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¡Su Majestad, Juro Que No Soy La Heroina!

¡Su Majestad, Juro Que No Soy La Heroina!

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Pareja destinada / Reencarnación
Popularitas:18.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosangel Pérez

Un temible asesino a sueldo reencarna por karma en el cuerpo de una noble atrapada en una novela trágica. Su destino: casarse con el volátil Emperador de Fuego para calmar su ira, ser abandonada por la protagonista real y morir de depresión.

Dispuesto a cambiar su destino (y a costa de su hombría), decide jugar el juego: curará la inestabilidad del Emperador, pero planea exigir un divorcio millonario para recorrer este nuevo mundo mágico a su antojo. Lo que no esperaba es que al Emperador de Fuego le fascinara tanto su fría y letal esposa. Entre conspiraciones, magia y un romance que no quiere aceptar, el antiguo asesino tendrá que luchar para demostrar que ella (el)... definitivamente no es la heroína de esta historia.

NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23: Rendición ante las llamas

El Gran Salón del Palacio Imperial de Fuego vibra con una tensión que va mucho más allá de la música de cámara y el tintineo de las copas de cristal. Para Mirelle, la atmósfera es prácticamente sofocante. Lleva horas vistiendo un traje de gala cuya complejidad arquitectónica rivaliza con la de las fortalezas fronterizas del imperio. Su corsé, ajustado con una precisión casi quirúrgica, le recuerda que en este cuerpo, la libertad es un concepto abstracto; todo, desde la postura hasta la respiración, esta sujeto a las rígidas expectativas de una Emperatriz.

Sin embargo, detrás de la máscara de porcelana y la mirada gélida que ha aprendido a dominar, la mente de Vance esta en plena ebullición. Observa a los nobles no como una emperatriz, sino como el estratega que solía ser. Escanea la sala, notando las alianzas no dichas, los susurros de los ministros y las miradas de codicia que se posan sobre los recursos del Imperio.

Kaelen, a su lado, es un sol negro. Su presencia eclipsa todo lo demás, vestido con el uniforme de gala militar que acentua la amplitud de sus hombros y la dureza de sus facciones. Aunque él parece ignorar a la corte, Mirelle puede sentir el calor que irradia; un calor que, en la privacidad de sus aposentos, es el fuego que la consume, pero que aquí, frente a quinientos invitados, actua como un imán para su atención.

La situación se tornó agria cuando el Duque Vallejo, un hombre cuya lealtad al trono es tan volátil como el mercurio, se acercó al estrado. Su rostro, enrojecido por el vino y la arrogancia, no oculta su intención de desafiar la reciente política de defensa del Emperador en los territorios del este.

__Majestad__. Comenzó Vallejo, con una inclinación de cabeza que apenas roza el respeto.

__Los informes de la frontera son preocupantes. Se dice que sus recientes maniobras han dejado los graneros desprotegidos y las arcas estatales en una posición... vulnerable. Quizás, si el Emperador hubiera consultado con el Consejo de Guerra en lugar de actuar bajo impulsos personales, no tendríamos que preocuparnos por una revuelta campesina__.

El silencio cayó sobre el grupo de nobles cercanos como una guillotina. La insolencia del Duque no es solo un cuestionamiento político; es una ofensa directa a la competencia de Kaelen. Mirelle vio cómo la mandíbula de Kaelen se tensó, sus ojos oscureciéndose con una furia contenida que amenaza con incinerar al noble en el acto. Kaelen estaba a punto de responder, y Mirelle sabe que, si él lo hace, sera con la fuerza bruta de su autoridad, lo que solo alimentará la narrativa de que es un gobernante tiránico y iracundo.

Antes de que Kaelen pudiera abrir la boca, un movimiento instintivo, nacido de la vieja naturaleza de Vance, se apoderó de ella. Sin pensarlo, sin medir las consecuencias sociales o el protocolo, Mirelle dio un paso al frente. No fue un movimiento etéreo o delicado; fue la maniobra de alguien acostumbrado a cerrar filas en el campo de batalla.

Se colocó físicamente entre Kaelen y Vallejo, invadiendo el espacio personal del Duque con una mirada que no pide permiso. Su postura es firme, casi militar, y su voz cortó el aire con una frialdad que hizo que los presentes retrocedieran un paso.

__Duque Vallejo__. Diijo Mirelle, su tono suave pero cargado de veneno.

__Es fascinante escuchar sus preocupaciones sobre "impulsos personales" cuando todos aquí sabemos que sus propias inversiones en el gremio de comerciantes del oeste han sido las únicas beneficiadas por la escasez de granos de este mes. ¿Acaso está usted tan preocupado por las arcas del Imperio, o le aterra que la estabilidad en el este impida que sus barcos sigan inflando los precios de manera ilegal?__.

El Duque se quedó boquiabierto, el color abandonando su rostro rápidamente. Mirelle no se detuvo; dio un paso más, reduciendo la distancia, usando su altura y su presencia imponente para minimizarlo.

__El Emperador no actúa por impulso. Actúa con una visión estratégica que, me temo, supera su capacidad de comprensión. Si tiene alguna duda sobre la gestión militar, le sugiero que se las guarde para los informes oficiales que presentará ante mi oficina mañana a primera hora. Y asegúrese de traer los libros de contabilidad. Todos ellos. O tendré que pedir una auditoría pública sobre sus operaciones__.

La sala entera se quedó en un silencio sepulcral. Las damas de la corte, que esperaban una Emperatriz ornamental, miran con ojos desorbitados. Los ministros, atónitos, vieron cómo la Emperatriz no solo protege el flanco de su esposo, sino que ataca con una precisión que dejo al Duque sin defensa.

Kaelen, que durante el intercambio había permanecido inmóvil, sintió algo que rara vez experimenta: asombro absoluto. La mujer a su lado, la que a menudo trata de ocultar su inteligencia tras sarcasmos, acaba de actuar como una extensión directa de su propio poder. Sin pensarlo, Kaelen rodeó la cintura de Mirelle con su brazo. No fue un gesto de posesividad vulgar, sino de unión. La atrajo hacia sí, pegándola a su costado, un mensaje claro para todos los presentes: Ella es conmigo, y quien la desafía, me desafía a mí.

__Ha escuchado a la Emperatriz, Duque__. Dijo Kaelen, su voz resonando con una calma peligrosa.

__Mañana a primera hora. No se atreva a llegar tarde__.

Valerius, humillado y acorralado por la lógica implacable de Mirelle, solo pudo balbucear una disculpa antes de retirarse a toda prisa, perdiéndose entre la multitud que ahora evita el contacto visual con la pareja imperial.

Mirelle, cuya adrenalina empieza a descender, sintió el impacto de lo que acaba de hacer. La realidad la golpeó como una ola: se ha expuesto. Ha actuado con una agresividad que no corresponde a la "Dama de la Corte", sino al cazador que Vance siempre había sido. Se tensó en los brazos de Kaelen, consciente de que todos los ojos de la sala estan fijos en ellos.

Kaelen inclinó su cabeza, sus labios rozando la oreja de ella. Su aliento, cargado del aroma a especias y poder que siempre lo caracteriza, envió un escalofrío por la columna de Mirelle.

__Has estado magnífica__. Susurró él, y en su voz no hay ni rastro de molestia por haber sido "interrumpido". Hay orgullo, y algo mucho más profundo: una chispa de deseo que Mirelle reconoció al instante.

__Me has quitado el trabajo, pero creo que no me ha molestado tanto como debería__.

Mirelle intentó mantener su máscara de hielo, pero sus mejillas traicioneras se tiñeron de un rojo intenso. Intentó dar un paso atrás, buscando espacio, pero el brazo de Kaelen es una cadena de acero.

__Alguien tenía que callarlo, Kaelen__. Relicó ella, tratando de recuperar su compostura, aunque su corazón late desenfrenado contra el corsé.

__Solo estaba defendiendo los intereses del trono. No te equivoques__.

Kaelen soltó una carcajada baja, un sonido que solo ella puede escuchar. La presión de su mano en la cintura de ella aumentó ligeramente, atrayéndola aún más hacia el fuego de su cuerpo.

__Defendiendo los intereses del trono... o defendiéndome a mí, mi Emperatriz. Murmuró él, con un tono que sugiere que sabe exactamente la verdad.

__Me gusta ver cómo te pones cuando te olvidas de las normas. Eres más peligrosa, más intensa... más mía__.

El resto de la velada transcurrió en una bruma de sensaciones. Mirelle, bajo la mirada constante de la corte, se sintió vulnerable, no por debilidad, sino porque la máscara se ha agrietado. Todos han visto la complicidad, la "unidad táctica" que forman. Ella se siente expuesta, pero al mismo tiempo, extrañamente enérgica. Cada vez que Kaelen le ofrece una copa, cada vez que su mano roza su espalda, el "Vance" interno se pierde en la calidez de la Mirelle biológica.

Cuando finalmente pudieron retirarse a sus aposentos, el silencio del pasillo privado pareció ensordecedor comparado con la cacofonía del salón. Apenas la puerta de la alcoba se cerró tras ellos, Mirelle exhaló un suspiro largo, permitiéndose finalmente que sus hombros cayeran. Se deshizo del pesado broche de su cuello, sintiendo el aire fresco aliviar su piel.

Kaelen no esperó. Se acercó a ella en la penumbra, su presencia llenando cada rincón de la habitación. No dijo una palabra sobre la política, ni sobre el Duque, ni sobre la etiqueta imperial. Simplemente la tomó por los hombros y la hizo girar para que lo enfrentara.

__Has estado actuando todo el día, Mirelle__. Dijo él, su voz grave, vibrando en la penumbra.

__Pero esa reacción en el salón... eso no fue una actuación. Eso fue instinto__.

Mirelle lo miró, sintiendo cómo su resolución se desmorona. Puede negar, puede luchar, puede aferrarse a la idea de que sigue siendo Vance, pero el hombre frente a ella le exige la verdad. Él es el único que ve, realmente ve, lo que sucede bajo su piel.

__No sé de qué hablas__. Mintió ella, aunque su voz carece de convicción.

Kaelen se inclinó, su rostro a centímetros del de ella. Puede ver el fuego en sus ojos, un fuego que, lejos de quemarla, la invita a rendirse. Él no buscó su boca de inmediato; dejó que el silencio se prolongara, permitiendo que la tensión creciera hasta que el aire se volvió pesado.

__Tu cuerpo te delata más que tu boca, mi amor__. Susurró él. Sus manos bajaron desde los hombros de ella, recorriendo lentamente el encaje de las mangas, deteniéndose en la cintura donde habia descansado todo el tiempo en el salón.

__En el salón, cuando te toqué, no te alejaste. Cuando te atraje hacia mí, te dejaste llevar. Estás luchando contra una marea que no puedes detener, y sinceramente...__. Se detuvo, sus dedos trazando la línea de su mandíbula con una delicadeza que contrasta con la ferocidad de sus ojos.

__Me encanta ver cuánto te esfuerzas por negarlo__.

Mirelle sintió que sus piernas flaquean. Kaelen la esta analizando, desmantelando su fachada con la facilidad de quien conoce el mecanismo de un reloj. Ella quiere protestar, quiere decirle que él es el invasor, el fuego que amenaza con consumir todo lo que ella cree ser. Pero cuando él se acercó y su frente se apoyó contra la de ella, Vance simplemente se quedó sin argumentos.

El deseo, ese sentimiento traicionero y visceral que surge en este nuevo cuerpo, superó cualquier lógica masculina que intenta mantener. Mirelle levantó las manos, vacilante, y las apoyó sobre el pecho de Kaelen, sintiendo los latidos fuertes y rítmicos de su corazón.

_'Me estás confundiendo, Kaelen__. Susurró ella, una rendición disfrazada de queja.

__No sé quién soy cuando estoy contigo__.

__Eso es porque finalmente estás empezando a ser quien debes ser__. Respondió él, y sin darle más tiempo para pensar, cubrió sus labios con los suyos.

El beso no tuvo la urgencia violenta de ocasiones anteriores, sino una profundidad posesiva, un sello de propiedad que le recordó a Mirelle que, sin importar quién habite su alma, ella pertenece a este hombre. Y mientras él la guia hacia la cama, entre las sombras de las velas parpadeantes, Mirelle dejó de luchar. El hombre que fue, Vance, se desvaneció en el fondo de su consciencia, eclipsado por el fuego del emperador que la reclama, cuerpo y alma, en una danza de pasión que no admite negaciones.

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Alma Morales
Ya se está dando porvencida 🤣🤣🤣
Alma Morales
Le llegará su regla🤣🤣🤣🤣
Maria Solorzano
Bien dicho, así les cierra el pico 🤐 a esos impertinentes 👍❤️😁
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
lamentablemente tú cuerpo te traiciona mi querida Emperatriz aunque tú mente no quiera eso, es un verdadero conflicto interno 🤦😜
Fanny
va genial la historia, hace reír, me encanta
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja el cuerpo de Mirelle no más no coopera con Vance 🤦🤦🤦🤦🤦
DAISY VARGAS
cuando uno ama de verdad no le repugna nada experiencia vivida
Edwin Rodríguez
ohhh ya quiero ver qué locura hace su alma y de hombre contra su cuerpo de mujer🤣🤣🤣🤣🤣
Arely Castañeda
le dijo mi amor🥰🤭
Alma Morales
Se van a enamorar muchísimo 💞💞💞
Alma Morales
También le gustó a Vins 🤣🤣🤣🤣
Alma Morales
Osea ya se entero Kaelen de que ella era hombre en su otra vida😱😱😱😱y aun así le gusta😱😱😱
Alma Morales
En ese imperio ya están aburridos de lo mismo😤
Alma Morales
Se topo con el emperador 🤣🤣🤣y ella ni por enterada🤣🤣🤣🤣
Alma Morales
No te queda de otra ,desaser el compromiso con un emprendedor es muy difícil 😱😱😱
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣 ya sos un Vance caido home🤣🤣🤣
Anonymus
Literalmente, sin palabras, Vance, te dieron, sopa, seco, plato fuerte, entremedio, postre y te empacaron un poquito para llevar 🤭🤭🤭🤣😂🤣😂🤣😂
DAISY VARGAS
la envidia es mala vence🤣🤣😅😅
DAISY VARGAS
tu dignidad quedó en el suelo🤣🤣🤣😅😅😅😅
Elena LP
😳😳🤭🤭jejjejeje
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