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CICATRICES BAJO LA LLUVIA

CICATRICES BAJO LA LLUVIA

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor eterno
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

Elena: Una talentosa restauradora de arte que perdió la confianza en su talento tras un accidente que le dejó una leve secuela en la mano derecha. Es perfeccionista, un poco retraída y está tratando de reconstruir su vida en un pueblo costero alejado del caos de la ciudad. podrá encontrar su rumbo en este lugar?

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CAPÍTULO 21: LOS PLANOS DE LO INVISIBLE

La mañana del 10 de junio trajo consigo un aire cristalino y gélido que obligaba a buscar el refugio de los abrazos. En el taller de Elena, la mesa de trabajo ya no solo albergaba pinceles y disolventes; ahora, los planos de la Atalaya se extendían sobre la madera, conviviendo con las fotografías del sótano. Julián se había levantado temprano, y cuando Elena despertó, lo encontró absorto, trazando líneas con un portaminas mientras el café humeaba a su lado.

Al verla aparecer, Julián dejó caer el lápiz y se levantó de inmediato. No importaba cuántas veces la viera al despertar; para él, Elena seguía siendo el milagro que le había devuelto el pulso a su carrera y a su corazón.

—Buenos días, mi vida —dijo él, rodeándola con sus brazos y depositando un beso profundo en su coronilla—. He estado revisando los cálculos de carga de la casa de tu familia. Si empezamos por el refuerzo del ala norte, podríamos tener el taller principal listo antes de que termine la primavera.

Elena sonrió, apoyando la cabeza en su pecho. El romanticismo de Julián se traducía en vigas, en seguridad y en un futuro tangible.

—Eres un arquitecto incansable, Julián. Pero hoy tenemos una cita en la ciudad, ¿recuerdas? El especialista en neurología.

La expresión de Julián se volvió seria y protectora al instante. Tomó la mano derecha de Elena entre las suyas, apretándola con suavidad.

—No tienes que ir si no te sientes lista. Me da igual si vuelves a restaurar o no; yo puedo construir el mundo para los dos. Pero si tú quieres ir, estaré a tu lado sujetándote la mano durante cada prueba.

—Quiero ir —respondió ella con firmeza—. No por mi carrera, sino por nosotros. Quiero saber de qué es capaz este cuerpo ahora que ya no tiene miedo.

El viaje a la clínica fue muy diferente a los anteriores. Esta vez, Julián conducía el jeep con una mano en el volante y la otra entrelazada con la de Elena, como si fuera el cable de alta tensión que la mantenía conectada a la tierra. Al llegar a la ciudad, el contraste con la paz de San Lorenzo fue brusco, pero Julián se movía por los pasillos del hospital como un guardaespaldas silencioso, alejando con la mirada a cualquiera que se acercara demasiado a su mujer.

El doctor Aranda, un hombre de ciencia que recordaba perfectamente el caso de la restauradora de la mano de cristal, los recibió con curiosidad. Tras una serie de pruebas de sensibilidad y reflejos, el médico frunció el ceño frente a los monitores.

—Es fascinante —murmuró el doctor—. El daño nervioso sigue ahí, Elena. Físicamente, la lesión no ha cambiado. Pero la respuesta muscular es otra. Hay una compensación neurológica que no se explica solo con fisioterapia.

—¿Qué quiere decir eso, doctor? —preguntó Julián, tensándose en la silla y acercándose más a Elena.

—Quiere decir que el bloqueo psicológico ha desaparecido. El temblor es ahora una vibración residual, no un impedimento. Elena, técnicamente... podrías volver a trabajar en piezas de gran precisión. No serás la de antes, serás diferente. Quizás más lenta, pero más consciente.

Elena sintió que un peso de toneladas se desprendía de sus hombros. Julián la abrazó allí mismo, frente al médico, sin importarle el protocolo.

—Lo has hecho, Elena. Te has restaurado a ti misma —le susurró al oído con una voz cargada de orgullo.

Sin embargo, antes de salir, Elena sintió un mareo repentino. Un ligero desvanecimiento que la obligó a apoyarse en la mesa. Julián palideció, sujetándola por la cintura con una fuerza alarmante.

—¿Elena? ¿Qué pasa? Doctor, ¿es por las pruebas? —el tono de Julián era de puro pánico protector.

—Tranquilo, señor Torres —dijo el doctor con una sonrisa enigmática—. Aprovechando que estamos en una clínica, ¿por qué no le pedimos a mi colega de obstetricia que le eche un vistazo? El estrés de los últimos días puede causar estragos, o quizás... es algo más.

El regreso a San Lorenzo fue un torbellino de emociones silenciosas. No dijeron nada durante el trayecto, pero Julián conducía con una precaución extrema, evitando cada bache como si el jeep transportara porcelana fina. Al llegar al taller, doña Rosario ya los esperaba con la perspicacia que solo dan los años.

—Vaya... traen ustedes unas caras que no son de neurólogo —dijo la anciana, dejando a Pincel pastar cerca del porche—. ¿Qué les ha dicho el médico? ¿Que Elena es de acero o que ya somos uno más?

Julián miró a Elena. Ella sacó de su bolso un pequeño sobre con una ecografía que apenas mostraba una mancha diminuta, un punto de luz en un universo oscuro.

—Aún es muy pronto, Rosario —susurró Elena—. Pero parece que La Atalaya va a necesitar una habitación más de la que habíamos planeado.

Rosario soltó un grito de alegría que hizo que la cabra diera un brinco.

—¡Lo sabía, Pincel, vamos a tener un cachorro humano, Tato, deja el TikTok y ven a traer la sidra, que esto es mejor que cualquier juicio!

Julián tomó a Elena en brazos, con una ternura que hizo que a Rosario se le empañaran los ojos. La llevó hasta el sofá y la cubrió con la manta, arrodillándose frente a ella.

—Un hijo, Elena —dijo él, con los ojos empañados—. Un pequeño Torres-Valente. Voy a construir la casa más segura del mundo. Voy a poner vallas en el acantilado, voy a revisar cada tornillo de este taller... Nada les va a pasar. A ninguno de los dos.

—Julián, tranquilo —rio ella, acariciándole el rostro—. Aún faltan muchos meses.

—Me da igual. Desde este momento, mi vida tiene un solo plano: protegerlos —sentenció él, besando su vientre con una devoción que sellaba su nuevo destino.

Ese día cerraba con la imagen de los cuatro —el arquitecto, la restauradora, la anciana y el adolescente— brindando no por el pasado recuperado, sino por la vida que estaba por venir. El juicio contra los Garrido seguía ahí, en el horizonte de la próxima semana, pero ahora tenían un motivo mucho más poderoso para ganar. Ya no luchaban por su honor; luchaban por el legado de ese pequeño punto de luz que ya empezaba a reconstruir sus corazones.

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✿.。.:* ☆𝙰𝚗𝚗𝚒𝚔𝚊✿.。.:* ☆:.
😌
Rositha🌹📝📚
Excelente 🙏🌷
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
muy buen cap 👏👏👏
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
yo quiero que sea niña
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
es cierto que la fertilidad aumenta luego del primer embarazo?
𝙉𝙄𝙂𝙃𝙏𝙁𝘼𝙇𝙇
AAAAH 😱jajajaja el muchacho lo volvió a hacer, que linda familia, cada vez se hace más grande
Andrea
Adorable
🦋 Vαηυн ✨🦋
Bueno, yo no sabía que los colores se sentían incomprendidos 🤣🤣
🦋 Vαηυн ✨🦋
🤣🤣🤣🤣 Como sería el moco de trol?? 🤣🤣
yewein¥§
sexo no 🤕
yewein¥§
Cupido un poroto 😁🥵 quiero zexo ver🤧
yewein¥§
son iguales 🤓
yewein¥§
le gustó el nombre 😁
yewein¥§
son 2 gotas de agua
yewein¥§
encontraste tu alma gemela 🤓
yewein¥§
yo Cristian 😁
yewein¥§
que está lloviendo no sabía ☂️
yewein¥§
pobre universo siempre sale siendo acusado 🤓
yewein¥§
es la correcta embarazala😁
yewein¥§
que te den cómo cajón que no cierra🥵
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