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EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

EL HIJO DEL PRESIDENTE: LAZOS DE SANGRE

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / CEO
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yazz García

⚠️NOVELA +18⚠️🔞

Tras la explosiva revelación de su verdadera identidad, Mía ha huido de la mansión Montenegro para refugiarse bajo la protección de su tía Beatriz, dispuesta a reconstruir su vida lejos del apellido que la destruyó y de la sombra de un padre al que solo puede ver como a un desconocido. Sin embargo, liberarse del linaje más poderoso del país no será una tarea sencilla.

En la cúspide del escándalo mediático y con su vida sentimental hecha pedazos tras la partida de Aitana, Henrry se enfrenta al abismo más oscuro de su existencia. Abandonado y acorralado por la opinión pública, su mundo colapsa definitivamente con la llegada de una nueva amenaza: Norma se presenta reclamando llevar en su vientre a un nuevo heredero Montenegro, respaldada por la despiadada Leonora, quien no dudará en usar a este futuro bebé como su última pieza de ajedrez para tomar el control definitivo de la familia.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12

...MIA...

No pegamos un ojo en toda la noche. Cada vez que intentábamos descansar, el calor de las sábanas o un simple roce volvía a encender la chispa, dejándome completamente exhausta.

Abrí los ojos despacio, con la luz de la mañana filtrándose a través de la ventana de la habitación de Camilo.

Quise moverme, pero un tirón en los muslos y un dolor sordo en la cadera me recordaron de inmediato la intensidad de todo lo que había pasado horas atrás. Me dolía absolutamente todo el cuerpo, un malestar dulce pero demoledor.

Estiré el brazo a ciegas para buscar el torso de Camilo y acomodarme contra él, pero mis dedos solo encontraron la sábana fría y vacía. Giré la cabeza hacia su lado de la cama: no estaba. Dejé ir un suspiro pesado, con un punzante destello de decepción atravesándome el pecho al pensar que tal vez se había levantado para poner distancia, como solía hacer.

Me senté despacio en el colchón, cubriéndome el torso con la sábana mientras intentaba espantar la mala sensación.

Justo en ese momento, la puerta se abrió suavemente. Camilo entró con paso tranquilo, cargando entre las manos una bandeja de madera improvisada con café caliente, tostadas y algo de fruta fresca. Tenía el cabello revuelto y la piel marcada por el cansancio de la noche, pero sus ojos oscuros me buscaron con una calma que me desarmó.

Lo quedé mirando unos segundos, parpadeando sin creérmelo del todo, y no pude evitar hacerle un gesto con la cabeza, arrugando la nariz entre la sorpresa y la incredulidad.

—¿En serio? —solté con una sonrisa pequeña que no pude ocultar, mientras me acomodaba el pelo despeinado detrás de la oreja—. Eres muy cursi, ¿lo sabías?

Camilo curvó los labios en una sonrisa de lado, esa misma sonrisa cargada de arrogancia y ternura que siempre lograba derretirme la armadura. Caminó despacio hacia la cama, manteniendo el equilibrio de la bandeja, y la acomodó con cuidado sobre las cobijas, justo frente a mí.

—Cursi no, princesa... previsor —respondió con esa voz grave de recién levantado, sentándose en el borde del colchón—. Sabía que después de la noche que te di no ibas a poder dar ni tres pasos sin que te doliera hasta el apellido.

Un rubor caliente me subió de golpe a las mejillas. Tenía toda la razón. Intenté acomodar las piernas debajo de la sábana para sentarme mejor y un leve quejido se me escapó de los labios, sacándole a él una risita baja y satisfecha.

—Ven acá —murmuró.

Sin pedir permiso, estiró el brazo, me tomó de la cintura con delicadeza y me jaló hacia él hasta pegarme a su torso desnudo. Apoyó la barbilla en mi hombro y me sirvió una taza de café humeante, pasándomela a las manos.

—Tienes que comer algo —dijo, cambiando el tono a uno más tranquilo mientras me pasaba una taza de café humeante—. ¿Tienes que ir a la universidad ahora?

Le di un sorbo largo al café, dejando que el calor me asentara el estómago antes de mirarlo.

—Sí, tengo clase... pero primero necesito pasar a mi apartamento a cambiarme de ropa —respondí, pensando rápido en la logística—. Después paso por mi maleta a la mansión. No pienso quedarme ni un minuto más ahí.

Camilo escuchó con atención y me miró fijamente antes de asentir con la cabeza, procesando mis palabras.

—Se suponía que antes de ir a la universidad iba a abrir el taller temprano, pero me surgieron cositas... —murmuró con una chispa de picardía en los ojos, repasando mi figura envuelta en la sábana—. Así que me voy directo para la universidad. ¿Te acompaño a hacer tus vueltas? De paso me dejas en mi universidad.

Una sonrisa de alivio se me escapó en el acto.

—Justo me leíste la mente —le contesté, devolviéndole la taza para estirar los brazos alrededor de su cuello—. Pero tú manejas.

.........

...CAMILO...

Ver a Mía terminar de vestirse en el reflejo del espejo me revolvió todo por dentro. Traía marcada en la piel la noche entera, ese descontrol que nos consumió a los dos y que yo, se suponía, debía haber evitado para no arrastrarla a mis problemas.

Sí, sé que cometí un error, pero ya no hay vuelta atrás, me dije a mí mismo mientras me terminaba de poner la camisa.

No me pude contener, así que ahora hay que sacarlo adelante. No pienso dejarla ir de nuevo. El pensamiento de protegerla me apretaba el pecho, pero la realidad me pisaba los talones. Tenía que pensar bien qué hacer con esa gente, los malnacidos que me están buscando por las deudas... o finalmente agarrar mis cosas e irme de aquí.

Aunque solo de pensarlo se me hacía un nudo en la garganta; no quería dejar la casa de mi mamá, era lo único real que me quedaba de ella.

Mía terminó de ajustarse la ropa y caminó hacia mí. Sacó del bolsillo las llaves del deportivo y me las tendió en la palma de la mano con una decisión que me tomó por sorpresa.

La quedé mirando, sopesando el peso del llavero de lujo entre mis dedos.

—¿Estás segura? —le pregunté, alzando una ceja—. ¿No es el auto de tu padre?

Mía soltó una risita seca, acomodándose mi chaqueta.

—Da igual, tiene como diez —contestó sin darle el menor valor, mirándome con esa determinación que me volvía loco.

Tomé las llaves del deportivo y bajamos las escaleras en silencio.

Justo cuando pisamos la sala, un par de golpes secos y firmes retumbaron en la puerta de entrada.

El cuerpo se me tensó en el acto. Sin pensarlo dos veces, empujé a Mía suavemente detrás de mí, caminé a pasos rápidos hacia la barra de la cocina y empuñé el cuchillo más grande que encontré. Mía soltó un pequeño ahogo de susto, llevándose las manos a la boca al notar lo que pasaba por mi cabeza en ese instante.

Me pegué a la pared, pegué el ojo al visor de la puerta y dejé ir un largo suspiro, soltando el aire de golpe. Dejé caer el cuchillo sobre la mesa.

Era Cecilia.

Cecilia era la chica que se había mudado al barrio hacía unos meses y que, desde el día uno, al parecer le gusto. Cada bendita mañana inventaba cualquier excusa para venir a la casa y traerme algo de comer.

Giré el picaporte y abrí la puerta. Ahí estaba ella, sosteniendo un recipiente térmico con una sonrisa esperanzada que se le desmoronó en un segundo. Sus ojos me recorrieron de arriba abajo. Pero lo peor fue cuando giró ligeramente la cara y vio a Mía parada a unos metros, usando mi chaqueta y apoyada cerca de la cocina.

La cara de Cecilia se transformó por completo, aplastada por una tristeza instantánea que no pudo disimular.

—Veo que estás ocupado... —murmuró con la voz apagada, mirando el envase que traía en las manos antes de volver a fijar sus ojos en los míos con una mezcla de despecho y decepción—. Me imagino que también desayunaste. ¿Tú eras el del ruido de ayer?

Detrás de mí, alcancé a ver cómo a Mía le subía un rubor encendido por todo el cuello hasta las mejillas, bajando la mirada de inmediato.

Yo, por mi parte, decidí hacerme el tonto.

—Muchas gracias por el desayuno, Cecilia —le dije en tono firme pero tranquilo, sin darle espacio para más preguntas—, pero como ves, ya vamos de salida.

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Ely Barceló
Yo lo sabía,Henrry se creé el dueño del Universo.... Y es un hombre manipulable, no es dueño ni de su propia vida.
veritoo❤️
sabía....el padre es el rector dla universidad d mia..y la vieja madre d el si es q se le puede llamar así sabe..mía heredo la cobardía d Henry xq cuando vivió un tmpo con Aitana ella le hablo y le enseño muchas cosas...si ella se volvió así cmo está destruyendose es xq qre..si influye el q el padre no le preste tanta atención..pro ella lo conoció cmo hermano primero .sabía cmo era el ..en lugar d buscar su bien viviendo con su tía busco su mal x cobardía xq es igual a el..lo q da impotencia dolor y bronca es q sabe que se está cagando en mucha gente al arrastrarla a su abismo y se está cagando ella y sigue buscando culpables 😡la tnen q internar a ver si el irresponsable del padre lo hace
Alina Maria Velez Ospina
Yo lo sabía que ese niño no era de el si no que ellas son unas arpias 🤭🤭🤭
Alina Maria Velez Ospina
Para mi que David y Dilan los están pagando esas viejas 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
gracias querida yazz García por las actualizaciones 👍👍
Ana Elena Jiménez
y el de carmen que creía que no era de camilo resulta que si es , incluso llegue a pensar que Carmen se había confabulado con el hermano, pero al parecer no es así 🤭🤭🤭que horror yo sacando conclusiones 🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
Dios mío estoy hecha bolas ya me había acostumbrado que Tobías era hijo de Henry y ahora la víbora sale de que no lo es
Ana Elena Jiménez
😱😱 será cierto o solo será otra patraña de ella 🤦
Ana Elena Jiménez
ojalá logren la custodia del niño
Ana Elena Jiménez
🥺🥺🥺 Mía me da un gran pesar , pobrecita tras que ella a tenido una vida difícil nunca a tenido a nadie realmente que le haya indicado el camino que la haya guiado realmente, siempre a terminan abandonando
veritoo❤️
la verdad es q siempre fue un pusilánime dejándose manipular x su madre..sabe lo q la vieja qre y el se deja hacer todo y después va y se desquita con quien nada tne q ver..x eso Aitana lo dejo..no tne carácter x eso su hija no vuelve xq deja q su vida la dictamine la vieja sigue siendo un irresponsable 😡
Ana Elena Jiménez
este capítulo me hizo llorar los dos me dan mucho pesar
Ana Elena Jiménez
aayyyy 🥺🥺🥺🥺 que pesar
Ana Elena Jiménez
osea que si es su hijo y ella le ha negado ese derecho
Liliana Torres
Noooo que no sea de Camilo . que estrés
Ana Elena Jiménez
y ahora nos dejó colgadas, yazz García por favor esto no es justo, iba a toda velocidad y puff y de repente frenó en seco y nosotras quedamos en el aire 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
oohhh oohhh Camilo ahora sí que la resaca se fue a la Patagonia 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😬😬😬😬😬😬😬
Ana Elena Jiménez
será que el pequeñín si es tu hijo y carmen no te lo ha querido decir 🤦🤦
Ana Elena Jiménez
🤦🤦🤦 Dios mío camilo estás metido en la grande,y tú única salvación es Mía, pero ahora mismo no creo que te quiera ayudar después de lo que le dijo el desgraciado de David 😡
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