romántica
NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El beso que cambió todo
Pasaron varias horas en el departamento de Andrés.
Después de comer, los dos se quedaron conversando tranquilamente. Por primera vez podían hablar sin interrupciones, sin tener que mirar constantemente el reloj y sin preocuparse por quién podía aparecer.
Andrés comenzó a contarle cosas de su vida que Fernanda nunca había imaginado.
Le habló de su infancia, de los años en los que había tenido que aprender a ser fuerte desde muy pequeño. Le contó que su padre lo había enviado a trabajar en aquella empresa cuando todavía era joven, casi como un castigo, y que aquella experiencia había marcado profundamente su manera de ver la vida.
También le habló de sus años de colegio, de las dificultades que había atravesado y de las cosas que había tenido que superar para convertirse en el hombre que era.
Fernanda lo escuchaba con atención.
Le gustaba descubrir aquella parte de Andrés que nadie parecía conocer.
Después fue ella quien comenzó a hablar de su propia vida.
Le contó recuerdos de su infancia, cosas que había vivido antes de conocer a Pedro y algunos de sus sueños que había ido dejando de lado con el paso de los años.
Andrés la escuchaba sin interrumpirla.
De vez en cuando le hacía alguna pregunta y Fernanda continuaba hablando.
Las horas pasaron sin que ninguno de los dos se diera cuenta.
En un momento, Andrés tomó suavemente la mano de Fernanda.
Ella levantó la mirada.
Él la observó durante unos segundos.
—¿Puedo pedirte algo?
Fernanda sintió nervios.
—Sí. Dime.
Andrés respiró profundamente.
—¿Puedo darte un beso?
Fernanda se quedó en silencio.
Sabía exactamente lo que significaba aquella pregunta.
Hasta ese momento habían hablado, habían compartido sentimientos y se habían acercado emocionalmente, pero todavía existía una frontera que ninguno de los dos había cruzado.
—¿Un beso? —preguntó ella suavemente.
Andrés sonrió.
—No sabes cuántas veces me imaginé este momento.
Fernanda bajó la mirada.
—Yo también me lo imaginé muchas veces.
Andrés acarició suavemente su mano.
—¿De verdad?
Ella asintió.
—Muchas veces.
Durante unos segundos permanecieron en silencio.
Fernanda sentía que su corazón latía con fuerza.
—También he imaginado estar cerca de ti —confesó—. Poder hablar contigo, sentirte cerca...
Andrés la miró fijamente.
—Entonces déjame besarte.
Fernanda no respondió con palabras.
Simplemente permaneció allí.
Andrés se acercó lentamente.
No hubo prisa.
Primero la miró a los ojos, como si quisiera asegurarse de que ella realmente quería aquel momento.
Fernanda no se apartó.
Entonces Andrés acercó su rostro al de ella y la besó.
Fue un beso lleno de emoción.
No fue solamente deseo.
En aquel beso estaban todas las palabras que habían callado durante tanto tiempo.
Todas las miradas que se habían dedicado desde lejos.
Todas las conversaciones que habían quedado pendientes.
Todos aquellos momentos en los que Andrés había querido detenerse frente a la casa de Fernanda y hablar con ella.
Y todos aquellos momentos en los que Fernanda había pensado en él sin atreverse a reconocerlo.
Cuando se separaron, permanecieron mirándose.
Fernanda tenía los ojos llenos de lágrimas.
Andrés le acarició suavemente el rostro.
—¿Estás bien?
Ella asintió.
—Sí.
Pero su voz temblaba.
—Es que no puedo creer que esto esté pasando.
Andrés la miró con ternura.
—Yo tampoco.
Fernanda apoyó lentamente su frente contra la de él.
Por unos segundos ninguno dijo nada.
El mundo parecía haberse detenido.
Pero ambos sabían que aquel beso había cambiado algo.
Ya no podían decir que solamente eran dos personas que sentían curiosidad.
Ya no podían esconderse detrás de una simple amistad.
Habían cruzado una línea.
Y aunque todavía no sabían qué harían con todo aquello, había una verdad que ya no podían negar:
Se querían.
Y aquel beso acababa de convertir todos sus sentimientos en algo real.