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Bajo El Yugo Del Comandante

Bajo El Yugo Del Comandante

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Suspenso
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

En la ciudad de Asque, el Comandante William rige con un puño de hierro que no conoce la misericordia. Tras años de guerra y traiciones, ha olvidado al niño que alguna vez juró proteger a una pequeña de ojos dulces. Evelyn, por su parte, ha crecido bajo la sombra de la tiranía, convirtiéndose en una mujer que arriesga su vida en los barrios bajos para salvar a los inocentes que el régimen de William castiga.

​Cuando Evelyn es capturada durante una redada rebelde, William queda cautivado por su mirada desafiante. Sin reconocerla, la convierte en su prisionera personal, desatando una obsesión oscura que lo consume. Ella odia al monstruo en el que él se ha convertido; él desea doblegar la voluntad de la única mujer que no le teme. Pero entre enfrentamientos y castigos, los ecos de una promesa de infancia comienzan a surgir, revelando que el hombre más temido de Asque es el mismo que juró ser su refugio.

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capitulo 13

​El aire no era aire; era una masa densa y alquitranada de humo negro que abrasaba los pulmones con cada inhalación. Las vigas de pino seco del antiguo orfanato crujían como huesos rompiéndose, envueltas en llamas embravecidas de un naranja cegador que devoraban diez años de recuerdos en cuestión de minutos. Afuera, los gritos de pánico de los aldeanos se mezclaban con el trote ensordecedor de los caballos militares y el retumbar de los disparos de mosquete. La Unión había llegado para arrasar la frontera, y no pensaba dejar nada en pie.

​Will, con apenas doce años, corría por el pasillo envuelto en llamas, cubriéndose la boca con el dobladillo de su camisa raída. Sus ojos azules escocían hasta las lágrimas por el humo, pero la desesperación ahogaba cualquier atisbo de dolor físico.

​—¡Evie! —gritó, su voz rompiéndose en un tosido violento—. ¡Evie, ¿dónde estás?!

​Un gemido débil resonó desde el fondo del comedor principal. Will no lo dudó. Empujó una puerta de madera que se caía a pedazos, ignorando las chispas que le quemaban los brazos. En la esquina del cuarto, atrapada bajo el peso de un armario volcado, estaba la niña. Evie, pequeña y aterrorizada, intentaba liberarse en vano, con el rostro cubierto de hollín y el cabello castaño enredado.

​—¡Will! —chilló ella al verlo, extendiendo sus pequeñas manos manchadas de ceniza—. ¡Tengo miedo! ¡No puedo salir!

​—¡Ya estoy aquí! —Will se arrojó al suelo junto a ella. Apoyó la espalda contra el lateral del mueble de roble y, con un rugido que no parecía de un niño, empujó con las piernas con toda la fuerza que la adrenalina le proporcionó. El armario cedió unos centímetros, lo suficiente para que ella pudiera deslizar sus piernas fuera del atrapamiento.

​Él la tomó de los hombros y la puso en pie de un tirón. La rodeó con los brazos un segundo eterno, sintiendo el latido desbocado del corazón de la niña contra el suyo.

​—Te tengo. Nos vamos ahora mismo —le juró al oído.

​Se giraron para correr hacia la salida, pero la estructura del techo no aguantó más. Un crujido ensordecedor precedió a una explosión de chispas y escombros. Una viga maestra, ardiendo en llamaradas purpúreas y gruesas, se desplomó directamente entre los dos.

​El impacto del aire caliente y la madera cayendo arrojó a Will hacia atrás. Cayó de golpe contra el suelo de piedra, el aire abandonando sus pulmones. Cuando abrió los ojos a través de la cegadora cortina de fuego, la viga bloqueaba por completo el pasaje. Un muro infranqueable de madera encendida y escombros los separaba.

​—¡Will! —se escuchó el grito desgarrador de Evie desde el otro lado del muro de llamas. La luz del fuego proyectaba la sombra de la niña agitándose en vano—. ¡No puedo cruzar! ¡El fuego está ardiendo demasiado fuerte!

​—¡Salta, Evie! ¡Intenta rodearlo por la ventana! —gritó Will, golpeando la madera ardiente con sus manos desnudas, ignorando las quemaduras de primer grado que la piel de sus palmas comenzaba a sufrir.

​Antes de que pudiera encontrar una grieta por la cual colarse, dos pares de manos enguantadas en cuero lo sujetaron por la espalda con la fuerza de una tenaza. Dos soldados con capas militares de la Unión, que patrullaban los restos del edificio para no dejar supervivientes, lo arrastraron hacia atrás.

​—¡Sueltenme! —rugió Will, retorciéndose, pateando y mordiendo con la ferocidad de un animal acorralado—. ¡Está ahí dentro! ¡Tengo que sacarla!

​—El edificio se cae, muchacho —dijo uno de los soldados con voz helada mientras lo levantaba del suelo como si fuera una bolsa de trapos—. Eres un buen recluta para el reclutamiento forzoso. Nos te llevamos.

​—¡No! ¡EVIE! —el grito de Will desgarró la noche, una súplica sangrienta que resonó por encima del estruendo del fuego. Luchó con las pocas fuerzas que le quedaban, viendo a través de las brechas de la viga cómo el techo del comedor comenzaba a venirse abajo por completo sobre el lugar donde la niña estaba parada—. ¡EVIE!

​Lo sacaron a rastras hacia la noche helada, mientras a sus espaldas el orfanato colapsaba en una hoguera gigantesca, devorando el único nombre que le daba sentido a su existencia.

​William abrió los ojos de golpe.

​Su pecho se elevaba en espasmos violentos, devorando el aire de su suite presidencial como si aún estuviera sumergido en el humo de hace diez años. Tenía las manos apretadas en puños contra las sábanas, las palmas sudorosas y la frente cubierta de una fina capa de transpiración fría. La penumbra azulada de la madrugada envolvía la estancia, pero el eco del grito de su propia infancia seguía retumbando en sus oídos.

​Se incorporó despacio, pasándose los dedos por el cabello oscuro. La sensación de sofoco tardó varios minutos en disiparse. Apretó la mandíbula hasta que las sienes le dolieron; detestaba esa debilidad, detestaba que el fantasma del incendio regresara con tanta frecuencia a recordarle que, bajo los galones de Comandante, seguía siendo el niño que no pudo salvar a la única persona que le importaba.

​Se puso de pie, colocándose una bata de seda negra, y caminó en silencio por el piso de madera hasta la puerta que conectaba con la habitación de Evelyn.

​Los guardias no estaban en esa zona interna; la seguridad se concentraba en las salidas exteriores. William giró el pomo de bronce con una lentitud quirúrgica y empujó la puerta un par de centímetros, lo suficiente para mirar a través de la rendija.

​La luz dorada de la luna llena atravesaba el ventanal gótico, iluminando la cama con dosel. Evelyn estaba profundamente dormida. Su rostro pálido lucía despejado, sin la rigidez desafiante con la que lo enfrentaba durante el día. Una de sus manos sobresalía de las sábanas, descansando sobre el colchón con los dedos levemente curvados.

​William se quedó inmóvil en el umbral, observándola.

​El contraste era brutal. Afuera, él era el azote de Asque, el tirano que gobernaba mediante el miedo y la fuerza bruta. Dentro de esa habitación, bastaba ver el ritmo pausado de la respiración de Evelyn para que el nudo de hierro que llevaba apretado en el pecho se aflojara gradualmente.

​—¿Por qué? —susurró para sí mismo en la oscuridad, su voz siendo apenas un soplo de aire—. ¿Por qué eres la única persona que puede apagar el fuego en mi cabeza?

​Saber que ella lo odiaba por lo que se había convertido le producía una punzada sutil en el orgullo, pero tenerla ahí, a escasos metros, viva y respirando bajo su techo, era la única ancla que le impedía perder la cordura por completo. Se quedó allí parado durante casi una hora, vigilando su sueño como un guardián maldito, antes de cerrar la puerta en silencio y regresar a sus propias sombras.

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Celina Espinoza
💯💯💯
Fernanda
super 👍
Celina Espinoza
👏👏👏👏💯
celimar
💯💯👏👏
celimar
excelente 💯💯💯gracias por compartir
Fernanda
👍👍👍💯
Celina Espinoza
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celimar
👏👏👏🥰🥰💯💯
Fernanda
💯💯👍👍
Celina Espinoza
💯💯👏👏👏👏🥰🤭
Fernanda
🤭💯
Celina Espinoza
exelente capitulo 💯
Celina Espinoza
exelente capitulo 💯
Fernanda
muy bien 💯
Celina Espinoza
👏👏👏💯
Fernanda
💯💯👍
Fernanda
💯👍
Claudia Torres
me encanta tu historia .....quiero ver cómo will poco a poco va siendo ante ivy q emoción 💪💝😘😘💘
celimar
👏👏
Celina Espinoza
💯💯
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