NovelToon NovelToon
Iliana Y El Enigma Del Abismo.

Iliana Y El Enigma Del Abismo.

Status: En proceso
Genre:Supervivencia
Popularitas:842
Nilai: 5
nombre de autor: Caro Tovar

Tras un accidente que la dejó sin vida… Iliana fue devuelta a ella por una ciencia que nunca debió intervenir.

Despierta sin memoria en una isla aislada, atrapada en un laboratorio donde la ética no existe. Su cuerpo ha cambiado. Su embarazo fue intervenido. Y aquello que le arrebataron se convirtió en el origen de una plaga capaz de destruir el mundo.

En una búsqueda desesperada por reencontrarse con sus hijos, halla un submarino equipado con una inteligencia artificial prodigiosa, capaz de protegerla, guiarla… Junto a su familia, navegará entre ruinas, enfrentando no solo a los muertos que caminan, sino a los vivos que han perdido toda humanidad.

En un mundo desgarrado por la infección, el miedo y la traición, decide luchar por lo que ama, resistir lo inevitable… y no rendirse jamás.

Una historia visceral y conmovedora que explora la memoria, la identidad y el amor inquebrantable en un mundo colapsado, donde el verdadero enemigo aún camina… y tiene rostro humano.

NovelToon tiene autorización de Caro Tovar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17 - Rumbo a lo desconocido. Entre el misterio y la esperanza.

Volvió a las instalaciones y tomó otro par de hieleras. Las ató en forma de balsa, asegurando la mochila en el centro. Luego, se metió al agua y se recostó sobre todo. Con manos y pies, avanzaba poco a poco.

Un bote, un salvavidas, cualquier cosa le habría servido. Aunque las corrientes ya no eran tan fuertes, el avance era agotador. Se caía una y otra vez. Nadar con todo eso era un desafío. Pero no podía rendirse. Necesitaba esos documentos, no podía dejarlos.

Después de un tiempo, luchando paso a paso, el agua se convirtió en su enemiga. Cada brazada era un esfuerzo, cada patada apenas la hacía avanzar. Tragaba agua con cada ola que la golpeaba, su pecho ardía por la falta de aire. El frío se incrustaba en su piel como agujas, entumeciendo sus músculos, volviéndolos torpes, lentos. Su cuerpo temblaba, pero no podía detenerse.

Las hieleras se tambaleaban. Con sus dedos entumecidos apenas podían sujetarlas. El peso de la mochila jalaba hacia abajo, como si quisiera hundirla. Sus piernas protestaban, agotadas, pero siguió pateando.

El submarino seguía ahí, inmóvil, con una luz que la guiaba, pero parecía inalcanzable. Por un momento, pensó que nunca llegaría. Que el mar la reclamaría. Pero con un último esfuerzo, sintiendo su cuerpo al borde del colapso, estiró la mano y tocó algo. Había llegado.

¿Quién diría que tocar esas frías hojas de metal la haría tan feliz? Se aferró a ellas, las abrazó como si fueran su salvación.

Su cuerpo temblaba. Con manos torpes, soltó la mochila y arrancó el plástico que la cubría. Estaba seca, al menos eso. Un pequeño alivio. La colgó contra su espalda, sintiendo su peso.

Subió lentamente por la escalera, cada peldaño era un desafío para sus piernas agotadas. El metal helado le quemaba la piel, pero no le importaba. Sus ojos, empañados de lágrimas, apenas distinguían el final del ascenso. Su corazón, en cambio, latía con una fuerza renovada. Había esperanza.

Al final del trayecto, vio unas puertas abiertas de par en par. Más allá, un espacio cubierto de blanco, iluminado por luces fluorescentes que zumbaban con una frialdad. Desde lo alto de los escalones, pudo ver el interior, un reflejo inquietante de lo que alguna vez conoció.

Lanzó la mochila primero. Luego, se quedó ahí, con un pie dentro y otro fuera. Y lo entendió. Ese lugar pertenecía a la misma persona. O los mismos que crearon la instalación en la isla.

Su vista se giró. Se detuvo a observar cada rincón, cada pared antes reluciente. Aquel lugar que tanto dolor le había causado.

Aunque la impaciencia la urgía a seguir, una sombra de temor se enredaba en su interior. Inspiró hondo y empezó a bajar los escalones. Sus piernas se tambaleaban, débiles, agotadas. Con cada paso, se volvían más pesadas, pero no solo por el cansancio. Algo dentro de ella también pesaba, algo profundo, desconocido.

Su mente estaba bastante agitada. Sabía que lo que estaba a punto de enfrentar cambiaría su vida. ¿Para bien? ¿Para mal? No lo sabía. Pero lo único cierto era que, una vez cruzara esa puerta, ya no habría vuelta atrás.

Antes de pisar los últimos peldaños, un sonido metálico resonó tras su espalda. La puerta superior estaba cerrándose.

Instintivamente, giró la mirada hacia arriba. Desde allí, observo el cielo una vez más. Aquel mismo que había sido su único testigo y confidente en las noches de angustia, el que presenció cada una de sus lágrimas.

Por un instante, se quedó quieta. Aferrándose a esa última imagen, antes de seguir adelante.

Al pisar ese lugar, una sensación inesperada la invadió. Tranquilidad. No hacía frío. Al contrario, el ambiente era cálido, casi reconfortante, en un contraste absurdo con todo lo que había vivido afuera.

Frente a ella, unas puertas corredizas aguardaban. Sobre ellas, un cartel plasmado detallaba cada paso a seguir al ingresar. Sus ojos recorrieron las instrucciones con cautela.

Era una ducha de seguridad.

Al acercarse, las puertas se deslizaron automáticamente. Entró con recelo. La habitación era estrecha, con paredes de metal perforadas por pequeños orificios.

Tal como indicaba el cartel, comenzó a desvestirse. Cada prenda, húmeda y pesada, la metió en un contenedor, junto con la mochila. Cuando la última pieza cayó, quedó completamente desnuda, su piel erizada más por la incertidumbre que por el ambiente.

Antes de que pudiera prepararse, un sonido corto rompió el silencio. El contenedor se cerró de golpe, aislando sus pertenencias.

Un instante después, fuertes chorros de agua tibia la golpearon con presión, arrancándole un jadeo. El líquido la envolvía por completo, deslizándose por su piel en una corriente incesante. La fuerza del agua la tambaleó, haciéndola aferrarse a las paredes metálicas para no caer. Respiró hondo, tratando de recuperar el control, mientras el torrente continuaba su purificación implacable.

Cuando el baño terminó, un cálido vapor acarició su piel, relajando sus músculos tensos por el esfuerzo y el frío del viaje. Al disiparse, un leve zumbido anunció la apertura de puertas opuestas. Del otro lado, un pequeño espacio ordenado se reveló, con estantes llenos de batas blancas y pantuflas alineadas.

Sin dudarlo, tomó un conjunto y se vistió. La tela era suave, ligera, diferente a cualquier otra prenda que hubiera usado antes. No sabía si sentirse cómoda o más inquieta.

Al salir del pequeño armario, una voz mecánica rompió el silencio, dándole la bienvenida e invitándola a avanzar. Frente a ella, una sala se iluminó, revelando un área médica impecable.

Las pantallas encendidas proyectaban gráficos en tonos azulados. Brazos robóticos colgaban en espera sobre la camilla metálica del centro, pulcra, con correas a los lados. Frascos sellados y paquetes estériles llenaban los estantes alineados contra la pared, reflejando la luz fría del techo.

Más allá, una puerta de vidrio revelaba un laboratorio: tubos de ensayo alineados en soportes, líquidos ámbar vibrando bajo la luz fluorescente, microscopios listos para su uso, monitores mostrando en constante movimiento.

Junto a la entrada, otra puerta blanca entreabierta dejaba ver un pequeño baño. Azulejos pálidos, un lavabo de acero, un espejo sin marco. Lo justo y necesario, sin adornos ni distracciones.

La voz le indicó que se acostara en la camilla del centro de la habitación. Ella accedió.

Iliana miró a su alrededor con cautela. Sentía curiosidad por el lugar, pero más que eso, la necesidad de respuestas la consumía. Durante todo ese tiempo, nunca se había detenido a pensar en dónde estaba realmente.

Su único deseo había sido escapar de la isla. Pero ahora… ahora, enfrentaba lo desconocido.

1
Débora Jael Lemaire
muy bueno
caro Tovar: Gracias por el apoyo ☺️
total 1 replies
caro Tovar
Me encanta 😍
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play