Ariadna Gonzales es la secretaria del CEO Harry Gabbana. Un día ella le pide un favor, el cual le está totalmente agradecida por haberla ayudado.
Pero Ariadna no contaba con que su jefe le cobraría el favor con una propuesta indecente. La cual ella tiene que aceptar.
NovelToon tiene autorización de Cariño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21
Ariadna:
Ya íbamos de regreso a tierra firme. Tenía un fuerte dolor de cabeza, las ojeras se me notaban a leguas, parecía un fantasma, mi piel estaba un poco palida, en fin, tenía un aspecto de los mil demonios. No había podido dormir en toda la noche. Al tener a Harry tan cerca de mi me impidió poder dormir como Dios manda.
Mi mente pronunciaba una por una las palabras de Harry. Palabras que me hicieron sentir única y me hicieron creer que le gustaba.
Cuando terminamos de hablar con mis papás, Harry me empezó a preguntar el porqué no le había dicho que mis padres eran los González, los dueños de la empresa minera más grande y codiciada del país.
—¿Por qué tenía que hacerlo? —le pregunté retadora sentándome en la cama.
—¡Porque soy tu prometi...! —Al dedicarle una mirada llena de ironía ante lo que suponía que iba a decir, se callo y dijo. —Tenías que habérmelo dicho.
Sabía que con lo diría a continuación levantaría el avispero.
—No te lo dije porque: “si no me gusta que saquen mis trapos al sol es mejor que cuide muy bien lo que hago.”
Harry me dedicó una mirada de confusión. ¡Ahh! Maldita bocota la mía. Al ver que no entendía nada de lo que había dicho, comenté:
—Olvidalo... De todas formas no importa. Y, si no sabías que mis padres eran los González, ya lo sabes.
Sin entender en que momento nuestras miradas chocaron, creando un incómodo pero al mismo tiempo electrizante silencio. Sus ojos negros eran totalmente hermosos, oscuros como el anochecer. Pero no era cualquier anochecer, era un anochecer que cuando lo miras sabes que deberías contemplarlo, porque sabes que si no lo haces perderás tu oportunidad. Era interesante ver como aquellos ojos rasgados eran capaces de decir mucho con la mirada, de expresar sentimientos y emociones que no se pueden expresar con simples palabras.
Todo estaba tan bien: el silencio, el ambiente y nuestras alectrizantes miradas. Pero no, el señor tenía que interrumpir el momento.
—Ya está muy tarde. Deberíamos descansar. —Se dió la vuelta para acomodar el sofá en el que dormía. — ¡Ufff! —lo escuché murmurar.— ¡Detesto este sofá! —mascullo entre dientes para que yo no lo oyera, pero fue en vano, porque sí lo hice.
—Harry, ¿quisieras dormir conmigo? —solté de la nada. La pregunta salió como si hubiera sido la primera vez que pensaba eso.
Él se dio la vuelta y me miro sorprendido. De seguro no se esperaba que dijera eso. Bueno, yo tampoco, pero el ver que no dormía para nada bien en ese sofá, me compadeci.
Se acerco a mí con mucha cautela y una mirada llena de malicia se dibujo en su rostro.— Honey... ¿tanto extrañas mi tacto? —me susurró cerca del oído haciendo que un frío lleno de nerviosismo recorriera mi espina dorsal.
—Yo... Este... —empecé a balbucear como un niño pequeño.— Simplemente lo decía para que estuvieras más cómodo.
Madre mía, era impresionante como Harry podía cambiar sus emociones tan radicalmente y hacer que las mías también cambiarán. Podía estar enojado pero de pronto podía convertirse en el tipo más sexy e introvertido de la tierra.
Él soltó una carcajada que me hizo sentir pequeña y tonta, lo cual me molesto. Su rostro no borraba aquella sonrisa llena de malicia.
—Que considerada eres honey. —Apoyo su espalda contra la pared y se cruzo de brazos.
Al ver lo alejado que se encontraba de mí, mi cuerpo se desenvolvió un poco y empecé a volver a la normalidad.
—Bueno, ¿vas a dormir conmigo o no? —Al terminar de decir la pregunta medite y me di cuenta de lo rara que había sonado. Era un total caos hasta para hablar.
—¿Qué pasa si digo que no? —arqueó una ceja retador.
—Bueno, es tu decisión —respondí cortante, sin entender el porqué su pregunta me había ofuscado. Y al parecer él lo notó.
—Honey, no te enojes. Era broma, sí dormiré contigo.
—No estoy enojado —me defendí, pero mi mirada decía todo lo contrario.
Minutos después yo me encontraba organizando la cama, repartiendo las cobijas y las almohadas con las que dormiría cada uno. Para prevenir cualquier inconveniente hice una barrera con almohadas en toda la mitad de la cama: el lado derecho era el mío y el izquierdo el de él.
Su mirada llena de confusión se poso en mí, haciéndome sentir diminuta.
—¿Eso qué es? —seguía apoyado en la pared.
—Una barrera —comenté orgullosa de la poco fuerte barrera que había hecho.
—Según tú ¿para qué? —inquirió con una ceja arqueada.
—No quiero tener que denunciarte mañana a la policía. —Él entendió lo que quise decir y en dos zancadas ya estaba cerca de mí.
—Se que no lo harías.
—¿Por qué no?
—Honey... —susurró en mi oído con una voz tan jodidamente seductora—... porque se que si quiero hacerte mía tú no me lo impedirás. —Se levanto.— Así que no podrías denunciarme cuando tú no pusiste resistencia.
Me tense, un frío recorrió todo mi cuerpo haciendo que mis manos y mis pies empezarán a sudar.
—No te hagas falsas ilusiones.
Y sin decir más me acosté dándome la vuelta para ignorarlo y no permitir que viera que mis mejillas estaban más rojas que un tomatillo. Sentí cuando su musculoso cuerpo se posó sobre la cama. Evitando darme la vuelta apagué la lámpara que había al lado derecho de la cama.
—Buenas noches —dije un poco nerviosa.
—Espera —Se levanto de la cama y se inclino hacía mi rostro. Por un instante pensé que iba a besarme, pero me equivoqué. Su cálida y dulce boca depósito un suave beso en mi frente.— Ahora sí. Buenas noches, honey. —Se volvió acostar en el lado de la cama que le correspondía.
Mi corazón estaba latiendo sin parar, mis mejillas estaban ardiendo, mis ojos se querían salir de su órbita y mi mente aún no procesaba nada. ¡Dios mío! Que alguien me dijera ¿cómo carajos es que un simple beso en la frente te pone así y hace que tus emociones se desborden por la cascada mas honda sin poder entenderte?
«honey...» cuanto había extrañado aquella palabra. Aunque realmente no extrañaba la palabra en si, extrañaba de quien provenía la palabra.
Harry:
En media hora ya estaríamos en la ciudad. El crucero había terminado. Cuando supe que los González eran los padres de Ariadna, no se porqué razón me sentí enojado y engañado. Mis emociones eran como una borda que iban desembarcando sentimientos sin razón y sin sentido. Pero mi enojo se esfumo cuando Ariadna me invito a dormir junto a ella. Ja, fue tan divertido ver lo tense que había estado en toda la noche. Había querido tocarla, abrazarla, acariciarla y susurrarle al oído lo bella que era. Pero me contuve, aunque si me fue bastante difícil.
Fabián González, el padre de Ariadna, era uno de los más grandes magnates de la empresa minera más codiciada del país. Mi familia había tenido tratos con él, tratos en los que nunca me metí o me interesé.
Ariadna era como una caja de sorpresas, no sabes que pueda salir. Era impresionante y abrumador ver como en tan solo semanas, Ariadna había logrado desembocar demasiadas emociones. Y, sobre todo, demasiada lujuria. Era demasiado hermosa, y no lo digo por su físico, porque después de todo eso no es lo que importa. Su forma de ser, ver que en ningún momento quería manipular a nadie ni con artimañas o con pucheros tontos que solían hacer las mujeres que había conocido cuando querían manipular a un hombre.
Estábamos desayunando con los González, Nancy y César, Susana, Ariadna y yo.
Podía intuir que a Fabián no le agradaba para nada, pero no entendía el porqué. Pero Martha, la mamá de Ariadna, me adoraba ya como un hijo... y eso era realmente... agradable.
—Bueno, ¿y cuándo se piensan casar? —nos pregunto Martha.
Ariadna y yo nos miramos tratando de decirnos algo con la mirada, en su mirada pude ver que me estaba pidiendo ayuda y en con la mía le pedía que se tranquilizará.
—El mes entrante —respondí con una pequeña sonrisa mientras tomaba la mano de Ariadna. —¿Verdad? —miré a Ariadna para que al menos aportará algo en esta incómoda conversación.
—Oh, sí —agito su cabeza con una forzada sonrisa.
Para Ariadna, está mentira no estaba siendo nada fácil. Le había dicho que solo era para despistar a mi familia, pero ahora estábamos despistando a la suya.
—¿Y piensan tener hijos? —nos preguntó Fabián con una mirada penetrante en mí. Ariadna y yo nos sobresaltamos al oír aquella pregunta, sus manos empezaron a sudar sin control y yo me puse frío.
Volvimos a chocar nuestras miradas. Sin perder la compostura esbocé una sonrisa aún más grande y exprese gran felicidad.
—Por supuesto. Eso es lo que espera cualquier matrimonio, ¿no es así? —Mire a Ariadna, quien disimulaba con una sonrisa.
—Claro que sí —comentó ella.
—Pues yo quiero dos bellos sobrinos —agregó Susana con picardía. —No. Dos no. Quiero tres.
Todos soltaron una carcajada menos Ariadna y yo. Esto era como nuestro infierno y nosotros nos estábamos quemando vivos.
—Me alegra que vallamos a ser familiares, Susanita —le dijo Martha a Susana con una sonrisa idéntica a la de Ariadna.
Este desayuno sería un desastre, bueno, ya lo estaba siendo.
Ariadna:
Luego de aquel incómodo desayuno ya estábamos en la ciudad pisando tierra firme. Todos bajamos del crucero, unos comentaban lo hermoso que había sido el viaje, otros criticaban, otros seguían con sus flirteos y otros solo se limitaban a bajar: yo era una de esas. Nos despedimos de Nancy y César y luego mis padres, mi mamá se mostraba encantada y mi padre se esforzaba por demostrar lo mismo, pero le era en vano.
Luego de unos veinte minutos ya estábamos en «House Gabbana». Otra vez, todo volvía. Gracias al cielo ya faltaba poco para que esta absurda mentira se acabará.
«Ya casi...» dije mientras subía a mi habitación.
Juan nos había comentado que Elena ya estaba en la mansión. Harry había tenido que encontrarsé con su mamá en el despacho por petición de ella. Susana se había ido para su habitación y yo para la mía.
Me tiré en la cama, di un hondo suspiro y puse las manos en mi pecho. Todas las cosas que habían pasado en el crucero empezaron a proyectarse en mi mente como un tipo de película: cosas buenas como cosas malas.
«Ya casi...» cerré los ojos y queriendo despejar mi mente y descansar me dormí.
[Hola :). Soy yo de nuevo. Solo espero que disfruten este capítulo]
Es una linda novela.
Bastante bien lograda para ser la primera de la autora. La protagonista llega a exasperar a más de uno, pero esa es su personalidad.
¡Felicitaciones, estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
(calló, verbo callar)
(votando: eligiendo)
🤦🏻♀️🤦🏻♀️🤦🏻♀️
😠😠😠
¡Acaba de sacarte a esa rémora de encima!
No dejes que te siga hablando al oído. Eso solo debe hacerlo el hombre al que aceptes como pareja.
¡Ve y acaba de una vez con todo el teatro y la manipulación de los Gabbana y los Ramsay!
Se sigue quedando a solas con Daniel. No escarmentó uon el mal rato que le hizo pasar Sofía en el crucero y ahora hace esto.
Es... ¡EXASPERANTE!
😠😠😠