🌙 CASADA CON EL ERROR PERFECTO
Es una novela romántica intensa que mezcla drama, pasión, traición y segundas oportunidades, donde el amor no nace de lo correcto… sino de lo inevitable.
La historia sigue a Yzzi, una brillante doctora que ha construido una vida aparentemente perfecta: una carrera sólida, estabilidad emocional y un prometido ideal, Gerald, un hombre exitoso y respetado que encaja perfectamente en el futuro que todos esperan de ella. Todo parece estar bajo control… hasta el día de su boda.
“Casada con el Error Perfecto” no es solo una historia de amor,
es una historia de identidad, elección… y del valor de enfrentarse a lo que el corazón nunca olvidó. 💔🔥
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CAPÍTULO 11 Donde empieza la guerra
El problema no era Ethan.
No era el pasado.
Era que ahora…
Todo estaba saliendo a la superficie al mismo tiempo.
El día después del encuentro
Yzzi no volvió a ser la misma después de verlo en el estacionamiento.
No porque hubiera pasado algo extraordinario.
Sino porque no pasó lo que siempre pasaba.
No huyó. al contrario se quedó para hablar y sobre todo sostener la mirada.
Y eso… Cambiaba todo.
Al día siguente entró al hospital con paso firme.
Pero esta vez, el ambiente era más pesado que nunca. Ya no eran solo murmullos. Eran decisiones que iban a cambiar todo.
—Doctora Yzzi, la están esperando en dirección.
No preguntó para qué.
Lo sabía. La oficina de Gerald era impecable.
Ordenada y fría. Como él.
—Siéntate —dijo sin mirarla.
Yzzi no lo hizo.
—Prefiero estar de pie.
Gerald levantó la vista lentamente.
—Sigues con esa actitud…
—Sigo con dignidad.
Gerald sonrió. Pero no había nada amable en eso.
—Voy a ser muy claro —dijo, apoyando ambas manos sobre el escritorio—. Esto ya dejó de ser personal.
Yzzi lo miró sin parpadear.
—Nunca lo fue para ti.
—Ahora es institucional —continuó él, ignorando su comentario—. Hay quejas.
—¿De quién?
—Pacientes.
—Eso es mentira.
Gerald ladeó la cabeza.
—¿Vas a decir que todos mienten?
El golpe era estratégico.
—Voy a decir que tú los estás manipulando.
La tensión subió un nivel.
—Ten cuidado con lo que acusas —dijo él, más bajo.
—Ten cuidado con lo que haces.
Se sostuvieron la mirada. Dos fuerzas. Dos intenciones. Pero una de ellas… Tenía poder.
El golpe
Gerald tomó un documento.
Lo deslizó hacia ella.
—Suspensión temporal.
El aire se congeló.
Yzzi no lo tocó.
—¿Por qué?
—Negligencia.
Esa palabra…
le dolió más que cualquier otra.
—Eso no es cierto.
—Se está investigando.
—No tienes pruebas.
—No las necesito aún.
—Solo necesito que no estés aquí mientras tanto.
Y ahí estaba.
No era una amenaza.
Era una acción.
Caer… pero no romperse
Yzzi salió de la oficina sin mirar atrás.
El pasillo se sintió más largo que nunca.
Más pesado.
Las miradas volvieron.
Pero ahora…
eran diferentes.
—¿Qué pasó?
—¿La suspendieron?
—Seguro fue por lo de la boda…
Cada palabra…
era un golpe.
Pero no se detuvo.
No esta vez.
Aby entra en acción
En el despachos de abogados de Aby.
—Esto es ilegal.
Aby no estaba molesta.
Estaba furiosa.
—No tiene sustento —continuó, revisando el documento—. Está usando su posición para sacarte.
Yzzi se dejó caer en el sillón.
—Lo sé.
—¿Y sabes qué significa eso?
—Que va a empeorar.
Aby negó.
—Significa que ahora sí puedo actuar.
Yzzi levantó la mirada.
—¿Legalmente?
—Con todo...
—Pero necesito que tú no retrocedas.
Yzzi respiró profundo. y volvió a recordar
La boda, el hotel, el aeropuerto, el estacionamiento y por supuesto a Ethan.
—No lo voy a hacer.
Esa misma noche…
Ethan observaba desde su auto.
No estaba cerca. No invadía.
Pero estaba ahí.
Había visto salir a Yzzi del hospital.
Había visto su expresión.
Y no necesitaba que nadie le explicara nada.
Algo estaba mal.
Muy mal.
—Se está moviendo rápido… —murmuró para sí mismo.
No conocía todos los detalles.
Pero conocía ese tipo de hombres. Que siempre querían tener el control, presionar a las personas y si no hacen lo que ellos quieren y como ellos desean entonces viene el castigo.
Y Gerald…
ya había cruzado una línea.
Decisión silenciosa
Ethan tomó su teléfono.
Dudó un segundo.
No porque no supiera qué hacer.
Sino porque sabía…
que después de eso…
no habría vuelta atrás.
—Consígueme todo sobre el hospital… y sobre Gerald.
—Todo.
Colgó.
Su mirada volvió al edificio.
—No me voy a ir otra vez…
Y esta vez…
no era solo una promesa para él.
Yzzi, en su departamento, miraba el techo.
El documento seguía sobre la mesa.
Suspensión por negligencia. El leer este documento hacia que sintiera rabia, dolor e impotencia, porque sabía que no iba a ser tan facil defenderse, pero de algo estaba segura...
—No voy a dejar que me destruyan…
Cerró los ojos.
Y por primera vez…
no pensó en huir.
Pensó en pelear.
Mientras tanto…
en otro punto de la ciudad…
Ethan ya estaba moviendo piezas.
Sin que ella lo supiera.
Sin pedir permiso.
Pero con una certeza clara.
Esta vez…
no iba a llegar tarde.
Atente a pan y no comas cabe pues, como decimos aquí en mi país VENEZUELA 🥰