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Al Dejarte Ir, Todo Empezó

Al Dejarte Ir, Todo Empezó

Status: En proceso
Genre:La Vida Después del Adiós / Reencuentro
Popularitas:1.3k
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Valeria Chanstain creyó que el amor podía vencer cualquier obstáculo. Junto al hombre que amaba construyó un hogar, una familia y una vida que parecía perfecta, hasta que una verdad inesperada hizo añicos todo aquello en lo que alguna vez creyó.

Ahora, entre los recuerdos de un amor que juró ser eterno y el dolor de ver cómo la vida que construyó se desmorona ante sus ojos, Valeria tendrá que aprender a dejar ir aquello que más ama y encontrar la fuerza para comenzar de nuevo.

Porque a veces, perderlo todo no significa que la historia haya terminado... sino que apenas está comenzando.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un accidente peligroso

Lo miré  incrédula.

Qué extraño es. Después de la forma en que me había tratado, ahora intentaba ser amable conmigo.

¿Pero que le sucede?

Qué patético.

—Ya debo irme —murmuré—. Es tarde.

—Espera un poco. No tardarán en traerte el bolso.

Lo pensé por unos segundos de todas formas no podía irme sin ese estúpido bolso.

—Está bien.

Andrew tomó unas vendas comenzó a vendar mi muñeca. Lo observé en silencio había algo extraño. Su expresión estaba mucho más tranquila que antes y, por alguna razón, eso me inquietaba.

Seguía enfadada con él no podía olvidar cómo me había tratado me distraje el termino el vendaje p medí  cuenta que su reloj se había enredado con la manga del vestido.

—Espera...

Intenté liberarlo, pero cuanto más tiraba, más se enredaba.

carajo

Andrew se puso de pie intento ayudarme.

—Déjame.

Me levanté al mismo tiempo.

Fue un error un gran error ambos tropezamos sentí que perdía el equilibrio y, antes de poder reaccionar, Andrew cayó sobre mí durante un instante quedamos completamente inmóviles.

Su rostro estaba demasiado cerca del mío. Podía sentir su respiración y, al mirarlo a los ojos, mi corazón comenzó a latir con fuerza. Estaba completamente nerviosa no entendía por qué. Intenté

apartarme, pero no pude él también me miraba con la misma intensidad, pero ¿qué carajos me? pasa iba apartarlo, pero estaba estática no podía moverme, el logro desenredar el reloj de mi manga iba a pararse, pero.

La puerta se abrió de repente.

—Definitivamente hoy no es mi día. Tatiana acaba de hacerme perder la poca fe que me quedaba en las mujeres. Sin duda, siempre termino enamorándome de las peores. Pero bueno... —hizo una pausa y rio—. Oye, préstame tu apartamento. Encontré a una chica muy linda que está dispuesta a consolarme.

Hall continuó hablando mientras cruzaba la puerta, pero al levantar la mirada nos vio.

Se quedó en silencio durante un instante.

—Vaya, Andrew... parece que estás muy ocupado.

Sentí que la vergüenza me invadía. Por suerte, Andrew estaba delante de mí y cubría parcialmente mi rostro de la mirada de Hall.

—Te esperaré afuera —añadió Hall, conteniendo una sonrisa—. Tómate tu tiempo, hermano.

—Hall...

—No tardes.

Soltó una pequeña risa antes de salir y cerrar la puerta detrás de él.

Andrew se apartó inmediatamente.

Luego me ayudó a ponerme de pie por completo.

—¿Estás bien?

Asentí.

—Sí.

Me acomodé el vestido y respiré profundamente, intentando recuperar la calma. Andrew tomó una tarjeta que estaba sobre la mesa y se dirigió hacia la puerta.

Antes de salir, abrió la puerta y se la entregó a Hall.

—Toma.

—Gracias, hermano. Realmente te debo una. Y perdón por interrumpirte —añadió burlón—. Por favor, continúa. No volveré a molestarte.

Andrew permaneció en silencio.

—Mi madre está en mi apartamento y no tengo dónde llevar a la mujer que, con un poco de suerte, conseguirá consolarme esta noche  o eso esperamos —continuó Hall mientras tomaba la tarjeta.

Yo permanecí al fondo de la habitación. Todavía estaba algo ansiosa y preferí no acercarme. Durante unos segundos no escuché nada que suerte. Noté que Hall había vuelto a acercarse a la puerta.

—Oye, chica —escuché que decía—. Tienes unos lindos glúteos.

Su risa resonó en el pasillo.

—Grandísimo idiota, ridículo

Andrew guardó silencio unos segundos después, la puerta se abrió nuevamente Andrew entró. Lo miré con sorpresa. Su expresión era completamente seria caminó hacia mí y extendió el bolso de Victoria.

—Mira. Aquí está por fin lo trajeron.

Extendió la mano hacia mí tomé el bolso rápidamente.

—Gracias.

Tomé ese bolso.

—Hasta luego, señor Davies.

Extendí mi mano y él también la extendió.

—Hasta luego, señora Chastian.

Me dirigí hacia la salida. Por fin saldría de aquí. Iba a abrir la puerta cuando lo escuché:

—Oye, hermano, ¿podrías...?

Hall regresó de inmediato fui hacia donde estaba antes.

—¿Qué sucede? —pregunto Andrew

—Hall regresó —murmure.

Andrew se dirigió nuevamente hacia él.

—¿Olvidaste algo? —preguntó.

—¿Me das una botella de whisky? ¿Ya se fue la chica que permanecía debajo de ti? —preguntó.

—¿De qué hablas? —respondió Andrew.

Pero en ese momento...

—Oye, ¿a dónde vas?

—Solo iré por la botella.

—Hall, espera.

Escuché pasos acercándose.

Alcé la cabeza.

Hall se dirigió directamente hacia la pequeña barra de la habitación y tomó una botella de whisky. Entonces vio algo en el suelo.

El sostén.

Carajo.

Se quedó mirándolo durante unos segundos. Después levantó lentamente la mirada y sus ojos se encontraron con los míos. Me reconoció de inmediato.

Su expresión cambió por completo.

—Imposible no puede ser ¿Cómo? Valeria pero que haces aquii...

Su expresión cambió de inmediato. Parecía enojado.

—Andrew, ¿qué significa esto? ¿Por qué estás con la esposa de Ethan? ¿Y por qué estabas sobre ella? —Hall volvió a  mirar hacia el suelo—. Ese sostén... no me digas que...

—Andrew, pero ella es la esposa de Ethan no puedes.

—Hall la chica está afuera. No la hagas esperar. Esto solo es una confusión. No hay nada más que explicar.

—Pero, Valeria...

Andrew lo miró fijamente, sin decir una palabra. Hall se quedó en silencio unos segundos y finalmente.

—Está bien, hablaremos después. Los tres.

Hall dirigió la mirada hacia mí y salió de la habitación.

—¡Hall, espera!

Intenté seguirlo, pero Andrew me detuvo.

—Yo... —murmuré, cada vez más incómoda—. Él es amigo de mi esposo. Yo no quiero que piense mal...

—Tranquila. Hablaré con él después.

Durante unos segundos, ninguno de los dos dijo nada.

—Ya es hora de que regrese.

—Claro. Hasta luego —le dije.

Él solo asintió.

Me retiré. Uno de los guardaespaldas de Andrew, justamente el mismo que me había perseguido cuando salí corriendo con el fotógrafo Walter, me acompañó. Fue bastante incómodo. Noté cómo varios empleados me observaban mientras caminaba con la cara roja de vergüenza. Por fin llegamos al ascensor. No lo había visto antes.

—¿Por qué no lo vi antes?

Él señaló los vidrios.

—El reflejo hace que parezcan paredes. Al señor Darwin Davies le gustan los laberintos.

—Entiendo.

—Eee... yo... —titubeé. Pero qué se suponía que debía decirle?

—Tranquila. Lo de hoy solo fue un Malentendido.

Llegamos al piso donde había estado antes.

—Gracias

—Que tenga una linda velada.

Él se fue. Miré hacia el jardín y sentí una enorme tranquilidad. Por fin había salido de todo aquello.

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