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EL CONTRATO

EL CONTRATO

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO
Popularitas:33.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Genesis YEPES

Bienvenido a EL CONTRATO, una historia donde el poder, el dolor y el deseo se entrelazan en una lucha constante entre la supervivencia y el amor. Esta novela no habla solo de contratos ni de dominación, sino de heridas invisibles, decisiones imposibles y del precio que algunas personas deben pagar para proteger a quienes aman. Aquí conocerás a Monserrat Villarreal y Alexander Montenegro, dos almas marcadas por el pasado que deberán enfrentarse no solo entre sí, sino también a sus propios demonios. Prepárate para un viaje intenso, oscuro y emocional donde cada elección cambia destinos y donde el corazón siempre exige su verdad.

NovelToon tiene autorización de Genesis YEPES para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA DISTANCIA

Esa noche Alexander no durmió.

permanecío casi a oscuras, iluminada únicamente por las luces de la ciudad que entraban por los ventanales. El reloj avanzaba lentamente mientras él permanecía sentado detrás del escritorio, inmóvil.

El informe seguía abierto frente a él. No necesitaba volver a leerlo. Las palabras ya estaban grabadas en su mente.

Cada recuerdo regresaba con una claridad insoportable.

La rigidez de su cuerpo.

Las lágrimas silenciosas.

Su respiración contenida.

Y él… demasiado concentrado en sí mismo para verlo.

Alexander cerró los ojos con fuerza.

Nunca había sentido culpa.

Ni siquiera cuando destruía negocios rivales o despedía empleados sin mirar atrás.Pero aquello era diferente.

Porque esta vez no había sido poder. Había sido ignorancia.

Y eso lo irritaba aún más.

Se levantó abruptamente y caminó hacia el ventanal.

La ciudad seguía viva allá abajo. Pero su mente estaba en otro lugar.

En un pequeño apartamento donde probablemente Monserrat intentaba recomponerse sola.

A varios kilómetros de distancia, Monserrat estaba despierta.

Sentada en el sofá con una manta sobre los hombros.

No había logrado dormir.

El amanecer comenzaba a filtrarse por la ventana cuando finalmente se levantó para prepararse.

Su rutina era lo único que la mantenía estable.

Ducha rápida.

Cabello recogido.

Uniforme impecable.

El espejo le devolvió una imagen cansada, pero firme.

No podía derrumbarse.

No ahora.

Tenía demasiadas cosas dependiendo de ella.

Hospital.

Universidad.

La búsqueda de su hermano.

Respiró profundo.

Y salió.

Cuando llegó a la oficina, todo parecía normal.

Demasiado normal.

Saludó al personal, encendió su computadora y comenzó a trabajar como cualquier otro día.

Nadie habría imaginado lo ocurrido la noche anterior. Ni siquiera ella misma quería pensarlo.

Se concentró en los documentos, en las llamadas, en los correos pendientes.

Trabajo.

Solo trabajo.

Era más fácil así.

Alexander llegó una hora después.

El ascensor privado se abrió lentamente.

El piso ejecutivo quedó en silencio inmediato.

Todos lo saludaron con respeto.

Pero él apenas respondió.

Su mirada buscó instintivamente un solo lugar.

El escritorio exterior.

Y allí estaba.

Monserrat.

Concentrada.

Profesional.

Como si nada hubiera pasado.

El alivio que sintió al verla fue inmediato… y molesto.

Entró a su oficina sin decir nada.

Necesitaba pensar antes de enfrentarla.

Pasaron casi treinta minutos antes de que ella tocara la puerta.

—Adelante.

Monserrat entró con una carpeta en la mano.

—Buenos días, señor Montenegro.

El tono era correcto.

Neutral.

Demasiado neutral.

Alexander levantó la mirada.

Por primera vez desde que la conocía… no supo qué decir inmediatamente.

Solo asintió.

—Buenos días.

Ella comenzó a explicar la agenda del día.

Reuniones.

Firmas.

Llamadas internacionales.

Alexander escuchaba, pero su atención estaba fija en pequeños detalles.

No lo miraba directamente.

Mantenía distancia física.

Sus movimientos eran medidos.

Controlados.

Como si hubiera levantado una barrera invisible.

Cuando terminó, giró para salir.

—Monserrat.

Ella se detuvo.

—Sí, señor.

Alexander dudó.

Las palabras no salían con facilidad.

Algo completamente nuevo para él.

—¿Dormiste bien?

La pregunta la sorprendió.

Se giró lentamente.

—Sí, señor.

Mentira.

Ambos lo sabían.

El silencio se volvió incómodo.

—Puedes retirarte.

dijo finalmente.

Ella asintió y salió.

Alexander apoyó las manos sobre el escritorio.

La distancia entre ellos era evidente ahora.

Y por primera vez entendió que el contrato no le daba lo que realmente quería.

Control no significaba cercanía.

Ni obediencia significaba confianza.

Se dejó caer en la silla.

Había cometido un error.

Y no sabía cómo corregirlo.

Horas después, mientras el día avanzaba, Alexander observaba a través del vidrio de su oficina.

Monserrat trabajaba sin detenerse.

Respondía llamadas.

Organizaba documentos.

Sonreía educadamente a los empleados. Pero nunca miraba hacia él. Ni una sola vez.

Esa indiferencia lo irritaba más que cualquier discusión.

Porque significaba algo peor.

Distancia emocional. Al caer la tarde, tomó una decisión. Presionó el intercomunicador.

—Monserrat, entra.

Ella apareció segundos después.

—¿Sí, señor?

Alexander se levantó lentamente.

Esta vez mantuvo distancia.

—Hoy puedes retirarte temprano.

Ella parpadeó, sorprendida.

—¿Señor?

—Es una orden.

Monserrat dudó.

—Gracias.

Se giró para salir.

Pero antes de abrir la puerta, él habló nuevamente.

—Monserrat…

Ella se detuvo.

Alexander respiró hondo.

—Si necesitas… algo… puedes decirlo.

No era una disculpa.

Pero para alguien como él, era lo más cercano posible.

Ella permaneció en silencio unos segundos.

Luego asintió suavemente.

—Lo tendré en cuenta, señor Montenegro.

Y salió.

Alexander quedó solo otra vez.

Miró el escritorio vacío frente a él.

Y entendió algo que nunca había considerado antes.

Por primera vez… tenía miedo de haber roto algo que aún ni siquiera había comenzado realmente.

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Grciela Calanducci
QUE FALTA DE RESPETO A NOSOTRAS, LAS LECTORAS/Frown/
mitsuja
me emocioné tanto hayyyy que emoción 🥰🥰🥰 estoy inspirada querida felicidades por tu obra 🥰🥰me inspire está emocionante tu obra te apoyo🥰🥰
Yuleima Lucena
vamos Monserrat pídele ayuda a Alex para que vayas a buscar a tu hermano y yo no estés tan sola
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo
Hay dios mío ojalá sea rápido ese encuentro y que Alexander la ayude que Monserrat se deje ayudar para que no cargue tanto peso solita Autora sigue así y sube más capitulos por favor 🥹🥹🥹🙏🏽🙏🏽🙏🏽
Ana Lilia Rueda Jimenez: si xfaaaa
total 1 replies
Yuleima Lucena
mas capitulos porfis 😍
Monica Carmona
pensé que estaba completa
Monica Carmona
esta bien metida en la novela y que paso ya no hay más capítulos?
Yuleima Lucena
Que paso, si estaban bien Monserrat
Mony Hernández
excelente,muy buena historia
Linda Casalins
Encantada con la historia 💕
GENESIS YEPES
Si, te entiendo pero recuerda que somos humanos;no robo y si lo hago asi, descuido mi vida académica, social, sentimental y familiar.
Considero que realmente voy muy bien porque el libro no tiene ni uno mes de publicar y ya lleva 45 capítulos, y mas de 52800 palabras y eso mucho realmente.
y recuerden que la inspiración es calva y hay que agarrar con los pelo(para esto quiero decir que desde que le llega una escena, una inspiración de que agregarle y tengo el tiempo me pongo a escribirla).
tenga un poco de paciencia.
Yuleima Lucena: ojalá puedan reencontrarse los hermanos y los tíos para que vuelvan hacer una familia
total 2 replies
Georgina Muñoz
Muy buena historia, el problema es que, se tardan tanto entre un capítulo y otro que, se olvida un poco lo leído anteriormente.
Ojalá se pudiera leer de una o tal vez un corte en el medio.
yuyis: estoy confundida en la secuencia de la novela me perdí algo???
total 1 replies
Maria Can Canul
puera pendejadas que aburrida
Blancaluz Pechchan
😢
Blancaluz Pechchan
muy hermosa historia escritora. muchas gracias
Yuleima Lucena
está súper buenísima me tiene enganchada que quiero leer más y más, mas capitulos porfis
Yuleima Lucena
no puede ser ese desgraciado le hizo creer que Monserrat está muerta ojalá puedan reencontrarse
Kenyibel Carolina Ordoñes de castillo: autora sube más y trata de que los hermanos se encuentren 🥹
total 2 replies
Marina Mendoza
ella no se dió su puesto, cualquiera la besa
Marina Mendoza
y a mie parece ya fastidió la actitud de ella.
Marina Mendoza
el chófer no se llamaba Antonio
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