Durante toda su vida, Lyra creyó que había nacido para ser olvidada y odiada por todos.
Mientras su hermosa y perfecta hermana Anastasia era admirada por todos, Lyra creció entre desprecios, sacrificios y secretos. Obligada a vivir en las sombras de la familia Valmont, jamás imaginó que el destino terminaría llevándola hasta el corazón del reino de Kryndall... y hasta los brazos del príncipe heredero.
Conociendo por primera vez el amor, encontrando una familia, descubriendo lo que significa ser feliz.
Pero cuando la verdad sobre Anastasia comience a salir a la luz, todo aquello que Lyra ha construido empezará a tambalearse.
Porque hay personas dispuestas a matar para ocultar el pasado y porque una pregunta imposible se niega a desaparecer: ¿Qué pasó realmente con Anastasia?
Entre conspiraciones, secretos familiares, traiciones, misterios y un amor capaz de desafiar el destino, Lyra deberá descubrir quién es realmente... antes de que las verdades enterradas destruyan aquello que ama
NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 19 – Té Amargo Y Sonrisas Robadas
La hora del almuerzo había llegado hacía varios minutos.
El enorme comedor del palacio de Kryndall permanecía en un elegante silencio, roto únicamente por el leve tintinear de los cubiertos y el sonido del viento golpeando suavemente las ventanas altas. Kael esperaba sentado al extremo de la mesa, revisando distraídamente unos documentos, aunque sus ojos iban constantemente hacia la puerta.
Hasta que finalmente ella apareció.
Lyra entró con pasos suaves y contenidos.
Llevaba un vestido azul profundo bordado con delicados hilos plateados que resaltaban el tono rojizo de su cabello. Parte de este caía en suaves ondas sobre sus hombros, mientras el resto estaba recogido con una elegancia sencilla que hacía que su belleza pareciera todavía más natural.
Kael levantó la vista. Y por un momento, simplemente se quedó mirándola. Sus ojos recorrieron cada detalle de ella con una atención silenciosa… casi hipnótica.
Entonces se puso de pie.
—Lyra… —murmuró con una media sonrisa—. Creo que cada día te vuelves más hermosa.
Ella quedó inmóvil. El corazón le dio un golpe tan fuerte que casi perdió el equilibrio.
—Y durante el tiempo que estuve fuera… —continuó él, acercándose apenas un paso—, juraría que te volviste aún más hermosa.
Lyra sintió calor subirle hasta las orejas y bajó rápidamente la mirada.
—G-gracias…
Kael se sonroja apenas. Luego le apartó la silla con naturalidad para que se sentara.
Lyra volvió a sorprenderse. Todavía no se acostumbraba a que alguien hiciera cosas así por ella, mucho menos un príncipe.
Ambos tomaron asiento.
En ese momento, las puertas del comedor volvieron a abrirse.
Samira entró primero y detrás de ella apareció un joven regordete de cabello rubio y rizado, mejillas rosadas y ojos marrones enormes. Vestía uniforme de cocinero y cargaba una enorme bandeja de plata.
—Su Alteza —saludó Johan inclinándose con respeto hacia Kael.
Luego miró a Lyra y la expresión del muchacho cambió de inmediato. Una mezcla entre desconfianza… e incluso algo parecido al resentimiento.
Lyra lo notó enseñada, pero fingó no hacerlo.
Johan comenzó a servir la comida. Cuando llegó frente a Lyra, ella señaló la sopa.
—Podría servirme un poco de eso, ¿por favor?
El cocinero la miró de arriba abajo.
—Seguramente no le gustará…
Y le sirvió apenas una pequeña taza.
Kael levantó una ceja.
Lyra sintió claramente la hostilidad en el tono del muchacho, pero aún así tomó la cuchara y probó la sopa. Sus ojos se iluminaron.
—Está deliciosa…
Johan parpadeado.
Kael sonrió apenas.
—Ves? —le dijo al cocinero—. Te dije que Johan era un excelente cocinero.
Lyra inmediatamente.
—Todo está delicioso. No solo esto… toda la comida del palacio es increíble.
Y entonces… Johan comenzó a llorar. Literalmente. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas rosadas.
—¡No tiene que mentir para adularme! —sollozó dramáticamente—. ¡Sé perfectamente que nunca se termina la comida! ¡Soy un incompetente! ¡Los ingredientes no tienen la culpa de mi falta de talento!
Lyra abrió los ojos horrorizada.
—¡¿Eh?!
Kael suspiró con cansancio.
Samira se cubrió la boca para ocultar una sonrisa.
—¡No es eso! —Lyra habló rápidamente, nerviosa—. Yo... yo siento mucha pena por dejar comida. De verdad todo sabe muy bien…
Kael giró lentamente hacia Samira.
—No se supone que debías preguntarle a Lyra qué cosas le gustan y qué cosas no.
Samira respondió con total calma.
—Ya sea comida o vestidos… la señorita Lyra es incapaz de decir que detesta algo.
Lyra bajó la mirada avergonzada.
—Lo siento mucho…
Luego miró a Johan.
—De verdad no dejo comida porque no me gusta… es solo que no puedo comer todo…
El silencio duró dos segundos. Y Johan volvió a llorar, pero ahora de felicidad.
—¡¿Entonces sí le gusta mi comida?!
-Si…!
—¡¿De verdad?!
-¡Si!
—¡Soy muy feliz!
Lyra miró desesperadamente a Samira buscando ayuda, pero Samira ya iba caminando hacia la salida.
—Debo preparar el té… —dijo tranquilamente antes de escapar.
“¡Samira!” Pensó Lyra horrorizada.
Cuando quedaron solos, Kael apoyó una mano en su frente.
—No te preocupes… Johan llora por todo.
Lyra lo miró incrédula.
—¿Eso… es cierto?
—Completamente.
Johan avanzaba mientras secaba las lágrimas.
—Tengo un corazón sensible.
Kael soltó una pequeña risa. Y por primera vez desde que había llegado al palacio… Lyra también rio suavemente frente a otra persona sin sentirse culpable.
Johan abrió mucho los ojos al verla sonreír. Luego señaló emocionado hacia la cocina.
—¡Entonces traeré un postre!
Y salió prácticamente corriendo.
Minutos después regresó empujando un enorme pastel de manzana. Enorme, descomunal.
Lyra abrió los ojos.
— ¿Cuántas manzanas usamos…?
—No preguntes —respondió Kael con resignación—. Johan jamás entiende que los demás no vienen como él.
—La comida es felicidad… —declaró Johan solemnemente.
Al final, más de la mitad del pastel quedó intacta.
Johan lo tomó emocionado.
—Entonces yo me lo terminaré.
Y volvió a irse feliz…
Cuando quedaron solos nuevamente, el ambiente se volvió más tranquilo, más íntimo.
Kael observó a Lyra unos segundos antes de hablar.
—No estás obligado a ser tan cortés todo el tiempo.
Ella levantó la mirada.
—¿Hm?
—No tienes que aceptar todo solo para no incomodar a los demás.
Lyra jugueteó nerviosamente con sus dedos.
—Yo solo… no quiero rechazar ninguna de sus muestras de amabilidad.
Kael la miró fijamente. Había algo extraño en sus ojos, algo suave, algo dolorosamente sincero.
—Lyra… —dijo lentamente—. Si alguna vez algo te hace sentir incómodo… si algo te falta… o si algo te hace infeliz…
Se inclinó apenas hacia ella.
—Me tienes a mí para solucionarlo.
El corazón de Lyra dio un golpe tan fuerte que casi dolio. Antes de que pudiera responder, las puertas volvieron a abrirse.
Samira apareció cargando una elegante bandeja de té… y otro postre.
—Este es mío… —aclaró inmediatamente.
Kael soltó una pequeña risa.
Samira dejó todo sobre la mesa.
—Los dejaré disfrutar de la tarde.
Y volvió a retirarse.
Kael entonces señaló las dos teteras colocadas una sobre otra.
—¿Sabes qué son?
Lyra negó suavemente.
-No…
—Se llaman Narev —explicó él—. Es una tetera tradicional de Kryndall.
Lyra observar atentamente mientras él acomodaba el fuego debajo.
—Primero se calienta el agua en la parte inferior… luego el vapor sube lentamente hacia arriba y remoja las hojas de té… extrayendo el sabor y el aroma poco a poco.
Lyra lo miraba fascinada.
Kael continuó:
—Cuando está listo, el agua vuelve abajo y luego se sirve diluyéndolo al gusto. Pero la tradición más importante… es esperar alrededor del Narev mientras el té se prepara.
—¿Y qué hacen mientras esperan?
Kael sonrió apenas.
—Conocerse.
El corazón de Lyra se volvió a acelerarse.
Entonces él la sorprendió.
—Cuéntame algo sobre ti.
Lyra se quedó congelada.
“¿Qué podía contar? ¿Qué tenía ella que pudiera interesarle a alguien como Kael?”
Y entonces… Recordó a Anastasia.
Las dos de pequeñas sentadas cerca del huerto jugando.
Una punzada atravesó su pecho.
—Cuando era niña… mi hermana y yo jugábamos algo muy tonto…
Kael la observó con atención.
—¿Qué juego?
Lyra se avergonzó de inmediato.
—Es infantil…
—Ahora quiero saberlo más.
Ella soltó una pequeña risa nerviosa.
—Tomábamos piedras pequeñas o semillas… y cada una debía inventar una historia sobre el objeto. Mientras más absurda o divertida fuera… ganaba.
Kael parecía genuinamente interesado.
—Eso no suena aburrido.
Entonces tomó una cucharita.
—Pero hagámoslo más interesante.
Lyra lo miró confundida.
Kael indicó la tetera.
—Cada vez que alguien pierde la historia… deberá responder una pregunta personal.
Los ojos de Lyra se abrieron.
—Eso suena injusto…
—Exactamente por eso será divertido.
Y así comenzó.
· Una cucharita oxidada se convirtió en un guerrero caído.
· Una hoja seca terminó siendo una princesa fugitiva.
· Una manzana se volvió una espía infiltrada.
Y poco a poco… Lyra comenzó a reír, de verdad. Sin contenerse, sin miedo.
Kael la observaba más de lo que jugaba.
Porque aquella sonrisa… Era probablemente la cosa más hermosa que había visto en semanas.
El tiempo pasó tan rápido que ninguno lo notó.
Hasta que Samira regresó y se quedó mirándolos fijamente.
—Todavía siguen jugando a eso?
Kael y Lyra voltearon al mismo tiempo.
Entonces Samira miró la tetera.
—El té ya debe estar helado.
Y efectivamente… Lo estaba.
—Como castigo —dijo Samira cruzándose de brazos—, se beberá el té así.
Kael suspiró resignado.
Lyra intentó contener la risa.
Ambos tomaron un sorbo. Y al instante hicieron una mueca horrible.
—Está amarguísimo… —gruñó Kael.
—¡¿Cómo pueden tomar esto así?! —susurró Lyra casi ofendida.
Kael levantó la vista hacia Samira.
—Tráenos azúcar… y leche.
Samira los observó unos segundos. Luego sonó lentamente, una sonrisa llena de burla.
— ¿De verdad necesitan más azúcar de la que ya desprenden los dos aquí?
Y salió caminando tranquilamente mientras Lyra permanecía completamente roja… y Kael, por primera vez en mucho tiempo…
Se reía de verdad.
mientras Kael manda. a investigar a Samira. para saber lo que pasa con la familia Valmonta
es cierto que ellos mismos la llevaron a Kryndall y ahora resulta que no quieren responder la compromiso que ellos mismos buscaban? jummm🤔🤔🤔🤔
pero también fue al huerto, leyó libros en la biblioteca.... ha tomado pequeñas decisiones que para ella son enormes
Ambos se parecen ... son amables y no tienen miedo de estar en medio de las personas... no hacen esas diferencias entre clases sociales
Aún así revisa que llevará botas para poder entrar al huerto!
esa conversación entre ellos nos revela que Osea elegió a Lyra como su prometida por alguna razón... y no lastima ni compasión....
y Karl se comportó a la altura al despedirlas como perros.... como lo que son ju mmmm....
Comos e atreven a cuestionar a una noble... sin importar como sea 🤬🤬🤬🤬🤬