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Tu Precio, Mi Deseo

Tu Precio, Mi Deseo

Status: Terminada
Genre:Romance / Autosuperación / Posesivo / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

A sus veintiocho años, Damiano Serrano lo tiene todo... o eso cree el mundo. Es el brillante y millonario fundador de una de las empresas automotrices más prestigiosas del mercado, un hombre hecho a sí mismo a base de sudor, rabia y un pasado oscuro que prefiere mantener bajo llave. Pero detrás de los motores de lujo y las portadas de revistas, Damiano arrastra las secuelas de una adolescencia perdida en las adicciones y un rencor asfixiante hacia su padre. Está solo, atormentado por una esterilidad que hiere su orgullo, y con un vacío en el pecho que ninguna cantidad de dinero puede llenar.
Scarlett Moreno tiene veintidós años, una meta clara y las reglas muy bien definidas. Para ella, trabajar en la aplicación más exclusiva de acompañantes íntimas es solo un negocio; un intercambio frío de tiempo por dinero que le permite asegurar su futuro. No hay espacio para los sentimientos en su agenda.

NovelToon tiene autorización de Miliarias para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epílogo

Seis meses pueden parecer un suspiro en el calendario de una gran corporación, pero en la vida de Scarlett Moreno y Damiano Serrano, ese medio año se había sentido como la reconstrucción completa de sus propios cimientos. El invierno de 2026 abrazaba la ciudad con un frío seco y un cielo despejado y azul, un clima que distaba mucho de las tormentas sofocantes que habían acompañado los días más oscuros de su historia.

En el auditorio de la facultad de Ciencias Económicas, Scarlett ajustaba los bordes de su abrigo de lana color beige sobre un vestido de punto color vino que se amoldaba a sus curvas juveniles. A sus veintidós años, acababa de exponer su tesis de grado frente a un tribunal académico que la había calificado con honores. Su cuenta en *Velvet* era ahora un fantasma digital enterrado en el pasado; el tratamiento de su abuela estaba completamente saldado, no gracias a un contrato de exclusividad, sino a una red de apoyo real que Damiano había estructurado de forma transparente a través de los canales legales de la fundación de la empresa.

Al salir al vestíbulo principal de la universidad, rodeada del bullicio juvenil de los estudiantes que celebraban el fin del ciclo, Scarlett divisó la figura que hacía que su pulso se acelerara exactamente de la misma forma que el primer día.

Damiano estaba apoyado contra una de las columnas de mármol. Vestía de una manera que combinaba a la perfección su rol de magnate con su esencia indomable: unos pantalones oscuros a medida, botas de cuero y una cazadora de aviador negra con el cuello de lana que acentuaba la imponente anchura de sus hombros. Llevaba el cabello oscuro perfectamente cortado y esa barba de tres días que a ella tanto le gustaba acariciar en mitad de la noche. Al verla aparecer, sus ojos grises, ahora desprovistos de la amargura y el hielo del pasado, se encendieron con un brillo de orgullo y posesión erótica que le robó el aliento.

Scarlett no le dio importancia a las miradas de sus compañeros. Corrió los últimos pasos y se arrojó a sus brazos. Damiano la recibió levantándola en vilo con la fuerza de sus brazos de hierro, pegando su silueta contra su torso musculoso.

—Felicidades, licenciada Moreno —murmuró contra su oído, su voz ronca y grave vibrando en el pecho de la joven.

La depositó en el suelo, pero no la soltó. Manteniendo sus manos grandes y tatuadas firmes en la cintura de Scarlett, se inclinó y la besó. Fue un beso lento, seguro, impregnado de una sensualidad madura que saboreó sus labios carnosos con la familiaridad de quien se sabe dueño y esclavo de ese territorio. El aroma a sándalo de Damiano se mezcló con la vainilla de ella, disipando el aire frío del invierno.

—Te dije que lo lograría, Serrano —replicó ella con una sonrisa pícara y juvenil, delineando el cuello de su cazadora con los dedos—. Aunque tener al director general de *Serrano Motors* haciéndome de tutor de finanzas por las noches definitivamente ayudó un poco.

—Cobro tarifas muy altas por esas tutorías, Scar —bromeó él, con una sonrisa de lado que le devolvía ese aire peligroso y magnético—. Y esta noche pienso cobrármelas todas.

Una hora más tarde, el prototipo deportivo gris mate de Damiano cruzaba la verja de la pista de pruebas privada de la automotriz, el mismo circuito donde meses atrás la adrenalina se había trasladado al asiento trasero en una de sus noches más ardientes. Sin embargo, esta vez el ambiente era diferente. La pista estaba desierta, flanqueada por las luces LED blancas que comenzaban a encenderse bajo el cielo del atardecer.

Damiano detuvo el coche en la recta principal y apagó el motor. El silencio de la noche invernal los envolvió. Se giró hacia ella, estirando la mano para soltar la coleta de Scarlett, dejando que sus ondas castañas cayeran libres sobre sus hombros.

—Tengo algo para ti —dijo, sacando del bolsillo interior de su chaqueta una pequeña llave inteligente de fibra de carbono.

—Damiano, te dije que no quería más regalos caros —protestó ella, aunque sus ojos avellana brillaron con curiosidad.

—Este no es un regalo de la empresa. Es tuyo —tomó la mano de Scarlett y depositó la llave en su palma, cerrando sus dedos sobre ella—. Mira hacia el box principal.

Scarlett giró la cabeza. Las puertas mecánicas del box número uno se elevaron lentamente, revelando un deportivo compacto de color rojo encendido, de líneas afiladas y personalizadas. En el capó, discretamente grabado en el metal, estaba el diseño de la primera patente que su madre había guardado en el cuaderno de cuero que Scarlett le había devuelto en su cumpleaños.

—Es el nuevo modelo urbano híbrido —explicó Damiano, acercándose a ella por la espalda y rodeándole la cintura con sus brazos, apoyando la barbilla en su hombro—. Los ingenieros modificaron el chasis según los bocetos de mi madre. Tú recuperaste mi pasado, Scar. Es justo que manejes el coche que representa nuestro futuro.

A Scarlett se le inundaron los ojos de lágrimas, pero esta vez eran de una felicidad pura y desbordante. Se giró entre sus brazos, rodeando su cuello y pegando sus caderas contra las de él en un roce caliente y electrizante que encendió una chispa inmediata de deseo entre ambos.

—Eres increíble, ¿lo sabes? —susurró ella, buscando sus labios con urgencia juvenil.

—Solo soy un hombre que aprendió que el control no sirve de nada si no tienes a la persona correcta al lado —respondió él, con la respiración entrecortada por la cercanía de su boca—. Mi pasado con las adicciones, mi incapacidad para tener hijos... solía ver todo eso como una sentencia de muerte emocional. Pero estar contigo estos seis meses, ver cómo me miras, cómo me cuidas... me hizo entender que la familia no se define por la biología, sino por la decisión de no soltarse nunca. Contigo tengo todo el futuro que necesito.

La confesión, cargada de un romance contemporáneo y crudo, conmovió a Scarlett hasta la médula. El magnate amargado que ponía precio a la exclusividad se había transformado en su compañero oficial, en el hombre fuerte que no temía mostrarse vulnerable ante ella. Su amor no tenía precio; la aplicación *Velvet* había sido solo el puente de asfalto que los había conducido al mismo destino.

Damiano la tomó de la mano y la guió hacia el asiento del piloto del nuevo coche rojo, mientras él se acomodaba en el asiento del copiloto, repitiendo la dinámica de su primera lección de alta velocidad. Scarlett encendió el motor, que cobró vida con un ronroneo suave pero potente.

—¿Lista para domar esta máquina, licenciada Moreno? —la retó Damiano, con esa mirada gris oscurecida por la pasión posesiva que siempre la dominaba.

—Nací lista, Serrano —respondió ella, metiendo primera y pisando el acelerador a fondo.

El coche salió disparado por la recta, rompiendo el viento helado de la noche. Scarlett tomó las curvas con una precisión que hizo sonreír a Damiano con orgullo. Al llegar a la parte más oscura del circuito, alejada de las luces principales, Scarlett clavó los frenos, deteniendo el vehículo por completo en mitad del asfalto. Apagó el motor.

El silencio regresó, pero la temperatura dentro del habitáculo se disparó en un segundo. Scarlett se desabrochó el cinturón, se giró en el asiento y se acomodó directamente en el regazo de Damiano, horcajadas sobre sus muslos firmes. El vestido de punto vino se subió por sus piernas bronceadas, y sus manos buscaron la cremallera de la cazadora de él.

—Faltan las tarifas de la tutoría —susurró Scarlett contra sus labios, con una sensualidad salvaje y juguetona.

Damiano soltó un gemido ronco, tomándola de las caderas con una urgencia feroz que la pegó por completo a su anatomía. Sus labios se encontraron en un choque hambriento, uniendo sus cuerpos con la misma intensidad y pasión que los había consagrado, pero esta vez con la paz de saberse libres, oficiales y eternos. Bajo el cielo estrellado de la pista de carreras, la universitaria y el titán del motor cerraron su historia de la única forma que sabían: devorándose el uno al otro a máxima velocidad, demostrando que en la carrera de la vida, su amor era el único destino que verdaderamente importaba.

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Lau
comenzando me gusta 🤭
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