NovelToon NovelToon
El Chico Del Departamento 512

El Chico Del Departamento 512

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Romance / Malentendidos
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Descripción

La historia comienza con una joven de 20 años que decide independizarse y vivir sola en un apartamento. Lo que no imagina es que allí conocerá a un hombre que carga con un dolor profundo. Su esposa y su pequeño bebé murieron, dejándolo completamente destrozado. Desde aquella tragedia, él cambió por completo: comenzó a beber demasiado, salir de fiesta constantemente y vivir como si nada le importara. La joven pronto descubrirá que detrás de ese hombre fiestero, borracho y aparentemente despreocupado existe alguien que todavía sufre por su pasado. Sin quererlo, ella terminará entrando en su vida y descubriendo su historia.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 — Tienes la misma sazón

Narra Maidy

Había pasado un mes desde que llegué al departamento y, sinceramente, todavía me parecía increíble todo lo que había ocurrido en tan poco tiempo.

Eithan seguía siendo un hombre complicado. Podía ser grosero, terco y tener un carácter de esos que lo ponen a uno a contar hasta diez antes de responderle.

Pero, de alguna manera, yo era la única que podía controlarlo.

La verdad, no sabía por qué.

Conmigo se quejaba, refunfuñaba y decía que no necesitaba ayuda, pero al final terminaba escuchándome.

Aquella tarde eran aproximadamente las dos de la tarde.

Desde la mañana no había visto salir a Eithan del departamento 512.

Eso me pareció extraño.

Normalmente, aunque estuviera de fiesta o durmiendo hasta tarde, en algún momento se escuchaba la puerta. Pero ese día no había salido para nada.

La casera me había dejado una copia de la llave de su apartamento por si alguna vez ocurría algo.

La miré sobre la mesa.

—Bueno, pues... voy a ver qué le pasó a este hombre.

Subí hasta el 512 y toqué la puerta.

—¿Eithan?

Nada.

Volví a tocar.

—Eithan, soy yo.

Silencio.

Suspiré y saqué la llave.

Abrí despacio.

—¿Eithan?

Entré y lo primero que encontré fue un desorden impresionante.

Había ropa tirada por el sofá, vasos sobre la mesa, zapatos en el piso y varias cosas fuera de lugar.

—¡Ave María, pues! —murmuré—. ¿Qué pasó aquí?

Caminé hasta la habitación.

Eithan estaba dormido profundamente.

Me acerqué.

—Eithan.

No reaccionó.

—Eithan, despierte.

Abrió los ojos lentamente.

—¿Maidy?

—Sí. ¿Quién más?

Se incorporó y me miró confundido.

—¿Qué hace usted aquí?

—La casera me dejó la llave.

—¿Y para qué entró?

—Porque desde la mañana no lo había visto salir.

—Estoy bien.

—Pues menos mal, porque yo ya estaba pensando cualquier cosa.

Eithan se pasó una mano por el cabello.

—Me quedé dormido.

—Ya veo.

Miré nuevamente el desorden.

—Y veo que mientras dormía también organizó todo.

—No empiece.

—No he dicho nada.

—Pero lo está pensando.

Me dio risa.

—Bueno, levántese. Voy a hacerle algo de comer.

—No tengo hambre.

—No le pregunté.

—Maidy...

—Levántese.

—Usted sí manda.

—Exactamente.

Eithan se levantó de la cama y caminó hasta la sala mientras yo comenzaba a recoger algunas cosas.

Después entré a la cocina.

Abrí la nevera y encontré algunos ingredientes.

—Con esto me defiendo.

Preparé arroz, carne guisada y unas verduras. Mientras cocinaba, Eithan permaneció sentado en el sofá.

—¿Qué está haciendo? —preguntó.

—La comida.

—¿Para qué?

—Porque tiene que comer.

—No tenía que hacerlo.

—Ya sé.

La cocina comenzó a llenarse de un olor delicioso.

Eithan se quedó mirando hacia la cocina.

—Huele bueno.

—Obvio.

—Qué creída.

—No es creída, es realidad.

Finalmente serví la comida y puse el plato frente a él.

—Coma.

Eithan tomó el tenedor.

Probó un bocado.

Se quedó completamente quieto.

Yo lo miré.

—¿Qué pasó?

No respondió.

Volvió a probar.

Entonces bajó lentamente el tenedor.

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Eithan...

Se quedó mirando el plato.

—Cocinas igual que ella.

Sentí un nudo en la garganta.

—¿Tu esposa?

Él asintió.

—Ella tenía esa misma sazón.

Una lágrima le bajó por la mejilla.

—Cuando cocinaba esto, yo siempre le decía que no sabía cómo hacía para que quedara tan bueno.

Eithan soltó una pequeña risa entre lágrimas.

—Y ella me decía: “Es que usted no sabe cocinar ni un huevo”.

Yo sonreí.

—Tenía razón.

—Sí —dijo él, riéndose un poquito—. Tenía razón.

Pero después volvió a llorar.

—La extraño, Maidy.

Me acerqué y me senté a su lado.

—Shhh... no llores.

—Es que ese sabor...

Se quedó callado.

—Por un momento sentí que estaba otra vez con ella.

Le puse una mano en el hombro.

—No tienes que olvidarla.

—No quiero olvidarla.

—No la vas a olvidar.

Eithan se limpió las lágrimas.

—A veces siento que todo lo que hago es intentar escapar de ella.

—¿De ella?

—De los recuerdos.

Lo miré con tristeza.

—Entonces no escapes.

Él levantó la mirada.

—¿Qué?

—Hay recuerdos que duelen, pero también son lo único que nos queda de algunas personas.

Eithan bajó la cabeza.

—Usted habla bonito.

—A veces.

—A veces es muy regañona.

—Eso sí.

Se quedó unos segundos en silencio.

Luego volvió a mirar el plato.

—Está muy buena.

—¿Sí?

—Sí.

—Entonces termine.

—Ya voy.

—Y desde ahora, siempre que pueda, cocinaré para usted.

Eithan me miró sorprendido.

—¿Siempre?

—Siempre que pueda.

Sus ojos volvieron a ponerse llorosos, pero esta vez sonrió.

—Gracias, Maidy.

—De nada.

Continuó comiendo lentamente.

Y mientras lo observaba, entendí que aquella comida no solamente le había quitado el hambre.

Por unos minutos, le había devuelto un recuerdo bonito.

Uno que no estaba acompañado únicamente por dolor.

Y quizás eso era lo que Eithan necesitaba: no olvidar a quienes perdió, sino aprender a recordar también los momentos felices que vivió con ellos.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play