Todos creen que Valeria Moretti traicionó al hombre más peligroso del país. Él también lo creyó... y la echó de su vida sin darle la oportunidad de defenderse. Cinco años después, Valeria regresa con una pequeña hija y un pasado que juró olvidar. Alessandro De Luca, el temido Rey de la Mafia, está a punto de descubrir que la mujer que nunca dejó de amar ocultó el secreto más grande de su vida. Pero cuando la verdad salga a la luz, ya no solo estará en juego su amor... sino la vida de su familia.
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Capítulo 16: Un amor escrito por el destino
La lluvia había cesado.
El silencio dentro de la casa era tan profundo que podía escucharse el tic-tac del viejo reloj del comedor.
Todos esperaban que Julia hablara.
Ella respiró hondo varias veces antes de reunir el valor suficiente.
—Lo que voy a contarles... cambió la vida de dos familias hace más de treinta años.
Alessandro permanecía inmóvil.
—Empieza desde el principio.
Julia asintió.
—Tu padre, Enzo De Luca, y Antonio eran hermanos de sangre, pero muy diferentes. Enzo era honesto. Antonio solo quería poder.
Valeria escuchaba sin perder una palabra.
—Cuando el abuelo de ustedes murió, dejó un testamento.
Marco levantó la vista.
—¿Un testamento?
Julia asintió.
—Sí. En él dejaba claro que quien dirigiera la empresa familiar debía demostrar integridad, no solo ambición.
Alessandro frunció el ceño.
—Mi padre fue elegido.
—Exactamente.
Julia continuó.
—Antonio creyó que Enzo había manipulado el testamento y juró vengarse. Desde ese día empezó a planear cómo destruir todo lo que tu padre amaba.
Alessandro bajó la mirada.
Por primera vez comprendía que el odio de Antonio había nacido mucho antes de que él llegara al mundo.
Pero Julia aún no había terminado.
—Años después...
Miró a Valeria.
—Cuando tú naciste, Antonio descubrió quién era tu familia.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Qué tiene que ver mi familia con todo esto?
Julia tomó aire.
—Tu padre y Enzo eran amigos desde la adolescencia.
El silencio llenó la habitación.
—¿Qué?
Valeria no podía creerlo.
—Nunca me lo dijeron.
—Porque querían protegerte.
Julia bajó la cabeza.
—Cuando tus padres murieron, Antonio creyó que sería más fácil utilizarte para lastimar a los De Luca.
Alessandro sintió un nudo en el estómago.
¿Todo había sido planeado desde antes de que conociera a Valeria?
—¿Entonces nuestro encuentro...?
Julia sonrió con tristeza.
—No.
Eso sí fue obra del destino.
Antonio jamás imaginó que ustedes se enamorarían de verdad.
Pensó que solo serías una pieza más en su juego.
Pero el amor cambió todos sus planes.
Valeria buscó la mano de Alessandro.
Él la sostuvo con fuerza.
Por primera vez entendían que, incluso en medio de tantas mentiras, había existido algo que nadie había podido controlar.
Su amor.
En ese instante, el teléfono de Marco sonó.
Respondió de inmediato.
Su expresión cambió por completo.
—¿Qué pasó?
Preguntó Alessandro.
Marco guardó lentamente el celular.
—Encontraron el escondite de Antonio.
Todos se pusieron de pie.
—¿Dónde está?
—En una finca abandonada a las afueras de la ciudad.
Alessandro respiró profundamente.
Después de tantos años...
El momento había llegado.
—Esta vez termina todo.
Pero sin que ellos lo supieran, Antonio ya los estaba esperando.
Y no estaba solo.
Porque tenía el único as bajo la manga que todavía podía destruir a Alessandro y a Valeria.
La finca estaba completamente rodeada.
La noche había caído y la oscuridad cubría los terrenos abandonados donde Antonio se había escondido durante años.
Alessandro observaba la casa desde lejos.
Había esperado este momento durante mucho tiempo.
Pero ahora que estaba cerca...
No sentía satisfacción.
Sentía cansancio.
Cansancio de las mentiras.
De las traiciones.
De todo el dolor que había causado una sola persona.
Valeria se acercó a él.
—¿Estás bien?
Alessandro la miró.
—No sé.
Ella tomó su mano.
—Después de todo lo que pasó, es normal.
Él la observó sorprendido.
Cinco años atrás, jamás habría imaginado que ella volvería a estar a su lado en un momento así.
—Gracias.
Valeria sonrió levemente.
—Todavía no te perdoné todo.
Alessandro asintió.
—Lo sé.
—Pero estoy intentando.
Esa frase significaba más que cualquier otra cosa.
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Marco llegó con información.
—Hay movimiento dentro.
Alessandro levantó la vista.
—¿Cuántas personas?
—No estamos seguros.
Hizo una pausa.
—Pero hay alguien más con él.
Alessandro frunció el ceño.
—¿Quién?
Marco negó.
—No lo sabemos.
Antes de poder continuar, las luces de la finca se encendieron.
Una figura apareció en la entrada.
Antonio.
—Sabía que vendrías.
Su voz llegó hasta ellos.
Alessandro avanzó.
—Terminó, Antonio.
El hombre sonrió.
—¿Eso crees?
—Todos tus planes quedaron expuestos.
Antonio soltó una risa.
—No entiendes nada.
Miró hacia Valeria.
—Ella es la prueba.
Valeria frunció el ceño.
—¿De qué hablas?
Antonio sonrió.
—Dile, Alessandro.
El silencio apareció.
Alessandro no entendía.
—¿Dime qué?
Antonio disfrutaba la confusión.
—Que tu padre no fue tan inocente como todos creen.
La expresión de Alessandro cambió.
—No metas a mi padre en esto.
—¿Por qué?
Antonio dio un paso adelante.
—Porque si conocieras la verdad, quizás dejarías de odiarme a mí.
Las palabras quedaron suspendidas.
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Dentro de la finca, Antonio activó una pantalla.
Apareció un documento antiguo.
—Hace treinta años, Enzo De Luca destruyó mi vida.
Alessandro miró la pantalla.
—Eso es mentira.
—¿Lo es?
Antonio sonrió.
—Entonces pregúntale a Julia.
Todos miraron hacia ella.
La mujer bajó la mirada.
Y ese gesto fue suficiente.
Valeria sintió un nudo en la garganta.
—Julia...
Ella cerró los ojos.
—Hay cosas que nunca te conté.
Alessandro quedó inmóvil.
Otra vez una verdad escondida.
Otra vez una parte de la historia que desconocía.
—¿Qué pasó?
Julia respiró profundamente.
—Tu padre cometió un error.
El silencio fue absoluto.
—Pero no fue lo que Antonio quiere hacer creer.
Antonio golpeó la mesa.
—¡Claro que lo fue!
Su rostro mostró por primera vez verdadera rabia.
—Él me quitó todo.
Alessandro lo miró fijamente.
—¿Qué te quitó?
Antonio sonrió con tristeza.
—La única persona que amé.
Nadie esperaba esa respuesta.
Por primera vez, detrás del odio de Antonio apareció algo más.
Dolor.
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Antes de que pudieran preguntar más, un ruido se escuchó detrás de ellos.
Una puerta se abrió.
Todos se giraron.
Una persona salió lentamente de las sombras.
Alessandro quedó completamente paralizado.
—No puede ser...
Valeria miró confundida.
—¿Quién es?
Antonio sonrió.
—La persona que conoce toda la verdad.
La figura levantó la mirada.
Y Alessandro sintió que el pasado volvía a golpearlo.
Porque frente a ellos estaba alguien que todos creían muerto.
Alguien que podía cambiar completamente la historia de la familia De Luca.