Alessia Mancini siempre consiguió todo lo que quiso.
Belleza, atención, admiración… todo excepto a Luciano Morelli
Mientras el resto del mundo caía rendido a sus pies, él seguía viéndola como la hermana pequeña de su mejor amigo. Y aun así, Alessia llevaba años enamorada del único hombre incapaz de verla realmente.
Pero algunas noches cambian vidas enteras.
Lo que comenzó como un error terminó convirtiéndose en una historia marcada por secretos, culpa y heridas que jamás sanaron del todo.
Cinco años después, Alessia vuelve siendo alguien completamente diferente: más elegante, más distante, y completamente fuera del alcance de Luciano por primera vez en su vida.
Ahora él está a punto de descubrir que hay personas que solo entiendes… cuando ya es demasiado tarde.
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Capitulo 21 "Distancia"
Los siguientes días fueron extraños e incómodos y Alessia empezó a odiarlos rápidamente porque Luciano no estaba siendo cruel, ni indiferente, ni distante de forma evidente.
Pero algo había cambiado y ella podía sentirlo.
Era la manera en que evitaba quedarse solo con ella, cómo terminaba conversaciones demasiado rápido, cómo desviaba la mirada apenas las cosas se volvían mínimamente personales.
Y honestamente, eso estaba destruyéndola más que cualquier rechazo directo porque Luciano seguía comportándose igual con todos los demás.
Solo con ella era diferente, como si aquella noche todavía estuviera entre ambos incluso cuando ninguno lo mencionaba.
—Te está evitando —dijo Bianca una tarde mientras ambas caminaban por el campus.
Alessia rodó los ojos de inmediato.
—No me está evitando.
— Alessia, el hombre prácticamente huyó ayer cuando entraste a la cocina.
Eso era verdad y dolía muchísimo más porque Luciano intentaba disimularlo.
—Solo está incómodo.
Bianca soltó una risa incrédula.
—Claro porque acostarse con la hermana de su mejor amigo accidentalmente no debe ser precisamente fácil de procesar.
Alessia le lanzó una mirada asesina.
—¿Podrías dejar de decirlo tan horrible?
—Estoy intentando que aceptes la realidad.
Porque la realidad era que Luciano posiblemente estaba intentando arreglar mentalmente el error que cometió y Alessia no podía culparlo por eso.
Después de todo ella también llevaba días intentando convencerse de que aquello no significó nada.
Lástima que su corazón no cooperaba.
—¿Sabes qué es lo peor? —murmuró Alessia después de unos segundos.
Bianca levantó una ceja.
—¿Qué?
—Que ahora ya no sé cómo actuar cerca de él.
Y esa era la parte más humillante.
Antes todo era sencillo: coqueteos disfrazados de sarcasmo, miradas robadas, amor unilateral, silencios, pero ahora Luciano la había tocado, la había besado, había estado con ella.
Y eso cambió completamente la manera en que Alessia reaccionaba a su presencia.
Ahora todo se sentía demasiado consciente, demasiado real.
Bianca suspiró suavemente.
—Tal vez deberías alejarte un poco.
El corazón le dio un golpe pequeño.
Porque sí, probablemente eso era lo correcto pero Luciano llevaba años siendo parte de su vida, de su rutina, de sus pensamientos.
Alejarse de él sonaba casi imposible.
Luciano también estaba evitando la casa de Alessandro y eso fue lo primero que su hermano notó.
—¿Se pelearon o algo? —preguntó una noche mientras cenaban.
Alessia casi se atragantó con el agua.
—¿Qué?
—Luciano lleva días raro apenas contesta mensajes y canceló poker ayer.
El corazón empezó a latirle incómodamente porque claro, no solo la estaba evitando a ella también estaba alejándose de Alessandro y eso no estaba en los planes.
—Tal vez está ocupado —murmuró intentando sonar casual.
Alessandro frunció ligeramente el ceño.
—No, definitivamente está raro.
Y Alessia odiaba profundamente que su hermano conociera tan bien a Luciano.
Porque sí, Luciano estaba raro y seguramente era por ella.
La culpa apareció al instante en su pecho porque aunque una parte de ella estaba herida, otra entendía perfectamente el conflicto de Luciano.
Era su mejor amigo, su familia, su hermano prácticamente y ahora se había acostado con su hermana menor.
Excelente decisión colectiva.
—Además volvió con Victoria oficialmente —continuó Alessandro como si nada.
El mundo entero pareció detenerse un segundo.
Alessia bajó lentamente la mirada hacia su plato intentando que su expresión no la traicionara.
Ah, claro por supuesto, eso tenía sentido.... Muchísimo sentido.
Luciano estaba intentando recuperar normalidad, volver a lo conocido, a lo seguro y esa era Victoria.
El pecho le dolió muchísimo más de lo que esperaba y eso la enfureció consigo misma porque no tenía derecho a sentirse así.
Nunca lo tuvo.
—¿Y tú cómo sabes? —preguntó intentando mantener la voz estable.
—Porque él mismo me lo dijo.
Alessia sintió náuseas repentinas no por celos exactamente, bueno… sí, un poco pero sobre todo porque ahora entendía perfectamente qué estaba haciendo Luciano:
enterrar aquella noche, actuar como si jamás hubiera ocurrido nada.
Y francamente, quizá eso era lo mejor aunque doliera.
—¿Todo bien? —preguntó Alessandro mirándola extraño.
Alessia reaccionó rápidamente.
—Sí solo me duele un poco la cabeza.
Pero lo que en verdad le dolía era el orgullo, pero sobretodo el corazón.
Dos días después volvió a verlo.
Y por supuesto el universo decidió humillarla todavía más porque Luciano llegó acompañado de Victoria.
Alessia los vio entrar juntos al restaurante donde estaban celebrando el cumpleaños de uno de los amigos en común y sintió algo horrible retorcerse dentro de ella.
Victoria era absurdamente hermosa muy elegante, sofisticada, segura de sí misma.
La clase de mujer que encajaba perfectamente junto a Luciano, no una chica impulsiva que se enamoró de él desde los diez años.
Bianca, sentada junto a Alessia, murmuró enseguida :
—Oh, esto sí es violencia emocional.
Alessia quería morir.
Luciano levantó la mirada apenas entró al lugar y automáticamente la encontró a ella.
El corazón volvió a traicionarla instantáneamente porque por un segundo, solo uno, Luciano pareció tensarse como si verla ahí hubiera complicado algo dentro de él.
Victoria también notó la mirada y lentamente giró hacia Alessia.
La sonrisa elegante que apareció en su rostro fue perfectamente amable, perfectamente educada, perfectamente peligrosa.
—Alessia —saludó acercándose a la mesa—. Tenía siglos sin verte.
Alessia sonrió automáticamente, su máscara social favorita.
—Hola, Victoria.
Y mientras Luciano permanecía silencioso detrás de ella…
Alessia entendió algo horrible:
si quería sobrevivir a todo aquello, iba a tener que aprender a actuar como si Luciano Morelli jamás hubiera roto su corazón.
eso es lo que va a pasar con ella por eso se cansa que futuro tiene con un hombre que no sabe lo que quiere 🤣
ella tranquila no hace escándalos pero y el