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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:718.5k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mini duques 2

El duque salió de la juguetería con las cajas bajo el brazo y una expresión que no intentó disimular.

Sonreía.

No la sonrisa fría del estratega.

Ni la sonrisa diplomática del noble en audiencia.

Era una sonrisa satisfecha. Personal.

El capitán Johnson lo miró de reojo mientras montaban.

—¿Mi señor…? —preguntó con cautela.

Jack no respondió. Solo acomodó las cajas frente a él con un cuidado que Johnson jamás le había visto tener con ningún objeto que no fuera un arma fina.

Regresaron a la mansión sin escolta visible, tal como habían ido.

Una vez en su despacho privado, Jack cerró la puerta con tranquilidad y depositó las doce cajas sobre su escritorio de nogal oscuro.

Jack comenzó a abrirlas una por una.

Sacó el primer mini duque.

Lo sostuvo frente a la luz que entraba por la ventana.

Luego otro.

Y otro.

Hasta que los doce pequeños Sterling quedaron alineados frente a él.

Articulados.

Perfectamente proporcionados.

La madera era lisa, suave, pulida con paciencia. Las capas eran de tela bien cosida. Los botones minúsculos estaban pintados con precisión.

Jack tomó uno y movió el brazo articulado.

Giraba.

Se doblaba.

Incluso las rodillas tenían movilidad.

Una carcajada baja escapó de su garganta cuando notó el detalle final.

Los colores.

Azul profundo y plata.

Exactamente los de su capa ceremonial.

Su emblema estaba dibujado en miniatura.

No era un parecido general.

Era exacto.

Johnson observaba cada movimiento con creciente incomodidad.

—Mi señor… Son juguetes de usted. ¿Es acaso una burla?

Jack no respondió de inmediato. Seguía examinando uno de los muñecos, pasando el pulgar por el rostro tallado.

La mandíbula estaba marcada.

La cicatriz en la ceja.

Incluso el pliegue serio entre las cejas.

—Debemos hacer algo.. No es apropiado que una mujer del pueblo…

La risa del duque estalló de pronto, profunda y franca.

Johnson se quedó rígido.

—¿Burla? Johnson… imagina cuánto tuvo que pensar en mí para hacer esto.

El capitán parpadeó.

—¿Mi señor?

Jack caminó alrededor del escritorio, contemplando su pequeña “guardia personal” de madera.

—Memorizó mi rostro.

Tomó uno y lo levantó frente a Johnson.

—La línea de mi nariz. La forma de mi barbilla.

Se inclinó levemente.

—Los colores exactos de mi emblema.

Dejó el muñeco en su lugar con cuidado casi reverente.

—Y usó su magia.

Johnson frunció el ceño.

—¿Magia?

Jack lo miró de reojo, una chispa en sus ojos.

—No me digas que crees que esto es solo carpintería.

Había algo en el acabado.

En la perfección casi imposible.

En la energía que él, que había visto cosas en batalla que otros no, reconocía como real.

Johnson seguía confundido.

—Mi señor… eso podría interpretarse como una ofensa.

Jack negó lentamente.

—No.

Se apoyó en el escritorio, cruzando los brazos.

—Eso es obsesión.

Sus labios se curvaron.

—Pensó en mí lo suficiente como para recrearme doce veces.

Johnson abrió la boca para replicar, pero la cerró.. es que no entendía por qué el hombre que normalmente castigaba la insolencia ahora parecía… encantado.

Jack caminó hacia la ventana, mirando los jardines.

—Me abofetea. Me desafía. Me evade.

Miró por encima del hombro hacia los mini duques alineados.

— Y aun así… Me talla en madera.

Su sonrisa se ensanchó.

—Eso no es burla, Johnson. Eso es que no puede sacarme de su cabeza.

Johnson respiró hondo.

—Con respeto, mi señor… tal vez solo es una comerciante inteligente.

Jack soltó una risa corta.

—Oh, lo es.

Volvió al escritorio y acomodó cuidadosamente las figuras cerca de su asiento, como si fueran una guardia privada observando sus decisiones.

—Pero esto no es negocio.

Tomó uno y lo colocó justo al lado de los documentos oficiales.

—Esto es personal.

Lo miró fijamente.

—Ella memorizó cada detalle.

Sus dedos rozaron la pequeña capa azul.

—Y usó su magia para hacerme eterno en miniatura.

Sus ojos brillaban con algo peligroso.

No veía desafío.

No veía insulto.

Veía interés.

Y eso lo hacía inmensamente feliz.

Johnson, aún sin comprender del todo, solo inclinó la cabeza.

—¿Desea que continúe la investigación, mi señor?

Jack sonrió sin apartar la vista de los muñecos.

—Sí. Pero ahora no para saber quién es.

Su expresión se volvió decidida.

—Sino para saber cómo hacer que deje de huir.

Detrás de él, los doce mini duques parecían observar la habitación en silencio.

Y en la mente de Jack Sterling solo había una certeza.. Leilani Vitra Baston pensaba en él.

Y eso era el comienzo de todo.

A la mañana siguiente, el sol entraba por los ventanales de la juguetería iluminando las motas de polvo que flotaban en el aire. Leilani ya estaba trabajando desde temprano, lijando con paciencia una pequeña cuna de madera para muñecas cuando escuchó el tintinear de la campanilla sobre la puerta.

—¡Buenos días!

Eran la señora Audrey y la señora Sadie, cada una cargando una cesta.

Audrey traía delicados vestidos doblados con precisión.. pequeñas cofias de cocinera, capas diminutas bordadas en hilo dorado, uniformes militares con botones bordados. Sadie llevaba muñecas recién pintadas, mejillas sonrosadas, ojos brillantes y expresivos.

—Te traemos lo terminado de esta semana, querida

Leilani dejó lo que estaba haciendo y fue a recibirlas con una sonrisa sincera. Revisaron juntas cada pieza, orgullosas del trabajo compartido.

Pero pronto Audrey frunció el ceño.

—¿Y los caballeros de capa azul?

Sadie miró alrededor.

—Sí, los muñecos altos… los que parecían soldados elegantes.

Leilani se quedó quieta un segundo.

El estante estaba vacío.

El espacio donde habían estado alineados los mini duques ahora solo mostraba madera desnuda.

—Se vendieron..

Ambas mujeres abrieron los ojos con sorpresa.

—¿Todos?

—Los doce..

Sadie soltó una pequeña exclamación.

—¡Pero si los pusiste hace nada!

Leilani asintió, fingiendo concentración mientras acomodaba unas muñecas.

—No haré más.

Las dos mujeres la miraron a la vez.

—¿No?

Leilani negó con suavidad.

—Eran edición limitada.

Lo dijo con tono firme, casi profesional.

Audrey suspiró.

—Es una lástima, eran muy bien logrados.

Sadie sonrió con picardía.

—Tenían carácter.

Leilani sintió un leve calor subirle al rostro.

[Sí. Tenían carácter. Porque el original lo tenía.]

Antes de que las mujeres se fueran, Leilani dudó un momento. Sus dedos jugaron con el borde del mostrador.

—Señoras… ¿Conocen al duque Sterling?

Ambas se miraron.

—¿Al duque?

Audrey negó con la cabeza.

—Pocas veces baja al pueblo. Casi nunca.

—Yo lo he visto solo una vez, de lejos.. Siempre viene con guardias. No es hombre de pasear por la plaza.

Leilani asintió lentamente.

Entonces lo entendió.

Las clientas del día anterior no habían reconocido los muñecos.

No sabían cómo lucía el duque.

No habían visto en aquellas figuras una representación directa del señor de esas tierras.

Solo habían visto un caballero elegante de madera.

Eso explicaba por qué nadie había reaccionado con sorpresa.

Ni murmullos.

Ni acusaciones.

Una parte de ella se relajó.

La otra… se inquietó.

Porque si nadie lo había reconocido…

Entonces el único que sabía exactamente qué eran esos muñecos…

Era él.

Y aun así los había comprado todos.

El recuerdo volvió con claridad incómoda.

Su mirada intensa.

Su sonrisa ladeada.

La forma en que había dicho que podían hacer un hijo.

Leilani apretó los labios, intentando sacudir el calor que subía por su cuello.

—Gracias por venir —dijo, acompañando a las mujeres hasta la puerta.

Cuando se quedó sola, el silencio de la tienda se sintió distinto.

Más pesado.

Se apoyó en el mostrador y exhaló lentamente.

No debía pensar en él.

Había luchado por su independencia.

Había construido todo con sus manos.

No necesitaba un duque arrogante irrumpiendo en su vida con promesas posesivas.

Y sin embargo… Sus dedos, casi sin darse cuenta, comenzaron a dibujar líneas sobre un trozo de madera en bruto.

Una silueta alta.

Hombros anchos.

Mandíbula marcada.

Se detuvo.

Frunció el ceño.

—Tonto duque…

Se obligó a dejar la madera a un lado.

Se concentraría en nuevas muñecas.

En nuevas ideas.

En los columpios del exterior.

En las ganancias.

En su libertad.

Pero mientras trabajaba, cada golpe suave de lija traía consigo el recuerdo de aquella voz grave..

[Pronto lo serás.]

Leilani suspiró.

Podía negar muchas cosas.

Podía decir que era arrogante.

Impertinente.

Dominante.

Pero no podía negar algo más inquietante..

Seguía pensando en él.

Y eso la molestaba mucho más que el beso.

1
Irene Nievecita
De a poquito a poco el duque aprende, que ella no puede ser encerrada entre 4 paredes, ella es una mujer independiente y autovalente, jamás va aceptar ser restringida solo a ser duquesa
Alba Margarita García Narváez
vaya... cómo será cuando no se comporte?????/CoolGuy/
Irene Nievecita
Qué lástima que llevara a esa época la brutalidad de la guerra, matando fríamente a distancia considerable y a mansalva. no podía seguir fabricando juguetes inofensivos para niños, tenía que fabricar armas del mundo moderno, todo se fue al carajos por que decidió quitarle la inocencia a los niños al crear juguetes de muerte.
Irene Nievecita
Esos dos jamás van a tener un matrimonio rutinario, son demasiado parecidos en carácter, posesivos, celosos
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂😂solo una coincidencia nada más 😂😂😂😂😂😂😂
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Me encantó el cambio de Jack, que entendió que su amor no debía encerrar a su pareja, sino respetar sus espacios y su individualidad
Genial la pareja!!!! Los amé
Maria Angelica Guillaume
Hermosa historia, con unos personajes adorables. Muy bueno!!! Felicitaciones autora, tu imaginacion es admirable!!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
La sacaron barata con un solo latigazo cada uno...se merecían que les hubiera dado hasta cansarse....
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Por qué tiene que ser como Jason...posesivo, controlador????
Prefiero como Ryan y Colton, sin lugar a dudas
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Los hombres posesivos no me gustan...soy más del estilo de Colton 😍💙
Irene Nievecita
Que interesante conocer a un hombre herido y salvarla la vida, si es un noble con poder, ella puede estar a salvo para siempre de su padre.
Jazmín Adriana Muelas Morales
jaja🤣 el duque aplicó porque te quiero te aporrio 🤭
Irene Nievecita
Que idea más interesante darle trabajo a mujeres y más aún viudas,
Irene Nievecita
Me alegro que recordara a que se dedicaba antes y por que le gustaba. Su madre le dejo una herencia mejor que el dinero, le dejo el libro de magia, que al fin y al cabo es más valioso que el dinero, por que le entrega el conocimiento de lo que puede llegar a ser.
Irene Nievecita
Por lo menos la dejo asegurada, pero con la hija que tuvo con la rata igual habría tenido acceso a la herencia la hija se la habría dado toda para que la amara un poco
Irene Nievecita
Me enfurece pensar que una mujer poderosa y su hija que pudo haber sido más poderosa qué su madre, se dejaran morir por una rata asquerosa traicionera. que no valía ni las huellas qué dejaba.
Irene Nievecita
La madre y la hija resultaron ser la misma bosta, suplicandole amor al mismo desgraciado y matándose por él. Sí ella está en ese cuerpo es por la Leilani tonta, que suplicaba amor a una rata. Menos mal que la actual es una muchacha inteligente que no se dejó aplastar,
Dinorah Morales
Pues el grosero es Jack pudo haber dicho desde la boda a Abigail que no estaba interesado pero le dió la cita y todavía la humilla, maldito perro desgraciado
Nohelia Merchan
/Smile//Smile/
Linupe
la señora de la posada merece una invitación a la boda, ella también es cercana, la conecto con las dos viudas
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