Hola aaa aquie le straigo otra historia nueva, espero que les guste y que le den mucho amor como a las demás..
NovelToon tiene autorización de ana19 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
13 : Al borde del Abismo
La noticia del compromiso había cambiado el equilibrio del Imperio.
Mientras algunos nobles celebraban la unión entre el Archiduque y la hija del barón Beaumont, otros comenzaban a preguntarse qué ocurriría con el príncipe heredero.
Aquella respuesta llegó más rápido de lo esperado.
Las enormes puertas del Palacio Negro se abrieron con fuerza.
Una escolta imperial atravesó el patio principal.
Al frente caminaba el príncipe heredero.
Su expresión, siempre amable, había desaparecido.
Los guardias lo condujeron hasta el despacho del Archiduque.
Arion permanecía de pie frente al ventanal.
Ni siquiera se molestó en darse la vuelta.
—Llegas sin avisar.
—Necesitaba hablar contigo.
—Habla.
El príncipe respiró profundamente.
—Rompe el compromiso con Alisa.
Por primera vez, Arion giró lentamente.
Sus ojos rojos encontraron los del heredero.
El silencio resultó más incómodo que cualquier grito.
—¿Perdón?
—Ella no te ama.
Aceptó porque la presionaron los rumores.
Todavía puedo remediarlo.
Arion dio un paso al frente.
—¿Y cómo piensas hacerlo?
—Entrégamela.
El despacho quedó completamente en silencio.
El príncipe continuó.
—Yo me haré responsable de ella.
La convertiré en mi prometida.
No merece vivir encerrada en este lugar.
Una sonrisa apenas perceptible apareció en los labios de Arion.
Pero no era una sonrisa agradable.
Era peligrosa.
—¿Terminaste?
—No pienso renunciar.
Arion caminó hasta quedar frente a su sobrino.
La diferencia de altura hacía que la presión fuera aún mayor.
—Escúchame bien.
Su voz fue tan baja que parecía un susurro.
—Alisa tomó su decisión.
No fue obligada.
No fue manipulada.
Ella eligió.
El príncipe negó con la cabeza.
—No lo creo.
Tú aprovechaste la situación.
Arion sintió que el dragón dentro de él rugía con violencia.
Por un instante, sus pupilas adquirieron la forma de una bestia.
—Mide tus palabras.
—¿Y si no quiero?
Los guardias comenzaron a tensarse.
El aire dentro del despacho se volvió pesado.
Una presión mágica hizo vibrar los cristales de las ventanas.
El príncipe sostuvo la mirada de su tío.
—No voy a dejar de luchar por ella.
Arion respondió sin apartar los ojos.
—Entonces lucharás solo.
Porque Alisa jamás será una recompensa que puedas reclamar.
Los capitanes de la guardia entraron inmediatamente.
—Su Alteza...
El emperador no autorizó esta discusión.
Por favor, acompáñenos.
El príncipe comprendió que continuar solo empeoraría las cosas.
Antes de marcharse, miró una última vez a Arion.
—Esto todavía no termina.
—Nunca empezó.
Los guardias escoltaron al príncipe fuera del palacio por una salida distinta.
Tan discretamente...
Que Alisa jamás llegó a enterarse de aquella visita.
Minutos después...
Alisa caminaba por uno de los pasillos sosteniendo varios documentos.
Había estado revisando las cuentas del palacio cuando recordó que necesitaba la firma de Arion.
Golpeó suavemente la puerta del estudio.
No obtuvo respuesta.
—¿Arion?
Empujó la puerta con cuidado.
Él se encontraba de espaldas.
Acababa de terminar de cambiarse después del entrenamiento.
La camisa permanecía abierta y mal acomodada, dejando parte de su pecho al descubierto.
Las antiguas cicatrices recorrían su piel.
Alisa se quedó inmóvil.
—L-lo siento...
Intentó retroceder.
Pero Arion giró justo en ese instante.
Ambos quedaron frente a frente.
—¿Ocurre algo?
Ella intentó responder.
Sin embargo, al dar un paso hacia atrás tropezó con la alfombra.
Perdió el equilibrio.
Instintivamente buscó sujetarse de algo.
Su mano terminó apoyándose directamente sobre el pecho de Arion.
Los dos quedaron inmóviles.
El contacto fue breve.
Pero bastó para que una intensa corriente recorriera el cuerpo de ambos.
Alisa podía sentir los fuertes latidos de su corazón bajo la palma de su mano.
Él también notó el ligero temblor de los dedos de ella.
Levantó lentamente la vista.
Sus rostros estaban demasiado cerca.
—Perdón...
murmuró Alisa, sin retirar la mano.
Arion bajó la mirada hacia los dedos apoyados sobre su pecho.
Después volvió a verla a los ojos.
—No tienes por qué disculparte.
La habitación quedó completamente en silencio.
Ninguno parecía recordar que debía apartarse.
El mundo desapareció otra vez.
Solo existían ellos.
Arion levantó lentamente una mano y acarició con suavidad la mejilla de Alisa.
Ella cerró los ojos por un instante.
Su respiración se volvió irregular.
Sentía que el corazón iba a salírsele del pecho.
Él inclinó apenas la cabeza.
La distancia entre sus labios desaparecía poco a poco.
Sus respiraciones se mezclaban.
Alisa abrió lentamente los ojos.
—Arion...
Él respondió casi en un susurro.
—Si no me detienes...
No sé si podré seguir conteniéndome.
Aquellas palabras hicieron que el rostro de Alisa se tiñera por completo de rojo.
Durante un largo instante ninguno se movió.
Finalmente, ella apoyó suavemente la frente contra la de él y sonrió con timidez.
—Entonces... será mejor que, por hoy, los dos recuperemos la calma.
Arion dejó escapar una breve risa, algo que muy pocas personas habían tenido el privilegio de escuchar.
—Tienes razón.
Sin embargo, mientras Alisa abandonaba el estudio con el corazón completamente desordenado, Arion permaneció inmóvil.
Cerró lentamente la puerta.
Apoyó una mano sobre ella.
Y murmuró para sí mismo:
—Cada día se vuelve más difícil no enamorarme de ti.
Sin saberlo...
Alisa, al otro lado del pasillo, sonrió exactamente en el mismo instante.
Porque ella comenzaba a sentir lo mismo.
Gracias autora /Heart//Rose//Heart/