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Flor De Acero

Flor De Acero

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / El Ascenso de la Reina / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad / Reencarnación / Mujer despreciada
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Nacida como una “maldición”, criada en el desprecio, y renacida con una nueva fuerza. Una princesa diferente está a punto de cambiar el rumbo de su reino.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: El espadachín demoníaco

El viento soplaba con fuerza sobre el campo de batalla.

El rey, aún de rodillas, miró la espada frente a él.

Su pueblo observaba.

Sus caballeros esperaban.

Su orgullo ardía más que su miedo.

Con un grito desesperado, tomó la espada.

—¡No necesito tu lástima!

Se giró violentamente hacia Aster y atacó.

Un corte torpe.

Lleno de rabia.

Vacío de dignidad.

Pero nunca llegó.

Un destello oscuro atravesó el aire.

El cuerpo del rey se detuvo.

Un segundo después…

Cayó.

Una espada demoníaca había perforado su pecho desde atrás.

Silencio absoluto.

Aster retrocedió apenas.

Una línea roja apareció en su rostro.

Un corte limpio en su mejilla.

No profundo.

Pero real.

La sangre descendió lentamente.

Frente a él…

No estaba el Rey Demonio.

No estaba uno de los Pecados.

Era un chico.

Cabello oscuro.

Armadura negra estilizada.

Una espada curva impregnada de energía abisal.

Su presencia era distinta.

No caótica.

Controlada.

Aster lo miró fijamente.

—¿Quién eres?

El chico retiró la espada del cuerpo del rey sin emoción.

—Soy el comandante en jefe de estas tropas.

Levantó la mirada.

Sus ojos eran fríos.

—El espadachín demoníaco del ejército del Rey Demonio.

Los demonios detrás de él guardaron silencio.

No por miedo.

Por respeto.

Aster limpió la sangre de su mejilla con el pulgar.

Sonrió levemente.

—Así que tú eres el verdadero problema.

El chico levantó su espada.

—No me interesa ningún beneficio.

Su voz no tenía odio.

Tenía decisión.

—Acabar con este reino corrupto es lo que yo quiero.

El viento agitó sus capas.

Aster lo observó con atención.

No era arrogancia.

No era sed de poder.

Era convicción.

—Estás en el bando equivocado —dijo Aster con calma.

El chico respondió sin dudar:

—Eso depende de quién esté contando la historia.

Desde el castillo

Airi salió entre el humo y los escombros.

Había dejado atrás el trono.

Había dejado atrás la sangre.

Ahora ayudaba a los heridos.

Vendaba.

Levantaba.

Ordenaba evacuaciones.

Los soldados la miraban diferente.

No como princesa.

Como líder.

Cuando llegó al campo de batalla, vio el cuerpo del rey.

No reaccionó.

Su mirada se centró en Aster.

Y en el chico frente a él.

Sintió la presión en el aire.

Era distinta a la del Rey Demonio.

Más concentrada.

Más peligrosa.

Airi dio un paso adelante.

Pero se detuvo.

Sabía lo que era ese momento.

Un duelo.

Frente a frente

Aster ajustó su agarre en la espada.

—Si quieres destruir este reino…

La arena crujió bajo sus pies.

—Tendrás que pasar por mí.

El espadachín demoníaco adoptó postura.

Perfecta.

Refinada.

No era salvaje.

Era técnica pura.

—Eso vine a hacer.

Un silencio pesado cayó sobre el campo.

Ni demonios ni caballeros intervinieron.

El Rey Demonio observaba desde la distancia.

Interesado.

Aster dio el primer paso.

El chico desapareció al mismo tiempo.

El choque de espadas fue tan violento que el aire explotó en una onda expansiva.

El suelo se partió.

Chispas negras y doradas iluminaron el cielo.

Aster sonrió.

Por primera vez en toda la guerra…

Sus ojos mostraban emoción real.

—Bien.

El chico lo miró sin cambiar su expresión.

—No eres solo un símbolo.

Las espadas volvieron a chocar.

Más rápido.

Más fuerte.

El destino del reino ahora no dependía de un ejército.

Dependía de dos espadachines.

Capítulo 23 – Parte 2

Nombres antes de la sangre

Las espadas seguían chocando.

Metal contra oscuridad.

Luz contra abismo.

Un intercambio veloz obligó a ambos a retroceder varios metros.

El suelo estaba marcado por cortes profundos.

El chico bajó levemente su espada.

No en rendición.

En evaluación.

Miró a Aster fijamente.

—¿Cómo te llamas?

Aster giró la espada en su mano, apoyándola sobre su hombro con naturalidad.

Una leve sonrisa apareció en su rostro, a pesar del corte en su mejilla.

—Me llamo Aster Asutorea.

El viento agitó su capa blanca.

—El Santo de la Espada.

Los soldados detrás de Airi contuvieron el aliento.

El título no era algo que se dijera a la ligera.

El chico lo observó unos segundos más.

No hubo sorpresa.

Solo aceptación.

—Así que tú eres el símbolo de este reino.

Aster entrecerró los ojos.

—Y tú.

El chico levantó su espada verticalmente frente a su rostro, en una postura formal.

—Mi nombre es Kael Draven.

Su voz era firme.

—Comandante en jefe de las tropas del Rey Demonio.

Una energía oscura comenzó a emanar de su cuerpo.

—Y Espadachín Demoníaco.

Aster asintió.

—Kael…

La arena comenzó a levantarse alrededor de ambos por la presión de sus auras.

Desde la distancia, Airi apretó el puño.

Podía sentirlo.

No era una pelea común.

Era un choque de ideales.

Convicciones cruzadas

Kael dio un paso al frente.

—Dime algo, Santo.

Aster no bajó la guardia.

—Habla.

—¿Sabías cómo este reino trataba a su propio pueblo?

Aster no respondió.

Kael continuó:

—Corrupción. Impuestos abusivos. Discriminación. Abuso de poder.

Sus ojos se afilaron.

—¿Y aun así decides protegerlo?

Aster giró ligeramente la espada, apuntándolo.

—No protejo corrupción.

Su voz se volvió más seria.

—Protejo a la gente que no tiene culpa.

El silencio se tensó.

Kael observó el campo de batalla.

Civiles huyendo.

Heridos siendo atendidos por Airi.

Niños llorando.

Su expresión cambió apenas.

—Yo también.

Desapareció.

Apareció frente a Aster con un corte descendente brutal.

Aster bloqueó en el último segundo.

La onda expansiva rompió lo que quedaba de las murallas cercanas.

—Entonces deja de luchar por monstruos —gruñó Kael.

Aster empujó con fuerza y respondió con un tajo horizontal que obligó a Kael a inclinarse hacia atrás.

—Y tú deja de seguir a uno.

El nombre del Rey Demonio quedó implícito en el aire.

Por primera vez…

Kael frunció ligeramente el ceño.

Desde el campo, Airi dio un paso más adelante.

Entendía algo ahora.

No era un villano vacío.

Era alguien que odiaba la injusticia.

Pero había elegido el camino equivocado.

La pregunta era…

¿Quién convencería a quién primero?

Las espadas volvieron a chocar.

Esta vez más violentas.

Más rápidas.

Más decididas.

Y ahora, no solo era una batalla de fuerza.

Era una batalla de ideales.

Continuará…

1
Limaesfra🍾🥂🌟
que sera esa presencia
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣 yo bueno.con mis hnos no peleabamos a muerte, a veces nos incomodabamos pero enc ya nos abrazabamos y jugabamos otra vez, y si era un poco serio el asunto estaba el castigo de mamá😎 arrodillsrse abrazados pidiendonos disculpas y despues una chancla en.las posaderas y borron y cuenta nueva...
por eso no entiendo cuando hnos se pelean o son enemigos!!!
Karla Esmeralda
me gustó mucho el capítulo ♥️
Limaesfra🍾🥂🌟
mmmm no son sus padres ? actuan como si no lo fueran...Flora ten cuidado hay 🐀rondando por los pasillos del palacio
Myri(GD)
que continúe los capítulos
Anonymous
Mejor dicho a la tumba y con todo eso vasallo tonto
Anonymous
Que los mande a estos reyes idiotas a freír espárragos
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