Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
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20- deuda de sangre
La mañana había comenzado con relativa tranquilidad.
Alessandro se encontraba en su despacho revisando algunos documentos cuando la puerta se abrió de golpe.
Matteo entró acompañado de Sergio.
Ambos tenían el rostro serio.
Alessandro levantó la mirada.
—¿Qué ocurrió?
Matteo dejó una carpeta sobre el escritorio
—Hemos perdido otro cargamento.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Otro?
Matteo asintió.
—Sí.
Sergio permaneció unos pasos detrás.
Parecía incómodo. Alessandro lo notó.
—¿Qué cargamento?
Matteo intercambió una rápida mirada con Sergio.
Finalmente respondió:
—El que estaba destinado a la familia Greco.
Alessandro cerró lentamente los ojos.
Durante unos segundos... No dijo nada.
Después apoyó ambas manos sobre el escritorio.
Y golpeó la madera con fuerza.
—Maldita sea.
El sonido hizo que Sergio bajara ligeramente la mirada.
Alessandro respiró profundamente.
—¿Cómo ocurrió?
—Interceptaron la ruta.
Respondió Matteo.
—Nuestros hombres intentaron reaccionar, pero ya era demasiado tarde.
Alessandro volvió a mirar el informe.
—¿Quién estaba a cargo?
Matteo permaneció en silencio. No necesitaba responder. Alessandro ya conocía la respuesta.
—Dante.
—Sí.
Alessandro se pasó una mano por el rostro.
Otra operación.
Otra falla.
Otra vez Dante.
—¿Dónde está?
Matteo negó con la cabeza.
—No lo sabemos.
—¿Todavía no lo encuentran?
—No.
Sergio finalmente habló.
—Señor...
Alessandro levantó la mirada.
—¿Qué?
Sergio tragó saliva.
—Los hombres que estaban en el puerto dijeron que intentaron comunicarse con Dante antes de que ocurriera el ataque.
Pero no respondió.
El silencio se volvió más pesado. Alessandro permaneció inmóvil. Aquello ya no parecía una coincidencia.
—¿Cuántas veces tengo que repetirlo?
Su voz salió baja. Mucho más peligrosa que un grito.
—Tráiganme a Dante.
Matteo asintió.
—Sí, jefe.
Alessandro señaló la puerta.
—Esta vez hay muchas cosas que tendrá que explicar.
Matteo comenzó a retirarse.
Sergio lo siguió.
Pero antes de que ambos alcanzaran la puerta...
El teléfono de Alessandro comenzó a sonar.
Todos se detuvieron. Alessandro miró la pantalla.
Marcus Greco.
Su expresión cambió inmediatamente.
Matteo observó a su amigo.
—¿Marcus?
Alessandro tomó el teléfono.
—Sí.
Respondió.
—Marcus.
Del otro lado...
La voz del jefe de los Greco sonó cargada de furia.
—¿Qué mierda acaba de pasar?
Alessandro se respiro profundamente y escucho sin interrumpir.
—¡Nuestro cargamento!
Marcus golpeó algo al otro lado de la línea.
—¡Lo hemos perdido!
Alessandro cerró los ojos durante un instante.
Aquel no era solamente otro cargamento perdido.
Era el primer negocio que las dos familias realizaban juntas después de firmar el tratado.
La primera prueba de que la paz podía funcionar.
Y acababan de perderla.
—¿Cómo ocurrió?
—Un barco interceptó la ruta. Nos tendieron una emboscada.
Alessandro apretó la mandíbula.
—Era nuestro primer negocio juntos, Alessandro.
La primera prueba de que este tratado podía funcionar.
¿Cómo demonios pudiste permitir que se perdiera?
Alessandro bajó la mirada.
—Lo siento, Marcus. La operación se salió de nuestras manos.
Uno de mis hombres no estaba en el momento oportuno.
Hubo un silencio.
La voz de Marcus cambió. Se volvió mucho más fría.
—¿Uno de tus hombres?
Alessandro permaneció en silencio.
—¿Quién?
Alessandro respiró profundamente.
No quería decirlo. Pero tampoco podía ocultarlo.
—Dante.
El silencio al otro lado fue absoluto.
—Dante...
Repitió Marcus.
Alessandro cerró los ojos.
—Sí.
Marcus respondió con una frialdad inquietante.
—Bien. Haré algo muy sencillo.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Qué?
—Voy a buscarlo.
La llamada terminó.
Alessandro permaneció unos segundos mirando la pantalla de su teléfono.
Marcus iba a buscar a Dante.Y si lo encontraba antes que ellos... Las consecuencias podían ser irreversibles.
Alessandro levantó la mirada hacia Matteo.
—Encuéntralo.
Matteo asintió.
—Sí.
—Y no vayas solo.
Señaló a Sergio.
—Llévatelo contigo.
Sergio enderezó inmediatamente la postura.
—Entendido.
Matteo hizo un gesto con la cabeza.
—Vamos.
Los dos hombres abandonaron el despacho.
La puerta se cerró. Alessandro quedó completamente solo.
Se dejó caer lentamente en su silla.
Apoyó los codos sobre el escritorio y pasó ambas manos por su rostro.
Dante.
No podía ser.
No quería creerlo.
Había crecido junto a él. Habían peleado juntos.
Habían perdido personas juntos.
Dante no era simplemente uno de sus hombres.
Era su familia.
—No me has traicionado...
Murmuró para sí.
—No puedes haberlo hecho.
El mensaje seguía iluminando la pantalla.
"Tenemos que hablar... Esto no puede seguir así."
Alessandro lo observó durante varios segundos.
¿Por qué desaparecer justo cuando más lo necesitaban?
¿Por qué no había respondido las llamadas?
Y, sobre todo...
¿Por qué parecía estar ocultando algo?
La puerta se abrió.
Alessandro levantó la mirada.
Valentina apareció en el despacho.
—Alessandro.
Él rápidamente bloqueó la pantalla.
Pero ella ya había visto su expresión.
—¿Qué sucede?
Alessandro permaneció en silencio.
Valentina caminó hasta él.
—Es Dante, ¿verdad?
Alessandro soltó un suspiro.
—Perdimos el cargamento.
Valentina frunció el ceño.
—¿El de los Greco?
Él asintió.
—Y Dante era el responsable de supervisarlo.
—¿Dónde está?
—No lo sabemos.
Valentina permaneció pensativa unos segundos.
Después habló con serenidad.
—Entonces tenemos que encontrarlo.
Alessandro levantó la mirada.
—Eso es exactamente lo que acabo de ordenar.
—No.
Valentina negó lentamente con la cabeza.
—Tenemos que encontrarlo antes que Marcus.
Alessandro comprendió inmediatamente.
Valentina tomó suavemente su mano.
—Alessandro, si Dante es inocente...
Hizo una breve pausa.
—Necesita que alguien lo escuche antes de que alguien decida su destino.
Alessandro permaneció inmóvil.
Después se levantó. Tomó su saco del respaldo de la silla.
—Voy a buscarlo.
Valentina lo observó.
Cuando Alessandro pasó junto a ella...
Valentina volvio a tomar su mano.
—vamos.
Alessandro se detuvo.
Giró lentamente hacia ella.
—no, tu te quedas
Valentina sostuvo su mirada.
—¿Por qué?
Alessandro respondió sin dudar.
—no es seguro...
—no me puedes dejar.... los asuntos de los Moretti también son mis asuntos ahora.
Alessandro permaneció en silencio.
Aquella frase no era una simple respuesta.
Era una decisión.
Alessandro entrelazó sus dedos con los de ella.
Valentina bajó ligeramente la mirada.
Después volvió a mirarlo.
—yo voy contigo.
Alessandro negó.
—Valentina...
—No.
Ella apretó suavemente su mano.
—Si esto termina mal, quiero estar a tu lado.
Alessandro permaneció mirándola durante unos segundos.
Finalmente... Comprendió que no conseguiría hacerla cambiar de opinión.
Suspiró.
—Está bien. Pero antes de salir...
La miró seriamente.
—Prepárate.
Valentina frunció ligeramente el ceño.
—¿Para qué?
Alessandro sostuvo su mirada.
—Para que esto termine de la peor manera posible.
Ella permaneció en silencio.
Alessandro continuó:
—Si Marcus encuentra a Dante antes que nosotros... No sé qué puede ocurrir.
Y si realmente cree que Dante lo traicionó...
Podrían matarlo. Incluso delante de ti.
Valentina apretó la mandíbula.
Pero no soltó su mano.
—Entonces tenemos que llegar antes.
...****************...
El vehículo de Marcus se detuvo frente a un antiguo edificio industrial.
Dos de sus hombres descendieron primero.
Revisaron rápidamente los alrededores.
—Está dentro.
Marcus bajó del vehículo.
—Encuéntrenlo.
Los hombres ingresaron al edificio.
Pasaron apenas unos minutos... Cuando uno de ellos regresó.
—Señor.
Marcus levantó la mirada.
—Lo encontramos.
—¿Está solo?
—Sí.
Intentó salir por una puerta trasera cuando nos vio.
Marcus permaneció unos segundos en silencio.
—Tráiganlo.
—Sí, señor.
Los hombres regresaron al interior.
Poco después...
Dante apareció escoltado por cuatro hombres.
Tenía el rostro serio.
Al ver a Marcus... Su expresión cambió.
—Marcus.
—Dante.
Marcus lo observó durante unos segundos.
—¿Dónde estabas?
Dante bajó ligeramente la mirada.
—No puedo explicártelo aquí.
Marcus frunció el ceño.
—Entonces lo explicarás en mi casa.
Dante levantó la mirada.
—Marcus, yo no...
—No voy a discutir contigo aquí.
Hizo una pausa.
—Llévenselo.
Dos hombres sujetaron a Dante por los brazos.
Dante no opuso resistencia.
Mientras era conducido hacia los vehículos...
Marcus sacó su teléfono.
Buscó un contacto.
Alessandro Moretti.
La llamada fue respondida después de unos segundos.
—Marcus.
La voz de Alessandro sonaba tensa.
—Acabo de encontrarlo.
Alessandro permaneció en silencio.
—¿A Dante?
—Sí. Está con mis hombres.
Lo estamos llevando a mi residencia.
Alessandro respiró profundamente.
—Voy para allá.
Marcus observó cómo Dante era introducido en uno de los vehículos.
—Considerando nuestro acuerdo...
Hizo una breve pausa.
—Esperaré que llegues.
Alessandro comprendió perfectamente lo que significaba.
—Estaré ahí.
Marcus asintió.
—Bien.
La llamada terminó.
Marcus guardó el teléfono.
Después miró hacia el vehículo donde Dante permanecía custodiado.
No quería romper el tratado.
No quería convertir aquella situación en el comienzo de otra guerra.
Pero tampoco podía ignorar lo ocurrido.
Minutos después...
El convoy comenzó a moverse hacia la residencia Greco.
Dante permanecía sentado en silencio dentro del vehículo.
Uno de los hombres se encontraba a su lado.
Sus manos estaban sujetas.
Su mirada permanecía perdida en la ventana.
Sabía que todo estaba a punto de cambiar.
Porque esta vez...
Ya no podía seguir ocultando lo que estaba haciendo.
En la Mansión Moretti...
Alessandro tomó su saco.
Valentina permanecía frente a él.
—¿Lo encontraron?
Alessandro asintió.
—Sí. Marcus lo tiene.
Lo llevará a la residencia Greco.
Valentina respiró profundamente.
—Entonces tenemos que ir.
Alessandro tomó las llaves.
—Sí. Caminó hacia la puerta.
Valentina lo siguió. Antes de salir...
Alessandro la miró.
—Recuerda lo que te dije.
Ella sostuvo su mirada.
—Lo sé. Podrían matarlo.
Alessandro asintió lentamente.
—Y no quiero que estés presente si esto se convierte en algo que ninguno de nosotros pueda detener.
Valentina tomó su mano.
—Entonces asegúrate de que no llegue a ese punto.
Alessandro entrelazó sus dedos con los de ella.
—Eso intentaré.
La residencia Greco permanecía en completo silencio.
Los hombres de seguridad ocupaban cada uno de los accesos.
Marcus esperaba en el salón principal.
De pie. Con los brazos cruzados.
Su expresión no mostraba ninguna emoción.
Frente a él...
Dante permanecía de rodillas.
Dos hombres Greco estaban detrás de él.
Sus armas permanecían visibles.
Dante tenía el labio ligeramente partido y una pequeña herida sobre la ceja.
No había intentado resistirse.
Sabía que cualquier movimiento podía ser interpretado como una amenaza.
Marcus caminó lentamente alrededor de él.
—Te confié una operación importante.
Dante levantó la mirada.
—Lo sé.
—La primera operación que nuestras familias realizaban juntas.
Marcus se detuvo frente a él.
—Y desapareciste.
Dante bajó la mirada.
—No los traicioné.
Marcus soltó una breve risa sin humor.
—Entonces explícame algo.
Se inclinó ligeramente hacia él.
—¿Dónde demonios estabas cuando nuestro cargamento fue robado?
Dante permaneció en silencio.
Marcus esperó.
—Estoy esperando.
—Estaba ocupándome de algo.
La respuesta hizo que Marcus endureciera el rostro.
—¿De qué?
Dante negó lentamente.
—No puedo decírtelo.
Marcus lo miró incrédulo.
—¿No puedes?
—No.
—¿Por qué?
Dante apretó la mandíbula.
—Porque es personal.
Marcus dio un paso hacia él.
—No me interesa tu maldita vida personal.
Su voz resonó por todo el salón.
—¡Quiero saber por qué permitiste que nuestro cargamento desapareciera!
Dante levantó la mirada.
—¡Perdón!
Su voz se quebró ligeramente.
—Lo siento. Pero se los juro...
No los he traicionado.
Marcus permaneció inmóvil.
Dante miró hacia la puerta.
Como si esperara que alguien apareciera.
Entonces...
Sus ojos se encontraron con los de Marcus.
—Por favor, créeme.
Marcus negó lentamente.
—Lo único que necesito son respuestas.
Dante bajó nuevamente la mirada.
—No puedo darte esas respuestas.
Marcus respiró profundamente.
La decepción comenzó a reemplazar la furia.
—Entonces dime una cosa.
Dante levantó la mirada.
—¿Qué?
—¿Estás dispuesto a morir por ese secreto?
Dante permaneció en silencio.
Y aquella respuesta...
Fue suficiente para que Marcus comprendiera que lo que Dante estaba ocultando debía ser mucho más importante de lo que imaginaba.
En ese momento...
El sonido de varios vehículos entrando en la residencia interrumpió la conversación.
Marcus levantó la mirada hacia las puertas.
Uno de los hombres de seguridad se acercó rápidamente.
—Señor. Alessandro Moretti acaba de llegar.
Marcus asintió.
—Hazlo pasar.
Las enormes puertas comenzaron a abrirse.
Alessandro entró acompañado de Valentina, Sergio y matteo.
Sus ojos fueron directamente hacia Dante.
Al verlo de rodillas... Con el labio partido...
Y rodeado de hombres armados...
Su expresión cambió.
Dante levantó lentamente la cabeza.
—Ale...
Alessandro dio un paso hacia él.
—Dante.
Marcus levantó una mano.
—Antes de que digas algo...
Quiero que recuerdes nuestro acuerdo.
Alessandro se detuvo.
Marcus señaló a Dante.
—Si lo estás defendiendo porque es uno de tus hombres... Entonces estarás rompiendo el tratado que acabamos de firmar.
Alessandro sostuvo su mirada.
—No estoy aquí para romper nada.
—Entonces escucha.
Marcus sacó lentamente su arma.
La habitación quedó completamente en silencio.
Dante cerró los ojos durante un instante.
Marcus apuntó directamente hacia él.
—Porque hasta que me demuestre lo contrario...
Dante es un traidor.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.