NovelToon NovelToon
El capitán que perdió el control por mí

El capitán que perdió el control por mí

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Aventura de una noche / Amor-odio / Completas
Popularitas:128.9k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

Valentina Mendoza está acostumbrada a mantener todo bajo control. Como controladora aérea, sabe que un solo error puede convertir el cielo en un desastre. Pero su vida se sale de rumbo cuando Sebastián del Fuego reaparece frente a ella.
Él fue su rival en el bachillerato. Ahora es un capitán arrogante, irresistible y heredero de una de las aerolíneas más poderosas del país. Sebastián siempre ha vivido siguiendo reglas estrictas, hasta que una noche con Valentina destruye todos sus límites.
Cuando un embarazo inesperado vuelve a unirlos, Valentina se niega a convertirse en una carga o en una pieza más dentro de los negocios de dos familias enfrentadas. Tiene problemas más urgentes: un padre que solo piensa en sus intereses, una media hermana dispuesta a destruirla y el secreto detrás del accidente que dejó a su madre sin despertar durante diez años.
Valentina quiere justicia. Sebastián solo quiere permanecer a su lado, aunque para hacerlo tenga que enfrentarse a su familia, renunciar a la vida que habían planeado para él y demostrarle que esta vez no piensa abandonarla.
Entre amenazas, secretos y traiciones, ambos descubrirán que incluso el piloto más disciplinado puede perder el control cuando se enamora de la única mujer que nunca pudo olvidar.

NovelToon tiene autorización de VivianMansano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

...Val....

Le transferí 1,402 pesos a Seb por la sudadera que me prestó.

Era la sudadera negra de Vuelo Cielo que me puso encima la mañana después del accidente, la misma que usé para dormir en su sofá, la misma que todavía olía a él y que yo había lavado tres veces sin que el olor se fuera del todo. La guardé en mi clóset dos semanas. Luego decidí que tener la ropa de un hombre en mi clóset era una señal de algo que no estaba lista para aceptar, así que le mandé el dinero.

1,402. El precio aproximado de una sudadera de marca según Nati, que era la experta en estas cosas.

Seb me contestó al minuto:

«¿1,402? ¿Eso vale mi sudadera?»

«Sí. Ahora estamos a mano.»

«Mendoza, esa sudadera es un regalo de la aerolínea. Costó cero pesos.»

«Entonces quedaron 1,402 a tu favor.»

«¿Sabes qué fecha parece 14/02?»

«No sé de qué hablas.»

«Mil cuatrocientos dos. Catorce de febrero. San Valentín. ¿Me estás mandando una indirecta, Mendoza?»

«Eres piloto, no numerólogo.»

«Pero soy un piloto que sabe buscar en Google. ¿Me estás diciendo que me amas, Mendoza?»

«Te estoy pagando una sudadera. No arruines las cosas.»

«Siete.»

Bloqueé la pantalla y dejé el teléfono boca abajo. Me ardía la cara. Catorce de febrero. Yo no había pensado en la fecha cuando puse la cantidad. O eso quise creer.

Era sábado. Mi único día libre. Y lo iba a pasar en Clínica Santa Lucía.

El camino desde la ciudad hasta la clínica tomaba una hora y media. Manejé con la radio apagada y la ventana abierta, sintiendo el aire volverse más limpio a medida que me alejaba del centro. Clínica Santa Lucía estaba en las afueras, al pie de una montaña que en las mañanas se veía verde y en las tardes se volvía gris. Era un lugar bonito, o al menos eso se supone que debía pensar. Para mí era el lugar donde mi madre existía sin vivir.

Estacioné el auto, me registré en recepción y caminé por el pasillo del ala sur hasta la habitación 214.

La puerta estaba entreabierta. Entré.

Mi madre estaba exactamente como la dejé la última vez. Y la anterior. Y la anterior a esa. Acostada en una cama blanca, con una sábana blanca, rodeada de monitores que pitaban a un ritmo constante. El pelo oscuro sobre la almohada. Los ojos cerrados. Las manos sobre el pecho, como si estuviera posando para un cuadro.

Elena Aranda de Mendoza. Cincuenta y cinco años. Diez en coma.

Me senté en la silla junto a su cama. Le tomé la mano. Estaba tibia, como siempre, porque las máquinas se encargaban de mantener su cuerpo funcionando aunque el resto de ella se hubiera ido a algún lugar donde yo no podía alcanzarla.

—Hola, mamá —dije—. Soy yo.

No contestó. Nunca contestaba. Pero yo seguía hablando cada vez que venía, porque la doctora me dijo una vez que los pacientes en coma a veces escuchan, y la idea de que mi madre estuviera ahí adentro, atrapada, escuchando todo sin poder responder, me partía el corazón y me daba esperanza al mismo tiempo.

—Terminé con Luciano —le conté—. Ya sé, debí hacerlo antes. Tú nunca te caía bien, ¿verdad? Abuelita tampoco lo tragaba. Decía que tenía ojos de mentiroso.

Silencio. El monitor pitaba.

—Conocí a alguien. O más bien, reencontré a alguien. Se llama Sebastián. Del bachillerato, ¿te acuerdas? Probablemente no. No te hablé mucho de él en esa época. Pero es... —Busqué la palabra—. Es real. Es la persona más real que conozco. Y eso me da terror.

Le apreté la mano. Esperé. Nada.

—Papá me quiere obligar a ir a una cena con sus socios. Los de siempre. Los que miran donde no deben. Le dije que no. Me amenazó con la clínica. Con Abuelita. —Mi voz se quebró un poco—. A veces creo que lo único que lo detiene son las fotos. ¿Te acuerdas de las fotos? Las que tomé la última vez que—

La puerta se abrió.

Me levanté de un salto. Pero no era una enfermera ni un doctor.

Era Seb.

Se quedó en el umbral, tan sorprendido como yo. Llevaba un ramo pequeño de flores amarillas y una bolsa de papel.

—¿Mendoza?

—¿Qué haces aquí?

—Mi madre —dijo, señalando el pasillo—. Está en el ala norte.

Me le quedé mirando. Su madre. Clínica Santa Lucía. La misma clínica.

—¿Tu madre está aquí? —pregunté, incrédula.

—Desde hace dos años. Artritis reumatoide severa más algunas cosas que... bueno. Necesita atención constante. —Miró detrás de mí, hacia la cama donde estaba mi madre—. ¿Y ella?

No quise contestar. Pero ya era tarde. Seb ya estaba viendo los monitores, las máquinas, la sonda, todo lo que convertía a mi madre en una paciente en vez de una persona.

—Coma —dije—. Diez años.

No dijo nada por un momento. Luego asintió, despacio, como si estuviera procesando algo muy grande.

—¿Puedo pasar?

Dudé. Nadie, excepto Abuelita, había venido conmigo a ver a mi madre. Nadie. Ni Luciano en tres años. Ni Camila. Ni mi padre. Dejar entrar a Seb a este cuarto era dejar entrar a alguien al lugar más vulnerable de mi vida.

—Pasa —dije.

Entró. Se paró junto a mí. Miró a mi madre en la cama.

—Es hermosa —dijo—. Te pareces a ella.

Me ardieron los ojos. Parpadeé rápido.

—Mi mamá está descansando —dijo—. Hoy no es buen momento para presentarlas. Pero algún día me gustaría que la conocieras.

La palabra "algún día" me apretó el pecho.

Salimos al pasillo. Él debía seguir hacia el ala norte; yo, hacia el estacionamiento.

—Val —dijo, antes de que cada quien se fuera a su auto.

—¿Sí?

—Gracias por dejarme entrar. A la habitación de tu mamá. Sé que no dejas entrar a nadie.

—No me agradezcas.

—Te agradezco lo que quiera.

Me miré las manos. Algo dentro de mí se sentía diferente. Más ligero. Como si compartir un secreto con alguien lo hiciera pesar menos.

Ya estaba en mi auto, a punto de irme, cuando vi a Seb detenerse junto a su camioneta. Estaba mirando el teléfono con una expresión rara. Entre confusión y algo que parecía... ternura.

—¿Pasa algo? —grité por la ventana.

—Nada. —Guardó el teléfono. Me miró—. Solo recordé que alguien me mandó 1,402 pesos por una sudadera que costó cero.

—No empieces.

—Catorce de febrero, Val. —Sonrió—. Ocho.

Arranqué antes de que me viera sonreír.

Antes de irme, regresé al ala administrativa para preguntar por Abuelita. Fue entonces cuando vi a Luciano frente a la oficina de Dirección General.

—————————————————————————————————

1
Juliet Castillo
Pero que comienzo OMG 🔥🔥🔥
Diana Quintero
Al fin agarraron a esa demente de Camila y esra vez no tendrá escapatoria 🤬🤬🤬 y Jossy es una gran amiga, salvo a Valentina ♥👏
Diana Quintero
Al fin saldrá todo a la luz 👏👏👏 y esos malvados, recibirán su justo castigo 🤬🤬
Diana Quintero
Esta Valentina es un Fraude, se va a vivir con Sebastian por lógica, no por amor 😡😡😡😡
Diana Quintero
Luciano y Sisana 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ese hombre que la siguió, fue una orden de Susaba y Luciano 😡😡😡 pero ya tiene las pruebas de que Fernando encubrir a Camila y el pago al doctor 👏👏
Diana Quintero
Jajajajajajaja la nariz del abuelo y prueba de ADN 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Patética de porquería le abre las piernas as a Sebastian, esta embarazada y no est lista para vivir con el 😡😡😡😡
Diana Quintero
Que hartera con esta mujer 😡😡😡 Sebastian lleva diez años esperándola y la IMBECIL, siempre con lo mismo 😡😡
Diana Quintero
Luciano tiene que caer pronto 😡😡😡
Diana Quintero
De Razón que ese hombre repugnante la odia tanto, si no es el padre 🤬🤬🤬 pero Rafael siempre la quizo, cuando Elena le contó la verdad ♥♥♥ de su embarazo 🤰
Diana Quintero
De verdad que Valentina CANSA Y ABURRE, SIEMPRE CON SUS PDBDEJADAS 😡😡😡 Sebastian no merece quedarse con ella 😔😔
Cruz Casillas: toda la novela es lo mismo con el personaje ya aburre
total 1 replies
Diana Quintero
IDIOTA callados todo, por cualquier motivo, se calla 😡😡
Diana Quintero
Que Elena despierte sería maravilloso 🤗♥ de tener a su hija al lado y que pronto será abuela ♥♥♥ y esos malnacidos que reciban su castigo, por ser cómplices de Xamila 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ya debe renunciar a ese trabajo, ya denuncio a ese ser tan vil que tiene como padre 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Andrea parece ser una buena mujer y aparentemente entiende que Sebastian la estima como amiga 🤗
Diana Quintero
Esta tonta es super aburridisima, siempre con las mismas pendejadas 😡😡😡 que mujer tan inmadura, Sebastian merece otro tipo de mujer 😔😔
Diana Quintero
Sebastian no merece ser tratado como un monigote y esa IMBECIL DE VALENTINA, lo hace 😡😡😡 Sebastian enamores de una mujer que le de él lugar que merece, no una que lo usa por conveniencia 😡😡😡
Diana Quintero
Sebastian será un padre genial y maravilloso ♥♥♥
Diana Quintero
Sebastian va a recibir esa noticia como regalo de año nuevo 🤗♥♥♥ será el hombre más feliz
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play