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Código De Seducción

Código De Seducción

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Romance
Popularitas:17.3k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Scarlett Padro Castello es una mujer empoderada, CEO de su propia firma de maquillaje y presidenta de una potencia automotriz. Ha construido un imperio desafiando los prejuicios de género, demostrando que su intelecto es tan afilado como su sentido de los negocios. Sin embargo, su mundo perfectamente controlado se tambalea cuando su padre le impone un proyecto junto al gigante tecnológico de la familia Robles Di Bianco. El problema tiene nombre y apellido: Rodrigo Robles Di Bianco.Rodrigo, el frío y calculador dueño del imperio tecnológico, no quiere tenerla cerca "ni en pintura". Su rechazo es visceral; ambos comparten un pasado marcado por escándalos y una competitividad feroz que los llevó a detestarse públicamente. Para Rodrigo, Scarlett es una distracción peligrosa; para Scarlett, Rodrigo es el único hombre que ha logrado herir su orgullo.Lejos de amedrentarse, Scarlett decide utilizar toda su astucia y elegancia para infiltrarse en el mundo del multimillonario.

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21.

...SCARLETT:...

El sol de la mañana entró por el ventanal del dormitorio con una agresividad que me obligó a parpadear, despejando la niebla del sueño.

Estiré la mano por instinto, buscando el calor de la piel que anoche me había hecho olvidar mi propio nombre, pero mis dedos solo encontraron sábanas frías y lisas.

El vacío a mi lado era tan absoluto que, por un segundo, me pregunté si la tormenta de piel y jadeos había sido solo una mala jugada de mi imaginación.

Me incorporé lentamente, sintiendo el peso del silencio en el departamento de Rodrigo.

No había ruido de ducha, ni aroma a café, ni el rastro de un hombre recomponiendo su armadura.

Solo estaba yo, rodeada de un orden que resultaba insultante después del caos que habíamos provocado.

Rodrigo no solo se había levantado; se había esfumado, borrando cualquier evidencia de su rendición antes de que la luz del día pudiera juzgarlo.

— Cobarde — susurré al aire vacío, mientras mi mirada caía sobre mi vestido verde esmeralda, que ahora yacía solitario en la alfombra como el resto de un naufragio —. Me dejas la casa, pero te llevas el orgullo para que no pueda verlo sangrar.

Me levanté con dificultad, caminar hacia el baño fue una tarea que requirió más voluntad de la que estaba dispuesta a admitir.

Cada músculo de mi cuerpo protestaba, un recordatorio punzante de la intensidad con la que Rodrigo me había reclamado en la oscuridad.

El silencio del apartamento seguía siendo absoluto, un vacío gélido que intentaba borrar el rastro del fuego que nos había consumido hasta hacía apenas unas horas.

Porque ni siquiera en la madrugada me dejó descansar el imbécil.

¿De dónde sacó tanta energía?

Dudo que hubiera estado en abstinencia, aunque sus acciones dijeron otra cosa.

Me apoyé en el mármol del lavabo y levanté la mirada hacia el espejo, esperando ver a la CEO implacable de siempre.

Pero lo que encontré me hizo abrir los ojos de par en par, mientras el aire se atoraba en mi garganta.

Mi reflejo era un mapa de la guerra que habíamos librado bajo las sábanas anoche.

Tenía la piel encendida, el cabello desordenado, tanto que parecía un león y, sobre todo, marcas que gritaban posesión.

— Se volvió loco, ni que fuera un animal — susurré bajito, respirando profundo.

Bajé el tirante de mi camisón y un jadeo escapó de mis labios.

Pequeñas mordidas sutiles y chupetones adornaban mis hombros, pero fue la marca en la base de mi cuello la que me dejó petrificada.

Era profunda, oscura, una firma grabada a fuego.

En ese instante, su voz ronca y cargada de una lujuria antinatural volvió a retumbar en mi cabeza, justo cuando sus labios se cerraban sobre ese mismo punto en medio de la noche.

«Para que cuando te mires al espejo, recuerdes exactamente a quién perteneces, bruja».

— Bestia posesiva... — susurré, rozando la marca con la punta de los dedos, todavía ardía —. Me las vas a pagar.

Sentía la sangre calentarse en mis venas, pero se me pasó pensando en como estaría él.

La humillación de despertarme sola se mezcló con una chispa de triunfo eléctrico.

Rodrigo había huido, sí, pero no sin antes dejar su sello, como si tuviera miedo de que yo pudiera olvidar su rendición.

Se creía muy astuto recuperando su máscara de frialdad y marchándose a la oficina antes del amanecer, pero me había dejado el arma perfecta.

Me miré una última vez, con una sonrisa depredadora dibujándose en mis labios mientras buscaba el corrector de maquillaje de alta cobertura.

Me cubrí la marca del cuello lo justo para que fuera imperceptible a simple vista, pero lo suficientemente sugerente para que, si él se acercaba demasiado, supiera que yo recordaba cada una de sus palabras.

Caminé hacia la cocina, esperando encontrar al menos una nota.

Pero la encimera estaba impecable, su taza de café lavada y guardada, y el ambiente volvía a ser ese bloque de hielo monocromático que él llamaba hogar.

Rodrigo Robles Di Bianco había aplicado su mejor protocolo de emergencia: huir antes de que su conciencia lo consumiera por completo.

Me apoyé en el mármol frío, apretando los puños.

Él creía que su ausencia era una victoria, que al irse antes de que yo despertara recuperaba el control.

Pero se equivocaba.

Al huir como un ratón asustado del incendio que él mismo inició, me entregó la confirmación que necesitaba: el gran empresario de hielo no me tiene odio, me tiene miedo.

Y hoy, en la presentación técnica, me voy a encargar de que cada vez que me mire, recuerde exactamente por qué tuvo que escapar de esa cama en la oscuridad.

Hoy no solo íbamos a presentar un proyecto tecnológico; hoy iba a demostrarle a Rodrigo Robles Di Bianco que esas marcas no eran un símbolo de mi pertenencia a él, sino la prueba de que su autocontrol está muerto y enterrado.

Dos podían jugar ese juego, y yo no perdería mi ventaja, eso jamás.

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𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
Lo bueno que ella es inteligente 🥺 ojalá descubra todo por si misma
Edith Villamizar
Gracias Thailyng me gusta esta historia, ojalá puedas subir más capitulos
Dios te bendiga
Edith Villamizar
Scarlet es muy inteligente y ella misma va a descubrir lo que Rodrigo le oculta
Olga Ortiz
esa mujer también debe tener su secreto seguro estaba enamorada de él papá de scarlett y el viejo no la quería , por eso es la venganza contra su hija
Edith Villamizar
Rodrigo cuéntale s Scarlet todo porque con ocultarlo la pones indefensa ante las maldades de tu dizque madre
Alondra Gomez
todavía ni llega la mamá y ya la odio 😒
San Aguirre
🧐🧐🧐
Cliente anónimo
Otra vez secretos, hay no aprenden, todo por orgullo. También muy mal del papá, como no le dice a Scarlett que están mal, osea siempre ella paga los platos rotos de todo porque no le dicen la verdad
milagro andreina Villanueva garcia
ya empieza los secretos otra vez no aprende chico dile la verdad y entre los dos resuelven el problema con la vieja esa
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
De verdad Scarlet no sabe nada de su padre? 😞 que mal que la madre de Rodri sea así, tan solo porque quizá ella no sea hija legitima
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
🫪 Scarlett podría no ser hija verdadera? tal vez adoptada? 🫠🫠🫠ya quiero saber
milagro andreina Villanueva garcia
ay no los separó la mamá de el piche vieja
San Aguirre
🤣🤣🤣
San Aguirre
Es ahijada ¡omg!
San Aguirre
😂😂😂😂
San Aguirre
Están muy chiquitos los capítulos 🥹🥹🥹
Edith Villamizar
Ay se acabaron los capítulos 😭 tan buena la historia 😍
Olga Ortiz
que clase de madre es esa, por culpa de ella es que ellos se separaron
Alondra Gomez
entonces la mamá es una arpía 😒 y tuvo la culpa de su ruptura 😭
Olga Ortiz
creo que ya están grandes para empezar a defender sus posiciones y defender su amor, sin que nadie tenga que meterse
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