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El Peso De Las Sombras

El Peso De Las Sombras

Status: En proceso
Genre:CEO / Casos sin resolver / Romance de oficina
Popularitas:240
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

Elena Marín ha construido una vida perfecta sobre la precisión de su trabajo como restauradora de arte: reparar lo roto y disimular las grietas. Sin embargo, la noche en que su prometido, el influyente magnate Julián Valdés, es brutalmente asesinado, su fachada de control se desmorona por completo.

Mientras las pistas comienzan a incriminarla y una sustancia sintética amenaza la claridad de sus propios recuerdos, Elena deberá descifrar la verdad detrás del imperio Valdés antes de que las mentiras reprimidas y la trampa orquestada a su alrededor la condenen para siempre.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 22: EL SEGUNDO TESTAMENTO

El edificio de la Fiscalía Central olía a café amargo, cera para suelos y papel viejo acumulado durante décadas de litigios. A las cuatro de la tarde, Elena y Damián permanecían sentados en la sala de espera del sexto piso, custodiados por dos agentes de la fiscalía adjunta mientras sus abogados parlamentaban a puerta cerrada con el fiscal a cargo del caso Valdés.

Elena miraba fijamente sus manos, aún manchadas por el polvo de la cabaña. Las palabras de Gabriel resonaban en su cabeza con un peso aplastante: ¿Había firmado ella, sin saberlo, los documentos de embarque de las obras falsificadas? Recordó las largas noches en el taller, cuando Julián le pedía que certificara la autenticidad de los bastidores y los pigmentos antes de enviarlos a las subastas internacionales. Le decía que era un mero trámite administrativo, una formalidad para la aduana.

—No dejes que te meta el miedo en el cuerpo —dijo Damián en un murmullo, inclinándose hacia ella sin levantar la vista del suelo—. Prado está acorralado. Sabe que la presencia de la fiscalía invalida su capacidad para manipular las pruebas en la comisaría.

—¿Y si tiene razón, Damián? —preguntó Elena, girándose para mirarlo a los ojos—. Julián me pedía que firmara decenas de carpetas de restauración cada mes. Si él estaba lavando dinero a través de las obras que yo restauraba, mi firma está estampada en cada uno de esos fraudes. Soy la tapadera perfecta tanto para el asesinato como para la estafa.

Damián apretó la mandíbula y estuvo a punto de responder cuando la puerta del despacho se abrió de par en par.

No fue el fiscal quien salió, sino el abogado principal de la matriarca Victoria Valdés, acompañado por dos notarios de la firma oficial de la familia. Los tres hombres caminaban con una prisa contenida, pero sus rostros reflejaban un desconcierto absoluto.

—Señor Valdés, señorita Marín —dijo el notario mayor, deteniéndose ante ellos y ajustándose los anteojos de marco dorado—. Se ha producido un desarrollo extraordinario en el protocolo de sucesión.

—¿De qué habla? —preguntó Damián, poniéndose de pie de inmediato.

—Hace una hora, la sede central de la Notaría Primera recibió una copia física autenticada de un codicilo firmado por don Julián Valdés tres horas antes de su fallecimiento —explicó el notario, abriendo una carpeta de piel roja—. Este documento invalida parcialmente el testamento leído la semana pasada.

Elena sintió que la respiración se le atascaba en la garganta.

—¿Qué dice ese codicilo? —preguntó ella.

El notario aclaró la garganta y leyó directamente del papel timbrado:

"En caso de muerte violenta o desaparición forzada de mi persona, la totalidad de mis acciones votantes en Valdés Holdings, así como la propiedad de la Galería Central y los archivos de la Colección Lombardía, quedarán congelados bajo un fideicomiso ciego administrado por doña Elena Marín y don Damián Valdés en estricta copropiedad e indivisión. Ninguno de los dos podrá vender, transferir o ceder su porcentaje sin el consentimiento expreso y presencial del otro. Si uno de los dos es condenado en firme por mi fallecimiento, su parte pasará automáticamente al control de la Fundación Benéfica Valdés, administrada por Victoria Valdés."

Elena miró a Damián. La jugada de Julián desde la tumba era macabra e implacable: los había encadenado legalmente. No podían separarse, no podían vender, y si alguno de los dos terminaba en prisión o acusaba al otro, el control del imperio regresaba a las manos de su madre.

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Isa Yguaro
me alegra que te guste, eso me motiva a seguir creando historias como está.
Renata Mabel
me encanta esta historia 🦆✨
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