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Mori Olvidada, Renací Intocable

Mori Olvidada, Renací Intocable

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencarnación / Venganza / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Daemin

A ella la mataron para salvar a la hermana favorita.
Sus padres la entregaron. Sus hermanos la ignoraron. El asesino quedó libre.

Pero ella despertó en otro cuerpo.

Ahora tiene una familia que la ama sin condiciones, cuatro hermanos que destruirían a cualquiera que la mire mal, y un esposo que la adora con devoción peligrosa.

Su pasado la cree muerta.
Su presente la hace invencible.

No volvió para vengarse.
Volvió para convertirse en la pesadilla de quienes crearon la suya.

El infierno no la reclamó.
Ahora ella lo va a repartir.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

5. Aprender a Sonreír

Había pasado una semana desde que Isabella comenzó a adaptarse a su nueva vida. Contra todo pronóstico, no se sentía incómoda ni fuera de lugar. Al contrario, cada día que pasaba tenía la extraña sensación de que siempre había pertenecido a esa familia. Aun así, seguía sin poseer recuerdos de la verdadera Isabella. Su mente estaba llena únicamente de su propia historia, de su pasado intacto, como si la vida anterior se negara a desaparecer del todo.

También había notado algo más. Ella e Isabella compartían un parecido físico inquietante. No era idéntico, pero sí suficiente como para que, si alguien la miraba de cerca, pudiera notar ciertos rasgos familiares. Los mismos ojos. La misma forma de la boca. Cualquiera podría pensar en Valeria… pero claro, Valeria ya no existía.

Esa mañana estaba nerviosa.

No lo demostraba, pero lo sentía. Salió temprano de la residencia acompañada por Dante, quien había insistido en acompañarla. Durante el trayecto intentó animarla con comentarios casuales, bromas suaves y una seguridad que parecía natural en él.

—Te va a ir bien —le dijo—. Solo sé tú misma.

Isabella asintió, respirando hondo cuando el auto se detuvo frente al edificio de los Salazar.

Apenas bajaron, el ruido la golpeó de lleno.

Había reporteros por todas partes. Cámaras, micrófonos, voces superpuestas. La noticia se había filtrado rápido. La única hija de la familia Valcour había despertado del coma. Una heredera que nunca había sido vista en público, siempre discreta, casi un mito rodeado de especulaciones.

Ahora estaba ahí.

Isabella bajó del auto con seguridad, la espalda recta y la frente en alto. No mostró ni una pizca de timidez. Caminó como si ese mundo le perteneciera, como si las miradas no pesaran. Dante la rodeó con un brazo, protector, casi posesivo, marcando un límite claro para cualquiera que se acercara demasiado.

Los flashes no se detuvieron.

—¿Señorita Valcour!

—¿Cómo se siente después del coma?

—¿Es cierto que trabajará con los Salazar?

Isabella no respondió. No hacía falta.

Entraron al edificio sin mirar atrás. Las puertas se cerraron tras ellos, apagando el ruido exterior. Solo entonces Isabella soltó el aire que había estado conteniendo.

...

Apenas cruzaron la entrada del edificio, una joven de aspecto amable los recibió en recepción. Isabella se presentó con calma, dijo su nombre y explicó que tenía una entrevista programada. La chica asintió con profesionalismo, hizo una llamada rápida y luego le pidió que esperara unos minutos.

Dante miró su reloj y sonrió con resignación.

—Tengo que irme —dijo—. Mi agente acaba de llamar.

Se inclinó y le dio un beso en la frente, sin importarle que estuvieran en un edificio lleno de gente.

—Confía en ti —añadió—. Te estarán peleando el puesto antes de que salgas.

Isabella sonrió mientras lo veía marcharse. Luego tomó asiento, cruzando las manos sobre el regazo. No tardó mucho en que la misma recepcionista regresara y le indicara el piso donde se llevaría a cabo la entrevista.

Cuando llegó, notó de inmediato que no era la única. Había varias chicas más esperando, todas bien vestidas, algunas claramente nerviosas, otras fingiendo seguridad. Isabella se sentó sin llamar demasiado la atención, observando el lugar con curiosidad tranquila.

La entrevista avanzó una a una.

Cuando finalmente pronunciaron su nombre, se levantó con calma y entró a la sala.

No esperaba verlo.

Lucien estaba sentado en la cabecera de la mesa.

A su lado había dos hombres más, el gerente del área y otro ejecutivo de alto cargo, ambos con expresiones ligeramente tensas. Era evidente que no tenían idea de que el presidente aparecería personalmente en una entrevista de ese nivel. Se miraron entre sí con discreta sorpresa, pero ninguno dijo nada.

Lucien carraspeó, acomodándose en su asiento.

—He decidido… participar hoy en el proceso —dijo—. Coincidencias de agenda.

La excusa fue tan vaga que Isabella tuvo que contener una sonrisa. Le pareció absurda, improvisada… y, por alguna razón, divertida.

Lucien notó su expresión y desvió la mirada por un segundo, como si le hubiera causado gracia también.

—Por favor, siéntese, señorita Valcour —indicó uno de los hombres.

Isabella tomó asiento, manteniendo la compostura.

Las preguntas comenzaron de inmediato. Formación académica, intereses profesionales, expectativas. Isabella respondió con claridad, sin apresurarse, sin adornar de más. Habló de su interés por el derecho, de su deseo de aprender desde dentro, de construir algo propio. No mencionó apellidos, ni privilegios, ni influencias.

Lucien la observaba en silencio.

De vez en cuando intervenía con alguna pregunta puntual, más profunda que las anteriores, como si quisiera entender no solo lo que Isabella sabía, sino cómo pensaba. Ella no se intimidó. Respondió con firmeza, sosteniendo su mirada sin titubeos.

...----------------...

El puesto era de gerente de una de las áreas estratégicas de la empresa. Cuando terminó la entrevista, los dos hombres intercambiaron miradas breves antes de asentir al mismo tiempo. La decisión fue unánime. Isabella había sido escogida sin discusión alguna. Lucien no intervino, no dio órdenes ni inclinó la balanza. Simplemente observó en silencio.

Al finalizar, le entregaron un gafete con su nombre, le explicaron brevemente sus funciones y le dieron la bienvenida oficial al equipo. Isabella agradeció con una sonrisa serena. Había dado el primer paso por mérito propio.

Mientras tanto, en el área de recepción, alguien más acababa de llegar.

Camila Montoya entró al edificio con el rostro iluminado por la emoción. Aquel día comenzaría sus prácticas universitarias en la empresa Salazar. Siempre había sentido fascinación por ese lugar. Por su poder. Por su prestigio. Y, sobre todo, por el hombre que lo dirigía todo desde la cima.

Sus tres hermanos la acompañaban, animándola con sonrisas y palabras de apoyo, orgullosos de su hermanita. Para ellos, ese mundo también le pertenecía.

Fue entonces cuando Isabella salió de la sala acompañada de Lucien.

Sonreía.

Pero al verlos, se detuvo en seco.

La tensión recorrió su cuerpo como una descarga. Volver a verlos fue como sentir una espina clavarse sin aviso. Ellos, en cambio, sonreían despreocupados, ajenos a todo, como si su muerte no hubiera significado absolutamente nada. La ironía le resultó casi cruel. Nunca la habían querido, ni siquiera después de perderla.

Lucien notó el cambio inmediato.

—¿Estás bien? —preguntó en voz baja.

Isabella sonrió con suavidad y retomó el paso.

—Sí —respondió—. Todo bien.

Al pasar junto a los hermanos Montoya, no dijo nada. No los miró. No los reconoció. Camila, en cambio, prácticamente corrió hacia Lucien, extendiendo la mano con una sonrisa radiante.

—Señor Salazar, soy Camila Montoya —dijo con entusiasmo—. Es un placer conocerlo.

Lucien reaccionó de inmediato. Con total educación, pero sin permitir el contacto, apartó la mano de la joven con delicadeza y dio un paso atrás, marcando distancia.

—Mucho gusto —respondió con cortesía neutral.

Uno de los hermanos se adelantó, incómodo.

—Disculpe —dijo—. Camila está muy emocionada. Es su primer día.

Lucien asintió sin añadir nada más.

Entonces el mayor de los Montoya miró a Isabella con atención. Frunció el ceño, como si algo no terminara de encajar. Extendió la mano hacia ella.

—Perdona… —dijo—. Es extraño, pero te pareces mucho a alguien que conocí.

Isabella sostuvo su mirada por un segundo eterno. Luego sonrió, una sonrisa suave, elegante… amarga.

—Suele pasar —respondió—. Algunas personas dejan huellas difíciles de borrar.

No estrechó su mano.

Se dio la vuelta y se alejó junto a Lucien, sin mirar atrás.

Los Montoya se quedaron allí, sin entender por qué aquella mujer les había provocado una sensación tan incómoda. Isabella, en cambio, caminó con la espalda recta, el paso firme y el corazón frío.

1
Cliente anónimo
fascinante
Cliente anónimo
😭me gusta la historia
Maria Riquelme
Muy bella novela escritora me encantó, sobre todo que pusiste una foto al final de esta bella pareja junto a sus hijitos
Maria Riquelme
Como me habria gustado que mi esposo cuando le dije de mi embarazo, hubiese reaccionado un poquito como lo hizo LUCIEN, él se enojo porque no me había cuidado y se suponía que yo no podía volver a tener hijos. ya que yo había tenido un aborto espontáneo y un raspado mal hecho, él era mi segundo esposo y yo ya tenía dos hijas de mi primer matrimonio
Maria Riquelme
Creo que CAMILA está muerta también, y ella si que no va a volver como volvió VALERIA
Maria Riquelme
Ni siquiera porque va a morir deja a VALERIA en paz, solo piensa en como seguir haciéndole daño, en vez de pensar en cómo huir de ahí
Maria Riquelme
Que padre más imbecil que cree que VALERIA O ISABELLA como se llama ahora tiene que ayudarlo porque ahora se acuerda que es su hija, dice que es su obligación, pero nunca fué su obligación cuidarla y protegerla cuando vivía con ellos en su otra vida, viejo ridículo que no piensa en todo el daño que le hicieron desde niña
Maria Riquelme
Abuela pronto sabrás que tu nieta está viva, pero en otro cuerpo
Maria Bolivar
Asquerosidad de familia... Lucien acabalos!!!!!!
Maria Riquelme
THIAGO debería decirles que esa mujer fué a verlo al gimnasio donde estrenar que le llevó una botella con agua desde ahí empezó a sentirse más mal aunque antes tenía mareos y cansancio pensando que era solo estrés
Maria Riquelme
Que razón tenía ISABELLA, apenas conoció a la novia de su hermano gemelo, y no se equivocó es una arpia, espero la descubran antes de que le haga algo malo a su hermano, y que esa CAMILA no logre nada en contra de ISABELLA para quedarse con LUCIEN
Maria Riquelme
Yo tenía una sospecha desde cuándo RAUL el asistente y amigo de LUCIAN al poco tiempo de ella volver a la vida le preguntó si le iba a decir la verdad, entonces sospeché de que él sabía algo
Maria Riquelme
Esa CAMILA no es más que una zorra, no le importó empujar a SABELLA, para acercarse a LUCIAN, que ni siquiera la mira, y tampoco que ella es solo una invitada a la fiesta que le hicieron los padres a ISABELLA para darla a conocer ya que no la habían presentado en público, por qué estuvo en coma durante 2 años
Maria Riquelme
Esta estupida cree que c
no lo que habla el caerá rendido, y no se da cuenta que lo que dice es pura estupidezque si ella fuera Ceo en la e.presa sdel padre en un año lo llevaría a la quiebra
Isa
estuvo muy buena tu novela me gustó mucho gracias Dios te bendiga
Paula
ME FASCINO ME TUVO ENGANCHA DE PRINCIPIO A F IN FELICIDADES SIGUE ESCRIBIENDO ASI🥰🥰🥰
Nora Reyes
felicitaciones autora,me encantó la historia 👏 👏👏👏
Nora Reyes
excelente capítulo, felicitaciones autora 👏👏👏
Nora Reyes
pienso que Julien es el asesino de Valeria
Nora Reyes
que le diga que si!!
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