Liza B. Pawn, una actriz famosa, comienza a sentir unos extraños sentimientos hacia una Barista, sentimientos que la forzaran a salir de su pequeña caja.
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Capitulo #20: El Comienzo
Antes de irme a los Ángeles para mi audición comencé mi entrenamiento con Adrián, a pesar de que pelear no se me daba mal, lo primero que me hizo hacer mi mentor en esos días fueron ejercicios para mejorar mi condición física, que fueron un total infierno.
—¡Hey! ¡Gatita! ¡Levántate! ¡Te faltan otras veinte de la otra máquina! Rápido
—S-sí, pero… pero… creí que ibas a enseñar a pelear no a
Todo el tiempo me dolía el cuerpo, y dormía más de lo normal debido al cansancio que sentía. Creía que eso era lo peor, hasta que llegó el día en el que me iría a los Ángeles y pude ver a mi suegro de pie frente a la puerta del hotel.
—¿Qué esperan? Walter, Gatita, el avión hacia los Ángeles nos espera
—¿Ah? ¿Por qué él…? —le pregunté a Walter en voz baja—
—Agh, no te quejes, él se ofreció a pagarnos todo, además te pago unas semanas en un gimnasio de los Ángeles
—Tsh, te odio… —me quejé haciendo un puchero—
Para mi maldita desgracia tuve que viajar a un lado del padre de mi ex novio, me seguía causando miedo que fuera un mafioso despiadado pero desde que comencé a ir al gimnasio, mi percepción cambió un poco, pasando de ser un hombre poderoso a mis ojos a un anciano con serios problemas para respetar mi espacio personal y claro con problemas de clasismo.
—Iremos en Jet privado ¿verdad? —preguntó sentándose a mi lado—
—¿Qué? Oiga, señor ¡¿Se piensa que somos ricos?!
—Sí, señor Omar, no podemos permitirnos viajar en un jet privado
—¿Qué? Pero Liza es súper famosa, ¡No debería ir junto a estos pobretones!
—Disculpe, señor, pero no todas las actrices famosas viajan en autos de lujo o aviones ultra caros, algunas viajan como la gente común
—¡¡Patrañas!! ¡¡Mi super estrella no viajará con gente que gana el sueldo mínimo!!
—¡Oiga! ¡Mis hermanas ganan el sueldo mínimo y son personas respetable como estas personas!
—Jaja, no seas modesta cariño, déjame hacer una llamada para irnos en un avión de primera
—Oiga, señor Omar, no se gaste tanto dinero por esta tontería, además Liza ya está acostumbrada a viajar en aviones así
—No, no, tú déjame a mi
Mi ex suegro terminó pagando más de medio millón para viajar a los Ángeles, no sé cómo lo hizo, ni tampoco era tan tonta como para quejarme de viajar en un jet privado. Así que solo me quedé callada el resto del viaje a los Ángeles mientras ese anciano ricachón se sentaba a mi lado y me hablaba de mis difuntos padres.
Por lo que me contó mi ex suegro, pude saber que Melody —mi madre— en su época fue una mujer muy famosa, según Omar, mi madre no era famosa por su belleza o por su voz como otras mujeres que la rodeaban, fue una mujer que era famosa por lo inteligente que era.
Y esa misma inteligencia fue lo que enamoró a mi padre —quien era un actor y un boxeador famoso— Mamá estaba muy enamorada de él, tanto que incluso sacrificó la fama que tenía gracias a su esfuerzo y sudor por papá, todo para que él logrará llegar al final del torneo, aunque… no contaba con que papá perdiera la cabeza en el 42.
Lo que me hizo preguntarme cómo hubiera sido mi vida si mis padres nunca hubieran muerto, tal vez… sería quién soy ahora o sería una chica más normal, con una vida promedio y sin una vida amorosa que casi le destruye la carrera.
Después de más de nueve horas viajando llegamos a los Ángeles, estaba destrozada por el estrés de viajar de un país a otro pero aún tenía que ir a la audición para ese estúpido papel protagónico.
Para que mi manager no me matara por mis ojeras y mi cansancio, tuve que maquillarme un poco más, al igual que tuve que actuar como la actriz que él quería que fuera, siempre sonriente y amable a pesar de que por dentro me estuviera muriendo de sueño.
“Quiero morirme… matenme… ¡Por favor, que venga alguien y acabe con mi sufrimiento!” Pensé intentando leer el guión pero debido al sueño no dejaba de cabecear
—Disculpa, este es el lugar de espera para las audiciones
—¿Qué? Ah, sí, este es el lugar —dije bostezando—
—Jaja, veo que llevas un buen tiempo aquí esperando, tanto que parece que te estás durmiendo
—Ah, no, no, no me estaba durmiendo, solo estoy actuando como alguien dormida pero no me estoy durmiendo
—¿En serio? Porque parece que tienes sueño
—Tranquilo, no tengo sueño, solo estoy actuando
—Bueno, bueno, está bien, dormilona jaja, no te voy a contradecir pero… ahm… —extendió su mano hacia mi—. Un gusto, soy Noah Miller
—Liza Pawn, igualmente mucho gusto —le respondí estrechando la mano—. ¿Y tú por qué papel vienes? Por tu cuerpo musculoso puedo deducir que es por el papel del co-protagonista
—Jaja, bueno, y yo supongo que tú viniste por el de la protagonista, ya sabes, por el mal hábito de desvelarse que tiene en el manga
—¿En el manga? Hay un manga sobre esta serie, creí que era una historia original de Getflix
—No, es una adaptación live action de un manga japonés y de hecho uno muy bueno
—Que vergüenza, ni siquiera he leído el cómic de chinitos
—No, no es chino, es japonés y es un manga no un cómic
—¿Ah? ¿Y qué tiene de diferente un manga y un cómic? O un chino y un japonés
—Jaja, créeme tienen muchas cosas diferentes
—Ay no…
A pesar de que no supiera nada del producto original del cual se basaba la serie, en mi viaje a los Ángeles hice lo que pude para obtener ese papel, de la misma manera que entrené en un gimnasio con el señor Omar.
Siendo honesta los días en los Ángeles se me pasaron tan rápido que no recuerdo mucho de lo que pasó, lo único que recuerdo es que el día en el que regresé a Moncia, fui a ver a Sydney a la colina del templo.
Ella llevaba el mismo vestido que tenía en nuestra primera cita, y hablábamos durante horas de lo que habíamos vivido en los días que no estuvimos juntas, eso era algo que normalmente hacíamos.
—Jaja, de verdad no puedo creer que llevarás a tu ex suegro contigo —se burló acercándose más a mí—.
—Sí, fue un infierno llevarlo conmigo pero supongo que no tenía más opción —añadí acercándome más a ella—.
Temblando y con miedo a ser rechazada de nuevo la tomé de su mano, ella al sentir nuestras manos entrelazarse, me sujetó con fuerza de la mano. Al sentir como Sydney correspondía mis sentimientos, mi corazón se aceleró tanto que sentí que volaba.
—Sabes, Syd…
—¿S-sí? Liza —me pregunto agarrándome de la otra mano también—
—Yo… yo de verdad… tú… —respondí acercándome más aún—. Tú… tu me gustas muchísimo
Sin decir una sola palabra más, las dos nos acercamos más y más a la otra, escuchando tan solo nuestros latidos, hasta que sin previo aviso, nos inclinamos hacia la otra. Ambas cerramos los ojos mientras nos inclinabamos hacia los labios de la otra.
Está vez, por suerte no había nada que nos impidiera dar ese paso, nuestros labios de la misma manera que nuestras manos se entrelazaron, en un tierno y pequeño beso que nos detuvo el corazón por momentos.
—T-tú también M-me gustas —me susurró en los labios luego de romper el beso—.
—¿En serio?
—S-sí... Me gustas tu también, Liza