Me encantó!! 👏👏👏💐💐
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