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CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Valeria pensó que su vida se había terminado el día que su padre la obligó a casarse por negocios. El acuerdo familiar era absoluto: debía unirse a Ismael, el heredero de 24 años de la hacienda vecina, un hombre frío al que apenas conocía. Lo que Valeria no imagina es que Ismael odia esa tradición tanto como ella y esconde un secreto: ha construido una empresa millonaria en la ciudad y planea vender las tierras familiares para liberarlos a ambos.
Obligados a mudarse a la gran ciudad para mantener las apariencias, tendrán que convivir bajo el mismo techo compartiendo sábanas, mentiras y roces eléctricos. Pero cuando el juego de actuar como la pareja perfecta empieza a derretirse bajo el calor de las aguas termales de la costa y el asfalto urbano, las frías reglas de su sociedad financiera saltan por los aires. ¿Podrán conseguir la libertad sin perder el corazón en el intento? Una historia de amor forzado, secretos y superación.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 22. FUEGO BAJO EL SOL Y EL AGUA

Encerrada en el lujoso baño de mármol de la suite, contemplé mi reflejo en el espejo gigante iluminado con luces LED. El bikini rojo carmín que Sofía me había obligado a comprar se sentía como una segunda piel, pero una sospechosamente atrevida. El contraste de la licra brillante contra mi piel clara resaltaba mis curvas de una manera que me hacía temblar las piernas. En mi pueblo, las mujeres usaban camisolas anchas y aburridas incluso para refrescarse en el río; ponerme esto se sentía como romper la última cadena de la opresión de mi padre. Me coloqué por encima una túnica de lino blanco abierta por delante que flotaba a cada paso y salí decidida a enfrentarme al asfalto... o en este caso, a la playa.

Ismael me esperaba en el porche privado de la villa, tumbado en una hamaca de madera noble mientras revisaba unos documentos en su tableta. Llevaba unos pantalones cortos de baño de color gris oscuro y una camisa de lino entreabierta que dejaba al descubierto su torso firme y atlético. Al escuchar el leve roce de mis pasos sobre la madera, levantó la vista.

En ese mismo instante, su cerebro matemático pareció sufrir un cortocircuito absoluto.

Ismael se quedó completamente petrificado. Sus ojos oscuros se abrieron sutilmente y su mirada descendió por todo mi cuerpo, recorriendo el bikini rojo que se transparentaba bajo la fina tela blanca de la túnica. Dejó la tableta sobre la mesa auxiliar con un movimiento torpe y se aclaró la gola, sintiendo cómo un inconfundible rubor ascendía por su cuello. Perdió por completo esa fría imperturbabilidad corporativa que tanto le caracterizaba en las juntas millonarias de la gran ciudad.

—Valeria... —su voz sonó sutilmente ronca, baja y profunda—. Sofía... Sofía definitivamente no exageraba en su mensaje de audio. Estás... estás impresionante.

—Gracias, socio —contesté, esbozando una sonrisa coqueta y juguetona que me nacía del pecho al ver el efecto que causaba en él—. Vámonos a la piscina termal. Don Ricardo nos ha reservado un espacio en la zona VIP y no quiero desaprovecharlo.

Caminamos juntos hacia la gran laguna de aguas medicinales que se encontraba en el centro del complejo VIP, rodeada de palmeras y camas balinesas de terciopelo. El lugar estaba habitado por varios empresarios de élite, inversores de la firma y hombres adinerados de la capital que disfrutaban del sol de la tarde. En cuanto pusimos un pie en la zona, me quité la túnica de lino blanco y la dejé sobre una de las tumbonas libres.

Al instante, el ambiente pareció cargarse de una tensión diferente. Pude sentir cómo varias miradas masculinas se clavaban directamente en mi silueta con un descaro y una fijeza absolutas. Un grupo de hombres jóvenes, vestidos con bañadores caros y sentados al borde del manantial, detuvieron su conversación por completo para seguir cada uno de mis movimientos con los ojos entornados y sonrisas sugerentes.

Ismael captó la situación a la velocidad de la luz. Su mandíbula se tensó con una violencia inusitada y sus ojos oscuros destilaron una frialdad peligrosa que nunca antes le había visto. Un instinto salvaje, primitivo y posesivo ajeno a cualquier regla o contrato financiero pareció apoderarse de él por completo. Antes de que pudiera dar un paso más hacia el agua, Ismael acortó la distancia entre los dos, estiró su brazo firme y me tomó de la cintura con una fuerza y una seguridad abrumadoras.

Me atrajo violentamente hacia su cuerpo, pegando mi espalda directamente contra su pecho cálido y descubierto. El contacto directo de nuestras pieles desnudas provocó una descarga eléctrica que me recorrió la espina dorsal, cortándome la respiración por completo. Podía sentir el latido acelerado y potente de su corazón golpeando contra mi espalda y el calor abrasador que desprendían sus músculos tensos.

—Ismael... ¿qué haces? —susurré, con el pulso yendo a mil por hora contra mis costillas mientras mi cabeza se apoyaba inintencionadamente cerca de su cuello.

—Marcar territorio, Valeria —respondió en un susurro gélido pero cargado de un fuego oscuro y peligroso directamente contra mi oído, mientras su mano grande apretaba mis costillas con posesión—. Esos tipos de ahí enfrente te están mirando como si fueras una mercancía expuesta, y no pienso tolerar que nadie te falte al respeto. Ante este resort y ante el mundo entero, eres mi esposa. Y lo que es mío, se respeta.

Su tono de voz, tan varonil, dominante y protector, provocó que una oleada de nervios totalmente verdaderos y placenteros me sacudiera el vientre. Nos deslizamos juntos hacia el interior de la piscina termal sin romper el contacto físico. El agua caliente del manantial, que brotaba a treinta y ocho grados de la piedra natural, nos envolvió las piernas y la cintura, pero el calor del ambiente no procedía de los vapores medicinales; procedía puramente del contacto abrasador de nuestros cuerpos.

Ismael no me soltó. Nos acomodamos en una zona apartada de la laguna, bajo la sombra de unas rocas volcánicas donde los chorros de agua caliente nos golpeaban la espalda con un rítmico masaje. Ismael permaneció sentado en el banco de piedra sumergido y yo quedé prácticamente encajada entre sus piernas, con sus manos firmes descansando de forma natural sobre mis caderas bajo el agua cristalina. Cada movimiento que hacíamos debido al empuje de las corrientes termales provocaba que nuestras pieles se rozaran de una manera íntima, confusa y deliciosamente peligrosa. Su perfume a madera y cuero, potenciado por el vapor del agua, me nublaba el juicio por completo.

Levanté la cabeza para mirarlo a los ojos y descubrí que la distancia entre nuestros rostros era de apenas unos milímetros. Sus ojos oscuros devoraban mis labios con un hambre contenida que amenazaba con hacer saltar por los aires todas las murallas de nuestro matrimonio falso.

—Actúas demasiado bien para ser una simple estrategia, Ismael —susurré con un hilo de voz, incapaz de apartar la vista de su boca—. Cualquiera diría que esos celos de ahí fuera han sido reales.

Ismael tragó saliva con dificultad, apretando mis caderas con una firmeza que me hizo soltar un leve suspiro bajo el agua caliente.

—Es que ya nada de esto es una actuación para mí, Valeria —confesó con una voz baja, rota y cargada de una pasión salvaje que me erizó la piel—. El asfalto de la ciudad nos mantenía controlados... pero estar aquí encerrado contigo, compartiendo sábanas y viendo cómo el mundo entero te codicia, me está volviendo completamente loco. Ya no me importan los números, ni los contratos, ni las reglas. Te quiero a ti.

Un vuelco violento y definitivo sacudió mi corazón al escuchar su confesión en mitad de la penumbra de las rocas termales. Las frías reglas de nuestra sociedad financiera acababan de derretirse por completo bajo el sol de la costa y el calor de las aguas medicinales. El juego de las apariencias había terminado para siempre, y el fuego real del paraíso termal estaba a punto de consumirnos a los dos sin dejarnos ninguna escapatoria.

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Evelia De Leon
El nombre Ismael es bonito, no se xq le dice socio. Se siente feo.
Blanca Montero Angulo
Completamente enamorada de esta novela bellísima. Dios la bendiga infinitamente escritora. saludos desdé Costa Rica. 😘😘😘😘😘😘🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Blanca Montero Angulo
😭😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍😍hermoso
Blanca Montero Angulo
Síííí que bello, ya rescataron a su hermanito ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️😘😘😘😘😘😘😘😘😘
Blanca Montero Angulo
Que sea rápido el rescate de su hermanito 😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Ya era hora. se había tardado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔♥️♥️♥️♥️♥️♥️😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Excelente capítulo. ♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Ojalá puedan rescatar rápido a su hermanito 😭😭😭😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Calcaterra
Muy buena historia,corta,concisa. Demostraste que en pocos capítulos se puede hacer una hermosa historia!!! Felicitaciones!!!
Hiradia Cohen
Que cuando ella se vaya con Ismael a la ciudad se lleve Aaron de ese infierno y lo ayude a salir adelante
Hiradia Cohen
Parece que estas historias fueran de la época de la colonia que obligaban a casarse con los hijos de los reyes
Blanca Montero Angulo
pobresito el hermanito tan bello 😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Pobres 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡💔💔💔💔💔💔💔💔
Blanca Montero Angulo
Viejos desgraciados, como hacen negocios con la vida de sus hijos 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Perla Arbos
Me encanta esta historia!!!. Felicitaciones!!!
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