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Las Cicatrices Del Lobo

Las Cicatrices Del Lobo

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Venganza / Completas
Popularitas:24.3k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

la vida de Giovanna no era color de rosa, pero la noche en que todo cambió descubrió que aquella persona que debería haberla protegido, la había condenado.
¿que ocurre cuando el monstruo arrastra consigo a la persona que mas amas en este mundo? ¿puedes perdonar que alguien te arrebate a tu madre por error?
Aleksei creyó que estaba vengando a su hermana, pero descubrió su error y ahora debe pagar las consecuencias.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El jardín que aun respiraba

La mañana llegó envuelta en una nevada silenciosa.

Miles de copos descendían lentamente sobre los bosques que rodeaban la mansión, cubriendo los caminos, los árboles y los techos con un manto blanco que parecía interminable.

Desde la ventana de su habitación, Giovanna observaba el paisaje sin verlo realmente.

Los últimos días se habían mezclado en una única masa gris.

No sabía si era lunes o viernes.

No sabía cuántas horas había dormido.

No sabía cuántas veces había cantado aquella vieja nana italiana que su madre le había enseñado cuando era pequeña.

Solo sabía que despertaba cada mañana con la misma sensación.

Vacío.

Un vacío tan profundo que parecía haber devorado todo lo demás.

Su madre.

Su hogar.

Su futuro.

Todo.

La puerta se abrió detrás de ella.

Giovanna no giró la cabeza.

No hacía falta.

Había aprendido a reconocer los pasos.

Pesados.

Firmes.

Silenciosos.

Alekséi.

Durante unos segundos ninguno habló.

Aquella situación comenzaba a volverse habitual.

Él aparecía.

Ella permanecía en silencio.

Y ambos contemplaban la misma habitación como si fueran dos extraños atrapados en una realidad que ninguno deseaba.

Finalmente fue Alekséi quien rompió el silencio.

—Ven conmigo.

La muchacha no reaccionó.

Continuó observando la nieve.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

—Mi hermana tenía un lugar que le gustaba mucho.

Nada.

Ni siquiera un movimiento.

Alekséi permaneció inmóvil.

Esperó unos segundos.

Luego se dirigió hacia la puerta.

—Si quieres quedarte aquí, hazlo.

Su voz sonó tranquila.

Cansada.

—Pero yo iré igualmente.

Y salió.

La puerta volvió a cerrarse.

Giovanna quedó sola.

Otra vez.

Durante varios minutos no ocurrió nada.

El silencio reinó en la habitación.

La nieve continuó cayendo.

Y sin embargo algo permaneció en su mente.

Mi hermana tenía un lugar que le gustaba mucho.

No sabía por qué.

Pero aquella frase se negó a desaparecer.

Quizás porque era la primera vez que Alekséi hablaba de ella.

De la persona por la que todo había comenzado.

De la muchacha cuya muerte había destrozado tantas vidas.

Giovanna bajó lentamente de la ventana.

Sus piernas protestaron.

Había pasado demasiadas horas sentada durante los últimos días.

Miró la puerta.

Y por primera vez desde que había llegado a Rusia decidió salir de aquella habitación.

---

Alekséi la vio aparecer al final del corredor.

No dijo nada.

No quería asustarla.

No quería que sintiera que estaba siendo obligada.

Simplemente comenzó a caminar.

Y ella lo siguió.

Atravesaron varios pasillos.

Escaleras.

Salones.

Corredores iluminados por enormes ventanales.

Hasta llegar a una parte de la mansión que Giovanna jamás había visto.

Una gran puerta de cristal apareció frente a ellos.

El marco estaba cubierto por delicados dibujos metálicos.

Antiguos.

Elegantes.

Alekséi se detuvo.

Durante un instante pareció dudar.

Como si estuviera a punto de entrar en un lugar sagrado.

Finalmente abrió.

Y el aroma golpeó a Giovanna de inmediato.

Tierra húmeda.

Flores.

Hojas.

Vida.

La muchacha parpadeó.

Sorprendida.

Porque al otro lado de aquella puerta no había nieve.

No había frío.

No había invierno.

Había un pequeño mundo completamente diferente.

Un invernadero.

La enorme estructura de cristal permitía que la luz del sol inundara cada rincón.

Caminos de piedra serpenteaban entre macetas, arbustos y flores de todos los tamaños.

Algunas crecían ordenadamente.

Otras parecían haber conquistado partes enteras del lugar.

Sin embargo también era evidente otra cosa.

El abandono.

Había hojas secas sobre el suelo.

Algunas plantas estaban marchitas.

Otras parecían haber sobrevivido por pura obstinación.

Era hermoso.

Y triste al mismo tiempo.

Alekséi observó el lugar en silencio.

—Después de que murió...

Su voz sonó extraña.

Más suave.

Más humana.

—Nadie volvió a cuidarlo.

Giovanna levantó la mirada.

Por primera vez desde que había llegado a Rusia, vio auténtica tristeza en él.

No rabia.

No odio.

Tristeza.

El ruso avanzó lentamente.

—Pasaba horas aquí.

Su mano rozó una vieja maceta.

—Cuando era pequeña decía que las flores eran más honestas que las personas.

Una sonrisa cansada apareció fugazmente en su rostro.

—Y sinceramente...

Miró las plantas.

—Creo que tenía razón.

El comentario arrancó algo parecido a un suspiro en Giovanna.

No era una risa.

Pero estuvo cerca.

Alekséi continuó caminando.

Sin presionarla.

Sin exigir respuestas.

Simplemente compartiendo recuerdos.

—Las rosas blancas eran sus favoritas.

Un rosal ocupaba una de las esquinas más luminosas del invernadero.

Aunque seguía vivo, era evidente que necesitaba cuidados.

—Decía que le recordaban a mamá.

Giovanna observó las flores.

Hermosas.

Delicadas.

Vulnerables.

Como los recuerdos.

Siguieron avanzando.

Más adelante crecían varias matas de lavanda.

El suave aroma llenaba aquella zona del invernadero.

—Cuando tenía exámenes se sentaba aquí.

Pensaba que la ayudaba a concentrarse.

La muchacha escuchaba.

Sin hablar.

Sin apartarse.

Simplemente escuchando.

Y por primera vez en muchos días, el dolor dejó de ocupar cada rincón de su mente.

Solo por unos segundos.

Solo un poco.

Pero ocurrió.

Continuaron caminando.

Hasta que algo llamó su atención.

Un aroma familiar.

Su corazón dio un pequeño vuelco.

Jazmín.

Giovanna se quedó inmóvil.

El perfume la envolvió de inmediato.

Y durante una fracción de segundo ya no estaba en Rusia.

Estaba en Italia.

En casa.

Sentada junto a la ventana mientras su madre preparaba la cena.

Escuchando música.

Escuchando su voz.

Escuchando sus risas.

Las lágrimas aparecieron de inmediato.

Silenciosas.

Dolorosas.

Alekséi observó la reacción.

No dijo nada.

No hacía falta.

Aquella expresión lo explicaba todo.

—¿Te recuerda a alguien?

preguntó finalmente.

Giovanna tardó unos segundos en responder.

—A mi mamá.

Su voz era apenas un susurro.

Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.

Y por primera vez desde la muerte de su madre, Giovanna había hablado de ella sin romperse completamente.

El ruso bajó la mirada.

Porque comprendió algo.

Aquella muchacha no estaba intentando olvidar.

Estaba intentando sobrevivir al recuerdo.

Y eran cosas muy distintas.

Continuaron caminando.

Hasta llegar a una zona más alejada.

Menos cuidada.

Más oscura.

Allí había varias macetas pequeñas.

Olvidadas.

Cubiertas de polvo.

Giovanna observó una en particular.

Era apenas una planta joven.

Las hojas colgaban hacia abajo.

La tierra estaba seca.

Parecía agotada.

Como si hubiera luchado demasiado tiempo sola.

Y entonces ocurrió.

Algo muy simple.

Algo insignificante para cualquiera que estuviera mirando desde fuera.

Pero enorme para Alekséi.

Giovanna se arrodilló.

Frente a aquella planta.

La observó durante varios segundos.

Luego extendió una mano.

Rozó una de las hojas.

Con infinita delicadeza.

Como si temiera romperla.

Alekséi no dijo nada.

Ni se movió.

Porque comprendió que aquel momento era importante.

Muy importante.

La muchacha permaneció allí durante un largo rato.

Mirando aquella pequeña vida que se marchitaba lentamente.

Y quizás porque ella también se sentía así.

Quizás porque veía algo de sí misma reflejado en aquellas hojas caídas.

O quizás porque su madre le había enseñado a cuidar las cosas vivas.

Finalmente se puso de pie.

Su mirada recorrió el invernadero.

Hasta encontrar una regadera.

Caminó hacia ella.

La tomó.

Y regresó.

Alekséi contuvo la respiración.

Giovanna se arrodilló nuevamente.

Y vertió un poco de agua sobre la tierra seca.

Solo un poco.

Lo suficiente.

Nada más.

El agua desapareció rápidamente entre las raíces sedientas.

La muchacha observó la maceta.

Luego dejó la regadera en el suelo.

Y se quedó allí.

En silencio.

Mirándola.

El ruso sintió algo extraño instalarse en su pecho.

Una sensación que no experimentaba desde hacía mucho tiempo.

Esperanza.

Pequeña.

Frágil.

Pero real.

Porque durante días había visto a Giovanna alejarse del mundo.

Había visto cómo dejaba de comer.

Cómo dejaba de hablar.

Cómo dejaba de reaccionar.

Y ahora acababa de presenciar algo diferente.

Acababa de verla elegir.

Elegir cuidar algo.

Elegir ayudar a algo vivo.

Elegir, aunque fuera por un instante, que aquella planta merecía una oportunidad.

Y si podía creer eso sobre una flor...

Quizás algún día podría creerlo también sobre sí misma.

La luz atravesó los cristales del invernadero.

Iluminando el rostro de Giovanna.

Las flores.

Las hojas.

Las pequeñas gotas de agua sobre la tierra.

Y mientras observaba aquella escena, Alekséi comprendió que la recuperación de la muchacha no comenzaría con grandes discursos.

Ni con promesas.

Ni con explicaciones.

Comenzaría exactamente así.

Con una planta moribunda.

Un poco de agua.

Y una joven rota que todavía no lo sabía, pero acababa de dar el primer paso para regresar a la vida.

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Ibis Morrón Bulet
Me encantó la historia
Gladys Muñoz
encantada de haberla leído bella me encantó la historia estubo fantástica felicidades escritora 💕❤️❤️ dios la bendiga buenas para todas dios las cuide
Muriel 💟
Y si lo mandaste a llamar 🙃
Muriel 💟
Me gustaría saber que edad tiene Elena, a veces las autoras ponen una mujer de cincuenta años y ponen la anciana, cuando está comprobado por OMS que una persona es anciana después de los setenta y cinco años..
Milena Gaitan
Esa muchacha salió muy valiente 💪💪💪💪
Luna Mendoza 🧜🏻‍♀️
No conocen otra respuesta que no sea " Lo sé" ? 🤣 Me desespera tanta repetición 🤭🤣
Milena Gaitan
🤭🤭🤭🤭 Ahí Lorenzo Lorenzo llego tu hora 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Milena Gaitan
Dios giovanna ojalá saque lo poco q ha aprendido y se pueda defender 💪💪💪💪💪
Luna Mendoza 🧜🏻‍♀️
Ah pensantes en todos menos en la mujer inocente que vos mismo mataste imbécil, ya nadie se acuerda de la pobre madre de Giovanni
valeska garay campos
me encantó la historia tiene de todo un poco gracias 🙂
Sandra Salvador
una bonita historia de como se siente la perdida de nuestros seres queridos y como seguir honrandolos a pesar del dolor
Viviana Maldonado
bellísima!!!! sangre,honor (q poc@ conocen) amistad y amor hermosa historia conde la crueldad y desamor no logró apagar el corazón !gracias niña
Carolina A²V
hermosa novela tus historias me encantan gracias por siempre compartirlas 😍🥰😍🥰😍🥰😍🥰😍🥰
Carolina A²V
que hermosa familia
Carolina A²V
siiiiiiiiiii 😍😍😍😍😍
Carolina A²V
esta embarazada nuevamente 🤔 eso creo 😊
Carolina A²V
😂😂 para que seas serio 🤣🤣🤣
Carolina A²V
😂😂😂😂😂
Carolina A²V
que agresiva 😊😂😂
Carolina A²V
es que ya nacieron y cumplirán 2 años 😍🥰
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