Kira Drago conocida como la "Madrina". Una de las influencias más poderosas en la mafia italiana. Muere en un atentado orquestado por el señor Vittorio.
Kira le promete a su subordinado volver, pero sabe que es su final.
...
Feng Juexing la fénix nacida para gobernar a Yanhuang es envenenada e inducida a un sueño profundo justo antes de poder pasar el nirvana y renacer. Y todo esto, hecho por su hermana Feng Fuhuo y su propio esposo humano.
Misteriosamente Kira despierta en un cuerpo que no es suyo, sino de Juexing.
Ahora como la nueva fénix, se propone recuperar el trono, reconstruir Yanhuang y desterrar todos los secretos que este nuevo mundo guarda.
Pero pronto se da cuenta que hay algo más en Yanhuang. Una energía que no debería estar ahí y parece estar ligada a Anyue, su esposo humano.
Ahora el próximo plan es buscar respuestas y solo quizás reunir las almas de Anyue y hacer que vuelva a la vida.
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Capítulo 2: Una llamada...
...«Cuatro años después»...
—Lysander, deja de causarle problemas a la jefa.
—Ellos estaban hablando mal de ella —se defendió él, cruzado de brazos.
—Déjalo en paz, Yulia. Todavía es joven —comentó Kira entrando a su estudio.
—Jefa, Lysander no para de causar problemas —soltó Yulia, la asistente personal de Kira. La seguía con una carpeta bajo el brazo—. Ya van seis hombres con lo va este mes.
Suspiró, cerrando la puerta detrás de ellos.
—Nuestro pequeño es bastante bueno —Kira se acomodó en su asiento de cuero.
—A este paso tendremos más enemigos de los que ya tenemos —se quejó Yulia, entregándole un par de documentos a su jefa.
—Si eso pasa, le dejaremos el problema al niño —soltó Kira, abriendo la primera carpeta sobre el escritorio.
Empezó a leer sin levantar la vista.
—Tiene razón —asintió Yulia, tomando asiento frente a ella.
—Jefa, yo soy bueno en todo. ¿Va a dejar ir este pedazo de oro? —Lysander se acercó a Kira y le tomó del brazo como un niño pequeño a su madre.
Tenía 20 años, pero con ella seguía actuando así.
En esos cuatro años, la “Madrina de la mafia” se había encargado ella misma de entrenar al niño que le habían entregado como prueba de lealtad.
Y durante ese tiempo, Lysander había entrenado sin parar. Madrugadas en el gimnasio, noches estudiando rutas de escape, días aprendiendo a leer a las personas.
Kira era su gran motivación.
Quería mostrarle que también era digno de ser uno de sus guardias personales.
Y lo logró.
Su primera misión fue a los 17 años. Debía escoltar un avión cargado de armas hacia América.
Camuflado como civil entre los pasajeros, él y otros hombres viajaron en clase económica, sin llamar la atención. Aunque hubo problemas en el control de aduanas, Lysander logró entregar la mercancía sano y salvo.
Y con ello se ganó la confianza de la “Madrina”.
Con Kira, era el niño que ella decía que era. Con los demás, era el demonio que la “Madrina” había entrenado.
—¿Un pedazo de oro?—Kira soltó una risa divertida, sin apartar los ojos de los documentos—. ¿Quién te metió esa idea a la cabeza?
Lysander arrugó la nariz, como cualquier niño pequeño cuando lo corrigen.
—Todos lo dicen. Quieren que me una a su organización.
—¿En serio? —ella arqueó una ceja.
—Sí.
—Vaya.
—¿Va a dejarme ir así nada más? —preguntó quejumbroso Lysander.
Movió ligeramente su brazo, como si quisiera sacudirla.
—¿Debería, Yulia? —Kira miró de reojo a su asistente.
—Claro, jefa—asintió Yulia sin dudar—. Siempre le causa problemas.
—No tienes voz ni voto —el joven miró mal a Yulia, quien solo sonrió de vuelta, satisfecha.
Y entonces una llamada llegó.
El teléfono de Kira vibró sobre el escritorio. La pantalla mostró un nombre sin apellido. Solo una inicial.
—Silencio —ordenó Kira al ver el nombre.
Su expresión se volvió fría en un segundo.
Cortante.
Yulia suspiró. Ya sabía de quién se trataba. Solo una persona hacía que Kira adoptara esa máscara.
Kira movió la mano, un gesto breve.
Ordenando en silencio que Lysander y Yulia abandonaran su estudio de inmediato.
Los dos salieron sin decir palabra.
Se quedaron en la puerta, esperando.
Yulia revisó mensajes.
Lysander miraba el pasillo, inquieto.
Pasaron unos largos 20 minutos antes de que Kira abriera la puerta y saliera con una expresión severa. No había rastro de la risa de antes.
—Prepara el avión privado. Viajamos de vuelta a China de inmediatob—caminó hacia las escaleras que subían al segundo piso, hacia su habitación.
Yulia asintió sin preguntar el motivo.
Ya lo sabía. Cuando esa llamada llegaba, Kira no volvía a Italia en semanas.
—¿Qué pasa? —Preguntó Lysander, quien se había quedado completamente confundido. Miró a Yulia, buscando una respuesta.
—Lo sabrás cuando estemos ahí. Prepara tus maletas —dijo Yulia, sacando su teléfono para hacer una llamada—. Que preparen el jet privado de la señora.
—¿Yo también? —el joven se señaló a sí mismo, pero no obtuvo respuesta.
La asistente de la Madrina ya estaba ocupada, dando órdenes, coordinando el vuelo.
Sin más, Lysander también subió las escaleras para prepararse. Por primera vez en años, no sabía a qué se enfrentaba.
Pero algo andaba mal, eso era seguro.
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Espero que sea de su agrado esta nueva historia.
saludos.
🐨💜