Vampiro. Amor.
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Capítulo 21.
Ya pasaron un mes y dos días desde que estoy acá en Neardl, las cosas están alborotadas. El alcalde pidió una reunión de urgencia para el día de hoy, mi tío está algo confundido, él no sabía nada de esta reunión. ¿Qué será que va a decirnos? Lo averiguaremos en unos minutos.
Respecto a Ángel, se quedó en mí casa, solo va a estar un corto tiempo porque tiene que volver con su familia. Ayer hablé por teléfono con Sara, su madre, ella está muy feliz de que esté con su hijo, me hizo saber que él me extrañaba mucho y logró que su hijo se sonrojara, yo aproveche ese rubor para burlarme, me hacían mucha falta nuestros momentos juntos. Mi tío Federico me permitió que se quedara y Sebastián le prestó ropa suya, por estos tres días.
Anoche hable por videollamada con mi tía Ana, va a venir la semana que viene a visitarme y a pasar tiempo conmigo, eso provocó que mi ánimo subiera solo el cincuenta por ciento.
Al final, decidí dejar un lado mí investigación y enfocarme en mi amigo. Eso no quiere decir que me olvidé, me prometí a mí misma que haré justicia cueste lo que cueste, le comenté a Alana mis ideas una vez que deje dormir a ángel en mi habitación, ya que estaba cansado, mi amiga opina que tenemos que ser precavidas y tener la mayor información para exponerlos.
—¿Siempre tienen estas clases de reuniones? — Me pregunta Ángel sentado en mi cama viéndome como término de atarme los cordones, alzó la mirada hacia él y asiento con una mueca.
Ángel ya está enterado de todo lo que sucedió, pensé que diciéndole iba a cambiar de opinión e iba irse, pero tomándome de sorpresa se quedó, no sé si me habrá oído cuando le mencione al asesino o es muy valiente. Solo se encogió de hombros y dijo se pelear, lo único que pensé fue definitivamente está loco. Vale decir que no está enterado sobre mi investigación.
—Mi hermano me comentó que utilizan estas reuniones para informar nuevas reglas, algo así.
Hablando de mi hermano, no está del todo bien, fue un golpe a sus recuerdos la muerte de Carla, volvió a experimentar el mismo sentimiento que tuvo cuando nuestros padres murieron. Intenté subirle el ánimo, estuve todas las noches en su cuarto, quiero hacerle saber que no está solo, que yo estoy con él.
—Tu pueblo es tan raro.
—Oye, no te metas con mi pueblo — le digo divertida incorporándome del suelo.
—Discúlpeme alcaldesa.
Suelto una risita contagiándolo.
Me imita poniéndose de pie, la ropa de mi hermano le favorece mucho, parece todo un chico malo. Campera, pantalón y remera negra, se ve guapísimo. Esta vez no quise ponerme un vestido por lo que opté por un jean roto en las rodillas, una camiseta roja y mis zapatillas blancas.
Al cabo de pocos minutos llegamos a la fuente de agua, la multitud es poca, todos tienen rostros serios, el cielo está nublado y hay un poco de viento. Me encuentro casi cerca del final de las personas, de aquí se puede observar todo el entorno, me encuentro con mis dos amigos, en cuanto a mi hermano y tío, ellos dos desaparecieron. Antes de venir le llegó una llamada de la organización y seba lo quiso acompañar.
Mis ojos dan con Arseni, usa los mismos anteojos negros como la primera vez que lo vi ¿Por qué los usa? ¿Será porque no quiere que nadie vea sus ojos rojos? No me parecieron de otro mundo, en estados unidos vi a un joven con ojos negros, aunque no tienen la misma intensidad que esos brillantes y cautivadores ojos... ¿Cautivadores? ¿Qué?
—¿Jade? ¿Estás bien? — oigo la voz de Ángel a mi lado.
—¿Qué? — volteo a verlo confundida. Más confundida por mis pensamientos, ¿Cómo se me ocurre pensar en los ojos del enemigo?
—Tienes el ceño fruncido — avisa pinchando mis cejas con su dedo, suavizo mi expresión haciendo que sonría. Vuelvo a mirar al frente.
Por alguna razón tengo la sensación que a pesar de que no pueda ver sus ojos sé que me está observando, su cabeza está en mi dirección, tiene la barbilla un poco levantada y una ceja inclina hacia arriba. Quizás estoy alucinando, pero se ve molesto. Puede ser porque la gente está abucheando y exigiendo que hagan algo al respecto o que se larguen de una vez, seguramente es por eso.
—¡Atrapen al asesino!
—¡Que se larguen! ¡Ellos trajeron desgracia a nuestro pueblo!
—¡Largo!
Y los gritos de enfado siguen, no hay muchas personas que estén a su favor. Sería increíble que se vayan, pero a la vez sentiría un dolor en el pecho sabiendo que no hice justicia como se debía, sólo dejaría que vayan a buscar otro pueblo y logrando que ese deje de existir.
Niego con la cabeza. De ninguna manera se van a ir, sin que yo obtenga información acerca del pueblo que visitamos con Alana.
Fedora se encamina hacia el micrófono, consiguiendo que todos guarden silencio, más el género masculino, todos se quedaron embobados viéndola incluyendo a mi mejor amigo. Ruedo mis ojos golpeando su brazo.
—Buenos días a todos, disculpen el sonido que se produjo hoy temprano. Los convocamos para notificarles dos asuntos, pero antes sé que muchos de ustedes tienen miedo y no están conforme que estemos nosotros al mando, por esa razón tomamos la decisión de que solo uno será el alcalde de este bellísimo pueblo — su acento ruso la hace parecer inocente, podría decir hasta hipnotizante. ¿Es enserió? ¿Bellísimo pueblo? — mi hermano Arseni, será el encargado de Neardl — ¿él? — pedimos disculpas por haberles provocado el disentimiento, solo queríamos ayudar, hacer de este pequeño pueblo un hogar para todos. Por último, les notificamos que hemos atrapado al asesino.
Mis labios se entreabren dando paso a un jadeo de sorpresa, eso no me lo esperaba, por lo visto las personas a mi alrededor tampoco. Giro mi cabeza a mi lado izquierdo y Alana me observa asombrada.
—Debíamos haberles dicho desde un principio para no generar esta enemistad, gracias a mi hermano aquí presente pudimos atraparlo. Todos podrán volver a su vida normal, no deben preocuparse por nada, el asesino está en un calabozo con máxima seguridad. Gracias por su atención — termina diciendo mientras se despide con una pequeña sonrisa.
Lo atraparon.
El público se dispersa, algunos charlan con otros, yo estoy en una especie de transe, el pellizco de Alana me atrae a la realidad.
—Ve con Alana a casa, tengo algo que hacer — le digo a Ángel e ignoró la pregunta de Alana ¿Dónde vas, Jade? No dudo en acelerar el paso en dirección hacia el nuevo alcalde, esquivo las personas y me disculpo por chocarlos, desde mi distancia observó la espalda de Arseni, se me está alejando.
Tengo que asegurarme de que lo que haya dicho su hermana sea cierto, no sé por qué estoy corriendo detrás de él, desconfió de ese anuncio, por alguna extraña razón necesito escucharlo de sus labios o verlo, al asesino detrás de unas rejas con varios policías.
Me apresuro, veo que ingresó a la alcaldía solo. Mi corazón late descontrolado y mis manos sudan, respiro hondo y levanto mi puño, golpeó dos veces la puerta. Doy un paso atrás esperando a que me abra, aplasto mis labios y muevo mi pie impaciente. ¿Por qué tarda tanto si acaba de entrar?
—¿Qué necesitas? — cuestiona una vez que abre la puerta, su voz es tan varonil, se diferencia de todas las que oí.
—Quería hablar con usted.
Sus ojos rojos me miran con atención poniéndome un poco nerviosa, lentamente asiente con la cabeza y me deja espacio para que entre a su oficina, su aroma llega hasta mi nariz haciéndome cerrar los ojos unos segundos y agito mi cabeza negando.
Avanzó quedándome enfrente de su perfecto y reluciente despacho, oigo la puerta cerrarse y sus pasos resonando por la madera del suelo, toma asiento enfrente mío.
—Toma asiento — corro la silla unos centímetros para poder sentarme — dime en qué puedo ayudarte — apoya sus codos en el escritorio contemplándome.
—¿Lo atraparon?
—Lo hicimos, señorita Gutiérrez.
—¿Seguro?
—Muy seguro.
Se inclina hacia atrás permitiéndome que pueda observar del abdomen para arriba, sin duda tiene algo con los chalecos. Regreso a sus ojos y no puedo percibir si me está mintiendo, en ellos sólo puedo lograr ver un resplandor.
—Disculpe mi atrevimiento, pero no le creo. Ni tampoco creo que vengan a ayudarnos.
—Soy consciente de eso. También de su obsesión por nosotros.
—¿Obsesión? ¿De qué habla?
—Usted sabe de qué hablo. ¿Necesito algo más?
Ay, no.
Mi cara en estos momentos debe ser un poema, lo sabe. ¿Cómo lo supo? Toda la investigación la sabíamos solo yo y Alana, y no creo que mi amiga sea capaz de delatarnos. A lo mejor está tratando de hacerme pisar el palito, cambio rápidamente mi expresión a una seria, me incorporo de la silla empujándola hacia atrás y apoyó las palmas de mis manos en la madera e inclinándome hacia adelante.
—Le diré algo alcalde, se perfectamente que ninguno de los tres son de confiar. Que me haya dejado cantar en su casa no significa que aceptaré que sea el alcalde de Neardl o me quede de brazos cruzados, le prometo que haré justicia y si tuvo algo que ver con la muerte de Hilen y Carla, se las va a ver conmigo.
Después de lo que parecieron unos minutos, se acercó a mí, imitando la posición en la que me encuentro. Me mantuve en mi lugar, sin retroceder, milímetros de mi cara se detuvo, mi corazón late con prisa.
Su cercanía me provoca un sentimiento ajeno.
Enarca una ceja, nuestros rostros están muy cerca del otro, trago saliva. ¿Por qué se acercó tanto a mi? ¿Por qué no me alejo?
—удачи драгоценные (Buena suerte, preciosa) — su voz salió ronca, él bajó su mirada a mis labios y con una sensación rara retrocedo, ya nuestros rostros ni están cerca uno del otro.
La puerta emite un sonido avisando que alguien va a ingresar, volteo mi cuerpo y arrugó mí frente al ver a la persona que entró.
—¿Jade? ¿Qué haces aquí? — me pregunta mi tío confundido.
—¿Tú qué haces acá?
—Venía a hablar con el alcalde.
—¿De qué?
—Cosas del pueblo. No contestaste mi pregunta.
—¿Qué cosas? — captó unos papeles en su mano izquierda, rápidamente estiró la mía y se los quito, leo el primer párrafo — ¿Estrategia de seguridad? — subo la mirada hacia mi tío, se remueve nervioso y mira hacia otro lado — ¿Qué significa esto?