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Hasta Encontrarte Otra Vez

Hasta Encontrarte Otra Vez

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Nath O.

Él la rechazó el mismo día que descubrió que era su compañera destinada. Años después, convertido en Alfa, comprende que perderla fue el peor error de su vida. Pero ella ya no vive en la manada… y un humano ocupa el lugar que él dejó vacío. Ahora tendrá que demostrar que algunas promesas merecen una segunda oportunidad.

NovelToon tiene autorización de Nath O. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Celos sin explicación

La Fiesta del Sol marcaba el final del verano.

Era una de las pocas ocasiones del año en que las manadas vecinas eran invitadas a cruzar los límites de Luna de Plata.

No para discutir asuntos políticos.

No para entrenar.

Simplemente para celebrar.

Desde temprano, la plaza principal comenzó a llenarse de mesas de madera, guirnaldas hechas con hojas de roble y largas telas blancas que colgaban entre los árboles.

Los niños corrían de un lado a otro.

Los músicos afinaban sus instrumentos.

Y el aroma de la carne asada se mezclaba con el del pan recién horneado.

Alyssa ayudaba a Mara a colocar los últimos platos sobre una mesa cuando Nora apareció sonriendo.

—Ya llegaron.

Alyssa levantó la cabeza.

Varias personas cruzaban la entrada principal del territorio.

Entre ellas, miembros de la manada Montaña Gris.

El Alfa de Luna de Plata avanzó para saludarlos.

Las conversaciones comenzaron de inmediato.

Aquella celebración siempre era una oportunidad para fortalecer alianzas.

—¡Mira quién vino!

Ethan apareció con dos enormes trozos de pan en las manos.

—¿Ya empezaste a comer?

—Estoy probando la comida.

—Llevas probándola desde hace media hora —dijo Liam.

—La calidad exige sacrificios.

Kaleb soltó una risa mientras observaba cómo seguían llegando visitantes.

Su padre conversaba con el Alfa de Montaña Gris.

Todo parecía tranquilo.

Hasta que ocurrió.

Una joven descendió del último carruaje.

Cabello oscuro.

Piel morena.

Ojos verdes.

No era la mujer más hermosa que Kaleb hubiera visto.

Pero tenía una presencia serena.

Elegante.

Había algo profundamente cálido en la forma en que sonreía a quienes la recibían.

Ethan dejó de caminar.

El pan cayó al suelo.

Su respiración se detuvo.

El mundo entero pareció desaparecer.

Por primera vez desde su Primera Luna…

Su lobo habló.

No fue una frase.

No fue una explicación.

Solo una palabra.

“Ella.”

Ethan sintió que todo su cuerpo se estremecía.

No escuchaba la música.

No escuchaba las voces.

Solo veía a aquella joven.

Ella levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos se encontraron.

Y el aire pareció quedarse inmóvil.

La joven llevó una mano a su pecho.

Porque su lobo también acababa de despertar por completo.

El Alfa de Montaña Gris sonrió antes incluso de que ambos reaccionaran.

Había visto esa escena demasiadas veces.

—Ve —dijo con suavidad.

La joven caminó despacio.

Ethan hizo exactamente lo mismo.

Se detuvieron frente a frente.

Durante unos segundos ninguno habló.

Ella fue la primera.

—Soy Elara.

Él sonrió como un idiota.

—Lo sé.

Ella soltó una pequeña risa.

—No, no lo sabías.

—Tienes razón.

No lo sabía.

Pero siento que llevo toda la vida buscándote.

Elara bajó la mirada con una sonrisa imposible de ocultar.

Toda la plaza comenzó a aplaudir.

Era una tradición.

Cada vez que dos compañeros destinados se encontraban…

Toda la manada celebraba.

Porque acababan de presenciar uno de los momentos más sagrados para los lobos.

Aquella noche, después de la cena, ambos Alfas anunciaron el siguiente paso.

El Alfa de Montaña Gris tomó la palabra.

—Nuestros ancestros nos enseñaron que el destino une corazones…

Pero la Luna también respeta los hogares.

Muchos de los jóvenes asintieron.

Conocían aquella tradición.

—En los próximos días celebraremos el Juramento de la Luna.

Hasta entonces, Ethan y Elara podrán conocerse.

Después decidiremos juntos dónde construirán su vida.

Elara levantó discretamente la vista hacia Ethan.

Él le sonrió.

No parecía preocupado.

La música volvió a comenzar.

Algunos empezaron a bailar.

Nora tomó a Alyssa de la mano.

—Ven.

—No.

—Sí.

—Nora…

—Solo un baile.

Antes de que Alyssa pudiera responder, un joven de Montaña Gris hizo una pequeña reverencia frente a ella.

—¿Me concederías esta pieza?

Alyssa dudó.

Miró a Nora.

Luego al muchacho.

Parecía amable.

—Está bien.

Kaleb observó toda la escena desde el otro lado de la plaza.

No supo exactamente qué ocurrió.

Solo vio cómo aquel desconocido tomaba la mano de Alyssa.

Su mandíbula se tensó.

Algo dentro de él se agitó.

No era su lobo.

Seguía completamente silencioso.

Pero un gruñido grave vibró en algún rincón de su pecho.

Instintivo.

Antiguo.

Posesivo.

Kaleb frunció el ceño.

¿Qué demonios…?

No podía sentirse así.

Alyssa ni siquiera había vivido su Primera Luna.

Era imposible.

Intentó ignorarlo.

No funcionó.

El joven apoyó una mano en la espalda de Alyssa mientras comenzaban a bailar.

Kaleb dejó de escuchar la música.

Solo veía esa mano.

Ethan apareció junto a él.

—¿Todo bien?

—Sí.

—No parece.

Kaleb respondió sin apartar la vista.

—No me gusta ese tipo.

—¿Lo conoces?

—No.

—Entonces…

¿Por qué?

Kaleb tardó varios segundos en responder.

—No lo sé.

Era mentira.

Sí lo sabía.

Solo que no estaba dispuesto a admitirlo.

Cuando terminó la canción, Alyssa se despidió educadamente del joven y regresó con el grupo.

—Gracias por el baile.

—Fue un placer.

Kaleb caminó directamente hacia ella.

Sin pensar.

Como si algo lo empujara.

—Tienes una hoja aquí.

Alyssa lo miró confundida.

—¿Dónde?

Él levantó la mano.

Apartó con suavidad un mechón de cabello que el viento había dejado sobre su rostro.

Sus dedos rozaron apenas su mejilla.

Después retiró una pequeña hoja que realmente había quedado atrapada entre su cabello.

No era necesario.

Podía haberle dicho que lo hiciera ella.

Pero no quiso.

A continuación tomó la cesta que Alyssa llevaba.

—Yo la cargo.

—Pesa muy poco.

—Lo sé.

—Kaleb…

Él ya caminaba a su lado.

Tan cerca que casi rozaban los hombros.

El joven de Montaña Gris observó la escena.

Sonrió con resignación.

Entendía perfectamente aquel lenguaje.

No necesitaba escuchar palabras.

Aquel hombre acababa de decirle a todo el mundo:

“Ella es importante para mí.”

Más tarde, Ethan encontró a Kaleb junto al gran roble.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Depende.

—¿Qué habrías hecho si ese muchacho hubiera intentado besar a Alyssa?

Kaleb respondió antes incluso de pensar.

—Le habría roto la mandíbula.

Silencio.

Ethan cruzó los brazos.

—Interesante.

Kaleb finalmente levantó la vista.

—¿Qué?

—¿Sabes qué fue lo primero que pensé cuando vi a Elara?

—No.

—Que ningún hombre debía volver a acercarse demasiado a ella.

Kaleb no respondió.

Ethan dio un paso más.

—¿Sabes por qué?

—Porque es tu compañera destinada.

Ethan negó lentamente.

—No.

Porque la amé en el mismo instante en que la vi.

Después vino el vínculo.

Kaleb sintió un vuelco en el pecho.

Ethan sonrió de lado.

—Tu lobo sigue en silencio.

Eso lo entiendo.

Pero tu corazón…

Hace mucho tiempo que dejó de estarlo.

Kaleb permaneció inmóvil.

No discutió.

No negó nada.

Porque, por primera vez desde que tenía dieciocho años…

Empezaba a preguntarse si había estado esperando la voz equivocada.

Tal vez no era su lobo el que debía decirle a quién amaba.

Tal vez…

Su corazón llevaba años intentando hacerlo.

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Yadira Alvarez
hasta ahora me va gustando veremos
Yadira Alvarez
hasta ahora me va gustando veremos👌
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