NovelToon NovelToon
La Puerta Del Quebranto

La Puerta Del Quebranto

Status: En proceso
Genre:Demonios / Terror / Casos sin resolver
Popularitas:142
Nilai: 5
nombre de autor: Gil Carcamo

Sinopsis

Hay dolores que sanan con el tiempo.

Y hay otros que abren puertas.

En el Japón actual, una serie de desapariciones y muertes inexplicables tiene un inquietante punto en común: todas las víctimas atravesaban un profundo sufrimiento antes de que el horror comenzara.

Cuando una joven, devastada por una ruptura amorosa, empieza a experimentar sucesos imposibles, el investigador Gabriel Salazar descubre que una antigua entidad demoníaca intenta apoderarse de su cuerpo. Pero salvarla no será suficiente. Detrás de esa posesión se oculta un plan mucho más oscuro, capaz de cambiar para siempre el mundo de los vivos.

Porque los demonios no derriban puertas...

Esperan a que alguien las abra.

NovelToon tiene autorización de Gil Carcamo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 23

La habitación del niño

La puerta del armario se abrió apenas unos centímetros.

No hizo ruido.

Como si las bisagras hubieran esperado años para aquel momento.

Gabriel permaneció inmóvil.

La linterna iluminaba la estrecha abertura.

Dentro solo había oscuridad.

Una oscuridad distinta.

No era la ausencia de luz.

Era una negrura tan profunda que parecía absorber el haz de la linterna.

Valeria llegó al umbral de la habitación.

—¿Qué ocurre?

Gabriel levantó una mano para pedirle que no avanzara.

—No entres.

Ella obedeció.

Había aprendido que, cuando Gabriel hablaba con ese tono, era porque había visto algo que todavía no podía explicar.

La voz infantil volvió a escucharse.

Más débil.

Como si proviniera de un lugar muy lejano.

—¿Todavía... sigue siendo de noche?

Gabriel sintió un nudo en el pecho.

No respondió.

Recordó otra anotación del Expediente 1908.

"Nunca contestes a una voz cuya existencia no puedas confirmar. Algunas preguntas no buscan una respuesta... buscan permiso."

La voz guardó silencio unos segundos.

Luego habló de nuevo.

—Mamá...

¿Sigues esperándome?

Abajo, la anciana dejó escapar un sollozo ahogado.

Había escuchado aquellas palabras.

Sus piernas cedieron y tuvo que apoyarse en la pared.

Valeria corrió hacia ella.

—¿Lo reconoció?

La mujer asintió sin poder contener las lágrimas.

—Es... su voz...

Es la voz que tenía cuando desapareció.

Gabriel dio un paso hacia el armario.

El aire era cada vez más frío.

Tanto que el aliento se volvía visible.

Iluminó el interior.

Había un pequeño estante.

Una caja de madera.

Y un trompo de juguete cubierto de polvo.

Nada más.

La voz había desaparecido.

Con cuidado, tomó el trompo entre los dedos.

La madera estaba helada.

En la base había unas diminutas letras grabadas.

Haruto.

Gabriel cerró los ojos un instante.

No necesitó preguntar.

Ese había sido el nombre del hijo de la anciana.

Lo sostuvo unos segundos.

Entonces el juguete comenzó a girar solo.

Muy despacio.

Sin que nadie lo impulsara.

Una vuelta.

Dos.

Tres.

Y se detuvo apuntando hacia la pared del fondo.

Gabriel dirigió la linterna en esa dirección.

La madera presentaba una grieta vertical.

Demasiado recta para ser una simple fisura.

Pasó la mano sobre ella.

Detrás había un espacio hueco.

Con ayuda de un viejo cuchillo que encontró sobre una repisa, levantó cuidadosamente una de las tablas.

El polvo cayó al suelo.

Dentro del hueco había un paquete envuelto en tela azul.

Mucho más pequeño que el registro.

Mucho más antiguo.

Gabriel lo abrió con extrema delicadeza.

Encontró un cuaderno.

Las primeras páginas estaban llenas de dibujos infantiles.

Montañas.

Árboles.

La posada.

Y una puerta roja entre la niebla.

Valeria se acercó.

—¿Lo dibujó Haruto?

La anciana observó desde la puerta.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Sí...

Le encantaba dibujar.

Gabriel continuó pasando las hojas.

Los primeros dibujos mostraban un niño feliz.

Luego aparecieron figuras oscuras entre los árboles.

Después, personas sin rostro.

Y finalmente...

Siempre la misma puerta.

Cada vez más grande.

Cada vez más cercana.

Hasta ocupar una página completa.

Debajo, con una caligrafía temblorosa, el niño había escrito:

"El hombre sin cara dice que todos olvidarán mi nombre."

La habitación quedó en silencio.

Gabriel sintió un escalofrío.

El rostro arrancado de la fotografía.

El pueblo olvidado.

Los nombres borrados.

Todo seguía apuntando a la misma verdad.

No era la muerte lo que buscaba el Umbral.

Era el olvido.

De pronto, el cuaderno cayó de las manos de Gabriel.

No porque lo soltara.

Algo lo empujó.

Las páginas comenzaron a pasar solas.

Una tras otra.

Cada vez más rápido.

Hasta detenerse en la última.

Esa página estaba en blanco.

Los tres la observaron.

Lentamente, como si una mano invisible escribiera sobre el papel, comenzaron a aparecer unas palabras.

No eran las letras torpes de un niño.

Eran firmes.

Elegantes.

Adultas.

"No fue Haruto quien abrió la puerta."

Gabriel sintió que el pulso se aceleraba.

Una segunda línea apareció debajo.

"Fui yo."

La anciana retrocedió un paso.

Negó con desesperación.

—No...

Eso no es cierto...

No puede ser...

Las últimas palabras surgieron despacio, una tras otra.

Como si quien las escribía disfrutara de cada instante.

"Y sigo esperando que me perdones."

En ese mismo instante, desde la planta baja, la puerta principal de la posada volvió a sonar.

Tok.

Una pausa.

Tok.

Y un tercer golpe...

Más fuerte que los anteriores.

TOK.

Gabriel cerró el cuaderno de golpe.

Esta vez, comprendió que quien llamaba no buscaba entrar.

Buscaba que alguien del interior...

Decidiera salir.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play