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El Rumbo De Las Estrellas

El Rumbo De Las Estrellas

Status: En proceso
Genre:Romance / Romance de oficina / Amor eterno
Popularitas:141
Nilai: 5
nombre de autor: Elizabeth Renovales

de una casualidad paso a una historia completa

NovelToon tiene autorización de Elizabeth Renovales para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 22

Los siguientes días fueron intensos. Sol, Mateo y Martín revisaron el pendrive de Roberto una y otra vez. Las fotos mostraban daño en reservas de Brasil, Tanzania e Indonesia —árboles cortados en forma discreta, comederos de animales destrozados, registros de investigación robados. Los correos electrónicos eran más preocupantes —hablaban de un "plan final" que se llevaría a cabo en dos meses, pero no decían de qué se trataba.

—Tenemos que investigar en las reservas donde ha habido daño —dijo Martín. —Empezemos por Brasil —es nuestra primera reserva en América Latina, y es donde Roberto trabajó antes de ser despedido.

—Yo voy con vosotros —dijo Luna. —Quiero ayudar a investigar y escribir sobre lo que pasemos.

—Y yo me quedo en Asunción —dijo Camila. —Voy a revisar los registros de la organización, buscar información sobre los voluntarios que han trabajado en esas reservas. Tal vez encuentre alguna pista sobre el traidor.

Doña Ana se acercó a Sol y le dio un collar —el mismo collar de estrella de oro que Martín le había dado cuando era bebé. —Este collar te protegerá —dijo ella, con voz temblorosa. —La estrella nunca te dejará solo.

Sol se puso el collar y abrazó a Doña Ana. —Gracias, abuela —dijo él. —Yo lo cuidaré.

Al día siguiente, Sol, Mateo, Luna y Martín se dirigieron a Brasil. El viaje fue largo, y todos estaban pensando en el mismo cosa: ¿quién es el traidor? ¿Cuál es su objetivo?

Cuando llegaron a la reserva de Brasil —la misma donde Luna y Martín habían arreglado el campamento años atrás— fueron recibidos por el coordinador actual, Carlos. Era un hombre de treinta y cinco años, que había trabajado en la Red Estrella durante cinco años.

—Bienvenidos —dijo Carlos, con una sonrisa que parecía forzada. —He oído que han venido por el daño. Lo siento mucho —no sabemos quién lo hizo. Hemos revisado las cámaras de seguridad, pero están rotas.

Sol miró a Carlos con atención. Su voz estaba temblorosa, y evitaba mirarlo a los ojos. Era una primera pista.

—¿Cuándo se rompieron las cámaras? —preguntó Sol.

—Hace dos semanas —dijo Carlos. —Justo antes de que encontráramos el daño. Creemos que fue el grupo que lo hizo.

—¿Has visto a alguien extraño en la reserva últimamente? —preguntó Mateo.

Carlos negó con la cabeza. —No —dijo él. —Todo ha sido normal. Excepto por el daño, claro.

Mientras hablaban, Sol se desvió hacia el área donde había habido árboles cortados. Miró el suelo y vio huellas de zapatos —grandes, de cuero, con un dibujo en la suela que reconocía. Había visto el mismo dibujo en las fotos del pendrive.

—Papá —dijo Sol, llamando a Mateo. —Ven aquí.

Mateo se acercó y miró las huellas. —Lo mismo que en las fotos —dijo él. —Estos zapatos no son comúnmente usados por voluntarios. Son zapatos de trabajo profesional.

Sol miró hacia la casita de Carlos y vio un par de zapatos en la puerta. Eran los mismos —grandes, de cuero, con el mismo dibujo en la suela.

Su corazón se paró. ¿Era Carlos el traidor?

Mantuvo la calma y se dirigió a Carlos. —Carlos, ¿me puedes prestar tu par de zapatos? Quiero compararlos con las huellas.

Carlos se puso pálido. —No... no puedo —dijo él. —Se me rompieron hace poco. Ya no los uso.

—Pero los veo en la puerta —dijo Sol, señalando. —Están ahí.

Carlos miró hacia la puerta y luego hacia Sol, con los ojos llenos de miedo. —Es... es un error —dijo él. —No son míos. Me los prestaron un amigo.

—¿Qué amigo? —preguntó Sol, acercándose a él.

Carlos dio un paso atrás. —No... no puedo decirlo. Me van a hacer daño.

Antes de que Sol pudiera preguntar más, Carlos giró y corrió hacia la selva. Sol se dispuso a seguirlo, pero Mateo se lo impidió.

—No —dijo Mateo. —La selva es densa. Podemos perderlo, o que nos haga daño. Mejor avisar a la policía y revisar su casita.

Sol asintió. Mientras la policía llegaba, revisaron la casita de Carlos. En su escritorio, encontraron un portátil. Lo abrieron y encontraron correos electrónicos con el mismo grupo que aparecía en el pendrive de Roberto. Hablaban de "preparar la reserva para el plan final" y de "recibir el pago".

—Es él —dijo Luna, con lágrimas en los ojos. —No lo puedo creer. Carlos trabajó con nosotros durante años.

Sol miró los correos electrónicos con atención. Había algo que le llamó la atención: en todos los correos, Carlos hablaba de un "jefe" —alguien que le daba órdenes, pero que nunca aparecía con nombre. Solo con el alias de "La Sombra".

—No es el único —dijo Sol. —Hay alguien más. Alguien más poderoso que él. Alguien que está detrás de todo.

La policía llegó y buscó a Carlos en la selva, pero no lo encontró. Se había escapado. La pista se había perdido —pero ahora sabían que el peligro era real, y que el traidor no era solo uno.

Mientras se preparaban para volver a la casita del campamento, Sol miró hacia el cielo. La estrella brillaba, pero la sombra sobre ella era más grande. "La Sombra" —quién era? ¿Cuál es su plan final?

 

Después de Brasil, la familia volvió a Asunción. Camila le esperaba con noticias —había revisado los registros de la organización y había encontrado algo extraño.

—Durante los últimos seis meses, han habido transferencias de dinero de la cuenta de la Red Estrella a cuentas anónimas en el extranjero —dijo ella. —Mucho dinero. Dinero que debería haber sido usado para los proyectos.

—¿Quién tiene acceso a la cuenta? —preguntó Martín.

—Solo un puñado de personas —dijo Camila. —Tú, yo, el tesorero de la organización, Ana, y el director de proyectos, Luis.

Sol miró a Camila con atención. —¿Has hablado con Ana y Luis?

—Sí —dijo Camila. —Ana dice que no ha hecho nada. Luis dice lo mismo. Pero... encontré algo en el ordenador de Luis. Un archivo oculto con fotos de las reservas donde ha habido daño.

Todos se quedaron mudos. Luis había trabajado en la Red Estrella durante diez años —era un amigo cercano de la familia. Había ayudado a crear muchas reservas en América Latina.

—No lo puedo creer —dijo Luna. —Luis es como un hermano para nosotros.

—Tenemos que preguntarle —dijo Martín. —Vamos a la oficina central.

La oficina central de la Red Estrella estaba en el centro de Asunción —un edificio moderno y ecológico que Martín había diseñado. Cuando llegaron, encontraron a Luis en su despacho, trabajando en su ordenador.

—Hola, amigos —dijo él, con una sonrisa. —Cómo te ha ido en Brasil?

—Malo —dijo Sol, entrando en el despacho. —Encontramos a Carlos. Era el traidor. Y hablaba de un jefe llamado "La Sombra".

Luis se puso pálido, pero intentó mantener la calma. —¿De verdad? —dijo él. —Qué horror.

—Y mamá encontró un archivo oculto en tu ordenador —dijo Sol, acercándose a él. —Un archivo con fotos de las reservas dañadas. ¿Por qué lo tienes?

Luis se levantó de la silla. —Es... es un error —dijo él. —Estaba investigando el daño, así que guardé las fotos. Nada más.

—Y las transferencias de dinero? —preguntó Camila. —Dinero que se ha ido a cuentas anónimas. Tú tienes acceso a la cuenta.

Luis dio un paso atrás, con los ojos llenos de miedo. —No... no lo hice yo —dijo él. —Alguien me ha robado la contraseña. La Sombra. Él es el que lo ha hecho.

—¿Conoces a La Sombra? —preguntó Sol.

Luis se quedó en silencio por un momento, luego asintió con la cabeza. —Sí —dijo él, con voz temblorosa. —Lo conozco. Es alguien que trabajó en la Red Estrella hace mucho tiempo. Alguien que creyó que la organización no estaba haciendo lo suficiente. Alguien que quiere destruirla para crear su propia "red de protección" —pero en realidad, es solo para ganar dinero.

—¿Quién es? —preguntó Martín, con voz seria.

Luis miró a todos con una expresión de culpa. —No puedo decirlo —dijo él. —Me va a matar a mí y a mi familia. Pero te puedo decir una cosa: el plan final se llevará a cabo en la cascada de Paraguay. En el lugar donde empezó todo. Dentro de un mes.

Todos se quedaron mudos. La cascada —el lugar donde Martín le había pedido matrimonio a Camila, donde Luna y Mateo se habían comprometido, donde Sol había visitado por primera vez. El lugar más importante para la familia y la Red Estrella.

—¿Qué va a pasar allí? —preguntó Luna.

—No lo sé —dijo Luis. —Solo sé que es algo grande. Algo que destruirá la cascada y todo lo que representa.

Antes de que alguien pudiera preguntar más, Luis cogió su bolso y corrió hacia la puerta. Sol se dispuso a seguirlo, pero Luis sacó un cuchillo de su bolso y se lo apuntó.

—No se acerquen —dijo él. —Yo no quiero hacer daño. Pero tengo que irme.

Luis salió corriendo de la oficina y se perdió en la multitud. La policía fue avisada, pero no lo encontraron.

La familia se quedó en el despacho de Luis, con la cabeza llena de preguntas. ¿Quién es La Sombra? ¿Qué va a pasar en la cascada? ¿Cómo pueden pararlo?

Sol miró hacia la ventana, donde la estrella brillaba con una sombra aún más grande. El peligro se estaba acercando rápidamente —y el guardián tenía poco tiempo para averiguar la verdad.

 

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