NovelToon NovelToon
Fénix: Renaciendo De Las Cenizas De La Vida

Fénix: Renaciendo De Las Cenizas De La Vida

Status: Terminada
Genre:Romance / Embarazo no planeado / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

No sé en qué momento exacto mi vida dejó de ser “normal”. A veces pienso que fue un día cualquiera, uno de esos en los que el sol entra por la ventana como si nada pudiera romperse. Pero se rompió. Y no hizo ruido.
Me llamo Dara. Y antes de que todo cambiara, yo era solo una adolescente más con sueños demasiado grandes para mi realidad. Pero mi vida dio un giro de la noche a la mañana. Un giro que me hizo reinventarme, crecer de repente ... pero déjenme contarles algo: No hay dificultades grandes porque los sueños sí se cumplen

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Epílogo Renaciendo de las cenizas

Dicen que cuando alcanzas un sueño, el mundo se detiene por un instante.

Que todo aquello por lo que luchaste pasa frente a tus ojos.

Que recuerdas cada caída.

Cada lágrima.

Cada noche en la que estuviste a punto de rendirte.

No sé si sea verdad para todos.

Pero sí lo fue para mí.

Porque mientras observaba la fila de personas esperando para que firmara sus ejemplares, comprendí que había llegado exactamente al lugar donde una vez soñé estar.

Y aún así...

Nunca imaginé que el camino sería tan difícil.

Ni tan hermoso.

—Mamá, te toca sonreír.

La voz de Mateo me devolvió al presente.

Levanté la vista.

Mi hijo me observaba desde el otro lado de la mesa.

Ya no era aquel niño pequeño que corría por la cafetería Aurora escondiendo cucharas y servilletas.

Ahora tenía veinte años.

Veinte

Todavía me parecía imposible.

Detrás de él, una niña de nueve años agitaba una libreta para llamar mi atención mientras un pequeño de siete años intentaba convencerla de que él debía ser el primero en recibir un autógrafo.

Mis otros dos hijos.

Los hijos que Fabio y yo habíamos tenido años después.

Dos pequeños milagros que llegaron cuando la vida ya nos había enseñado que la felicidad no siempre aparece como la imaginamos.

—Mamá, ellos están peleando otra vez.

Dijo Mateo resignado.

—No estamos peleando.

Protestó Sofía.

—Solo le estoy explicando que yo llegué primero.

—¡Mentira!

Respondió Lucas.

—Yo nací primero así que soy mayor

—Por tres años.

—Eso no importa.

Solté una carcajada.

Algunas cosas nunca cambiaban.

—Estoy sonriendo.

Le respondí a Mateo.

—No.

Eso es cara de escritora profunda.

Solté otra carcajada.

—¿Existe algo así?

—Claro.

Llevas haciéndola toda la tarde.

Las personas cercanas comenzaron a reír.

Y yo terminé negando con la cabeza.

Mateo siempre había heredado la capacidad de Fabio para hacerme reír cuando menos lo esperaba.

Fabio.

Mi mirada lo buscó automáticamente.

Y lo encontré.

Como siempre.

Estaba apoyado contra una de las columnas del auditorio.

Observándome.

Con esa misma mirada que había tenido desde el primer día.

La mirada de alguien que cree en ti incluso cuando tú no eres capaz de hacerlo.

A su lado estaban Sofía y Lucas, que discutían sobre quién se parecía más a él.

Los años habían pasado.

Algunas canas comenzaban a aparecer entre su cabello.

Y él insistía en decir que eran mi culpa.

Yo insistía en que eran consecuencia de haber criado a tres hijos.

Seguíamos discutiendo exactamente igual.

Seguíamos riendo exactamente igual.

Y seguíamos amándonos exactamente igual.

Quizás más.

Mucho más.

—Te está mirando otra vez.

Susurró Mateo.

—¿Quién?

—Papá.

Sentí calor en las mejillas.

—Tu padre lleva mirándome veinte años.

—Lo sé.

Es bastante empalagoso.

—Mateo.

—Solo digo la verdad.

Volví a reír.

Y aquella risa me recordó algo.

Hubo un tiempo en que pensé que nunca volvería a ser feliz.

Hubo un tiempo en que creí que mi vida había terminado antes de comenzar.

Tenía dieciséis años.

Un embarazo inesperado.

Un futuro roto.

Y más miedo del que podía soportar.

Recuerdo haber llorado tantas noches que perdí la cuenta.

Recuerdo sentirme sola incluso cuando había personas alrededor.

Recuerdo creer que jamás volvería a tener sueños propios.

Porque estaba demasiado ocupada sobreviviendo.

Pero la vida es extraña.

A veces te rompe.

Y después te reconstruye de formas que jamás imaginaste.

—Señora Dara.

La voz de una mujer me sacó nuevamente de mis pensamientos.

Levanté la vista.

Sostenía un ejemplar de mi novela entre las manos.

Una edición gastada.

Llena de marcas adhesivas.

Subrayados.

Notas.

Claramente había sido leída muchas veces.

—¿Sí?

La mujer sonrió.

Y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

—Solo quería darle las gracias.

Parpadeé.

—¿Por qué?

Ella acarició la portada.

La portada de aquel libro.

El libro que había tardado años en escribir.

El libro que llevaba por nombre:

Fénix: Renaciendo de las cenizas de la vida.

—Porque cuando leí su historia comprendí que todavía podía reconstruir la mía.

Sentí un nudo en la garganta.

La mujer sonrió.

—Usted me devolvió la esperanza.

Durante unos segundos fui incapaz de hablar.

Porque jamás había escrito aquel libro para convertirme en un éxito editorial.

Ni para aparecer en revistas.

Ni para llenar auditorios.

Lo escribí para sanar.

Para cerrar heridas.

Para contarle a una versión más joven de mí misma que sobreviviría.

Que algún día todo mejoraría.

Y ahora descubría que también había ayudado a otras personas.

Aquello valía más que cualquier premio.

Mucho más.

Cuando la firma terminó y las últimas personas se marcharon, recogí mis cosas.

El auditorio quedó casi vacío.

Y entonces sucedió algo que me hizo detenerme.

Vi a mis padres.

Estaban sentados en las últimas filas.

Observándome.

Mi madre sonreía.

Mi padre también.

Los años habían suavizado muchas heridas.

No todas.

Pero sí las suficientes.

La reconciliación no ocurrió de un día para otro.

Nos tomó tiempo.

Conversaciones difíciles.

Errores.

Perdón.

Mucho perdón.

Pero finalmente aprendimos a encontrarnos en el punto medio.

Mi padre se acercó lentamente.

Y levantó el libro.

—Debo admitir algo.

Sonreí.

—¿Qué cosa?

—Es bueno.

La carcajada escapó de mis labios.

—Gracias, papá.

—Aunque exageraste algunas cosas.

—Claro que no.

—Sí lo hiciste.

—Es una novela.

—Exactamente mi punto.

Mi madre rodó los ojos.

Y todos terminamos riendo.

Porque la vida ya no dolía como antes.

Y eso era un milagro.

Al salir del edificio, el aire fresco de la noche acarició mi rostro.

Fabio apareció inmediatamente a mi lado.

Como siempre.

Tomó mi mano.

—¿Lista?

—¿Para qué?

—Para celebrar.

—¿Otra vez?

—Siempre hay algo que celebrar.

Sonreí.

Y entonces observé a las personas que caminaban junto a mí.

Mis padres.

Mi esposo.

Mis tres hijos.

Mi familia.

La familia que la vida me había dado.

Y la que yo había elegido.

Mateo pasó un brazo sobre mis hombros.

Mientras Sofía se colgaba de uno de mis brazos y Lucas hacía lo mismo con Fabio.

—¿Sabes qué es lo mejor de todo esto?

—¿Qué?

Sonrió.

—Que tu libro tiene un final feliz.

Lo miré.

Y luego observé a Fabio.

Él sonrió también.

Esa sonrisa que seguía haciendo que mi corazón olvidara cómo comportarse.

Entonces comprendí algo.

Mateo estaba equivocado.

Mi libro no tenía un final feliz.

Porque aquello no era un final.

Era simplemente otro comienzo.

La verdadera historia continuaba.

Cada mañana.

Cada abrazo.

Cada sueño cumplido.

Cada desafío superado.

Cada cumpleaños.

Cada noche de cuentos.

Cada discusión absurda entre hermanos.

Cada beso robado en la cocina cuando los niños no miraban.

Porque un fénix no renace una sola vez.

Renace cada vez que decide levantarse.

Y yo llevaba años haciéndolo.

Por eso, cuando alguien me pregunta cuál fue el momento más importante de mi vida, nunca respondo que fue cuando publiqué mi primer libro.

Ni cuando me convertí en escritora.

Ni siquiera cuando me enamoré.

Mi momento más importante fue mucho antes.

Fue el día en que decidí seguir adelante.

El día en que elegí vivir.

Porque todo lo demás nació de esa decisión.

Mi esposo.

Mis hijos.

Mis sueños cumplidos.

Mi historia.

Todo.

Y si algo aprendí de mi vida es que incluso después de las noches más oscuras...

Siempre existe una manera de volver a volar.

Y yo, finalmente, había aprendido a hacerlo con las alas abiertas.

1
Margarita Acuña Cerda
Sencillamente maravillosa novela una gran niña mujer unos padres asquerosos y un gran hombre mil felicitaciones hermosa 👏👏👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Que mujer niña
Más valiente 👏👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
Insisto maldito viejo y la mamá peor aún
Margarita Acuña Cerda
Maldito viejo nunca estuvo para ella y ahora no la deja ser feliz hay pero que rabia me da
Margarita Acuña Cerda
Maldita perra como va a querer hacerle algo a mateo ojalá y se muera
Margarita Acuña Cerda
Espero que al final se queden juntos por favor autora 🥰🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Hayyy pobre niña mujer que rabia que los papás la dejen sola 😭😭😭😭
Margarita Acuña Cerda
Hasta el momento está muy linda me encanta ,mi hija también es mamá soltera pero nosotros la apoyamos siempre 100% no entiendo con estos padres sin tan desgraciados 😭😭😭😭
ILBA NARVAEZ
una historia muy linda de resiliencia, de miedos que paralizan Pero los protagonistas están dispuestos a seguir a pesar de ellos.
meidi aguiar
excelente y hermosa historia de reflexión y valorización hacia uno mismo te felicito espero disfrutar muchas mas
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play