Ella renace en un mundo mágico lleno de reglas sociales y apariencias, pero ella decide ser feliz, siendo quien es y no cambiando por nadie.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Hermanos Morrison 3
Los hermanos Morrison siguieron trabajando y asi pasaron algunos días más y finalmente todo estuvo listo.
Las cajas con alimentos, medicamentos, herramientas, semillas y otros productos habían sido cuidadosamente organizadas.
Los documentos estaban preparados.
Los comerciantes ya habían sido contactados.
Y el transporte estaba coordinado.
Kayla se sentó frente a su escritorio y escribió una carta dirigida al ducado Laurent.
Le informó que finalmente emprendería el viaje y que llevaría consigo las donaciones destinadas a las personas afectadas por las inundaciones.
Cuando terminó, llamó a Brenda.
—Ya está.
Brenda leyó rápidamente la carta.
—Mi lady...
—¿Sí?
—Quizás deberíamos avisar que llevaremos tantas cosas.
Kayla la miró.
—¿Por qué?
—Bueno... es una cantidad considerable.
Kayla sonrió.
—El duque Laurent se ofreció a ayudarnos con el transporte. No tienes que preocuparte.
Brenda asintió.
—Como diga, mi lady.
Kayla se levantó.
Pero entonces recordó algo.
Algo mucho más importante.
Su viaje incluía visitar la costa.
Y eso significaba...
La playa.
Y la playa significaba...
Trajes de baño.
Kayla había descubierto aquello unas horas antes.
Había pedido que prepararan ropa adecuada para nadar.
Cuando las doncellas le mostraron las opciones, se quedó completamente horrorizada.
Levantó una de las prendas.
La miró.
La volvió a mirar.
Era prácticamente un camisón.
Largo.
Amplio.
Con suficiente tela para cubrir a tres personas.
Kayla levantó la prenda con dos dedos.
—¿Esto es un traje de baño?
Las doncellas asintieron.
—Sí, mi lady.
Kayla abrió los ojos.
—¿Y cómo se supone que voy a nadar con esto?
Las jóvenes se miraron entre ellas.
—Es lo que se utiliza, mi lady.
Kayla volvió a mirar la prenda.
—¡Pero con esto no puedo meterme al agua!
Una doncella, que ya se sentía un poco más cómoda hablando con ella, se atrevió a responder:
—Todas las mujeres utilizan prendas similares.
Kayla la miró.
—¿Todas?
—Sí, mi lady.
Kayla dejó escapar un suspiro.
[¿Por qué este mundo tiene vestidos para dormir que se supone que son para nadar?]
Tomó otra prenda.
Era prácticamente igual.
—¿Y esta?
—También es para nadar.
Kayla se llevó una mano a la frente.
[¡No!]
Las doncellas intentaron contener la risa.
Kayla las miró.
—¿De qué se ríen?
Una de ellas bajó rápidamente la mirada.
—De nada, mi lady.
Kayla suspiró.
[Al menos ahora se atreven a reírse.]
Eso la hizo sonreír.
Aunque seguía frustrada.
—Está bien.
Dejó la ropa sobre la cama.
—Prepararé algo con esto.
Una de las doncellas preguntó..
—¿Algo diferente?
Kayla levantó la mirada.
—Algo que me permita moverme.
La joven sonrió.
—Entendido, mi lady.
Finalmente, llegó el momento de partir.
Kayla subió al carruaje.
Se despidió de los hermanos Morrison y de las doncellas.
Las cajas con las donaciones viajaban en varios carruajes adicionales.
Todo estaba preparado.
El viaje hacia el ducado Laurent comenzaba.
Kayla se acomodó en su asiento.
Por suerte, viajaba sola en su carruaje.
Eso le permitió hacer algo que cada vez disfrutaba más.
Estudiar.
Sacó varios documentos relacionados con los negocios de la familia.
También llevaba un cuaderno.
Lo abrió y comenzó a escribir.
Anotaba todo lo que consideraba importante.
Ingresos.
Gastos.
Ideas.
Comerciantes.
Posibles inversiones.
Costos de transporte.
Formas de aumentar las ganancias.
Y cualquier detalle que pudiera servirle en el futuro.
De vez en cuando levantaba la mirada hacia la ventana.
El paisaje cambiaba lentamente.
Pero el viaje no se le hizo largo.
Estaba demasiado concentrada.
Y cuanto más aprendía, más clara tenía una idea.
No quería depender únicamente del dinero de sus padres.
Su familia tenía recursos, sí.
Pero si quería ayudar a más personas...
Necesitaba generar sus propios recursos.
No podía limitarse a gastar la fortuna familiar cada vez que quisiera hacer una obra de caridad.
Quería construir algo.
Crear algo.
Aprender a hacer crecer el dinero.
Y luego utilizar una parte de esas ganancias para ayudar.
Kayla escribió una frase en su cuaderno.
"Si quiero ayudar a más personas, necesito poder generar más dinero."
La observó durante unos segundos.
Luego añadió debajo..
"No basta con tener dinero. Hay que saber hacerlo crecer."
Sonrió.
[Esto sí me interesa.]
Cerró el cuaderno durante unos minutos y miró por la ventana.
El camino continuaba.
La costa se acercaba.
Y, con ella, el ducado Laurent.
Kayla sonrió.
Tenía una misión que cumplir.
Una gran cantidad de ayuda que entregar.
Un duque al que agradecer.
Un primo que seguramente volvería a meterse en problemas.
Y, aparentemente...
Una playa donde intentaría descubrir cómo demonios se podía nadar con un camisón gigante.
Se rio sola.
[Definitivamente, esta nueva vida va a ser interesante.]
Dos bombas sexuales🤭👏👏