EN UN MUNDO DONDE LA MAFIA MÉXICANA REINA, ARTURO DE LA CRUZ, ALIAS LA SANTA, TERMINA CALLENDO A LOS PIES DE UN SIMPLE REPARTIDOR.
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Cap 12
🇲🇽🗡️ ENTREGA PROHIBIDA
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🖤🗡️ CAPÍTULO 12
*2:07 a.m.*
Fernando estaba profundamente dormido.
De ese sueño rico, pesado, donde el mundo no existe…
hasta que su celular vibró.
Una vez.
Dos.
Tres.
—Mmm… —gruñó, medio muerto—. ¿Quién marca a las dos de la mañana…?
Miró la pantalla.
Arturo.
Fernando abrió los ojos de golpe.
—¿QUÉ? —contestó, con la voz ronca—. ¿Estás bien? ¿Pasó algo? ¿Te moriste?
Del otro lado hubo silencio.
Luego…
—No puedo dormir.
Fernando parpadeó.
—…¿Perdón?
—No puedo dormir —repitió Arturo, serio—. Y eso es un problema.
Fernando se frotó la cara.
—Arturo, son las dos de la mañana.
—Lo sé.
—¿Y por eso me marcas?
—Sí.
Fernando dejó caer la cabeza contra la almohada.
—¿Te están persiguiendo? ¿Te dispararon? ¿Hay otra guerra empezando?
—No.
—¿Entonces?
Arturo suspiró. Un suspiro dramático.
—No estás aquí.
Fernando se quedó callado.
—¿Eso es todo? —preguntó—. ¿Ese es el problema?
—Es suficiente —respondió Arturo—. Desde que te deje en el depa...no puedo dormir.
Fernando se incorporó un poco, incrédulo.
—¿Me estás diciendo que yo te quité el sueño?
—No me interrumpas —dijo Arturo—. Estoy haciendo un esfuerzo por ser razonable.
Fernando soltó una risa bajita.
—¿Razonable? ¿Tú?
—Fernando.
—Perdón, perdón —se aclaró la garganta—. Continúa con tu tragedia.
Arturo hizo otro suspiro largo.
—Me acosté. Cerré los ojos.
—Pensé en la pelea.
—Pensé en el beso.
—Pensé en que podrías haberte asustado.
Y de todas las cosas no podía dejar de pensar en lo lindo que te veías cuando te la metí...
Fernando tragó saliva mientras sus mejillas se sonrojaban.
—Callate... —dijo—. Bueno… sí. Pero no por ti. Aún sigo molesto por qué te fuiste luego de terminar...
Silencio.
—Eso no ayuda —murmuró Arturo.
Fernando sonrió en la oscuridad.
—¿Qué quieres que haga? ¿Que te cante una canción?
—No te burles —respondió Arturo—. Solo… háblame.
Fernando se acomodó mejor.
—¿De qué?
—De cualquier cosa —dijo—. Tu voz me calma. Y tus gemidos...
Eso último Arturo lo dijo en un susurro casi inperseptible que de igual manera Fernando escuchó.
Fernando se quedó quieto, el corazón latiéndole fuerte.
—Eres consciente de que esto es muy injusto, ¿verdad? —dijo—. Tú allá, dramático, y yo aquí sin poder dormir.
—Puedo pasar por ti.
—NO.
—Era una opción.
Fernando negó con la cabeza, riéndose.
—Arturo… ¿te das cuenta de que estás haciendo berrinche?
—No hago berrinches.
—Acabas de marcarme a las dos de la mañana porque no puedes dormir sin mí.
Arturo guardó silencio… luego dijo, muy serio:
—Cuando lo dices así, suena peor.
Fernando rió bajito.
—Un poco.
—Entonces quédate en la llamada —pidió—. Hasta que me duerma.
—¿Y si yo me duermo primero?
—Te despierto.
Fernando cerró los ojos.
—Eres un tirano.
—Lo sé.
Hubo unos segundos tranquilos. Respiraciones al otro lado de la línea.
—Fernando —dijo Arturo, más suave—. Gracias por contestar.
Fernando sonrió, medio dormido.
—No te acostumbres.
—Mentira.
—Tal vez.
Y mientras la ciudad seguía despierta y peligrosa,
un narco incapaz de dormir
cerró los ojos
escuchando la respiración de un repartidor
que ya era demasiado suyo.
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ATT: ISAK~
Los amo a todos mis bellos lectores, espero que les guste. No olviden dejar su lindo comentario y reacción.
¡AJA! pecadores hijos del diablo. Querían GOGOGO ¿Verdad? Pues eso se los dejo en el extra de este capitulo...los amo 😘
por que el que quiere azul celeste que le cueste